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Barcelona / j re crivello

Autor

juan re crivello

Escritor Autor que publica en diferentes blogs: El País, Le monde, Clarín Blog oficial: https://bcnexpres.wordpress.com/ Obra literaria en Scribd http://www.scribd.com/juan re crivello Página Web oficial http://juanre-crivello.com/

Lunes y charla con mi gato

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by j re crivello

Esta madrugada se ha caído el cielo sobre Barcelona. A las seis he cerrado ventanas y mi gato medio mojado ha celebrado el ritual en el alfeizar.

_Llueve de muerte –ha dicho. Medio dormido y con calzones rojos le he respondido.

_Si no llovía nos moríamos. Ya tengo ganas que acabe este verano lleno de mosquitos, turistas y aburrimiento.

_ ¿El invierno te trae alegría? –pregunto Boris. Mi gato es nuevo en la zona, lo traje de casa de un amigo cuando mi otro gato Sam se marcho a San Francisco. No le conozco pasado, tal vez en esos ojos hay una mirada humana.

_Es que este verano ha sido muy abierto –respondo sin saber en qué lio me meto.

_ ¿Abierto?

_No sé… es una sensación. Me imagino con mi intimidad puesta al descubierto. A veces los inviernos son más íntimos: te puedes meter la manta hasta la cabeza, te escondes en una habitación y nada está abierto, el frio exterior rechaza las visitas y las cervezas de la terraza donde nos confiamos las vilezas o las torpezas ya no son tan diarias.

_ ¿O sea que tu amas la intimidad y la sencillez?

_Bueno. Quise replegarme. Fuera caía la de Dios. El jardincillo se doblegaba de agua y los truenos repetían que aquella masa de calor se había transformado en líquido. ¿Tú eres íntimo? –Pregunte-, para mi Boris era un gato nuevo y su silencio era diferente a Sam, tan extrovertido y faltón.

_Para mí lo íntimo es como un jabón de lujo –respondió y continuo- Te resbala suave, te cura, se adueña de tu presente.

_Tal vez –dije. Me había sentado en una parte del comedor al lado del alfeizar donde no lo hacía muy seguido. En mi interior bullía sal espesa y desabrida, antes de ponerme de pie agregue:

_Intimo… Este invierno lo convertiré en íntimo —me dije.

 

Notas, Ver otras charlas con mi gato Sam Dirck

 

Growing ya está en Amazon

Amigos, son dos tipos, cultivan la amistad y viven donde yo vivo, una ciudad de 50 mil al lado de la playa. O sea somos 3 tipos. En 60 páginas algo pasa. Les invito a leerlo en agosto. -jre

Viajes -05: Un cuenco de arroz

Y es el último de la serie viajes, la próxima semana ya casi me voy a el Sur (Bariloche, Bs Aires, Cataratas), con lo cual estaré muy haragán, pero… 25 escritores invitados me reemplazan, es que me quieren y han decidido colaborar como cada año en Agosto… ¡Zas! No lo esperaban ¡eh! j re

by j re crivello

Puede ser blanco o asumir el color de la paella. Le puede ser entregado en la mesa un día laborable como acompañamiento del menú, o se lo pueden servir con cebolla frita en aceite.

Nada cambiara si Ud. prescribe que aquella sonrisa que ha dedicado al camarero ha sido cortes y otras veces esquiva. En la Luna –cuando vivamos allí, meterán arroz en las colinas onduladas desde las que se ve la Tierra –si resuelven como llevar agua. Y… en Marte tal vez el arroz sea seco y sin pedigrí y quizás lo comparta con alguna alienígena del tercer nivel de la Galaxia Andrómeda, quien está de paso y huele a sal.

Pero si apuramos un poco nuestra rencilla con esta genial comida traída desde la burbuja de Asia, podríamos servirla también en los viajes low cost, como complemento al sueño reseco que damos en la segunda hora casi antes de desembarcar en un aeropuerto a 100 Km de donde nos esperan. ¿Quiénes? Pues, ellos, los poderosos dueños del son. Solo nos quedara comprar una postal, pegarle un sello y escribir

Estuve aquí y me acuerdo de ti. Besos.

