Czesława Kwoka – chica polaca asesinada por los alemanes en Auschwitz el 12 de marzo de 1943

—¿Qué lees? —pregunté a mi gato que se rascaba el pelo frente a mi Tablet. Y él respondió:

“La lectura silenciosa, que antes parecía un proceso absolutamente esquizofrénico, era la que ahora se abría paso para quedarse para siempre. Por el contrario, sería la lectura en voz alta la que empezaría a suponer la posibilidad de locura. El oído y la boca se desligaron de la lectura, el ojo llegó para devorarlo todo, y esos lectores-oidores del Siglo de oro español callarían su voz y atrofiarían su memoria para concebir a la lectura como el proceso solitario, casi egoísta, que es hoy en día”. Link Isabel Macías. Luego me miró

Mientras abría la nevera y llenaba su plato con leche, miraba fuera y a la vez pensaba. La aparición de la imprenta en el siglo de Oro español cambió una sociedad donde todos recitaban largas cadenas de historias para que otros las escuchasen y dio paso a una visión más individual y reflexiva de nuestra realidad o ficción. Dice Isabel Macías: El oído y la boca se desligaron de la lectura, el ojo llegó para devorarlo todo. “Interesante frase” —dijo mi gato a mis espaldas.

Nace la civilización del ojo, de la lectura y el espacio antes dejado para cubrirlo con grandes volúmenes de memoria oral para ser transmitirla da sitio al Yo que piensa. A Descartes. Al sujeto con capacidad para ser crítico y evaluar.

El ojo y la razón nos separan poco a poco de la religión y del mundo de los ideales. De la Iglesia y su salvación de las almas.

Pero el ojo se fascinara aún más con la imagen y creará la cultura de la imagen. —dijo mi gato. Y de la autoimagen —razoné. Mi gato terminó la leche y se escapó por la trampilla. Eran las tres de la madrugada, fuera el viento movía las plantas casi sin dejarlas descansar. En mi interior flotaba esa cultura basada en el oído y la boca. En las memorias que preservaban los relatos y los distribuían entre las familias o los clanes. Aunque diremos que esta independencia ha dado como resultado muchos genocidios, pues la cultura de lo escrito y la imagen puede ser dominada y censurada. El universo cerrado y de asesinatos de los campos de Hitler fue posible por esta separación. Nadie sabía lo que pasaba. En ese periodo 1 de 4 alemanes trabajaba como esclavo en la economía alemana.

La cultura de la memoria había desaparecido y las imágenes de una Gran Alemania cautivaban a millones de alemanes que se hundían en el fango moral. Su orgulloso país se había transformado en un gran campo de exterminio.

Me marché a dormir.