Dedico este día a todos los que han fallecido en esta crisis.

En “las civilizaciones antiguas creían que sus dioses controlaban el resultado de los lanzamientos de dados, de modo que se recurría a los dados para tomar decisiones cruciales, desde la elección de gobernantes hasta el reparto de las herencias” El libro de la matemáticas”. Clifford A. Pickover página 30.

Cada sonrisa es intercambiable. Por un calcetín. Por una alcachofa. Por un tubo de dentífrico agotado y vuelto sobre sí mismo para dar su última gota. En cada paso inescrutable de la vida intentamos cambios aleatorios de esta delicada arma para crear empatía. A veces hablamos, a veces obtenemos un retorno. Los Bip alocados que cualquier maquinaria humana utiliza para respondernos, observamos, están resueltos en una fractura: la del tiempo. Es una medida que corroe las esperanzas, o los afectos. En determinados momentos estos dados mágicos dan un número que anticipa el fin del ciclo de la vida. Y… los que estamos cerca de aquel amado lloramos su pérdida, como sintiéramos a nuestra fierecilla interior ahogarse ante la emoción esta emoción súbita. Los dados mágicos que da la vida asaltan indisciplinadamente el reloj de cada humano. Lo suman o lo restan. Nada podemos hacer ante esta desdicha que altera nuestros compromisos. O tal vez rebatirle con más amor y delicadeza a los que nos rodean. Desde el girasol, hasta el perro o el gato, la amada, los hijos o nuestra corteza redonda y azul que vaga por el espacio.

Buen Viernes, amigos! Y ¡salud!