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Viajes -04: Sexo, trenes y estaciones

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by j re crivello

Hace años, antes de casarme e ir joven y despreocupado, practicaba el ligue en los viajes. Eran momentos de espera en frías estaciones de tren, antes de subir a un nuevo caballo de hierro, merodeaba por los pasillos y siempre aparecía un alma solitaria parecida e igual a la de este actor. Luego no siempre acababa bien, pero aquel momento de cercanía y lucha por descifrar quienes éramos, latía escondido y protegido, algo tan sutil y bello que valía la pena.

Las grandes estaciones de los ferrocarriles son el plasma de la disidencia, donde viven animales ignorados por la gran ciudad, desde carteristas, a lobos solitarios, buscadores de amor sexual y viejos amantes como el descrito. En ese espacio donde habitan tranquilas señoras de paso o jóvenes estudiantes, o señores que van al trabajo, todos pasan sin tiempo para observar. Pero el que se detiene ¡descubre la fauna!

Que crece sin par… que duerme allí o tan solo pide una ayuda. Las hay de todos los colores:

Desde una estación Termini de Roma, refugio de chaperos, hasta la de Buenos Aires, que canaliza la ola de trabajadores que vomitan sus sueños, o la de Barcelona Sants, dominada por la fiebre de la ciudad de los prodigios, siempre en obras y creciendo para comerse toda la zona a su alrededor, o aunque me escape del tema, la de autobuses de Barcelona -con empedrado desigual -lo que le confiere un aura de misterio- donde por cierto, en la noche aún es posible ver el mundo canalla queriendo pispar a una extranjera solitaria y confiada.

Podríamos citar muchas más, pero ¿esto que tiene que ver con el sexo?

Las estaciones de tren, dan de si esa alegre y extrema sensación de hurto, paso, viaje sin saber dónde iremos, como el sexo juvenil de los amantes.

¡Desprevenido y caótico!

¿Talentos?

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A veces la escritura y el contacto con el talento (en la creación, la escritura y la edición), desde niños de 8 años hasta los mayores… te transforma j. re

Viajes -03: Trenes nocturnos y petroleros

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By J. re crivello

La máquina del tren, de aquellas de los años 20, posee una furia de leña y carbón y dos que le administran. Esa noche, soltaba un humo negro y turbio. Detrás colgaban un largo carguero, duros vagones de metal, oxidado y recio. Al ser petrolero, a ambos lados había un pasillo. La noche era fría, pendiente de la ceniza y el bosque de su contorno. En esa masa verde se abría sin más una vía dejada allí hace un siglo por los ingleses. Cuando la riqueza del país construyo en la selva y en el llano, un musculo que reventó en el Reino Unido con la crisis de la Baring Brothers. Desde hacía 100 años no le habían renovado. Su ruido indolente entraba por el centro de la Republica hasta dar en Bolivia. Si me dormía el suelo que corría debajo, amenazaba devorarme. Si seguía despierto el hollín lavaba mi cara. Aquella escena, daba un aire dantesco al permiso paterno esquivado desde hace unos días.

A los 16 años, nadie se escapa de su casa. A esa edad nadie es desvalijado por la tortura del comer, o del con quien hablar o que cama sufragar. Lo más real, es esta máquina que parte el monte en dos; o el árbol tropical de Tucumán. Este valle y los sucesivos son de los dueños de grandes haciendas, quienes no saben si morderle a uno en su pezuña o dejarle pasar hasta el fondo, allí arriba, un espacio alto y llano, donde cambiaran los verdes por los ocres prestados de la frontera boliviana. Este  es un sitio con miedo y furia, donde tejen los mandamases de la provincia -su futuro. Estos espacios de riqueza olvidada sufren  como el cacahuete prestado, aquel que se balancea con sabor amargo, si cae del lado de la pobreza, o dulce, si está recogido por el caudillo provincial.

