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Barcelona / j re crivello

Autor

juan re crivello

Escritor Autor que publica en diferentes blogs: El País, Le monde, Clarín Blog oficial: https://bcnexpres.wordpress.com/ Obra literaria en Scribd http://www.scribd.com/juan re crivello Página Web oficial http://juanre-crivello.com/

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El corazón dormido: El espíritu de la manada -04

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Regresamos el lunes con el capítulo 5. Buen finde -j re

Lucas Boy y Caro Vespasiano, su amigo que era dueño de un nuevo legado –de tres hijos, un gato y un perro caminaron por una especie de estepa verde. La vid en esta época del año en el Macizo del Garraf / Penedés se presta a un cierta melancolía, largas hileras se mecen como un látigo de domador de circo, curvadas, subiendo y bajando e irresistibles a dar orden al territorio. Acababan de dejar una antigua masía. Lucas Boy argumentaba que aquella con varias habitaciones y un comedor cocina disponibles y mucho espacio para arreglar era una salida a su situación. El desempleo de Caro -del sector de la construcción- le permitía ir arreglando la casa y allí podía criar a sus hijos. Muy cerca estaba Vilanova donde sus hijos irían al colegio, el pagaría los gastos y un salario mínimo y crearían un hotel de agroturismo y una marca de vino propia. Esta zona era conocida por la cercanía de Villadelobos, otro enclave donde antiguamente se movían manadas de lobos salvajes que oteaban y establecían los límites de una vid, que era un producto criado con paciencia y esmero. De allí había surgido la divertida y especial manera de sus escasos habitantes de no aceptar ningún pago que no fuera dispuesto con el criterio de la manada. Caro Vespasiano pregunto:

— ¿Aquí somos manada?

—Casi. Allí abajo en el valle –dijo Lucas Boy señalando al amplio estuario que se divisaba del Mediterráneo y las cercanas Sitges y Vilanova- la gente ha roto en pedazos con su manada y sus comportamientos son cínicos y audaces. ¡No respetan las leyes! —exclamó.

—Es que desde aquí, —dijo Caro, se ve con cierta distancia y el paisaje te atrapa en su recuerdo. Ves una tierra ondulada, que se junta con la línea del horizonte y el espíritu de la manada está recordándonos a quien nos debemos. El pacto estaba sellado, los dos amigos entendían que su proyecto iba más allá de una letanía individual, deseaban poseer la tierra y servirla con los inquilinos que vendrían desde Barcelona, los niños, el gato y el perro.

—Será duro –dijo Lucas Boy. El cole se acaba la próxima semana y podrás instalar aquí a ellos, en la siguiente, luego le buscaremos uno en Vilanova. Allí –y señalo con el dedo- hay un terreno con viña antigua de una señora que vive en Barcelona, la próxima semana firmaremos un alquiler a diez años. Esa viña esta desolada, pero en cada junta de camino plantaremos rosales y mediremos la alcalinidad de su base para mejorar esas plantas que algunas tienen más de 50 años. Y aquí, desde este camino hasta allí arriba —señalo con el pulgar derecho— ira un sendero para que nuestros visitantes lo recorran y allí haremos la vendimia y participaran en el ciclo del vino todos nuestros clientes del hotel y siguió desgranando complejas historias de como crecer en un medio hostil dotado de tan solo sueños.

— ¿Comienzo mañana? –dijo Caro. Traeré una muda y herramientas y si me das algo de dinero comprare lo necesario para adecentar  la primera zona donde instalarnos.

—OK. Nada era tan tradicional como en épocas de crisis que los acuerdos surgidos de la potente voz de una amistad y los deseos de crecer. Los dos amigos confiaban el uno en el otro y el espíritu de la manada les protegía. En los tiempos tan difíciles que nublaban España, este espíritu estaba olvidado y trataba de resurgir.

—Le llamaremos al hotel: “Espíritu de la manada” –dijo Caro

— ¿No es poco comercial? –pregunto Lucas Boy

—Al final le llamaran “Espíritu”, —matizo Caro.

 «««

Me llamo W B –me dicen Webe-. He salido de la cárcel de mujeres –de Wad Ras-, y a pesar de mantener el tipo tengo miedo de caer en la droga. ¡Estás curada! –dijo el psiquiatra, pero él no conoce mi alma. Es altiva, loca, seduce y crea una carrera incierta con los hombres, se mezcla y corroe con el sexo y los equívocos. Desde que Luis F. falleció por el caballo, deje de inyectarme. Pero la cárcel es un espacio lleno de inmundicia y si conquistas algún corazón, o ella a ti, se supone que el pacto es de hierro. La almeja (1) está muy buscada y he tenido propuestas difíciles de resistir. La vasca (2) y los bemoles (3) están del otro lado del muro y durante tantos años debía improvisar.

En las duchas dominaba el bujio (4) del bujarron (5) con lo cual casi siempre me quedaba en mi cama para meterme los dedos. Ahora que estoy en libertad, aparecerán muchos y Lucas Boy detrás de su fachada, no creo que esquive chivar (6) conmigo.

 

