by juan re crivello

En una clase de economía, un alumno me hizo una pregunta, la cual supuso sentir un… ¡clic!. Era sencilla

¿Qué relación existe entre la escasez y el Jardín del Edén?

La mirada entre ambos provoco un chispazo y, el alumno dijo en voz alta: ¡es que la pregunta tiene miga! Como un tsunami la risotada de todos fue en aumento. Pues bien, intentaremos dar una aproximación. Los clásicos entienden por escasez “aquello que implica que no pueden conseguirse todos los objetivos de la sociedad a la vez, de manera que debe seguirse una política de prioridades” (1). En terminología anglosajona, tenemos necesidades y deseos ilimitados, mientras los recursos son limitados (2).

En el jardín del Edén, Dios había creado el árbol de la ciencia y del mal y el árbol de la vida. En este huerto vivían Adán y Eva porque “Dios le otorgaría al hombre todo aquello que necesitase para tener gozo, placer y armonía, de este modo no le faltaría nada”. Para la Biblia, nos encontramos ante dos situaciones que consideran el tema que nos ocupa, nos habla como la vida material está asegurada –de nuestros dos protagonistas- y un segundo aspecto, que es posible vivir eternamente.

En esta sociedad ideal, ¿no existen prioridades? Si. El comer una fruta del árbol prohibido acarrea la expulsión del Edén.

«De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás» (Génesis 2:17)

Es así como regresamos al sitio original, descubrimos que este ejemplo mítico no estaba librado de la relación de medios y fines. La sociedad de resultados está implícita en el origen del pasado cristiano.

¿Pero hemos dado respuesta a la ironía del alumno? A medias.

En un libro de reciente aparición “Mao, la historia desconocida”*, sus autores mencionan con respecto a la hambruna de China entre los años 1958/61 que “la gente también moría de hambre en las ciudades, si bien el número de personas fallecidas era mucho menor en estas que en el campo. […]. La vida parecía transcurrir a cámara lenta”, expresó un testigo polaco que residió en Pekín. “Los conductores de los rickshaws apenas eran capaces de pedalear […] había decenas de miles de ciclistas con aspecto comatoso […] la mirada de los transeúntes era de absoluto abatimiento”.

Algunos se preguntaran: ¿a cuento de que viene hablar de la China de los años 60? Es necesario recurrir a ello, porque la ideología europea de la época de los 60/70, creía firmemente que dicha sociedad era el jardín del Edén.

La fina capa que descansa entre lo que pensamos de la realidad y su ideología, hace que en idénticos contextos, la escasez sea vista de diferentes maneras. Para Diego Saravia “si en las sociedades del conocimiento el copyright o los derechos de autor, dejan de ser operativos por la libre circulación de contenido por Internet, muchas corporaciones verán cómo se evapora su “capital invertido”. El recurso no es más escaso y deja de existir como tal. Pero todos tienen acceso al conocimiento” (3).

En cambio, para otro autor como Martinez Coll, la razón de la “escasez está, en primer lugar, en la limitación de nuestro tiempo de vida y la imposibilidad de producir y transmitir toda la información que nosotros tengamos y otros individuos pudieran necesitar” (4). Lo que en buen romance, la sociedad de la información en la que vivimos con su abundancia de bit en la red, se enfrenta a la limitación de tiempo en la escala humana.

Un nuevo Edén que surge -internet, ya está estrangulado por la misma parábola que nos planteo el alumno.

Notas:

*Mao, La historia desconocida, Jung Chang, Jon halliday. Ed Taurus Pg 537.

(1)La escasez implica que no pueden conseguirse suficientes recursos para producir lo suficiente como para cubrir todas las necesidades. Alternativamente, la escasez implica que no pueden conseguirse todos los objetivos de la sociedad a la vez, de manera que debe de seguirse una política de prioridades.

(2)SCARCITY: A pervasive condition of human existence that exists because society has unlimited wants and needs, but limited resources used for their satisfaction.

(4) Diego Saravia. Si en las sociedades del conocimiento el copyright deja de ser operativo por la libre circulación de contenido por Internet, muchas corporaciones verán cómo se evapora su “capital invertido”. El recurso no es más escaso y deja de existir como tal. Pero todos tienen acceso al conocimiento. Ya no es un bien escaso. Lo que antes era escaso, la información, que dependía de un sustrato material para su distribución, hoy ya podría ser libre y no escaso, el único límite es legal y artificial, un sistema legal perimido. Entonces la tecnología ayuda a eliminar escasez, y crea sociedades más ricas, con menos capital.

(3) Juan Carlos Martinez Coll.