“Los ojos parpadearon tres veces, y gritaron hacia el techo y bajaron hacia el suelo y luego dieron vueltas de modo tan raro que parecían ver cada una de las partes de la sala. Finalmente volvieron a fijarse sobre Dorothy.

– ¿Por qué tendría que hacer esto por ti? –preguntó Oz.

–Porque tú eres fuerte y yo soy débil; porque tú eres un Gran Mago y yo soy una niñita desvalida.

–Pero fuiste lo bastante fuerte como para matar a la Malvada Bruja del Este –dijo Oz.

–Eso sucedió solo  –replicó Dorothy con sencillez–. Yo no pude evitarlo”. Fuente El mago de Oz, L. Frank Baum, pag. 83.

La malvada bruja del Este, o la vecina alegre y dicharachera de la esquina, o el vil vendedor de periódicos que suda y baña de su líquido las monedas del cambio, afirmaremos sin desvergüenza –en todos– la antesala del disgusto nos visita y dice: cual aljibe reseco pasan los años y esta bebida rumbosa –la maldad, ataca los estómagos humanos.

Y, grandes letrinas se colocan una tras otra, hasta el Ikea las redecora y les unta un color más sofisticado, pero los que allí se sientan traman una salvajada, o un desplante hasta llenar de sombras el destino humano. La tragedia del mal, o de la descorazonada respuesta, se repite sin cesar. Al respecto Croce se preguntará: este tintero, ¿está dentro de mí o fuera de mí? Con ello la escritura de los humanos es un discurso por apartar la maldad y adjudicarla a un tercero. El Mago de Oz le recuerda a su visitante “fuiste lo bastante fuerte como para matar a…”

También Antonio Gramsci(1) menciona una anécdota hebrea: “¿Dónde vas? –pregunta Isaac a Benjamín.” “A Cracovia –responde Benjamín.” “¡Embustero! Dices que vas a Cracovia para que yo crea que vas a Lemberg. Pero sé muy bien que vas a Cracovia. ¿Qué necesidad tienes, pues, de mentir?”

La fuerza de la mentira establece ritos; en cambio en la maldad, aparece una cara humana,  premeditada, en orden a cubrir gradualmente insatisfacciones antiguas.

Notas

(1)Politica y sociedad, Antonio Gramsci pag 220 Año 1977 Ed, Península