Diez años antes

A Luis F le repugnaba todo. Desde una caja de cerillas comprada en un chino, hasta los melindros que servían en la cafetería debajo de su casa. Y por citar algo más, cada vez que tiraba de la cadena, su wáter producía un chillido que le reventaba el tímpano. Alguna vez hasta tuvo la tentación de meter la cabeza o la mano dentro para ver si había dejado olvidado o escondido desde hace años un paquete de droga. Como en aquellos programas de la tele americana que sacan lo insólito, o muestran a las señoras obesas, o los negros con cara estirada y marginal que hacen de público y sonríen como si aquello no estuviera en el guion. Para el, era un día definitivo y estúpido, quizás sabía que le quedaban cinco días, su reloj vital se apagaba y ni siquiera podía meterle mano a WeBe, o cambiar el agua del canario que presidia la sala, quien vivía sin mucho refuerzo de mijo. Y en este intuir que le quedaba poco, un colega le había traído una caja inmensa que había robado en un descuido en la Rambla, donde venden bichos, pájaros, peces y hasta iguanas prohibidas por la aduana. Y, ¿de dónde sacaba aquello de que le quedaban 5 días? Pura intuición como la taza del wáter, estar convencido que algo estaba allí y sobrevendría. Pero imaginaba su final al estilo de Freud, una dosis de 400 mg de morfina –y fin. Por ello había puesto un sello a cada una de las cartas para Lucas Boy, o We Be, donde relataba alguna aventura malvada, o un silencio, o una queja administrativa. Por poner, hasta metió un ticket en pesetas antiguas, del metro de Barcelona que en su tiempo usaba para ir a la fábrica donde mutaba en obrero y apretaba tuercas durante 8 horas. Ese día, quizás abriría su última Coca Cola, él la mezclaba con hojas marchitas de un té traído de Ceylán –la actual Sri Lanka- que compraba en la herboristería de la vuelta de casa, luego la colaba y le agregaba cubitos y un poco de pimienta. Y al beberse el jarabe,  despertaba durante unas horas, y aún era un tipo decente y chistoso. Con la mirada repaso por última vez, las cartas, el té con pimienta, la ropa que le pondrían ese día, tejano marca Levis, camisa tejana Levis y un aparatoso fular rojo para disimular sus entradas y la perdida de piel del cuello. Los que tienen el SIDA –pensó, son como cowboy antiguos. Ya no montan al caballo, no eructan, ni siquiera piden prestado y se van hundiendo en una perdida espiritual que les prepara al salto mental de la muerte. Con tranquilidad se puso sus gafas de pasta y releyó en voz alta la carta número 8 que había preparado para Lucas Boy:

«Esta mañana me he frito pescado, luego lo he abierto y dentro he metido una droga alucinógena que me ha transportado. Me sentía un coyote, y subía y bajaba praderas inmensas. El sol me deslumbraba, la carretera era recta y su pendiente se frenaba de golpe. Por la tarde he despertado con un fuerte dolor en mi cabeza y un corte en la frente, la sangre ya se había secado. El comedor estaba destrozado, tal vez al subirme y bajar de los muebles imitando al Coyote convertí aquello en el desierto de Nevada

¡Y créeme Lucas Boy! LA LUJURIA Y EL DESENFRENO ERAN TAN REALES QUE AL DESPERTAR ME HABIA ORINADO ENCIMA!  ¡Viva El Che!

Nota /consejo para reelaborar antes de enviar: Cuando vamos hacia atrás en nuestros deseos el corazón dormido despierta y nos juega malas pasadas. Luis F. hizo un visado encima con un lápiz azul de aquellos que utilizan los carpinteros. De trazado grueso le gustaba esa marca tan personal que confería sobre el papel, que consideraba debía ser poroso y recio comprado en una casa de dibujo. Consentía que su vida se acabase y aquel legado de cartas abriera una fosa en sus gentes, tal vez,  para transmitir un legado de incongruencias pero con fuerza, ante una vida  efímera, sustancial si uno decide vivirla, pero resumida e intensa si se aproxima la desaparición física. Se puso de pie y fue hasta el wáter, tiro de la cadena y el chillido cruel le confirmo que estaba en forma. ¿Duraría unos segundos? Por ello fue hasta un caballete e intento pintar, tan solo colores grises o claros, el pincel se arrastraba para sentir un ruido de oleo seco sin disolvente, poco a poco apareció una pradera, luego tomo con su mano derecha un carboncillo y escribió en la base:

RETOMO UNA NUEVA CURVA Y ESPERO AGAZAPADO QUE MIS EMOCIONES APAREZCAN  –y firmo Luis F. (-1 día).

 

Unos meses después, un mensaje en la web de los gays de California alerto que existía un hotel llamado “Spiritou” que “era cálido, suave y nostálgico”. A partir de ese momento, las primeras habitaciones disponibles y la agenda y las reservas del hotel subieron como la espuma. Para algunos la manada sería un aspecto secundario, pero la creciente presencia de visitantes pobló la zona de ruidos y voces diferentes.

NOTA:

  1. A) Slang carcelario

(1) Almeja: vagina. (2) vasca: la gente. (3) bemoles: testículos. (4) bujio: escondite. (5) homosexual. (6) hacer el amor

 

El Corazón dormido: WE BE –03

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Aparece en este capítulo la libertad y a la vez el deseo. ¿Acabaré el Corazon dormido?, amigos -j re

Lucas Boy llego al hotel El corazón Dormido a las 8 de la mañana. Era su propietario desde hacía 5 años, estaba en pleno centro de Sitges, dedicado a una clientela  homosexual, se anunciaba como “Gays Hotel” en las guias de todo el mundo y su fachada era de color azul intenso. Lo había abierto con grandes esfuerzos económicos pero la comunidad internacional que visitaba esta villa costera lo había hecho suyo y estaba en el Tour mundial. Con elegancia y cierta intuición cada detalle era sencillo, con tonos pastel y una atención rigurosa le convertía en un empresario distinto. Un mensaje en su móvil entró en ese instante. Ponía: “salgo a las 10. Espérame en la puerta. Cárcel de mujeres Wad Ras. Barcelona. Besos We Be”. Tenía, una cita con el destino -pudo pensar—, o tal vez esta semana se sumaban los encuentros con una comunidad de personas desasistidas; ayer su amigo, los tres niños, el gato y el perro y, hoy una ex de un amigo, fallecido en extrañas circunstancias, y dominado por el caballo que se inyecta, ahora abandonaba su destierro, detrás de un muro. Recordó un papel oxidado que estaba en la entrada del hotel y le había enmarcado y  generaba comentarios de sus visitantes, bajó por las escaleras hasta recepción, a esa hora dos personas hacían su cheking, dio un rodeo y lo descolgó para leerlo en voz baja en el lavabo más próximo:

“Ni el Barrio Chino que juntos pateamos –una, dos, miles de veces. Ni el ácido prestigio de las putas que bordeaban el acantilado del carrer Unió. Ni la llamarada que crecía en la Plaza Real y amenazaba con dar fin a nuestra juventud ciega y ágil. Nada podría quebrar. Pero, él se quebró. Y este escritor lunático se apartó, del caníbal deseo. Y luego siguió una larga, tormentosa noche. Un trueno de color rojo le consumió. El caballo, la Atenas calurosa, la Barcelona del barrio chino, se olvidaron de un mitómano:

“Turbio, santo, amigo e incapaz de poner el ego a su servicio”.

