“La unidad base para el adiestramiento en la escritura es el ejercicio por tiempo. Podéis daros diez minutos, veinte minutos o una hora. Depende de vosotros. Al principio, puede que uno quiera empezar con calma y, después de una temporada, aumentar el tiempo, o meterse ya de entrada con una hora. No importa. Cualquiera que sea el plazo que os hayáis concedido, lo importante es sentirse comprometido a respetarlo y, desde el primero hasta el último momento, seguir las siguientes reglas:

1. Mantened la mano en movimiento. No os paréis para leer la frase que acabáis de escribir. Esto sólo significa poner obstáculos e intentar asumir el control de lo que se está diciendo.

2. No borréis. Esto significaría confundir la creación con la revisión. Aunque hayáis escrito algo que no teníais intención de escribir, dejadlo.

3. No os preocupéis por la ortografía, la puntuación y la gramática. (Ni siquiera os preocupéis por quedaros dentro de los márgenes o líneas de la página).

4. Perder el control.

No penséis. No os dejéis engatusar por la lógica.

Apuntad a la yugular. Si al escribir, sale algo que os da miedo o os hace sentir vulnerables, zambulliros dentro. Probablemente está cargado de energía”. Natalie Goldberg, LOS PRIMEROS PENSAMIENTOS.

Muchas veces cuando hablo con lectores una de los temas que llama mi atención es como ven la capacidad de escribir, ese despojarse y someterse al ridículo (dicen ellos) si al ser leído por otro le puede criticar. Y me sorprendo. Asumir como dice la Golberg, la vulnerabilidad es lo que nos cambia. A veces cuando escribo desde la memoria sobre aspectos de mi familia mi censor interno está previniéndome. O luego la lectura que mis familiares hagan de ello. O mis lectores al ver mi privacidad. Pero la técnica establece que el primer paso es hablar de nosotros y los nuestros y luego construir analogías generales donde los demás puedan comprender la propias.

Sé que al ser escritor digital, esa misma tarde-noche tendré no solo lectores, sino familiares que por el WhatsApp pueden comentar. Asumo estos riesgos pues asumo que solo podemos escribir bien si somos vulnerables. En el año 2000 hice un trabajo con una coach en Barcelona sobre mi escritura, allí apareció que al escribir de ficción mataba a mis personajes con el olvido pues aparecía el miedo a perder el control. Ir más allá de ese límite donde todo parece normal y luego los personajes dictan sus estilos, o se juntan unos con otros. Al escribir desde la memoria o desde los sueños (no sé anoche conducía un todoterreno y todas eran dificultades que se sumaban una detrás de otra en un entorno familiar), y era tan real que esta mañana pregunté a la Inteligencia Artificial (Google), su respuesta:

“Soñar con un todoterreno indica que has recuperado la confianza para alcanzar tus ilusiones y objetivos. Así como con esta clase de vehículos se llega a lugares inaccesibles, tú tienes las herramientas necesarias para hacer realidad tus metas”.

En estos sueños esta la energía, desde ellos como primer paso vemos que al zambullirnos, por ejemplo, el todo terreno tiene una bomba en su interior, la familia. En esa combinación, allí late el material que queremos negar, guardar hacer desaparecer. Con aquella coach aprendí a dominar las claves de esta escritura que vuelve hacia atrás y funda nuevos orígenes.

¡Explore sus sueños! Ellos le devolverán el latido de lo inexplicable… pero que debe abordar para ser más fuerte. Más diverso, más rico.

Tal vez agregaría a los consejos de Natalia Goldberg:

5- Regresar a tus sueños y partir desde ellos te hará más fuerte y autónomo. Como diría Sartre, la existencia te construye.