Un cuerpo amarillo de ojos similares

Al pasado majestuoso,

Me mira en todos los espejos,

Memoria de que existo en ti,

De que mi cuerpo

Sano está enfermo en tus pulmones

Que exhalan fuego extinto.

Un cuerpo amarillo

Me recuerda el rosa de tus párpados,

Telones de anhelados mundos,

Muros de doble sol agónico.

Devoraría el venado salado

En tus pestañas, el mundo

Que enferma ante tu hermoso fracaso,

Juntos fracasamos como un pubis

De hierba acuchillado de flores.

Devoraría tu sexo pútrido

A cambio de un minuto

Para contemplarnos

Como atadas serpientes

Vacías de huesos,

Donando nuestras columnas al cielo

Para que dé un bastonazo

En tu cuerpo plaza desnuda

De palomas, y espante sus alas infelices,

Su cáncer alimentado

Por los rubios granos de tu esqueleto,

Que solía ser un prado

En que la tarde sentada

Esperaba una luna

Como un trozo de hierba en los labios.

Astro feroz de leche

Que se posaba en mi espalda,

Sorpresa que murmura

Un oleaje sano surgido en tu saliva,

Donde voraz,

Como nunca naufraga esta lengua.