
Hace unos minutos ha fallecido Tía Gladys. Los escritores somos tan humanos que un mensaje corto por el WhatsApp no consuela los años que una persona de tal valor ha dejado al lado nuestro. Por ello de mis fabulosas y rutilantes tías, Gladys es aquella que está cerca y aun su mirada contiene la mirada del mundo.
Descanse en paz Tía Gladys! Te recuerdo con un texto que escribí hace seis años. Gracias por enseñarme cómo vivir en mi torpeza gentil y distraída.
Tia Gladys
Tras una eterna noche, difícil y estrecha, emerge en el descanso una señora, que sabe esperar ante el cumulo de afectos que se anudan en una familia.
Tía Gladis de cabello oscuro, y delicada piel blanca, nos recuerda de la inconstancia y áspera virtud de los padres con sus hijos. De pequeños alentando su genética abundante y fina. De adolescentes en el quiebro narcisista y maratoniano. Duras noches iguales unas a otras. En desmesura. En silencio. En la espera, con un suave jabón al regreso. Y en la adultez. Cuando el sofá esta frio y triste, pero sucio del nieto o la nieta bella y altiva.
En esta selva extrema de intercambio de favores. En este suelo líquido y marcado por el tiempo. Es allí donde, emerge una señora de dulce paso y apretada sonrisa, ha sabido ejercer de custodia del transcurrir del tiempo, y ha intervenido delicadamente en pos del sentido común.
Pero, si nos damos vuelta ante el ruido, que cual onda se nos aproxima. Aun quedan fuerzas, ante el último recién llegado, que masca chicle y mezcla las a con las r leves. En todas, la genética manda y los afectos corrigen, con jarabe amargo y breve, o con agua dulce, o con el susurro, en la cual la imaginación que tenemos de niños, reemplazará los errores adultos.
De todos estos años, pude rescatar un intercambio, una conversación sepultada y autónoma.
_Hace buen día. -dije
_Si –respondió Tía Gladis.
_ ¿Sabes si mi tío vendrá antes del mediodía?
_Quizás. O a lo mejor -agregó, decida alargar la tarde.
Su mirada cambio. Estaba dispuesta a comenzar otra conversación durante una larga hora. Pero al dejar traslucir su relación con su hombre –mi Tío, pude conocer su capacidad al elaborar silencios. Hay personas que hablan, pero otras –sin decir, en sus espacios de tolerancia, nos muestran las conexiones íntimas.
Se extrañan y se sienten presentes a las personas que hemos querido y ya no están.
Muy buen relato.
Buenas noches.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Es triste perder a personas valiosas y que han sabido dejar huella en nuestras vidas. Muy bonito homenaje para ella el que has escrito. Saludos.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias Ana, ayer pensaba nos rodea mucha gente, pero personas excelentes pocas y es nuestro deber decirles gracias saludos Juan
Me gustaLe gusta a 1 persona