Ayer leyendo un pasaje de Simone Weil de su libro Echar Raíces, pude descubrir una frase que resumida nos habla que los muertos hablan a los vivos. En ese texto, esta autora que falleció muy joven intenta explicarnos que lo que hacemos hoy es una manera de cuidar a los que nacerán mañana. El respeto por lo que nos rodea es la base del alma humana. Luego agrega otra idea y la reproduzco: “la colectividad hunde sus raíces en el pasado. Constituye el único órgano de conservación de los tesoros espirituales juntados por los muertos, el único órgano de transmisión mediante el cual los muertos pueden hablar a los vivos”.

Por ello, tu suerte está a punto de cambiar. Solo tú eres quien posee la integridad moral para darle un nuevo espacio a tu vida. Siempre pensando que la suerte es una faceta de los cambios y compromisos que debes aceptar para trazar una línea que te lleve hacia otro momento. En el caso de la autora citada, ya enferma, se dedica a escribir informes para el futuro, pues estamos en 1943 y no se sabe si derrotaran a Hitler y ella está escribiendo sobre qué ocurrirá cuando Francia vuelva a la normalidad.

Su vida la concibe como sin futuro, al decir: ““Estoy acabada, rota, más allá de cualquier posibilidad de reparación”. Su tuberculosis le llevaría a la muerte y concebía a las personas por el objetivo que asignaban a sus vidas.

Regresando a nuestros días, tan difíciles, cambiantes, ásperos. Diremos que la combustión vital del amor reasigna nuestros objetivos. Solo nosotros conducimos, pero es más fácil concebirla como una apuesta donde nuestra suerte está siempre a punto de cambiar. Es una manera de ver los días venideros como diáfanos y optimistas. Es una manera de concebir que al cuidar de nuestra colectividad concebimos un futuro que permita hablar a los muertos con los vivos.

¿Es posible? Si, tal vez solo consiste en imaginarlo cada día.

Nota

Simone Weil (París, 3 de febrero de 1909-Ashford, 24 de agosto de 1943) fue una filósofa, activista política y mística francesa. Formó parte de la Columna Durruti durante la Guerra Civil española y perteneció a la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial. Dejó abundantes escritos filosóficos, políticos y místicos, incentivados por su publicación tras su muerte en 1943 a causa de tuberculosis. Albert Camus la describió como «el único gran espíritu de nuestro tiempo». (Wickipedia)