Ayer en una conversación con una alumna china me comento que la moda en Alemania era tener hijos asociados dos lesbianas con dos homosexuales. Argumentó que así se evitaban las interferencias de los hombres/padres al estilo clásico. Sería una combinación MM-HH con 8 abuelos.

Ello me llevo a repasar mi infancia, fui criado en un contexto de separación de mis padres, donde mi progenitor desapareció, en mi caso me daba un M-AA-TT, una madre que veía poco, dos abuelas italianas y dos tías. También debería agregar 4 P, o sea 4 primas con las que jugaba.

Este consejo familiar dirigió  diez años de mi vida. No se reunía al estilo de las corporaciones americanas, sino influía lentamente en las decisiones. Opinaban, sus órdenes contradictorias surcaban mis oídos y mi inteligencia. Cada día por mi parte era estar atento a ese mundo construido sobre emociones femeninas que dialogaban en un pueblo perdido en una provincia. Ni siquiera mis tíos masculinos podían interferir.

¿Entonces tú puedes entender mejor a las mujeres? —Argumento mi alumna. La decepcioné al decir, tal vez no. Tal vez si puedo reflexionar sobre los mundos interiores con más precisión que un masculino. Digo tal vez, pues todos me ven como un hombre y yo les veo como un hombre que ha vivido con mujeres.

Aquellos años no fueron fáciles, cada una de ellas, de mis directoras, amaban y sentían a su manera. A veces cuando escucho a las feministas me desespera pensar que ellas creen que todas las mujeres son iguales. Por ejemplo mi abuela Francisca era elegante, silenciosa e insinuaba su opinión. Mi abuela Domenica era pura emoción, contenía a los demás, les guiaba en una senda entre la tierra y los espíritus. Su mundo era algo que todos nos resistimos a pensar que existe. Mi Tía Rita era activa, de sumar y capaz de mantener varios sobrinos y nietos y criarles además de su hija y dejar en ellos un pozo de amor. Mi tía Estela era el mundo moderno, la cultura, el sexo, la desobediencia en un mundo rural de largas y tediosas tardes. Donde se rezaba y se follaba a partes iguales entre lo público y lo privado

Esta química me influía. Esta química me llevo hasta mi madurez. Esta química me hizo amante, padre y me permitió escribir. Esta química me ha hecho editor.

Al comentar este artículo con otra persona, respondió su combinación: T-A. Su tía y su abuela le influyeron.

¿Cuál es su combinación? De esa química es su vida. ¡Explore! Un saludo j.