Una foto de un tipo de 23 años, de sonrisa suave le precedía, al final ponía en negro escrito a lápiz: “A Luis F”. Y esta mañana debía recoger a su ex, él se había dormido en la refriega de la droga y ella renacía después de años en una consumida tarea de rehabilitación. ¿Cómo estará? ¿Con la cara blanquecina de siempre? ¿Con aquella subida de tono que le daba ser una bomba sexual? O ¿aquella sonrisa a media agua que presumía de inundar a su contertulio de amaneramientos alrededor de una noche loca? Fuese una u otra, Lucas Boy se permitió soltar una lagrima en el retrete, luego dejo el cuadro colgado en el mismo sitio y preparo cuatro cosas antes de montar en su moto. ¿Porque le había puesto este nombre al hotel? Tal vez el corazón dormido es ese espacio de la juventud que todos visitamos a lo largo de nuestra vida y que la comunidad gay nunca acepta abandonar, llena de iniciativas y encuentros cruzados -a veces-, en la cual ellos le recuerdan, como aquellos años mágicos que reparamos con sal.

 

10 de la mañana. Wad Ras. Barcelona.

Abrieron las puertas y una señora altiva apareció con un macuto. Tal vez, dos camisetas, un pantalón y a lo sumo tres bragas. Desde lejos pudo ver como su belleza medio apagada, pero al acercarse su fuerza explosiva seguía vigente. Le dio un beso en la mejilla. Ella dijo algo como: “hola, estaba esperando este momento, llevo 10 años metida en este tubo lleno de mierda y miedo: a vivir, a los polis, a las noches solas, a los sueños que una se ha hecho y maldice”. La voz era más reducida y grave, las formas de hablar más cerradas, de comunidad carcelera y llena de prisas por dominar. Lucas Boy le miro hasta entrar en su interior y pregunto:

— ¿Estas decidida a dejar aquello?

—Sí. Esa mierda es parte del pasado. No sé qué hare pero por aquí –dijo levantando la falda y dejando ver unas piernas rosadas y  pronunciadas- voy a parir. Se montaron, y ella se apretó a él. Su cuerpo se engancharía hasta fundirse y dejar pasar acido. A Lucas Boy le quemaba esa mujer que daba calor aun sin proponérselo.

Al llegar al hotel, le acompaño a una habitación pequeña de la tercera planta. Ella se sentó en la cama, él pregunto:

— ¿Tienes algún plan?

—Buscar trabajo

—Puedes quedarte aquí unos días. Si te atreves y…  encajas también puedes trabajar de camarera en el bar dando los desayunos, y las comidas. Para ellos tendrás que ir a la peluquería y moderar tu “slang” carcelario. Ella le respondió con una mirada altiva y cortante. Le recordaba muy bien, era la justa pieza de amistad que su ex de Luis amaba pero convergía al estar necesitado de pasta, o de silencios. Nunca había aceptado aquella relación, pero visto desde este presente, su quilla estaba rota y varada, debía reconstruirse, que mejor que aquel tipo al cual su ex regresaba en los espasmos de su yo. Dijo:

—Vale. Se estiro hacia atrás dejando ver unas piernas rosadas y fuertes. Las abrió con suavidad y cierto descuido una y otra vez. Entre ambos las miradas, cruzaron reproches, medias solicitudes y algún rechazo. Pero también fuego, mucho fuego que subía en aquel mar rosado de sus muslos y se detenía sin someterse a reglas. Lucas Boy le previno:

—Solo te acepto a mi lado si te mantienes limpia. Esta dirección es de una coach amiga, a dos pasos de aquí, puedes elaborar ¡qué sé yo! Le pagaré de mi bolsillo –agregó. Ella sonrió y se puso de pie. Casi muy cerca, oliéndose ambos deseo, intriga y rechazo dijo:

–Gracias. Te acuerdas cuando bebíamos los tres en la Barceloneta y tú te girabas en la playa y desde allí gritabas:

–¡Va fan culo! “Si” –dijo él.

 

Lucas Boy llego a casa de Mar Perez cerca de la 11 de la noche. Era tarde, pero el hotel le consumía. La última vez que estuvieron juntos no se habían tocado. Los cuatro besos una cierta ternura, pero su proyecto en común –el hijo se mantenía. Pero ella le recibió muy cálida. Cenaron juntos y él se durmió en el mismo sitio que hace unas noches. Ella resistió a su lado hasta irse a la cama de madrugada. Luego le despertó a las 8 y desayunaron, la química entre ambos iba en aumento, pero él no se atrevió a decirle que estaba en el hotel una ex-mujer de un amigo fallecido hace años. ¿Por qué esa prevención? “Las relaciones para ser fecundas deben ser frescas, libres y transparentes” con esa frase retumbándole en la cabeza -de su abuela, llego al hotel listo para trabajar.

 

Pablo Hasel, el rapero que no recibe cartas de Dios

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Sería estúpido por mi parte condenar a este rapero que ama la vida y la destripa. Cada día corrijo y edito, e intuyo a más de 30 escritores que matan, descuartizan o suponen refriegas de amor al estilo años 50. No, la libertad de opinión es sagrada, como decir que Juan C. es un rey que está jubilado y ama los wáteres de oro macizo y… trabaja por España. Lugares comunes que construimos como decía Locke, porque el contrato social es un pacto para no devorarnos entre nosotros. Y ese pacto incluía a Juan C. para salir de una dictadura vergonzante y manchada de sangre.

¡La democracia está aquí! No seré de quienes abata la Monarquía.

¡Viva el rapero que no recibe cartas de Dios!

Link a su canción sobre el ex rey Juan C.

Con 22 años me había leído todo el capital de Carlos Marx y daba clases a universitarios y la revolucón me parecia un paraíso. yo también era un rapero… -j re

Fleming Editorial: Colección de Poesía dirigida por Gocho Versolari

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En FlemingEd! Editorial presentamos la colección de Poesía dirigida por Gocho Versolari que irá agregando títulos editados y producidos por nuestros autores. Bienvenida pues está nueva iniciativa

En los próximos días presentaremos otras colecciones dirigidas por otros escritores.

Pulse el  Link para ver la selección de los primeros seis libros.

