Buggs & Vilanova i La Geltrú —02

by j re crivello

Sonó mi wasaps, era de Bugss. Una foto desde donde estaba en lo alto de la Torre de la Inmortalidad. Eran las 7 de la mañana. Me estaba lavando y a punto de ir a despertarle.

—Ven. La torre está llena de cactus y permite ver un Hospital. Me vestí y fui en busca de él. Había dado vueltas como entrar pero no era posible. Pero en el último momento un amigo médico me dijo que me pasara por su consulta en el Hospital como si estuviera allí para que me diera una receta y el me introduciría en la subida que permite ir a la Torre.

Dicho y hecho fue así, y a la media hora estaba trepando por una escalera que daba a esta antigua Torre de Guita (1) de hace 200 años. Buggs se estiraba en un lateral mirando con descaro a una carretera que pasa delante. La construcción de piedra de 20 metros de altura sobresalía dominada por plantas de cactus en derredor. Detrás el Hospital y la ciudad, a dos kilómetros el mar. Le saludé .

—Has llegado tarde J. Re —me contestó

—¿Por qué has elegido la Torre de la Inmortalidad? —pregunté. Su sonrisa parecía indicarme que me sentara.

—Es que yo soy Inmortal —respondió. En mi caso venia de soñar esa noche con mi madre y había aparecido una gran cantidad de odio por mi parte. Se lo comenté. También le dije que sentía después de tantos años un cierto remordimiento por no haber buscado una solución a nuestros desacuerdos.

—Por eso estamos aquí —dijo. Es el momento que te sinceres contigo. Que veas que la mortalidad está hecha para las confesiones y los arrepentimientos. Y puso cara de invitación a que hablara:

Si —dije. A veces vivimos de una manera alocada como si pretendiéramos justificar las energías que gastamos, o los proyectos que reducimos a esfuerzos día a día. Pero no nos enfrentamos a las carencias, a las que surgen de las relaciones tan cercanas. No tenemos valentía para decirles a esas personas que su vida o la nuestra se diluyen rápido y tal vez es mejor acercarse y resolver las diferentes maneras de ver la vida.

Bugss, se encogió de hombros. Mira —dijo, “los que somos una idea, un comic, un cuento que se repite cada día en millones de televisiones no podemos hacer esto. Esa inmortalidad nos impide fascinarnos por las personas que amamos o tan solo respirar o mirar desde una Torre de Guaita, en una ciudad lejana y poco conocida como esta.

—Tal vez tiene sentido lo que dices. Al sentarme aquí, comprendí que cada minuto es tan relativo y desaparece empujado por otro y sucesivos. Detenernos, conversar con nosotros mismos es una tarea que siempre desechamos.

—En esta Torre, dijo Buggs, o desde aquella sierra que vemos, o el mar que se mueve sus olas miles de veces, o este amigo que te visita salido desde los sueños de Hollywood. Una u otra opción debemos degustarla.

Elegí cambiarme de posición. El sueño de mi madre pesaba aun. Era mortal, debía aprender a vivir cada momento.

—Gracias Buggs —dije. El saltó de la Torre y desapareció corriendo por el lateral de la avenida, en un carril bici. Sin más lloré, mientras el ruido imponía su ley.

Notas:

(1)Torre de la Inmortalidad: https://www.tourmini.com/attractions/ca-torre-de-lhort-de-lhospital/

(2) Las llamadas ‘Torres de Guaita’ están envueltas en leyendas que se cuentan en sus municipios, aunque la realidad es que fueron construidas en el siglo XVI para controlar y defender el litoral mediterráneo. De ello se encargaba la guardia costera que vivía en la primera planta de las torres y vigilaba el mar desde lo alto de una terraza coronada por merlones que impedían que fuera descubierto.

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