Diarios de Motocicleta: -02 A Tucumán en tren petrolero by j re crivello

La máquina del tren, de aquellas de los años 20, rasga la noche, su ruido, posee una furia de leña y carbón y dos conductores que le administran. Es noche, cerca de las dos de la madrugada, veo como escapa un humo negro y turbio. Detrás colgaban un largo carguero, duros vagones de metal, oxidado y recio. Al ser petrolero, a ambos lados había un pasillo estrecho, que deja ver el suelo que se arrastra para devorarme. La noche es fría, pendiente de la ceniza y el bosque de su contorno. En esa masa verde se abría sin más una vía de hierro, dejada allí hace un siglo por los ingleses. Cuando la riqueza del país se construyo en la selva y en el llano, un musculo que reventó en el Reino Unido, hacia el siglo XIX con la crisis de la Baring Brothers. Desde hacía 100 años, esta maquina busca este camino que lleva hasta Bolivia. Si me dormía el suelo que corría debajo era una cruel atracción. Si seguía despierto el hollín lavaba mi cara. Aquella escena, daba un aire dantesco al permiso paterno esquivado desde hace unos días.

A los 16 años, nadie se escapa de su casa. A esa edad nadie es desvalijado por la tortura del comer, o del con quien hablar o que cama sufragar. Lo más real, es esta máquina que parte el monte en dos; o el árbol tropical de Tucumán. Este valle y los sucesivos son de los dueños de grandes haciendas, quienes no saben si morderle a uno en su pezuña o dejarle pasar hasta el fondo, allí arriba, un espacio alto y llano, donde cambiaran los verdes por los ocres prestados de la frontera boliviana. Este es un sitio con miedo y furia, donde tejen los mandamases de la provincia -su futuro. Estos espacios de riqueza olvidada sufren como el cacahuete prestado, aquel que se balancea con sabor amargo, si cae del lado de la pobreza, o dulce, si está recogido por el caudillo provincial.

Pero, ¿hacia dónde iba? Ni la noche tenía respuesta, ni la deuda en mi bolsillo. Por la mañana me atizarían el estómago. Me darían cuenta de un ocasional trabajo. O simple y hablado. Una mujer mayor y servicial me daría un plato de sopa. O, un diente de una mujer más puesta y rotunda, con un favor sexual remataria mi boca. Eran las 2. Habíamos comenzado una subida, la maquina pegajosa en su vaina, parecía triste de ver siempre al mismo camino.

Me desate de los laterales de hierro que contenían el vacío y me puse de pie. Decidí recorrer el vagón hacia atrás. Pase al siguiente, al final gire a la izquierda. De repente un tipo, atado en el lateral, -olvidado en su demonio- se masturbaba. Su jadeo daba un son a la oscuridad. Al verme, escondió con prisa su sexo. De ser tan voraz, desapareció el apetito. Era mayor. Levante mi mano en disculpa y retrocedí. Regrese por la misma ruta a mi guarida. Ya no pude dormirme. Presentía, en el sueño que el tipo me asaltaba. La noche se construyó larga y fina. Sostuve con fuerza mi macuto. Me concentré en que darían las siete y el sol despuntaría. Y así fue, inclusive detendrían la locomotora frente a una manguera alta y llena de agua. Estas naves de acero se alimentaban de carbón y agua. En este descansillo, los maquinistas me dejaron duchar. Un chorro de líquido marrón escapaba de la manguera, nade de alegría, luego me seque con mi toalla y regrese a los laterales del vagón. Con el día, aparecían los mosquitos, moscas y culebras. Mi colega de dos vagones atrás ¿habría desaparecido? Atado por una cuerda al acero, dormí un buen rato.

El viento y el sol empujaron con fuerza el resto de la jornada, llegue al sitio por la noche. El tren se detuvo. Una nueva Republica de cuerdas, aceites o monjas aburridas quizá esperaba. Decidí apostar por el fetiche, fui directo al convento. En esas casas de rezo, de plegarias, no hay infierno, pero alguna vez he sido capaz de encontrar una alterada compañía, que ya no reza, ni come, ni sueña, prisionera de un enjambre de culpas y deseos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .