Esta semana escribo basándome en extractos de las canciones de la serie Soundtrack. Hablaremos de algunos de estos temas: Tu suerte está a punto de cambiar. Me tambaleo en la oscuridad. No quiero lastimarte. No hay sol cuando ella no está. Solo deje el sueño que mi madre tenía para mí. Como siempre alguno se caerá de la previsión. —J re  crivello


Cada mañana al lavarnos los dientes, el espejo nos devuelve viejas historias. En ellas una dosis de amor carga ese espacio que se encapsuló ya hace tiempo. Los humanos insistimos en esta tragedia, elaborar una relación o varias a la vez ya sea familia o amistad. Y luego la vida nos muestra las alianzas que aparecen.

Cuando uno llega a cierta edad muchos creen que todo esta tan quemado que es mejor apartarse de lo nuevo, y desde esa libertad que da tu refugio evitar algún nuevo error.

Cuando veo en la tele o en cualquier plataforma, las historias de amor son combinaciones que exploran como adecuarse dos. O si es familia como adecuarse entre varios alrededor de los padres.

Triunfa la soledad, la gestión de las dificultades desde una cierta desazón interior que te lleva a comprometerte lo justo, lo que no se transforme en un resultado hiriente. Aquello que puede aparecer como si fuera de alto riesgo.

Y hay periodos que todo lo absorben los hijos, o el trabajo, o la actividad que nos da visibilidad.  El título de este texto introduce una cierta ambigüedad, de donde este nuestra vida será perfecto o pesara en nuestra hoja de servicios.

Sumamos si estamos dispuestos a admitir que no siempre obtendremos correspondencia. Hoy mi tradicional optimismo cede paso.

Las toneladas de sinsabor que descarga Tele 5 con el tema Rocio Flores es una muestra que las cotorras de ese medio, les encanta hablar del amor. Del juego de caricias, o de desvelos que acecha tras una alianza de amor.

Como si una tragedia durara 20 años y fuera irremediable. ¿Lo es?