“ ¡Un nombre! Ni siquiera había pensado en un nombre. Ni siquiera se había preguntado qué nombre escogería Creb para su hijo. Con gestos formales, Mog-ur invocó a los espíritus de los tótems del clan para que acudieran; después metió el dedo en el tazón y sacó una pizca de pasta roja.

Durc —dijo en voz alta. Pág. 441 El clan del Oso Cavernario. Jean M. Auel

Las primeras civilizaciones que marchen al espacio estarán construidas por clanes. Las fidelidades serán las que aguantaran ese esfuerzo de innovación. Esta mañana al levantarme por algo inexplicable he encontrado una carta digital. No sé cómo llego del futuro a mi ordenador. Se alojó en la carpeta 2080. La reproduzco en parte.

Marte es un espacio salvaje. La ensenada del orgullo Gay (le hemos bautizado nosotros), esta en un cañón profundo en las Tierras Altas, lo que nos permite disponer de una presión atmosférica mayor. Luego somos islas separadas protegidas  por una combinación química secreta y una burbuja artificial. Vivimos casi cien. Trabajo en el jardín y el huerto con dos robots humanoides, una humana y un resucitado. A los de esta especie le llamamos de esta manera, pues su inteligencia ha sido trasplantada a un robot y le ha humanizado. Los primeros cultivos, por ejemplo a las patatas si les aplicamos tierra marciana son más grandes de lo normal y las lechugas tienen el tamaño de una sandía.

Mi clan es de Los del 68. Con nosotros está el resucitado de Microsoft y su mujer, el financia este viaje. Los días son desiguales. La Tierra que hemos dejado se parece cada vez más a Marte, violentas tormentas, calor sofocante y CO2 muy alto, aquí el componente principal de la atmosfera 95% es el Co2. La larga noche mantiene los polos en oscuridad y esto hace que se condense el dióxido de carbono y se transforme en hielo, al estar cerca de los polos logramos obtener agua.

En el verano marciano el dióxido de carbono se transforma en agua y los vientos de 400 Km que barren los polos transportan agua y polvo. Somos la 10ma expedición que se ha instalado. Ya no regresaremos. Ya somos parte del Clan.

He tomado el nombre de Durc. Tengo 25 años, soy masculino. Cuando llegué, mi mayor miedo y angustia era el viento marciano, pero es débil y cambiante, salvo por la noche y en determinadas épocas del año (1). Aquí el silencio es el rey.

Me eligieron pues soy especialista en improvisación científica una nueva carrera muy de moda.

Notas

  • Las observaciones de Viking y Pathfinder mostraron que la velocidad media del viento en Marte es bastante débil: 1 – 4 m / s (alrededor de 4 a 15 km / h). Sin embargo, bajo ciertas condiciones extraordinarias – como en el caso de las tormentas de polvo global o local – se espera que los vientos soplan a velocidades de más de 30 m / s, o incluso más (> 110 km / h). Fuente link