“En cada cópula humana, mil millones de espermatozoides se disputan un solo óvulo. Multiplica estas probabilidades por innumerables generaciones… y fuiste tú, solo tú, el que nació. Que aparezca una forma tan especifica en este caos de improbabilidad, como convertir el ire en oro…, es el misterio supremo… Alan Moore, Watchmen, 1986.

“El contexto experiencial es quien permite desarrollar las emociones” (1). Nos ayuda a comprender y a poner en marcha la responsabilidad explicita de nuestra vida psíquica. Por ello comprender el mundo es una tarea que nos acerca a razonar sobre el contexto en el que nacemos, y nos criamos.

A partir de este origen y suponiendo que nuestras emociones condicionan estilos emocionales tales como: resiliencia, perspectiva, intuición social, autoconciencia, sensibilidad al contexto, atención; debemos comprender que su presencia en mayor grado de un estilo u otro asociados al fenómeno de la capilaridad de las redes condicionarán nuestro posicionamiento en el mundo.

Es necesario por ello que cada uno de nosotros conozca y analice su capacidad de regulación emocional, aunque muchos insistan tan solo en un aspecto, la capacidad de empatía, cual moda humana que tenderá a ser efímera. Como si fuera, la única manera de estar en el mundo. Y tal vez la característica principal este en la responsabilizacion de tu vida, como aquel momento mágico de la unión de millones de espermas y un ovulo que ha dado tu vida.

Solo podemos entender el contexto si aceptamos este acto original que nos compromete con nosotros. Luego tal vez, como dice Nietzsche, usar la perspectiva nos ayudará a conocer los cambios que nos rodean… e interpretarlos.

Notas: