“Para contar la historia de la Argentina hay que empezar por los cadáveres. No sólo el de Evita, cuya peregrinación es la más famosa, pero no la única, ni la más larga. O empezar por los exiliados. Tal vez no haya ningún país en el mundo en el que tantos grandes hombres hayan tenido que irse a morir fuera, como si la grandeza fuese una razón suficiente para no poder quedarse del todo. Si se hiciera una lista de países, una lista clasificatoria, ordenándolos de acuerdo con sus próceres muertos en el exilio, tal vez la Argentina ocupara el primer puesto, porque desde el padre San Martín en adelante casi todos aquellos que hicieron algo por la nación acabaron en otra parte: Mariano Moreno, el jacobino de la Revolución de Mayo, el primer desaparecido, en alta mar. Y Juan Bautista Alberdi, el creador de la Constitución, en Francia. Y Domingo Faustino Sarmiento, el maestro por excelencia, en el Paraguay. Y Juan Manuel de Rosas, dictador y arquitecto de la clase dirigente ahora perdida, en Inglaterra.

El panteón argentino es nutrido”… (1)

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(1)Muertos, exiliados, bastardos y libros. La genealogía literaria de Tomás Eloy Martínez por Horacio Vázquez-Rial Escritor -ya fallecido (Buenos Aires-Madrid)