Esta ilustre lista de escritores invitados me sustituye. Buenas vacaciones a todos! 02: Antonio Caro Escobar 2 Agosto 03: Verónica Boletta 3 Agosto 04: Pedro J. Guirao 4 Agosto 05:  Melba Gómez 5 Agosto 06: Diana González 6 Agosto 07 Felicitas Rebaque 7 Agosto 07: Marisa Doménech 8 Agosto 10: Elloboestaaqui Rafael Lopez 10 Agosto 11: Felix Molina 11 Agosto 12: Ricardo R. Martí 12 Agosto 13: Marie Estelle Picouto 14 Agosto 14: JJ Zaratruciano 15 Agosto 15: Jorge Aldegunde 16 Agosto 16: Lucas Corso 17 Agosto 17: Carlos Usín 18 Agosto 18: Claudio Nigro 19 Agosto 19: Diego Sergio Miranda 20 Agosto 20: María José Moreno 21 Agosto 21: Romanticismo Rafael R. Costa 22 Agosto 22: Una Fingal 23 Agosto 23: Victor Chamizo 23 Agosto 23: Arturo NG 24 Agosto 24 F J Martín 25 Agosto 25 Awilda Castillo 26 Agosto 26 Victoria de la Fuente 27 Agosto 27 Francisco Peregrina 28 Agosto 28 Paloma Grandon 29 Agosto 29 Jean Carles Cacay 30 Agosto 30 31 Agosto j re crivello ¡De regreso!

Dolce far niente

Observo sin prismáticos ni telescopio. Me asomo a la ventana de la cocina y el ángulo es perfecto. Controlo los techos y las calles. Llegó la primavera y amanece más temprano. Desde mi ubicación privilegiada veo al gato pasearse por las cornisas. No es uno cualquiera sino un viejo conocido. El único en su especie que se atreve a encaramarse, sin síntomas de vértigo, entre los desniveles de los edificios. No adivino su edad. Esta distancia sólo recorta su figura y sus manchas acromáticas. ¿Qué habrá hecho en el invierno? Dormir cual oso al abrigo de una estufa, quizás. Asumir las responsabilidades de un padre de familia, tal vez. Como sea, la primavera le ha traído soltería. Eso parece desde aquí. Se desliza despreocupado, ágil, felino. Su definición me recuerda a Fellini y las escenas desmesuradas, ambiciosas, grotescas. Así lo veo: trapecista entre tejados, casi circense. Es un punto diminuto hecho de músculos. Salta sin red. Aterriza sin titubeos en un desnivel. Sigue su marcha decidida. ¿Tendrá GPS, algún plano, orientación? Me pregunto si veo su camino de salida o su regreso.

Desde la ubicación más mullida de la casa una gata interior me observa. Ha usurpado mi cama y desparrama sin pudores su anatomía. ¡Otra vez la sábana llena de pelos! El cambio de estación también le llega. Se desprende de su abrigo natural. Barro, limpio, recojo y siempre hay más. ¡Voy a rellenar almohadones con los pilosos anexos tegumentarios! Mudan las estaciones y las costumbres. Miro hacia afuera mientras me mira. ¿Hay cariño en esa costumbre de estudiarme? A veces creo que me quiere.

No me engaño. Sé que soy la mascota de mi gata.

©Verónica Boletta