Charlas con mi gato 30: La conciencia moral

Sentí la trampilla del comedor, mi gato estaba de vuelta, miré la hora, las 3 de la madrugada. Anunciaban lluvia. Me calcé las sandalias y fui hasta la cocina, puse leche en su plato y en el comedor se lo dejé en su rincón. Y pregunté: ¿Qué lees?

Él dijo en voz alta: “Si Dwight hubiese vivido, dijo, toda la historia habría sido diferente. La idea de huir nunca se le habría ocurrido y, una vez eliminado ese primer paso, no habría sucedido ninguna de las cosas que se siguieron del mismo”. (pág. 173, Paul Auster, Leviatán)

—¿Los humanos siempre están sometidos a los cambios que surgen de manera inevitable? —preguntó mi gato.

—No siempre contesté. Pero somos los únicos que combinamos superstición con una idea que hay reglas que se repiten y nos afectan. Mi gato dejo el libro y bebió leche. Quise explicarme que aunque presumimos del mundo racional y tecnológico que hemos creado, somos emocionales, instintivos, muy monos.

—¿Monos?

—Tu no lo entiendes pues eres felino —dije. En vosotros todo es astucia, observación, preparar una ruta para dirigir la presa a tu espacio.

—¿Qué es una emoción? —preguntó.

A las tres de la mañana quise defenderme, pero desistí. Mi gato gustaba de charlar a esta hora, y busque en mi móvil y leí: Las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo importante (1).

—O sea, que los humanos se adaptan.

—A veces no, y nos damos a la bebida. O tenemos crisis, o como en mi sueño antes que llegarás: estaba en un bar y pagaba con un billete falso, y a los segundos llegaba la policía y exigía mirar la recaudación del bar, pero no encontraba nada ilegal. Cuando se marcharon, el camarero me devolvió el billete y me dio todo el día para pagar con algo legal. Pero en el sueño yo percibía mi desazón pues debía encontrar otro billete legal de esa enorme cantidad.

—¿Sentías miedo? Pregunto mi gato.

—No, sentía angustia, que es una de las variantes de la angustia, al sentir conciencia moral ante mi intento de engaño al dar un billete falso. Mi gato pasó a mi lado y se fue a dormir. Me quedé pensando. Y regresé al texto de Paul Auster, allí se supone que vivir altera los resultados emocionales. Y pensé en Cachito, su muerte altero una parte de la vida de mi familia. Es como si ramas de un árbol desaparecen y otras se desarrollan pero recordando e incorporando al desaparecido.

—¡Que atroz! Exclamé y me fui a la cama.

  • Wickipedia.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.