03.00 de la madrugada del 21 nov del 63

Me he despertado, y a mi lado John duerme plácidamente con su torso desnudo; veo en su cabeza su clásico remolino de la parte trasera. Su calzoncillo de seda marrón me escandaliza. Me levanto y voy hasta el lavabo, llevo sandalias rojas y un pijama de seda gris plata, dentro una pieza interior dorada  me cubre la pelvis. Anoche con la ayuda de un buen licor, le sorprendí. Mi lengua alborotada embebida con una pizca de sal, le buscó debajo de las sabanas  y él, medio dormido al ver el reflejo dorado y mis muslos calientes, rio de buena gana. Siempre hemos elaborado el sexo, anoche fue salvaje, intenso. Mi personalidad al ser más moderada ¡caray siempre!; no acepta los topes que arrastro desde la infancia. Y el ¡se sorprendió! Aún me dan vuelta sus últimas palabras:

“Jackie, al amarte por detrás ¡me has enloquecido!” Un disparate tal vez, si, ¡un disparate! Al peinarme, decidí ir hasta donde había dejado mi agenda y me la traje hasta el lavabo, ante lo cual me preguntaba: ¿Cuál es el programa de mañana en Dallas? Esa ciudad me atrae irresistiblemente. Puedo recordar  aquella anécdota cuando jugando a las cartas con mi padre, de cabeza grande, cuerpo recio y peinado hacia atrás, y vestido casi todo de blanco como le gustaba llevar muchas veces, me miró y como él presumía de adivinar, extrajo un caballo –y haciendo una pausa, dijo:

“Cabalga hacia Dallas… tu corazón”.

 cap. 7 (b)

Decidí abrir el sobre y sacar todo lo que contenía, eran tres hojas, tan solo ¡tres laminas! En una de ellas aparecía una foto de un tipo y en el lateral unas palabras en grande “Mr. X” y su nombre real: L Fletcher Prouty, Jefe de Operaciones especiales de la Junta de Jefes del Estado Mayor, decidí descartarle. La siguiente era una carta a mano de Marilyn, con una explicación en su borde izquierdo “interceptada por el servicio secreto”, y dirigida al presidente; en la tercera, la fotografía era de esa larga noche en la cual Marilyn canta para el presidente su cumpleaños feliz. Aparte las dos, la carta interceptada llevaba fecha de la mañana siguiente, aquella última noche juntos después de la fiesta del cumpleaños, tenía muchos tachones y ponía:

Dear John

Anoche fue algo espectacular, la risa, el sexo, tu atrevimiento y la bronca al final. He decidido contar a todos, a algunos nuestra relación. ¡Soy mejor que Jackie!

Un beso desde mi corazón

Marilyn Norma Jean

No agregaba mucho más a las complejas historias que circulan de esa época, pero si servía para ver su estado de ánimo y como se acercaba a su amante. También era útil para reconocer que el grupo que la manipulaba obtenía información de primera mano del presidente. Pero esa noche habían perdido un alfil, con lo cual pensé, ¿fue desde ese momento cuando se abrió la solución de asesinarle? Pero para ello era preciso establecer la relación entre los diferentes grupos de presión que por acción u omisión deseaban alterar el vértice del Estado. La clave estaba en la otra fotografía, donde aparecen Kennedy y Marilyn –única imagen que se salvó de manos del servicio secreto– subiendo al coche que les llevará al Hotel. Ella mira de frente a la cámara, sexy, rubia, despampanante, y él parece cohibido. Ambas miradas expresan deseos de un futuro diferente, la de un político hábil y la de una estrella desequilibrada quien aumenta su odio, ante el rol de bomba sexual que le han adjudicado.

Pero, ¿porque mi Director me entregaba estás imágenes? ¿Qué nos aportaban? Mire por detrás, ponía en letra pequeña “la conexión entre La Mafia y la CIA es ella” y agregaba: “su voluntad de permanecer fiel a él, se contradice con la voluntad del Presidente en buscarse líos sexuales. ¡Aquí alguien salto por los aires!”. Escuché sonar el timbre, al abrir un pizzero, con cabeza engominada y un fino bigote, no parecía un repartidor común. Me entregó una caja. Levante la tapa y un olor intenso de queso y bacón guardaba debajo una esquela. Mi Director ponía escrita a mano, con lápiz una serie de ideas:

1-      Si ya has abierto el sobre, este es el siguiente que puede ayudarte a responder la pregunta: ¿Quién salto por los aires?

2-      He hablado está mañana con Clinton, le he pedido que te dejen en paz esos tipos de la CIA:— “¡los de la chapa!”, como les llamas tú.

3-      Nos vemos el lunes, 16 Hs. En el mismo sitio. Dtor.

Continuará mañana la parte b.