“No vengas a pedirme azúcar”, reza. Lobo come lobo

No vengas a pedirnos agua cuando la plebe tenía sed y tú remabas en contrario, —rezamos nosotros. Esta sería la primera forma de acercarse a Rafael López Vilas. Su Lobo come Lobo aparecerá después del verano de la mano del editor http://versatileseditorial.es.

Me han encomendado desde el Cielo, pues soy escritor y editor, y amigo de Dios, que comente este libro. Que lo empuje más allá de las vidas que han quedado encerradas en cementerios y libros antiguos. Pero este es nuevo. De trinca. Dice al respecto su autor:

“Este poemario lleva escrito un rosario de insinuaciones malintencionadas que blanden su ironía con descaro en cada aluvión, en cada cita, situando al lector ante un espejo que, en realidad, no deja de ser una ventana donde, si a éste le place, puede contemplar, con o sin estupor, el gran espectáculo del mundo caminando a la deriva sobre un cable”.

Dice al respecto, a quien Dios le ha encomendado su lectura. En los ratos libres, cuando está solo en su nube rosada y me deja acercarme y susurro cada poema de Rafael López Vilas en su oído. Y luego le dejo rascándose la barbilla. Y observo. Dios cada vez que le recito un poema de Lobo come a Lobo, de la fila que espera en el purgatorio con su señal miles se van al infierno.

¡Miles!

¿Ud. comprará este libro después del verano? Pues diremos como el autor: “Lobo come lobo, es un prosopoemario de dictadores y de nostálgicos de las dictaduras, de sacerdotes pederastas y sueños rotos, de eruditos y también de estultos”.

¡Cómprelo! Dios ya lo tiene.

J re crivello