EL CORAZÓN DORMIDO: A VECES… –02

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Para quienes dudan -igual que yo-, si acabaré este nuevo intento de El Corazón Dormido, diré que tiene 20000 palabras y terminará con 27.000 -j re

A veces caminamos entre tinieblas durante años, luego al cruzar un semáforo un peatón nos golpea por casualidad en un hombro y ese suave toquecito cambia nuestra manera de andar. El pie se ha disuelto de su programación anterior y la cabeza se estructura como si aceptara que tantos días adormilados nos llevaban al destierro. Es en esta cantera donde Lucas Boy atrapa sus huérfanos. Como cada día metido en su moto en la misma autopista de la periferia de Barcelona, pero esta vez ha desviado su objetivo a Castelledefels, cercana a Sitges pero del otro lado de un Macizo –El Garraf, donde los que lo atraviesan en sentido contrario se alejan de Barcelona y olfatean Vilanova, y un valle de verde y viña –que le precede- el cual se atraganta en la vista. Pero esta mañana Lucas Boy va en sentido inverso, le han dejado un mensaje en el móvil, cruel, enigmático irreconocible para los amantes de la tele basura: “te espero donde siempre, llena de pinos y azaleas. Se ha muerto mi madre. –Y, me angustia”. Firmado Mar Pérez. Una ex amante tal vez, o un cruel empacho de seis meses  –pensaría Lucas Boy. Habían cortado hace algunos meses. Al llegar a la calle de la cita, una avenida ancha que desemboca en el puerto de amarre de veleros, de un lado una hilera de bares, del otro la playa de este municipio, ancha, salvaje, con el Mediterráneo sin olas ni viento. Un día frio y amargo como frio y sin futuro es la extraña cascada de malas noticias en que se haya metida Europa. El entra al bar, casi al final esta ella, de vestido rojo, de ojos negros como dos bolas de billar. Se besan, se mordisquean el labio, parece que el fuego intenso esta aun deseando unirles más allá de los reproches,

– ¿Cómo estás? –preguntó.

–Hecha polvo. Mi madre era una tirana, pero su vacío me ha dejado este síndrome

– ¿De miedo? –pregunto Lucas Boy

–De saber que las olas sucesivas de vida, se agotan. Siempre he remado contra ella y ahora estoy sola –dijo ella. En su cara se traslucía un cierto deje de desencanto. Era lunes, casi 7:30, nadie iría a trabajar, ni ella ni él. Ese tiempo detenido y estéril media los actos individuales. Ella agregó: “quiero que me des un hijo, y quiero –mira, y saco una lista-, repasar cada uno de estos que he conocido y pedirles perdón”.

– ¿Un hijo? Lucas Boy pronuncio la frase dejándose llevar, y pensó que estaba de este lado del Macizo donde todo es más seguro y racional, si la pregunta se la hubieran hecho del otro lado, en aquel valle, en la lunática Vilanova o en el frenesí de Sitges la hubiera rechazado, pero de este lado, se programaban, se unían para traer gente a la civilización y dijo: “Vale”. Ella le miro y al tener cerca su mano la acaricio un buen rato.

–Has pensado ¿cuándo? –pregunto Lucas Boy

–Los lunes –respondió ella sonriendo, para agregar. Los lunes se giran las manecillas del reloj y es un buen momento. Ella vivía a escasos metros del otro lado del macizo, por un camino que sube por esa montaña plana y se detiene al borde del acantilado y deja ver el mar. Lucas Boy escuchó de su voz la explicación de su nueva residencia, de esa casa que había comprado con el dinero de la futura herencia, y de las dotes que poseen aquello amores que los lunes llaman a la puerta del reloj biológico Y se dejó convencer. El necesitaba creer y dejarse llevar, solo puso un reparo

–Sera también mío y viviremos separados. Como si el miedo les uniera y esta misma emoción les separara ante el futuro. Era tal vez una manera de establecer un pacto de sangre para cuidar la relación. Ella se rasgó el cabello con las uñas separándolo para dejar ver la raíz, mientras aparecía una frente dorada.

–Solo nos queda… –dijo él. Pagaron la consumición y se montó en su moto detrás del coche para atravesar el macizo hacia el fértil valle que se escondía detrás. ¿Dudaba? No, una emoción le unía  a otra: la confianza.

 

Caro Vespasiano

Caro Vespasiano abrió la puerta. Detrás una señora vestida con un tejido marrón y entallado le miró. Hacía años que no se veían. La hizo pasar. Nada había en la habitación, estaba vacía, para Caro Vespasiano los muebles eran una ridícula manera de soportar esta sociedad en franca decadencia, aun así trajo dos sillas de la cocina. Se sentaron frente a frente. Ella movió un labio y dijo:

—Seré breve. En casa han quedado, los tres niños, el bóxer, la gata, un canario y un mantón de armiño que no me puse nunca. Me voy. Ahora te toca a ti de cuidar de ellos. Caro V. no respondió. O si lo deseaba hacer, seria para partirle la cara. Pero se contuvo y pregunto:

— ¿Cuándo te vas?

—En una hora. Vendrán los de la mudanza y te dejaran, los tres niños, el bóxer, la gata, y el mantón se lo he regalado a Caritas. Junto con ellos vienen tres maletas para cada uno de ellos, su ropa y unas fotos de cuando nos amábamos –y echo a llorar. Caro Vespasiano no se ablando pero tuvo un detalle, fue hasta la habitación y le regalo un escapulario con la Virgen de la Roca. “Te traerá buena suerte” -dijo.

Se despidieron en la puerta y cerro tras de sí. Luego miro sus habitaciones tenían una sola cama, debía comprar  otras tres y al perro y la gata los regalaría a la sociedad protectora de animales. Era triste dejar el pasado –pensó. Luego marcho al súper y compro comida para cuatro y se arrepintió por agregar botes de comida para gatos y cereales de perro. Cuando regreso a los pocos minutos se apilaban en una hilera desigual, los tres niños y los dos animales. Nadie dijo nada, comieron de dos en dos en la cocina y a la tarde vieron por la ventana la tele de su vecino. Caro Vespasiano aún tuvo una idea genial:

Fabricar barquitos de papel de letrina y remontar un rio dibujado en el suelo que visitaba la bañera llena de agua.

