—Más, espero que Europa no sea toda como Nápoles.

—Toda Europa es como Nápoles —dije yo.

—¿Cómo Nápoles? —preguntó el general Clarck

—Cuando Nápoles era una de las ilustres capitales de Europa, una de las más ilustres capitales del mundo, había en ella de todo; Londres, París, Madrid, Viena, toda Europa… Ahora que ha decaído, en Ná`poles no queda más que Nápoles […] El destino de Europa es convertirse en Nápoles. […]

—Europa es bastard country —dijo el general, palideciendo. (1)

Oh! La idea de Europa. Cabe en mil cabezas. Mis abuelas del Norte de Italia, con su orgullo piamontés, pues ellos cocinaron Italia, pensaban en Europa a través de su idioma piamontés, y desde las aldeas metidas en los Alpes ese continente llenaba su corazón. En cambio, los argentinos donde viví 19 años sacrificaron Italia y España para elaborar su identidad, hoy parecen intentar recuperar aquel fondo extraordinario de paciencia, saber hacer y latinidad.

En España, mi verdadera patria cultural, los españoles ven a Europa más lejos que los argentinos. El legado franquista pesa, pero las nuevas generaciones la entienden como los jóvenes ingleses que votaron mayoritariamente contra el Brexit, como parte de su legado y un ámbito donde vivir. De los catalanes, estamos divididos, aquellos que son independentistas conciben a Europa como un espacio que les reconozca y les salve de la España africana, débil, atrasada. No entienden –y eso si lo hacemos los otros catalanes, que la España moderna es aquella que forma parte de los cuatro motores del continente y Cataluña es su identidad abierta y cosmopolita con la fuerza de Barcelona.

Como vemos Europa vive en múltiples cabezas, y durante cientos de años ha estado a punto de perecer, de desaparecer. Los millones de muertos de las dos Guerras mundiales o algo tan sencillo, los 80 millones de caballos que murieron en la I Guerra Mundial.

Por ello. Somos Nápoles, somos confluencia, decadencia y modernidad. Amamos el estilo inclusivo de un continente que se ha reinventado muchas veces.

Somos, un bastard country. Pero siempre le tenemos en nuestra alma.

Notas:

  • La conversación del libro está situada alrededor de finales de 1944, aunque es un relato de ficción. Pág. 171, Curzio Malaparte., La piel
  • “En el Nápoles liberado por los aliados, vencedores y vencidos sucumben a la corrupción. La ciudad se convierte en la metáfora de un mundo podrido por el hundimiento moral que significó la Segunda Guerra Mundial. ..” Google Books
  • Desde noviembre de 1943 hasta marzo de 1946 estuvo destinado en el Alto Mando Estadounidense en Italia como agente de enlace italiano. Los artículos de Malaparte han aparecido en muchas publicaciones literarias de prestigio en Francia, el Reino Unido, Italia y los Estados Unidos. (Fuente Wickipedia)