Mónica y yo: Ciática by j re crivello

«Ciática»suena muy gerontológico… ¿qué tal si decimos, como en todo -ahora, «stress lumbálgico»? Mónica Nigro (1)

Lo definiremos mejor si te acercas… o pasas los 60 y el mundo es una losa. Y los males físicos se agrandan con nombres raros, pruebas médicas y opiniones de estos dramaturgos de bata blanca sin abrochar. Si es estrés de la espalda como tú dices, no es posible ponerse recto, y dependemos de las fieras que hemos amantado en los años de amor familiar. Y rezamos (hasta los ateos) por que regrese esa ansiada libertad en la cual el vaso, o la camisa, o el pantalón no están tan alejados. Y al recuperarnos hasta el canario, o el perro, o la vecina de gluten joven y anti, nos vuelve a saludar. ¡Al fin regresa la autoestima! Parece que hasta nos cae bien este Papa dicharachero que se ha traído el Buenos Aires de los años 50, cuando Perón daba ostias y los curas decían que era un viejo famélico deseoso de carne juvenil (2).

Todo regresa a la normalidad, Mónica. ¿Todo?

Excepto el de la oficina bancaria que nos llama por aquel recibo que lo han presentado y nos cae en tal mal momento. ¡En tal mal momento! En definitiva, los ricos no tienen ciática, tal vez el poder les da una cuota más en cada remesa de la cuenta vida (3).

Notas:

(1)  Mónica Nigro Cartas privadas

(2) “… En cambio, muy poco trascendió la increíble relación que el presidente, por entonces sesentón, mantuvo durante casi dos años con una chica que, al iniciarla, contaba con catorce años de edad (2). El público argentino se enteró de la existencia de Nelly Rivas pocos días después del derrocamiento de Perón, cuando se publicaron unas cartas dirigidas a ella por el ex presidente, embarcado en ese momento en una cañonera paraguaya. En mayo de 1957, la propia Nelly Rivas publicó, en varios diarios norteamericanos, una serie de notas sobre sus relaciones con Perón, posteriormente, en 1968, se prestó a un reportaje para Primera Plana.

Nelly Rivas conoció a Perón en Olivos, a fines de 1953, llevada allí por alguna delegación de la UES (3). Inducida a acercarse a Perón por Méndez San Martín, al poco tiempo estaba instalada en la residencia presidencial de la avenida Alvear. Las fotos de la época la muestran como una chiquilina de mirada viva, pelo negro corto, delgada, pero con una personalidad acusada y definida. Perón se exhibió públicamente con ella en varias oportunidades: en el Festival Cinematográfico de Mar del Plata; en una pelea del boxeador Rafael Merendino, en el Luna Park, y por supuesto, en la residencia, donde almorzaban juntos diariamente. El círculo íntimo de Perón conocía perfectamente esa relación que, como se ha dicho, no trascendió mayormente, a pesar de que el presidente no parecía intentar disimular bajo ningún aspecto. Link: http://www.bolinfodecarlos.com.ar/150111_peron.htm

(3)  J. re crivello 015 Memorias

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