Esta serie de artículos nacen de la lectura de los libros que hay en la habitación de uno de mis hijos en nuestra casa. El Sr. I ya es independiente y vive en Madrid  -j re crivello

Hoy parto de un libro inmenso Holocausto de los autores Debórah Dwork y Robert Jan Pelt, con 600 páginas hace una construcción de este periodo negro de nuestra historia europea. Un poema de Miklós Radnóti nos plantea la crueldad de la muerte, del fin de aquellos que son diferentes y los nazis pasean por sus campos sin más. Muchos de sus familiares murieron en Auschwitz, él después de participar en tres servicios a su patria —Hungría, fue asesinado por la Organización Todt, organización austriaca al servicio de la empresa estatal nazi responsable de la construcción de las infraestructuras militares. Cuando fue encontrado muerto le acompañaba su libro de notas, allí aparecen estos poemas llenos de fe, silencio y amor a la civilización:

Caí a su lado; su cuerpo boca abajo,

Tirante ya como la cuerda a punto de romperse.

Así terminarás: un tiro en la nuca.

Y me dije susurrando: túmbate sosegado,

Pues ahora la esperanza florece dentro de la muerte.

Der springt noch auf*, me dice una voz desde arriba.

En mis oídos, sangre seca, mezclada con la inmundicia. (1)

A Radnóti lo envían a un campo de concentración en 1944 en Bor, Serbia. Ante la presión de del Ejército Rojo, los nazis crean la marcha de la muerte, un término que “ha sido utilizado extensamente en el contexto de la historia de la Segunda Guerra Mundial por víctimas e historiadores para referirse al traslado forzoso de miles de prisioneros por parte de Alemania nazi, en su mayoría judíos, de los campos de concentración nazis cerca del frente de batalla, hacia el interior de Alemania” (2). Radnoti está entre los 3200 húngaros que van en la marcha, pero el 9 de noviembre en Abda (Hungría) es fusilado junto con 11 prisioneros que le acompañan. Su libreta le acompaña y es encontrada junto con su cadáver 11 meses después en una fosa común.

Radnóti nos habla del destino común humano, de la fuerza espiritual de los que vencen a pesar de dar su vida. De una comunidad construida sobre valores, dice un fragmento de su poema:

En este caos de cambios, tú estás en mí, permanente,

Profunda en mi conciencia brillas, como un movimiento eternamente gastado

Y silencioso, como un ángel despavorido ante el gran carnaval de la muerte,

O como un insecto en el tronco podrido de un árbol, representando su funeral. (3)

Notas:

*Nota del traductor Él todavía se levanta hacia arriba Pág. 44

(1)Radnóti, The complete poetry, pág. 277

(2) (Fuente Wicki)

(3)Ibídem, pág. 277