Mis abuelas Italianas: -02 Las cartas

“La carta estaba escrita con el tono distraído y levemente lúgubre con que Dickie escribía todas sus cartas. Era imposible decir con certeza si estaba escrita con cariño o sin él, ya que, en esencia, no decía nada”. (pág. 150, El talento de Mr. Ripley, Patricia Highsmithe)

En la época de mis abuelas las cartas desde Italia atravesaron un periodo de gran incerteza. La II Guerra Mundial puso a los familiares de los Alpes en la práctica de matarse entre ellos, comer y ver si el mundo cambiaría más allá de aquellos años que comenzaron cuando Mussolini llegó al poder. Nací en el 54, ya la guerra había dejado tras de sí una Europa devastada y las cartas podían aparecer. Pero ya mis abuelas contaban los muertos. Sus maridos, los familiares. Cuando uno nace entre dos mundos, uno de ellos se aleja rápido, es cruel, sus nombres se desdibujan y la América soñada se tiñe de bandera, de himno, de días de fe para celebrar el nuevo país. Y los niños de esa época somos como Mafalda observamos y recibimos un país que es nuestro pero a la vez posee dos memorias, la real, la de cada día y aquella que dejan caer despacio como gotas, con normas o leyes de lo que quedó atrás.

“Aquel día subí por una carretera pequeña de Cuneo. Los Alpes mostraban profundos valles. Casi al final se abrió la montaña y dentro de ella una aldea se revelo como si fuera la fantasía de los 4 Reinos. Estaba apretada en dos inmensos macizos pero con una vista a un valle verde y sencillo. Ella, no muy alta, de cabellos lacios y platino, de ojos verdes como mi abuela. Ella su hermana, abrió un cajón y aparecieron cientos de cartas e imágenes, de allá, de América. Su voz, en un italiano del norte dijo:

“Questa è vita. Sei parte della tua Nona e parte di me. Gli anni aggiungono solo preferenze ma non possono demolire i legami.”.

Bajamos juntos por la estrecha casa de la familia, y no pude menos que sonreir, llevaba en mi mano 5 cartas desde América, las leería de regreso en el bus. Me despedí no nos veríamos más.

Nota: Traducción

Así es la vida. Tú eres parte de tu Nona y parte de mí. Los años solo suman preferencias pero no pueden demoler los vínculos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .