Chiquito cabezón —03 by j re crivello

el

Amigos, me encanta Chiquito cabezón, reune en él la generosidad de este mundo -j ré

Chiquito se puso de pie. Le rodeaban los gitanos de la Mina. Rostros vueltos desde las carreteras, del folklore y la segregación. ¿De qué les hablaría? -Se preguntaba. Era fácil hacer un discurso autocomplaciente, que empezara con la energía y la resistencia de esa antigua raza para pasar a recordar sus cualidades del cante, del comercio, del alma gitana. Pero, el un solterón de barriga ancha y cara descompuesta, al que le habían escupido en miles de charlas miro hasta el fondo y unos ojos encendidos de belleza conectaron. No podía ser. No podía descubrir el amor en aquella jaula de raza, de estilo y de prohibiciones para las mujeres. Quiso desconectarse, pero cada segundo aquella mirada latía con más intensidad. Chiquito intento no ponerse nervioso. Carraspeo levemente y busco otro papel. Normalmente cuando iba a los sitios escondía hasta cinco monólogos en los diferentes espacios de su abrigo. Y era invierno y hacia un frio que pela, por ello recurrió a un papel que llevaba atascado en un bolsillo con cierre. Lo desdoblo y miro nuevamente, esta vez aquellos ojos aparecieron negros, ¿dibujados en una joven de 30-40 talvez?, de labios gruesos, de tez blanca y unas manchas en la piel alrededor del centro de la nariz. Esta vez le sonreía. Y se arrancó:

Amigos, agradezco vuestra invitación. Al abrir este papel que nunca fui capaz en casi mis 45 años, he encontrado la respuesta a los males de mi alma, que se parecen a los vuestros. Soy payo, no tengo más que dos duros, ni futuro, ni leches. Conozco media Europa y he hablado ante miles y ante cientos, nunca lo había hecho ante un pueblo orgulloso de sus raíces y de su gente. Pero… ¡oh Dios mío! Al comenzar una mirada de allí al fondo ha conectado conmigo y mi corazón se ha roto. La sala dio un murmullo como una ola que iba y venía. Por primera vez —continuó, en mi vida me he enamorado. Otro murmullo más alto le dio en sus oídos. Los jefes desaprobaron ese comienzo, las mujeres aplaudieron a Chiquito a rabiar. Al calmarse el prosiguió

Y no sé si soy correcto con vosotros en mi confesión, pero el pueblo gitano es una raza que ama la vida, Chiquito es igual. Siempre dando tumbos, siempre metido en berenjenales, siempre cayendo al suelo ante la lluvia de huevos, o tomates, o palos, menos cuando hablé ante Franco casi al final de su estupidez, que nos duró tantos años. Pero hoy quiero deciros que al mirar hasta allí me pregunto si es posible descubrir tardíamente el amor. Otro murmullo recorrió la sala, mientras todos se giraban en en la búsqueda del aquella elegida. Un grito remato esta ola de inquietud:

_¡Es La Chunga! Una mujer se separó del grupo. Alta, llena de vida pero soltera, sin novio ni siquiera acuerdo entre familias. Lo había rechazado todo. Y aceptaba una cierta marginación por tanta osadía, por tanto varón incapaz de vencerle hasta que vio a Chiquito y su suerte les entrelazo. Chiquito continuo: casi no queda que decir, he vaciado un texto corto y antiguo que maldecía leer algún día. Pero os digo ella será mía, si cada uno de vosotros acepta que Chiquito marche por esos mundos contando historias con ella. Nadie dijo nada. Esta vez el silencio se mantenía hasta que Chiquito extrajo una nota escrita a mano de tan solo alguna estrofa:

Dirá  Francisco de Quevedo que el amor:

«Es hielo abrasador, es fuego helado,

es herida que duele y no se siente,

es un soñado bien, un mal presente,

es un breve descanso muy cansado».

Luego bajo de esa mesa improvisada y el gentío le levanto en volandas dejándole frente a ella quien dijo:

—Me llamo María de las Mercedes “La Chunga”. Todos aplaudieron. La familia convino con Chiquito que se casarían el día 20 de ese mes. Chiquito confeso a un amigo por carta ese mismo día:

Me casare el 20, con traje de señor mayor con una gitana. Luego viajaremos a La Antártida para dar un discurso contra el deshielo en la base más austral del mundo por una invitación del presidente de EEUU. Luego escribiré un largo monologo sobre el saludo del pueblo gitano y sus fases de la vida.

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