Ya entrada la noche le visito un amigo, su moto plateada y con una línea roja se veía desde el segundo piso. Lucas Boy era un tipo especial, se conocían desde hace años, y en ese trayecto de la autopista Barcelona-Vilanova, a veces solía parar en casa de su amigo, en Gava. Una localidad que seguía el recorrido del mar y la montaña. Había ido ante su llamada de socorro, tres niños, un gato y un perro eran mucha cosa. Pero tuvo tiempo de comprar una tele de 200 Euros delgada y plana que les instalo en el comedor. El rio de agua fue desmontado ante su insistencia y los niños bebieron Cola, comieron comida china y rezaron a San Pancracio hacedor de la vida. Inflaron tres colchones para dormir y luego Lucas Boy se fue cerca de las 12 en dirección al macizo que protege a Sitges y Vilanova.

 

 

El corazón dormido -los hombres hemos dejado de ser marxistas, 01

Por enésima vez intento acabar esta novela -j re

Brick Lane cafe owner. East London England. 1974

 

Lucas Boy dio un escupitajo en su mano izquierda y se alisó su rubia cabellera, luego se puso el casco y en dos minutos estaba en la autopista que une Vilanova con Barcelona. Pero se detuvo un poco antes, en Sitges, casi un garito para el en los años pasados, pero ahora su montura de terciopelo y los años de cuarentón le alejaban de aquello, pero aun así dejo la moto cerca del paseo y camino hasta un bar de aquellos donde el mar se revuelve y los días lunes algún albañil lleva su bocata envuelto en papel de plata. Había quedado con un tipo que le quería contar una historia. No le veía desde hacía 10 años. ¿Estaría mayor? ¿O decadente? No debió esperar mucho, apareció con tejanos y una camiseta para barriga de cerveza. Dijo: ¡Hola! y se sentó. Al quitarse las gafas unos profundos surcos alrededor de los ojos le dieron una cierta importancia. Parecía haber corrido más que una moto de su cilindrada. Pidió una mezcla de anís con moscatel. Y luego dijo:

—Está todo jodido

—Sí. A veces las cosas no salen tan bien –respondió Lucas Boy

—Me refiero a que no hay pasta

—Es normal, nos la hemos bebido en estos años –dijo Lucas

—Y además la gente se irrita por cualquier cosa. O grita. O no tiene orgasmos. Lucas Boy rio de buena gana. El tipo le miro y siguió sin darse cuenta con su lunática experiencia.

—Ayer. Un domingo lleno de brisa y lluvia fui a una fiesta de cincuentañeros y los tipos estaban más arrugados que la leche.

—Y tú

—Más arrugado que ellos. Y una tipa que conocí hace un pila de años estaba allí.

—Es normal, en esas fiestas la gente corroída y sin tregua ve el paso del tiempo en los demás   –agregué sin saber a cuento de que me había llamado después de 10 años para contarme una historia sin final. Le observe mejor, sus botas de caña tres cuartos bordadas al estilo vaquero se deslizaban debajo de un tejado forrado en piel y bordado con tonos rojos y florecillas. De lo que sabía de el –por correos y las redes sociales- no le había ido mal. Vendía y diseñaba ropa y en la comarca su nombre era muy conocido, como en los traseros de media Barcelona, era Ron Carey, un nombre un poco tortuoso pero pegadizo. –Le mire y dijo:

—La tipa ¡fue para mí un flash! hace años y ahora a lo mejor está casada y feliz

—La gente también es feliz –agregué

—Y eso me hizo pensar –insinuó.

— ¡Vaya! –dije siguiendo su pista

— Estos mariconcetes pequeño-burgueses no dan abasto en sus sabanas originales de lino y sus escapadas al Caribe y sus vinos peleones de tinto los fines de semana –agrego Ron. ¿A qué venia esa fraseología marxista en estos tiempos? —pensé y pregunte:

— ¿Y tú no crees que esos tipos no han peleado bastante por  amarse con torpeza o con sencillez… en camas de lino?

—Si, tal vez -dijo. Es en mi caso, mi historia. He saltado de una a otra y he acabado traspuesto de infelicidad

—A lo mejor tu felicidad no es la de ellos. Es más movida. Más llena de contrastes. ¡Qué narices! Un lunes y de consejero espiritual.

—Ves aquello —me dijo y señalo un yate mega gigante. Es mío, y allí meto a gente para que se destornille cada tanto. Y cuando se han ido me convenzo a mí mismo que si lo lleno varias veces más al final un día obtendré un cierto descanso.

—Pero ¿tú querías esto no?

—Yo quería ser un pequeño burgués con mi chica y un nieto o dos —dijo

—Aun estas a tiempo —le insistí

—Pues preséntamela.

— ¿A quién?

—A la que ayer tarde vi. Vivian R., tú la conoces —agregó

—Pero ¡si es una cuarentona! Lucas Boy estaba sorprendido ese tipo de pantalón bordado quería quedar con una ama de casa normal. ¡Imposible! Había amores antiguos y muertos que nos aparecían, año tras año, pero eran tan solo eso, un estilo, un silencio, una tarde. A veces nos aferrábamos a estos soplos de vitalidad juvenil como un remedio ante las decisiones que no nos habían llevado a buenos resultados. Le mire e intente convencerle y el insistió, quería hablar con aquella tipa que este domingo había visto de cerca y a años de su vida. Marque un número de móvil y le invite. A los 10 minutos estaba allí. Ella sorprendida, le saludo. Mi ex esposa se sentó sin saber a cuento de que estaba allí. El tipo garabateo con los dedos en la mesa y la situación incómoda se desarrolló rápidamente: “Tu eres; si ayer te vi, pero no me atrevía saludarte —dijo ella; yo tampoco –dijo él y agrego y hoy ¡mira que sorpresa! ¿Vives en Sitges? ¿Y tú? —preguntó ella. En Barcelona –respondió él. ¿Vendes moda? Hago moda –dijo él. Luego ella se animó:

—Hacía tiempo que deseaba hacerte una pregunta. El tipo se echó hacia atrás y escucho:

— ¿Porque nunca me llamaste? Hace años ¿Te acuerdas?

—No sé –respondió Ron Carey. Siempre me he preguntado el porqué. Quizás era un torpe que ansiaba otras cosas y no una vida de clase media. Ella le miro, se sonrió y dijo:

—Lo que dices ¡es una jodida estupidez!

—No –dijo el tipo intentado excusarse.

—Luego de tantos años -dijo ella y agrego- una mañana uno se despierta pone la lavadora, barre su piso y su ex marido le llama por el móvil para decirle que una viejo amor está allí pidiendo confianza, o calor, o inclusive alguna escena de mantequilla estilo Último Tango. ¡Es muy fuerte!