Pero, ¿hacia dónde iba? Ni la noche tenía respuesta, ni la deuda en mi bolsillo. Por la mañana me atizarían el estómago. Me darían cuenta de un ocasional trabajo. O simple y hablado. Una mujer mayor y servicial me daría un plato de sopa. O, un diente de una mujer más puesta y rotunda, con un favor sexual remataria mi boca… de canela. Eran las 3. Habíamos comenzado una subida, la maquina pegajosa en su vaina, parecía triste de ver siempre al mismo camino.

Me desate de los laterales de hierro que contenían el vacío y me puse de pie. Decidí recorrer el vagón hacia atrás. Pase al siguiente, al final gire a la izquierda. De repente un tipo -olvidado en su demonio- se masturbaba. Su jadeo daba un son a la oscuridad. Al verme, escondió con prisa su sexo. De ser tan voraz, desapareció el apetito. Era mayor. Levante mi mano en disculpa y retrocedí. Regrese por la misma ruta a mi guarida. Ya no pude dormirme. Presentía, que el sueño el tipo me asaltaba. La noche se construyó larga y fina. Sostuve con fuerza mi macuto. Me concentré en que darían las siete y el sol despuntaría. Y así fue, inclusive detendrían la locomotora frente a una manguera alta y llena de agua. Estas naves de acero se alimentaban de carbón y agua. En este descansillo, los maquinistas me dejaron duchar. Un chorro de líquido marrón escapaba de la manguera, nade de alegría, luego me seque con mi toalla y regrese a los laterales del vagón. Con el día, aparecían los mosquitos, moscas y culebras. Mi colega de dos vagones atrás ¿habría desaparecido? Atado por una cuerda al acero, dormí un buen rato.

El viento y el sol empujaron con fuerza el resto de la jornada, llegue al sitio por la noche. El tren se detuvo. Una nueva Republica de cuerdas, aceites o monjas aburridas quizá esperaba. Decidí apostar por el fetiche, fui directo al convento. En esas casas de rezo, de plegarias, no hay infierno, pero alguna vez he sido capaz de encontrar una alterada compañía, que ya no reza, ni come, ni sueña, prisionera de un enjambre de culpas y deseos.

Nota: Tucumán, cuando tenía 16 años

 

Viajes 02: Pequeño Padawan

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by j re crivello

“–Os doy las gracias, milord, por vuestra puntualidad dijo, haciendo una profunda reverencia–. ¿Quisiera su señoría echar pie a tierra?

– ¿Estáis solo, joven? –preguntó el otro.

–No iba a ser tan cándido –contesto Dick–, y para ser franco con su señoría os diré que los bosques que se extienden a ambos lados de la cruz están repletos de mis honrados hombres, que descansan sobre sus armas”. Pág. 153 La flecha Negra Robert Louis Stevenson

Pequeño Padawan vivía en las afueras de una monumental montaña de arena. Su castillo ora si, ora no, veía cada amanecer aquella mole en un lado izquierdo o derecho. Se había acostumbrado a considerar que la fuerza del viento variaba las opiniones y las resistencias, igual que las de mujeres u hombres de su aldea. A veces quería sujetar el ánimo de sus vecinos más allá de sus ideales, pero al abrir su mano aquel delicioso brinco de fe pasaba entre sus dedos. El pequeño Padawan como le llamaban estaba en el trono desde casi 50 años. Una enormidad en comparación con los reyes y príncipes que le rodeaban, los cuales o morían asesinados, o les ahogaban las grandes teorías referidas al creer.

En su reino le guiaban tres premisas:

–La duda y su interminable mortificación

–El método como camino para acceder a cada nuevo paradigma

–La tolerancia y la asertividad para instruir a sus semejantes.

Sus largos paseos –después del desayuno–consistían en reflejar su interés por la naturaleza. Y, siempre comenzaban desde la montaña a su izquierda, o la montaña a su derecha hasta llegar al lago. Una de aquellas jornadas se encontró con una persona y entablo un curioso dialogo:

–Gran Sir: ¿amas la vida? –pregunto su interlocutor.

