Imagen obtenida de un NO-Do de la llegada de Juan Carlos a España Link

“A la estación de Delicias / salieron a recibirle / la aristocracia española / el cle-ro y guardias civiles”; y “El maquinista era un duque / marqueses los revisores / y la chica del lavabo / una Roca de Togores” Coplas despectivas de los falangistas a la llegada de Juan Carlos con 10 años Link

A veces vemos el final de una historia, un rey que ha abdicado y se marcha a una dictadura familiar del Oriente Medio. No entro a juzgar el debate Monarquía o Republica, sino aquel lejano día que a un adolescente lo metieron en un tren y cargo sobre sus espaldas la refundación de la Monarquía en una Dictadura vil.

Decía quien ahora le vemos al final de sus horas:

“Aquella mañana gris y fría el tren se detuvo en La Delicias. Franco envió un edecán a recogerme. Madrid estaba desangelado y amortajado de mediocridad del régimen. De aquellos años me identificó con la imagen que me disparo un fotógrafo y me inmortalizaría en los libros de texto. Es una sonrisa cruel, amarga, de príncipe solitario y diseño sin futuro. Acepté venir por lealtad a mi padre. (1)

O cuando llamó a los golpistas:

Espere unos segundos y tiré de la cadena, luego pase la punta de la hebilla del cinturón sin pensar en que mí alrededor era una nube de incertidumbres. Debía decidir ante el agua golpista y los demonios de Alfonso Xlll. Mi padre en medio aguantaba la fiera hipocresía del régimen muerto hace pocos años. ¿Es inútil regresar a la gruta del asesinato? Con esta pregunta, me acerqué a un teléfono y comencé a llamar a los generales adictos. En minutos liquidé el asunto. La mayoría esperaba mi decisión: ¿tibia?, ¿inútil?, o al estilo cívico-militar… Era imposible construir una monarquía sin consenso. Las palabras estrictas y meditadas fluyeron en aquel país despierto:

“El rey está con la constitución”.

Un wiskito y la faena estaba lista. Si ganábamos seria rey por consenso. Los borbones estaríamos de nuevo en el centro de un país moderno. Si perdíamos, la larga pena del destierro me llevaría nuevamente al andén de las Delicias (2) junto al gerifalte de Franco.(1)

Dos momentos que nos hablan de otra mirada de este personaje histórico, tal vez no existe una progresión histórica sino aciertos y desaciertos en la apuesta personal de cada individuo. Tal vez nos falte aun aquel suceso ingrato de la muerte de su hermano por un disparo de la pistola que manipulaban entre ambos:

“Yo apunté hacia él. La bala entró por su nariz. Siempre he pensado que aquel suceso, cada vez que participaba en la caza de un elefante. ¿Qué le diferenciaba? Que un animal muere y un hermano sigue viviendo, hablándome, escuchando cada decisión. Mi reinado es una disciplina personal de dos hermanos”. (1)

Nota:

  • Recreación mediante ficción de aquel momento.
  • La estación a la que llegó el hoy rey Juan Carlos el 9 de Noviembre de 1948 para comenzar sus estudios en España fue a la de las Delicias, hoy en día Museo del Ferrocarril. Venía de Lisboa en el Lusitania Express. Está es una puntualización de un lector via e-mail.