—Solo quiero que hablemos unos días. Se veía que tenía el corazón abierto y en sus manos un sueño aun latía. Ella dijo. Que iba a decir ella, una mujer dura –yo le conocía, de sabores castaños, de amplia risa y modelada silueta construida con pan y aceite. Diría, inclusive la imaginé, ya estaba en mi cabeza su respuesta, rebotaba, daba saltos.

—No –al final respondió. Ahora estoy sola y me procuro algún sueño que dura días. –Se levantó y me dio un beso en la mejilla. Para Lucas Boy esa mujer que se alejaba era pura dinamita, y para este paleto de pantalón rosa, un sueño.

 

 

 

 

 

Luis de Guindos, prólogo a Planeta Zapatero hace 8 años

portada Planeta Zapatero

Ayer se ha despejado quien será el vicepresidente del Banco Central Europeo, han pasado ocho años desde que Luis De Guindos escribió este prologo para mi libro Planeta Zapatero, leerlo con el paso del tiempo permite observar que tal vez ha sido un buen ministro de Economía.

Le felicito Sr De Guindos. Un saludo cordial j re crivello

Luis De Guindos

Año 2010

La invitación por parte de Juan re crivello, para la elaboración del prólogo a su obra “Planeta Zapatero” coincide en el tiempo con una obra publicada de la que soy autor y coordinador “España, claves de prosperidad”, lo cual nos lleva a considerar el largo periodo de 2007/2010 que supone la aparición de la crisis en la economía y la sociedad española. La anterior crisis del año 1993/95 no ha sido tan complicada ni ha concitado tantos debates como la presente.

La obra Planeta Zapatero es una mirada mes a mes, desde una óptica de la sociedad inmersa en el fin del paradigma de los años del progreso ininterrumpido. También es una convivencia con las dificultades de un liderazgo político, del presidente Rodríguez Zapatero y la crisis que destapa las debilidades, fortalezas, insuficiencias y complicidades de la España de los años felices. Como la economía es una ciencia y a la vez una práctica, que establecen las personas y empresas entre sí, realizar un adecuado diagnostico, se me antoja tan necesario. Ante ello deberíamos considerar:

1. La crisis actual ha situado el PIB de 2009 en una caída del 4%. El desempleo supera la tasa del 18% y el déficit público ha sobrepasado el 10% con dificultades para remitir su elevado nivel probablemente hasta bien entrado el 2011. Observamos también, una fuerte contracción del crédito a las familias y empresas, cuyos niveles de endeudamiento están por encima de la media de los países de nuestro entorno; y el sector bancario deberá afrontar una reestructuración para reducir su exceso de capacidad.

2. La situación económica y social tanto en España como a nivel global es muy diferente a la de la anterior crisis de 1993-1995 y, por tanto, las recetas deben ser diferentes. Sin embargo, algunos de los principios en los que se basó el esfuerzo de los españoles por salir de la cola de Europa y alcanzar un crecimiento sostenido, pueden y deberían servir para orientar las reformas que necesita nuestra economía.

3. Conviene recordar que el origen de la crisis global está en la burbuja de activos que se originó en Estados Unidos. En dicha crisis comenzó un círculo vicioso en el que las dificultades para asignar un precio correcto al valor de los activos y la desconfianza de los agentes sobre el valor de las pérdidas de sus contrapartes, hicieron que el mercado de los activos se paralizara. Esta crisis en España ha supuesto una conjunción en el tiempo con desequilibrios que habían venido acumulándose en nuestra economía.

4. Entre los desequilibrios generados en la etapa alcista –los denominados por Juan Re-crivello, en la obra objeto de este prologo: “los años felices” , caben destacar: un aumento de los precios de la vivienda superiores al 10% de media anual durante más de cinco años, un nivel de endeudamiento de familias y empresas que paso del 80% del PIB en 1993 a superar el 200% en 2008, y una pérdida de la competitividad de nuestra economía, que se vio reflejada en un crecimiento de los costes laborales unitarios por encima de la media europea y en un déficit exterior cercano al 10% del PIB. Estos factores habían contribuido a un modelo de crecimiento fuertemente dependiente de la financiación exterior y con un importante peso del sector inmobiliario, de manera que una vez que han caído a nivel global estos dos pilares, la contracción y el incremento del desempleo han sido muy rápidos.

5. En Planeta Zapatero, el autor nos permite intuir de la lectura de los artículos situados en: “los sueños de la clase media y sus sentimientos”, que transcurren durante el año 2009, de los que podríamos citar: Miedo, 4 millones, El toro alado, o Dos tipos, sus fobias y la crisis,  observar un periodo donde estos cambios de expectativas, en la sociedad, se corresponden con la existencia de una percepción general de que nos estamos haciendo cada vez más pobres, y ello afecta de manera fundamental a las clase medias, sobre las que recaerá en gran medida el peso del ajuste. En España, un país donde el 80% del empleo lo proporcionan las PYMES, y en el que la clase media ha sido el eje   alrededor del cual se ha producido el espectacular progreso que hemos vivido, no podemos permitirnos el lujo de retroceder en lo logrado.

Si hay una lección clara que podemos extraer de nuestra historia de los últimos cincuenta años es que los periodos de prosperidad económica únicamente han sido posibles en nuestro país cuando, independientemente de las circunstancias concretas y el detalle de las recetas aplicadas, el espíritu reformista y la disciplina fiscal han sido los ejes de la política económica. Hablar del pasado inmediato, como un escenario sentimental o económico, es situar a una sociedad, que se enfrentara a decisiones que no la posterguen.