–Sí, extremadamente –respondió pequeño Padawan, para agregar: Es tal vez la vida… una inmensa reunión de vicisitudes que nos interrumpen. El interlocutor disconforme le miro, y su lengua mordaz dijo:

–No, tal vez es una delicada opción para conocer. Luego su interlocutor dio un salto y clavo su daga en pequeño Padawan. A su muerte la montaña de arena se detuvo, los valles perdieron su fe. Una lenta agonía del saber se mezcló con lindezas tales como la mediocridad, el señuelo, la mentira. Al asesino le llevaron a una gran cárcel y vago encerrado durante años. Nadie se atrevió a juzgarle. Hasta que un día, un sonido melodioso y terco comenzó a entrar desde el Este para despertar del sueño a sus habitantes.

... Un sonido no da la vida

 

Nota: He reconsiderado este artículo y corregido nuevamente. Su origen es un debate hace años, entre escritores Indies, en las cuales uno de ellos me bautizo despectivamente: “pequeño padawan”

Origen del nombre:

Los Padawans seguían y ayudaban a sus Maestros en todos lados, al menos que el maestro no lo viera conveniente, desde simples pruebas hasta difíciles misiones, para poder aprender de la experiencia y la dirección personal. Los Padawans que pertenecían a especies que les crecía pelo en la cabeza, normalmente llevaban hecha un trenza para mostrar su estatus de aprendiz, aunque había algunas excepciones entre las especies, incluso en humanos. Cuando un Padawan pasaba sus “pruebas“, era elevado a la caballería, y su trenza era cortada durante la Ceremonia de nombramiento de Caballero. No había una edad definida para este momento: los Padawan podían incluso ser adultos, pero para un humano, ocurre generalmente alrededor de los veinte años. Ver Star Wars 

Viajes: Los preservativos -01

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Esta semana nos toca ir de viaje, tal vez las historias de viaje son una mezcla de nuestras creencias y los territorios que nos acechan. Los artículos de esta semana están construidos sobre mis viajes reales algunos de ellos de los 17 a los 22 años en que visite 15 países y anduve sin rumbo. Veamos: Los preservativos 01; Pequeño Padawan 03; Arroz 03; ¿Sexo? Trenes y estaciones; Trenes petroleros 04

 

En este mundo hay traidores, soñadores y un ejército de buenas personas. En este viaje, me asombra un gran país de gentes sencillas, amables, lindas. Entro a un lavabo y veo cinco hombres orinando, impertinente digo:
_Parecen las cataratas del Iguazú. Se dan vuelta, uno sonríe. El extranjero al hablar ha pecado de exceso –piensan. Mean más que un rio tropical –pienso.
Me siento en un bar, el dueño del local nos pone unos manteles de papel barato, individuales. Luego dice:
_Son de la India –y se marcha. El ambiente es del porteño medio, gente del trabajo al mediodía, comen un mismo menú, poca variedad. Voy al lavabo, miro el precio de la máquina de preservativos: 0,50 pesos. Con mi hijo —en este viaje— valoramos el servicio del restaurante por esa bendita máquina que está en cada mijito-río (lavabo). Hay de uno, dos y cuatro pesos (1). Definitivamente los condones también son de la India… por lo baratos.
Nota: Al cambio 1 peso=0.10 céntimos de Euro

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Octubre  Noviembre, Diciembre y…

En Fleming ediciones, a partir de octubre editaré 24 autores, a uno o dos cada mes. Si alguno tiene o está trabajando un manuscrito podemos considerar su edición.

Será en e-book y papel con su distribución a través de Amazon. También se venderá en la web de FlemingED! No firmaremos ningún contrato ni nada especial, para este editor el artista produce su obra acompañado por mi experiencia y contactos. Luego los lectores deciden.

Les invito a participar. Solo serán 24, y debo confesar algunos ya están en la lista.

j re crivello

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