Hoy acaba esta serie amigos, gracias por reflexionar conmigo. Y… a los que escriben: ¿Les ha servido? J re crivello

“La palabra disciplina tiene normalmente algo de desagradable. Yo la entiendo siempre como un forzar a mi parte perezosa a someterse, y nunca funciona. El dictador y el opositor siguen peleando: No tengo ganas de escribir. Pues, tienes que hacerlo. Escribiré después, estoy cansada. Tienes que escribir ahora. Mientras tanto, el cuaderno sigue vacío”. Natalie Goldberg El Gozo de escribir

Escribir, es casi como vivir. Afirmación contundente tal vez, pues o tenemos escritores al estilo siglo XX (a comienzos) que construían una bohemia y vendían ese estilo de vida, o los actuales que trabajan en otras cosas y sacan espacios de tiempo de su vida para expresar lo que corre por sus cabezas o su sangre.

¿Escribir desde el torrente de la sangre? O, ¿vivir desde el torrente de la sangre? Es lo mismo: tal vez un estilo de vida. Algunos usarán la palabra emociones, he preferido usar otra expresión. La disciplina esta opuesta a esta manera de entender cómo hacer nuestro día a día, pero es esencial para desarrollar proyectos a largo plazo. Sin disciplina es imposible ni escribir, ni tener un amor largo y fructífero.

Pero mandan los 32 segundos. La vida ágil y rápida. Esos 32´, son los que mi microondas demora en recalentar mi cortado antes de ponerme a escribir.

¿Hablamos de prioridades? Es probable. Todos vamos detrás de conquistar o hacer, pocos reflexionamos cuales de aquellas acciones son las que se deben dejar o abandonar.

Escribir es trazar líneas donde crecen personajes, escenarios, o reflexiones relativas a la ética, la incertidumbre, etc. Ayer en una clase me volví hacia mí, al ver que al explicar la IS, un concepto de Macroeconomía decía algo tremendo: la subida de impuestos produce una reducción de la producción (y de la renta) En un segundo pude ver como el gobierno socialdemócrata de Sanchez y sus subidas de impuestos caía en cascada.

Alguno se preguntará ¿Qué tiene que ver Sanchez con esto? Tal vez está en el mismo tema: administramos nuestros tiempos sin detenernos a pensar, sin una disciplina que regule los espacios de retiro espiritual. Mucho ruido impide crecer. Y escribir. Y enamorarse del canto de los pájaros.