fettuccini al pesto

Como un rompeolas el agua arremete sin cesar, una, otra y otra. Luego los años pasan y donde golpeaba los años pasados, somos sometidos por otras olas, otros ingenios de la naturaleza que le pretenden derribar. Los italianos que marcharon a América hacia 1920, buscaban una vía para que su genio fuera más allá de los límites de su racionada vida en el norte de Italia. Y araron campos yermos, compraron azadas, o las fabricaron una a una. Durante años sonó aquel grito en la noche, de niños apilados en la fiebre de amor. Copulas, crías, citas a escondidas y la lengua fue sustituida por una más recta, más sencilla construida sobre la fuerza del idioma español trasplantado. Pero detrás seguía la mezcla nacida en un idioma arcaico, el piamontés, que se amarraba en los Alpes, en la altura o en los profundos valles que bajaban cual herida entre las rocas. Aquel idioma les interrogaba con interjecciones áridas:

vaire gent ch’a l’ha dësmentià la lenga dij sò cé? (¿cuánta gente olvidó la lengua de sus abuelos?).

Pero esta gente ruda, llena de vida nos dejó moral, esfuerzo, sintonía con la tierra, y una bruma mental que les acompañaría desde esos valles de niebla y verde donde nacieron hasta las calmadas tierras de la larga Pampa.

Cuando regreso a los italianos del sur de Europa, me refiero a los actuales latino-españoles de 2021, no deja de sorprenderme algunas conexiones con aquellos que marcharon antes de 1920, una, la más atrevida y osada, ambos grupos, se sujetan a la vida como si esta les fuera a echar por la borda.

Pero no les expulsa. Pero se intuyen en los españoles, de 2021, ya ciertos cambios, la Pandemia les ha trastocados sus vidas. Y es en el compromiso que muestran sobre su futuro: las bodas han bajado un 60%, los divorcios han aumentado un 13% y los nacimientos han bajado un 4%. Al recordar los italianos que fueron a América hace 100 años, ellos vivieron tardes gises y anodinas, o cielos de fuego, crearon, pan, salami, y spaghettis y criaron gallinas de ojos partidos y enloquecidos, muchos años, muchos diría yo: lucharo por construir el paraíso en su derredor.

Este 2021, ¿será diferente?