Este niño necesita aire fresco

“Es verdad que, cuando empezamos algo nuevo, tenemos que enfrentarnos con violentas resistencias. Ahora tenemos la oportunidad de no huir y de no dejarnos arrastrar, sino de mirarlas, negro sobre blanco en el papel, y enterarnos de lo que tienen que decir sus estúpidas voces. Cuando lo que ponemos en el papel brota desde el fondo de este montón de basura y de compost, lo escrito posee una estabilidad muy particular. No huimos de nada. Podemos permitirnos un sentimiento de seguridad artística. Si no tenemos miedo de nuestras voces interiores, tampoco tendremos miedo de las críticas exteriores. Además, estas voces son simplemente demonios, guardianes que protegen el verdadero tesoro: los primeros pensamientos de la mente”. El Gozo de escribir Natalie Goldberg

Los guardianes de la mente, —como dice Natalie, poseen mucha fuerza y están allí discriminando entre el bueno y el malo escritor. Muchas veces me llegan estas preguntas de escritores como diciéndome: extiende el certificado de calidad. Soy cauto, y muy prudente. Mi vida no ha sido un camino de rosas para conquistar mi libertad artística, o mi libertad de expresar aquel compost que menciona la Goldberg, que inclusive está allí dentro ahogándote cuando cometas el error de ser perfecto.

Muchos escritores (pero esta regla vale para muchos profesionales) pensaban hacer aquello de pequeños, pero otros tan solo intuíamos que nuestra vida estaba para documentar las vidas de otros, o de la sociedad y detallarlas de manera artística. O dicho de otra manera, contarlas de una manera comunicativa. De una manera que el lector no escape pegando gritos ante tal aburrimiento.

Hace unos días vi una película de un cómico Hans Pita (Hape Kekerling en la vida real), una vida de niño construida en dramas personales, pero en los cuales el mantenía un peculiar humor ácido que disolvía aquella insolencia que le brindaba la vida. O, algo que me vi reflejado, la mirada sobre el mundo adulto que te rodea. Y pude comprender tal vez mi niñez, aunque la intuía, siempre he pensado que cuando uno es niño no puede alterar lo que el mundo adulto le brinda. Si eres hijo de una profesional y un enfermo en el alcohol, eso marca tu márgenes, pero coincido con Hans Pita que uno puede sacar de allí toneladas de basura, o de compost en palabras de Natalie Goldberg.

Luego, viene aquella tarea que es hojear o escribir cientos de cuadernos, hasta ser un buen escritor (o una buena persona)

¿Ha revisado esos cientos de cuadernos de su familia? Si lo hace, Hans Pita y yo estaremos a su lado. ¡Creaselo!

Notas:

Película: Este niño necesita aire fresco

https://elpais.com/cultura/2019/08/23/actualidad/1566561774_160605.html