¿Acusamos a otros? O nuestra maleta refleja decisiones acidas o acertadas. A una cierta edad parecería que nos reflejamos en nuestro derredor, ellos nos muestran acertijos de nuestra vida pasada. Y al contar historias antiguas o anécdotas a veces incurrimos en una muestra de aquello que carecemos o deseamos. Firts Day es un ejemplo, este programa de la fábrica de Tele 5: es una puesta en escena de personas que buscan pareja. Los primeros minutos nos muestran una colección de “yo hago esto”

En fondo del marketing descansa en esta selección de sabores. Danone nos lo enseña. Hace años Los Berrondo tenían un solo yogurt y era la especialidad de su bar, en una amplia avenida, con cristaleras tan grandes que dejaban ver la ciudad. Él, bajito y regordete y de cabeza ancha y con una mirada vivaz. Por delante aun pasaba el tranvía, y pude presenciar a mis 8 años como sus choferes hasta paraban para tomar un café. Otras épocas, lentas, donde la vida estaba compuesta de un sabor a lo sumo dos.

No era una vida gris, sino que estaba compuesta de finos colores que se mezclaban con conversaciones donde el móvil estaba apartado y atado a una caja de negro en un rincón. Atado en la pared ¡Que fuerte!

Cuando hablo de la maleta, tal vez me refiero a la diferencia entre aquellas épocas de menor variedad, pero vida intensa y la actual donde nos domina la fuerza de las elecciones. Siempre estamos sujetos a elegir en esta sociedad dominada por el Marketing. Al abrir la nevera, ya nos obliga la variedad de yogures. Esta mañana uno de mis hijos me decía que abrir la puerta del mueble y sacar un panettone era su mayor deseo de estos días, y agregaba que el de chocolate no le gustaba. Yo sonreía ante tal propuesta pues el clásico era mi decisión interior.

Con lo cual, estimado lector o lectora, nuestra maleta está compuesta de sabores auténticos que atesoramos de decisiones simples o complejas.

¿Acusamos a otros?