He reservado jueves y viernes para hablar de esta excelente escritora, Natalie Goldberg siempre me acompaña pues habla de cómo escribir, al tener muchos lectores escritores (a quienes agradezco el detalle de acompañarme) hablaremos del oficio de comunicar historias, sean de ficción, de reflexión o poesía.

Nos dice Natalie: “Cuando doy un curso para principiantes, me siento feliz. Tengo que retroceder y ponerme otra vez dentro de la mente del principiante, volver a pensar y sentir como cuando empecé a escribir. En cierto sentido, es precisamente a la mente del principiante a donde tenemos que volver cada vez que nos sentamos a escribir. No hay certezas, nada nos asegura que, puesto que hace dos meses escribimos algo bueno, ahora lo lograremos otra vez. En realidad cada vez que nos ponemos a escribir nos preguntamos cómo pudimos lograrlo con anterioridad. Cada vez es como un nuevo viaje sin mapas”.

Muchos lectores no saben que los escritores buenos tenemos mente de principiante, solo nos empuja la aventura de saber que hay detrás de aquella suave ondulación de la arena que luego nos muestra el mar. Cuando tenía 17 años (o 16?) en uno de mis viajes latinoamericanos en autostop(2), llegué hasta Punta del Este en Uruguay, solo había una iglesia cerca de la playa, con mi colega caminamos hasta detrás de la duna y el Atlántico apareció salvaje y definitivo. Corrimos hasta el agua, solo una persona estaba allí tomando el sol. Era el cura de la iglesia. Escribir es conectar con la sorpresa que hay detrás de la vida. Es saber que el miedo no te puede frenar, que la angustia no se puede quedar dentro de ti, es resolver en pocas líneas multitud de detalles que son el arma de la historia. A veces al escribir ensayo (mesclo la ficción), y siento la misma sensación, pues mi escritura busca la playa, la certeza, las preguntas que me alejan o acercan y como las resuelva sabré si he podido cumplir con lo propuesto. O a veces regreso de una clase sobre un clásico, o ayer sobre Hume y dentro mío repican sus palabras al decir la única fuente del conocimiento son las impresiones, pero hace tres días era Locke quien me atizaba con que nosotros cedemos al Estado nuestra libertad por un pacto con los que nos rodean.

Y como dice la Golberg, cada nuevo viaje carece de mapas. Los lunes son los días más duros, allí me siento a las 8 de la mañana, luego de venir de caminar y atravesar mi pueblo, con los 3 km en la espalda, con las gentes que van a su trabajo, con la vida que se establece en sus rutinas, mediocridades y compromisos. Y comienzo por el rito, ir a la escalera donde está mi biblioteca y abrir un libro al azar.

Como decía mi mujer, la Sra. A, anoche antes de dormirnos: “Es vivir”. Pues escribir es rellenar los espacios que otros visitaran y asumirán como propios o… repudiaran. Pero yo… ya estaré buscando y creando la siguiente ruta. La siguiente duna.

  • MENTE DE PRINCIPIANTE, PAPEL Y PLUMA. Natalie Goldberg, El gozo de escribir
  • Entre los 15 y 18 años visite Bolivia, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay en autostop. Y entre los 19 y 21 Francia, Alemania Italia, Grecia, Rumania, Bulgaria, Reino Unido, Holanda, Bélgica, México y Colombia también en autostop. Ello desarrollo en mi, ocasiones de conversar con multitud de gentes y anécdotas y creció mi voluntad de algún día ser escritor.
  • Cada día sé, que mi articulo de lunes a viernes debe estar entre las 8 y 8:30 máximo en mi blog

Wickipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Natalie_Goldberg