Guerra y Paz —01

By j re crivello

“Sokolov […] va a afirmar que la ciencia era un tipo de religión, que el trabajo científico expresaba la aspiración del hombre hacia la divinidad” pág. 437, Vida i Destí, Vassili Grossman

Esta frase aparece en un clásico escrito sobre las ruinas de la batalla de Stalingrado entre las tropas alemanas y las soviéticas. Dos mundos que ya no existen, dos Imperios del mal que marcaron a generaciones. La guerra es insoportable, pero detrás de ella el destino humano crea nuevas tecnologías para saborearlas en tiempos de paz. Construimos sufrimiento para con ello atravesar los desiertos personales. Nadie escapa a este sino del destino. Nos acostumbramos a perseverar en el enfrentamiento a sabiendas que aquello es miseria, barro, desgarro y destrucción.

E inevitablemente llega la paz, o el fin de uno de los contendientes. Y volvemos a curar las heridas y las generaciones se alejan de aquel avispero de mediocridad.

“La guerra que hicieron los abuelos” dice Nuñez Feijoo del Partido Popular. Esta frase se ha cruzado en plena campaña de poder. Sánchez lucha por mantenerse entre grandes desafíos y la frase nos invita a discutir del pasado.

El español medio tiene otros avatares: vivir decente, cubrir sus necesidades, aguantar la presión de la erosión que supone la inflación, no ponerse malo y crear espacios donde la ternura les visite en su grupo de pertenencia.

¿Somos tan fatuos que buscamos la divinidad? Tal vez, el crecimiento tecnológico ya no aparece tras una guerra, es producto de pequeños avances de equipos y de alguna persona que observa que un cambio es posible y le sigue la pista hasta que aquello da con ¡Eureka! (hecho real de una patente creada por tres ingenieros en estos días) Pero es tan pequeño ese salto. Pero sucesivos saltos cambian nuestras vidas.

¿Y la guerra? Fatigosa y cruel primero lo destruye todo. Van detrás de las vidas, los sufrimientos: el sótano donde esconderse, los frascos de tomate envasados que se mueven ante el bombardeo, las mantas alineadas para poder dormir, el pequeño generador de gasolina que da electricidad, las personas mayores abrigadas hasta los huesos y sus miradas de resistencia (hecho real de ayer a las afueras de la central nuclear de ucrania).

Entre ambas situaciones, tres ingenieros desembarcan en Singapur para establecer las pautas de fabricación de la última máquina que comenzará a salir de la cadena de producción. Pero aún falta dominar los últimos retoques del ingenio. Aún falta que esos tres individuos en equipo logren dar ese salto de calidad. (Hecho real de ayer)

Mientras en otra parte del mundo las bombas hacen temblar los frascos de tomate en conserva.

Así es nuestro mundo, una lucha entre los destructores que deben someter al infierno a una paz duradera y aquellos tres que dan los últimos pasos al equipo que las empresas usarán en 2023.

“En su ausencia (la de Nóvikov) había experimentado la misma sensación que de niño. Sus padres salían y él se quedaba de amo y señor de la casa […] al instante que se cerraba la puerta, comenzaba a ver ladrones por todos lados o se imaginaba la casa engullida por el fuego” (pág. 625, ídem obra.)

Le invito a Ud. a hacer una lista mental de las cosas constructivas que observó a su alrededor.

7 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Carlos Usín dice:

    Uno de los sentimientos con mayor arraigo en el alma del ser humano es la venganza. Resarcirse de la derrota previa, de la humillación, de la frustración, del miedo. Una vez que el deseo de venganza ha anidado, es como un espía dormido: siempre está ahí a la espera de que alguien pronuncie la palabra mágica que le despierte y le reactive.

    Y no hay nada mejor para reactivar el deseo de venganza, que la guerra civil española. Eso sí, con la historia convenientemente alterada.

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    1. Coincido Carlos contigo, y no aceptar que fue una lucha entre hermanos…

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      1. Carlos Usín dice:

        ¿Te imaginas a los EEUU después de su guerra civil pidiendo explicaciones de un bando al otro, promulgando leyes injustas, excavando en las zanjas de las colinas de Virginia?

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      2. No, eso lo hacemos aqui,,, 75 años después, si es que no se sostiene!

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  2. […]Construimos sufrimiento para con ello atravesar los desiertos personales.
    Es tan real cuanto cruento, el ser humano, ese que (tiene la capacidad) de construir y destruir, mientras nos aferramos y habituamos a nuestros desiertos personales, sin tener nada…

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  3. Que tengas un buen día. Frida

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