“¡Si me van a matar, deje que Adolf lo haga él mismo!” – Ernst Röhm Jefe de las SA, Alemania 1933

Este tercer viaje a través de la Mafia nos lleva a un periodo incierto y oscuro, el ascenso de Hitler dentro del poder sobre el Ejército alemán. Para ello debemos considerar como era el ejército alemán de los años veinte. Sometido al control del tratado de Versalles “consistía en un cuerpo de oficiales […] de las cuales la mitad eran antiguos oficiales sin mando. Los elementos auxiliares con los que la Reichswehr contaba en caso de emergencia –la llamada Reichswehr negra- eran soldados profesionales, aventureros profesionales y nacionalistas fanáticos” (1)

“Hitler pasó a considerar a Röhm, quien dirigía la SA, la rama armada del Partido Nazi, peligroso para la estabilidad del propio régimen, y en consecuencia este fue eliminado junto con sus seguidores más cercanos, en la matanza conocida como la noche de los cuchillos largos.

Durante la masacre también fueron asesinados el general Kurt von Schleicher y su esposa, que nada tenía que ver con la ideología de los asesinados. Al comprobar que la oficialidad de la Reichswehr estaba satisfecha de la eliminación de los jefes de la SA y que no cuestionaban la muerte de su compañero, Hitler comenzó a considerar como factible la criminalización del mando de la Reichswehr”(2).

El siguiente paso fue transformar el antiguo ejército (la Reichswehr), en 1933 y convertirla en “la Wehrmacht, una fuerza armada moderna con capacidad ofensiva. Cumplir los objetivos a largo plazo del régimen nazi de recuperar el territorio perdido, así como ganar un nuevo territorio y dominar a sus vecinos. Esto requirió el restablecimiento del servicio militar obligatorio, y una inversión y gasto masivos en la industria de armamentos” (3)

Hitler introduce el ejército de las masas y les arrebata el poder a los generales. Pero este dominio solo es posible en el pacto de Hitler y los industriales de la industria pesada.

Si recurrimos a un libro casi desconocido de Charles Bettelheim: Sobre la economía alemana bajo el nazismo, “los gastos suponen para el periodo 1933-1938 en aproximadamente 64.000 millones RM (3), para poder comparar, estos gastos, los militares “equivalen al 69,2 por 100 de los sueldos y salarios distribuidos en 1933 y para todo el periodo (1933/1938-39) el total de gastos de armamento equivalen al 246 por 100 de los salarios distribuidos en 1933”.

Este proceso histórico creará las condiciones para el asalto de un grupo de aventureros del vértice del estado alemán y prepara la II Guerra mundial. De nuevo aparecen aspectos tales como la lealtad, la confianza y la utilización de las posiciones de fuerza en la jerarquía para impulsar este cambio. A ello agregaremos, la nazificación, la exaltación, la propaganda construida en los sueños: Deutschland, Deutschland über alles.

Los comportamientos mafiosos aparecen en todas las épocas, y se basan en relaciones que aunque se estructuran en la esfera privada muchos invaden y sustituyen al orden establecido en el estado. El nazismo es uno de ellos y demuestra cómo se pueden reemplazar los valores, acuerdos y normas establecidos con el consentimiento de la sociedad, quien ve en este regreso la posibilidad de rescatar del Tratado de Versalles, su humillación.

Notas

  • Pág. 61, E. H. Carr, De Napoleón a Stalin
  • Hacia 1933, las SA obtuvieron pronto un gran poder, poder que hizo envanecer a Röhm gracias al prestigio e influencia política como brazo armado del NSDAP, y sus adeptos aumentaron desde los 3500 efectivos iniciales hasta unos 70 000. Röhm pretendía obtener un mayor poder en la jerarquía nazi, aspirando a reemplazar con sus efectivos al mismísimo ejército alemán, la Reichswehr. Esto iba a traer graves consecuencias políticas para Hitler al sublevarse la Reichswehr. (Fuente wickipedia)
  • Fuente pág. 93 La economía alemana bajo el nazismo, Charles Bettelheim
  • Fuente Wickipedia