Luis De Guindos

El corazón dormido -01

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Algunas novelas comienzan con el final…

El jueves estuve comiendo en casa de una amiga y su marido. Siempre me interroga sobre lo último de lo que escribo. 1) Describí una de mis novelas Artl y le encanto ese tipo que se sienta en un zaguán herido de amor y abre sus recuerdos. Y dos) hablé de esa otra estúpida novela que me paraliza (¡no avanzo joder!) El Corazón dormido y me dijo: “te retírare el saludo” Hoy he preparado un guion nuevo, con colorines, tachones y dibujos al estilo del estimado Rafael R. Costa. Luego he marcado los capítulos que faltan 1) Cementerio 2) Patrimonio 3) Venganza 4) El triángulo 5) A este no lo puedo revelar y 6) Viva el Che! Ahora solo queda alimentar la fábula…

Lucas Boy se acercó hasta la ventana de la residencia, fuera se veía una viña ondulante y seca que pretendía brotar en esta primavera sin agua, sin dinero, sin esperanza. Y recordó a un gran maldito. Le conoció en Barcelona alrededor de los 70. Fueron amigos hasta que el caballo le mato. Era lento de hablar y de comer, sabia engañar a la gente en las Ramblas. Con un cigarrillo Marlboro desplumaba a cualquiera. Solo se atrevía a contar viejas historias de abandono, de su pueblo natal, de la imposibilidad de regresar, de la dura crisis –la de 1974. Y la gente le soltaba un buen pellizco. Para Lucas Boy aquel periodo de modernidad de Barcelona –y de Cataluña, no era más que un rosario de tipos venidos de fuera mezclados con los de aquí, y una atmosfera de libertad que partía al país entre los amantes y los que tenían miedo. A un tal Franco, al amor, al sexo, a tocarse las vainas sin esmero. Años crueles marcados por el fin de la siesta del Dictador, pero fructíferos en las relaciones entre las personas. En aquellos días, la cajetilla de Winston, algún porro y mucho riego vital de señoras y señores que amaban la vida y aborrecían la bandera y las náuseas. Pero, Lucas Boy volvió desde su ensimismamiento, echó para atrás la silla y pensó: los tiempos cambian y el rostro de los comisarios del crimen están cerca. No quiso agregar más, ni siquiera se atrevió a pensar en un país des-unido para satisfacer los deseos ideológicos de los nuevos. De los que sueñan con un Estado propio. No quería permitirse enturbiar esos viejos recuerdos. Fue hasta una mesa camilla y extrajo una carta, era de 1975, estaba escrita en carboncillo y tenia dibujada una inmensa nalga femenina y decía así:

—Lucas ¡te amo! Esta mañana he ido hasta el colmado y he comprado dos piezas de butifarra blanca, luego pan y dos manzanas de Lérida. Te he esperado hasta las cuatro. ¡No seas infame! Si te veo esta noche te prometo descabezarte a besos. Un tachón en rojo ponía ¡Que cursi! Y luego más abajo:

¡Caerá Franco y nos iremos a una casita a la playa! Lucas Boy lloro un largo espacio de tiempo. La carta se fue al suelo. La enfermera le puso una inyección y no la recogió. Se hizo de noche y la ventana se pobló de seres imaginarios que animan la viña que les rodeaba. Cerca de las 8. Era domingo le llamo su hijo. Hablaron largo rato. Y Lucas Boy dijo:

— ¡Quítame de aquí que me muero!

— ¿Y dónde te llevo padre? –pregunto su hijo

—Búscame un piso en el centro de una ciudad pequeña. Te prometo que no te molestare

— ¡Padre! ¡No me jodas! Lucas Boy insistió:

—Aprenderé a ponerme las inyecciones, a hacer de comer, pediremos al Mercadona mi vianda y pagaremos a una señora para que me baje hasta el Casal a jugar a las cartas una vez a la semana. Su hijo, abierto en silencio ante aquel amor antiguo y cargado, no se atrevió y respondió:

_ ¡Te lo prometo padre! Lucas Boy fue hasta la cama y sin más que sus dos manos se arrastró hasta trepar en aquella trampa de salud. Cerca de las 21 la enfermera le trajo la vianda y se enfadó ante su osadía. La sonrisa de Mr Boy era inmensa, con 90 años remataria la vida y los gramos de intenso instinto. Y… se durmió.

Fleming Editorial: Colección de Novela Negra dirigida por Mel Gómez

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En FlemingEd! Editorial presentamos la colección de Novela Negra / Barcelona dirigida por Mel Gómez que irá agregando títulos editados y producidos por nuestros autores. Bienvenida pues está nueva iniciativa

En los próximos días presentaremos otras colecciones dirigidas por otros escritores.

Pulse el  Link para ver la selección de los primeros seis libros.

Fleming Editorial: colección de Relato Corto dirigida por j re crivello

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En FlemingEd! Editorial presentamos la colección de Relato Corto dirigida por j re crivello que irá agregando títulos editados y producidos por nuestros autores. Bienvenida pues está nueva iniciativa

En los próximos días presentaremos la colección de Poesía dirigida por Gocho Versolari y la de Ciencia Ficción a cargo de Pedro Garcia.

Pulse el  Link para ver la selección de los primeros seis libros.

#Me too: Yo, la peor del mundo

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La serie incluye además: Yo, la peor del Mundo, Hombres hervíboros, ¿Quién impulsa los cambios, Mujeres & hombres (2), Hombres & cremas -j re

El seno ofrece al veneno

la valerosa Gitana,

Que no siente herir el cuerpo

La que tiene herida el alma;

Que en quien lo más perece

Lo menos falta.

Sor Juana Inés de la Cruz, 1691

Dice Octavio Paz en su obra, Sor Juana Inés de la Cruz que: “la Congregación de la Purísima era una cofradía que reunía a las personalidades más influyentes (del Virreinato) de la Nueva España. Estaba dirigida por nueve sacerdotes de la Compañía (de Jesús). […] La autoridad suprema era el prefecto. Cada martes se reunían los congregantes. Se comenzaba con rezos, después seguía un examen de conciencia, a cuyo término el prefecto impartía una lección”. (1)

El prefecto era el sacerdote Núñez de Miranda, que además era calificador de la de la Inquisición, en su tarea en el Santo Oficio. En el tema que nos interesa además era el confesor particular de la poetisa Sor Juana Inés. Nos encontramos en el siglo XVII en México. Son los últimos años de la vida de esta monja que ha roto con los convencionalismos de su tiempo, al dedicar durante veinticinco años a escribir más de lo profano que de lo sagrado.

Octavio Paz nos permite también considerar como es la mentalidad de un religioso con poder  “se azotaba […] y los golpes eran tan recios y propinados tan sin piedad que se oían fuera del aposento, causando lástima y compasión a los que los escuchaban”. (2)

En los últimos años de su vida se producirá la renuncia de Sor Juana a su actividad profana,  por la pérdida de apoyos en los círculos oficiales del poder laico y la presión de sacerdotes como el citado, además del arzobispo de México, Aguiar y Seijas. Diría su confesor al respecto: “es menester mortificarla para que no se mortifique mucho, yéndola a la mano, en sus penitencias porque no pierda la salud y se inhabilite”. (3)

¿Drama humano? ¿Insolencia del poder religioso?

