Amigos, hoy estaré firmando libros en la Rambla de Vilanova -j re

Receta para hablar o confesar a un sordo

“Se coge un palo cualquiera, de un dedo de grosor y de 2 tercios de largo.

Un lado se le pone al sordo entre los dientes y el otro el que le escucha, se lo coloca en una u otra parte de la nuez de su garganta. Asegurado así el palo, y sin tocarlo, de esta manera el sordo oirá perfectamente todo cuanto se le diga con grandísima admiración”. Fuente: Secretos clásicos y enigmáticos, pág., 143, Lluís Ripol.

Diríamos esta tarde de intenso calor –y con mi segunda inyección contra la espalda, que la sordera es un hábito contemporáneo. Explicamos intentas historias, o defendemos desgastadas posiciones que se hunden en la miseria, cuando lo más sencillo es iluminar de razón y de verdad con preguntas nuestra posición. Cada segundo de nuestra atormentada vida es de izquierda o de derecha, si eres de lo primero denuncias, palpitas, reclamas, pero pocas veces te preguntas si es posible ejecutar o cumplir con esa maquinaria de derechos que estas reclamando, si eres de derechas, hablas de obligaciones y, hasta a veces fabricas una fuerza militar para entrar en el Parlamento al grito de: “¡todos al suelo coño!”. Ni necesitamos fusileros, ni amaneramientos de reclamos sin más. Tal vez como dice nuestra receta de hace dos siglos. “el sordo oirá perfectamente todo cuanto se le diga con grandísima admiración”.

Notas

El libro incluye otras recetas, he escogido una:

Para tener sueños agradables y felices, basta a veces, comer, antes de acostarse, una manzana de la reina, cogida el día de San Juan al salir la Luna.

Prometo en esta serie –próximamente- exponer algunas recetas para hacer Licores y Bebidas.