Hoy tal vez hablaremos de la memoria, dedico este artículo a mi tío, Armando Crivello Pascal, con sus más de 80 años, a través del WhatsApp rescatamos de la memoria hasta el año 1830 a nuestra familia por todas las ramas. Este arquitecto retirado, muy conocido en la frontera de Argentina, Paraguay y Brasil acepta de buen grado compartir la memoria familiar.

Por ello he decidido hablar de este fragmento que las familias deben cultivar. No es lo mismo conocer que tus familiares emigran antes de la llegada del fascismo a Italia en 1923 o después. O que hablan un idioma diferente, o comen alguna comida o hacen una salsa especial. Ayer cuando publiqué pasta al pesto, su mensaje salto en mi móvil: “intentaré hacer esa salsa”

Pues de los fettucine con mantequilla y crema hablamos hoy, algo tan sencillo y glorioso, lo comí ayer. Te saca de mil apuros y su pimienta negra o su queso parmesano te llenan la boca y recuerdan que Italia ha inventado la gloria refinada en pastas y salsas. Por ello, la memoria sirve para separar aquellas bombas a punto de explotar que guardamos en los cajones familiares y las que queremos contar. En una charla familiar, dos de la familia explicaban sus recuerdos, y mostraban las dificultades de los filtros que ponemos, en mi caso dije: “cuando escribo intento contar lo bueno y lo malo, lo perro y lo atractivo. Es mi obligación para los que vendrán después”

Y esa es la tarea que algunos tenemos en el marco de las alianzas familiares, agrupar, convencer, estimular y recoger el apetito de la vida y no dejarnos llevar tan solo por el día a día y su fea presencia.

Ayer decidimos con Carlos Usín en MasticadoresFocus (somos tres editores) invitar a los escritores que participan en él y escriben sobre ensayo, a que escogieran una foto de su madre y se soltarán el pelo. Tres respuestas aparecieron en mi buzón de 20 invitados. Tres.

La memoria es un atractivo eje de la vida, pero hay que cultivarla y estimular a los demás. Ayer por citar otro ejemplo, un amigo me llamó para que asistiera a una charla que daría en Barcelona sobre el desastre de Anual en Marruecos por el Ejército Español en el s. XIX. En la conversación a él le sorprendía (él es de los españoles extranjeros, o sea del reino Unido) que cada vez que lo mencionaba siempre le contestaban que su abuelo le contó de aquello… Y respondí:

España es un país que por la Guerra Civil que dividió la sociedad aún usa la tradición oral para contar lo que pasó y se utiliza mucho.

Y… ¡me quedé tan tranquilo!

Nota

Alianzas familiares

¿Dime como era la abuela? ¿Es verdad que tenía esa fama de ser fría o distante? Y uno que vio la llegada a la Luna sentado con ella, o leyó el periódico a los 10 años con ella, o discutió de un golpe militar a los 12 con ella, o se acostó a dormir la siesta en la cama con ella y vivió sucesivas trampas del amor…

Ingredientes

  • 250 g de fettuccine al huevo.
  • 180 g de parmesano Reggiano
  • 80 g de mantequilla
  • Sal
  • Pimienta negra (opcional)
  • Nuez moscada (opcional)

Instrucciones

  1. Cocer las fettuccine en abundante agua salada.
  2. Poner la mantequilla y el parmesano rallado en un bol grande.
  3. Cuando las fetuccine estén ya casi al dente, tomar un par de cucharones de su agua de cocción y echarlos a la mantequilla y el parmesano.
  4. Remover la mantequilla y el parmesano hasta formar una crema de la misma consistencia de una bechamel ligera. Añadir un poco más de agua de cocción, si queda demasiado espesa.
  5. Condimentar la crema con un poco de pimienta negra y nuez moscada.
  6. Añadir las fettucine escurridas a la crema.
  7. Mezclar bien las fettucine con la crema.
  8. Servir con un poco mas de pimienta negra por encima.