Tal vez una mezcla de ambos. La inteligencia inmoral de la Compañía de Jesús que está representada en estos dos sacerdotes, intenta doblegar la sutil independencia intelectual de Sor Juana. He preferido no abusar del concepto de mujer y considerar que es la propia libertad de un individuo –hombre o mujer,  opuesto a la perversidad moral. Los castigos corporales que la Congregación se aplica sobre sí misma como norma, acentúan un espíritu dominado por las reglas, la mala conciencia y el deseo de liberar la angustia intima de sus miembros.

En Sor Juana podemos observar algunos trazos que explican la pérdida de sus privilegios, con respecto al poder ideológico de la Iglesia, en una publicación suya: “la Carta Atenagórica”*, allí sugiere Sor Juana, que la necesidad de correspondencia del amor de Cristo por parte de los humanos, nace del libre albedrío, puesto que el amar a Dios “es el sumo bien del hombre y esto no puede ser sin que el hombre quiera”.(4)

Sor Juana anuncia la separación del “Yo que piensa, de Dios”, que aparecerá con Descartes al enunciar que uno ama a Dios desde la propia elección. Y…  estimado lector, al poder religioso aquello le incomoda.

Notas:

(1)Pág. 583 Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. Octavio Paz, Seix Barral Editores, año 1982.

(2)Pág. 586. Obra citada

(3) Pág. 596 Obra citada

(4) Pág. 517 Obra citada

*Carta Atenagórica de la madre Juana Inés de la Cruz, religiosa profesa de velo y coro en el muy religioso convento de San Jerónimo.

 

 

 

 

#Me too: Mujeres & hombres

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 La serie incluye además: Yo, la peor del Mundo, Hombres hervíboros, ¿Quién impulsa los cambios, Mujeres & hombres (2), Hombres &cremas, pero podría publicar los 162 artículos que he escrito sobre este tema y no se acabaría. -j re-

  _Me ha llamado M y me ha dicho que asistirá al Máster de I. Emocional

_ ¿Estarás contenta? –pregunto su marido.

_Si.

No soy un experto en hablar de ellas. Aunque los hombres no hacemos más que hablar todo el santo día de… féminas, de las esposas, de las ex. Hay para todos los gustos. En mi caso agregaría, de mis lectoras.

De un material sutil esta hecho

El pecado de Eva.

Y nosotros tan, adanes

Asumimos su invitación –del mito cristiano de la manzana

Cual aparición de la cultura (1).

Deberíamos convenir que el comienzo del mito –de donde desgajan la manzana, pertenecía al árbol de la ciencia. Hoy las mujeres están en todos lados. ¡Qué pobre era aquella sociedad que las intuía en el fogón y algo más! Da espanto pensar, que la igualdad fuese una maldita nuez que no dejaba más papel que la invitación al infierno. Al mito de Eva –diremos.

Pero son otros tiempos. Los hombres marchamos en una ligera crisis de identidad. En cambio las mujeres han descubierto sus objetivos, su placer y un campo: la creatividad. Los varones de 16 a 19 años están aletargados y dominados por los videojuegos. ¿Creen que el mundo le será dado? Las mujeres de la misma edad buscan con acierto, aumentar su formación y su perfil.

Pero si vamos a cualquier recepción, o a estudiar, o inclusive observamos en las Fuerzas Armadas, ellas están dispuestas a conquistar su profesionalidad. Como siga esto así, ¡habrá que establecer una discriminación positiva para los hombres! O… encerrarlos en un territorio indio. Para que asistan a su decadencia con alcohol barato y cine porno. O se acompañen con su nueva deidad: los videojuegos.

¿Y los de 40 para delante? ¡Uy, estoy entre ellos! Estos hombres han descubierto los geles, las cremas, la calva brillante, el musculito, la metro sexualidad. Han sustituido los videojuegos por otro potingues (2). En cambio, ellas, cultivan la amistad, la formación, y se envían powers que nos dan envidia.

Se me ha acabado la tinta… póngale color, Ud., amigo lector –que intuyo si es masculino, no se atreverá. Póngale color, amiga lectora…

Notas

(1) «De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás» (Génesis 2:17)

(2)Es que la crisis de identidad no se soluciona con potingues. Esta expresión la entendemos como: alimento: cualquier sustancia que toma o recibe un ser vivo para su nutrición. O tratándose de cosas inmateriales, fomento, sostén. Word reference. Com

Fleming Editorial: colección de Economía dirigida por Francisco J. Martín

 

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En FlemingEd! Editorial presentamos la colección de Economía dirigida por Francisco J. Martín que irá agregando títulos editados y producidos por nuestros autores.

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En los próximos días presentaremos la colección de Poesía dirigida por Gocho Versolari y la de Relato Corto a cargo de j re.

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#Me too -01

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Esta semana seré polémico: durante unos días publicaré sobre el nuevo puritanismo que se avecina –j re. Entrevista a Jordan B. Peterson. Su reciente libro, ‘Doce reglas para la vida’, es un tratado de la responsabilidad frente a la cultura del victimismo.

¿Es todo hombre un agresor sexual en potencia?

¡Tanto como la mujer una manipuladora caza-ricos en potencia! En todo individuo existe una capacidad muy elevada de hacer el mal. La pregunta es: ¿por qué se difunden estas ideas sobre los hombres?

¿Por qué?

El 95% de los delitos son cometidos por el 5% de la población. La mayoría de esos criminales actúa una o dos veces. Pero existe un pequeño segmento que actúa de forma serial. Depredadores sexuales. Pederastas. Psicópatas que dejan un reguero de víctimas. A partir de ahí, cualquiera puede convertir a todos los hombres en depredadores al manipular la definición de “violencia sexual”. Porque no hay un hombre en el planeta que no haya hecho alguna vez un avance sexual no correspondido. En parte por torpeza o falta de sofisticación. En parte porque no sabía cuál iba a ser la respuesta.

Hablemos del caos. Sus vídeos y conferencias arrasan entre adolescentes y millenials, sobre todo varones. ¿Por qué?

Hay una crisis de la masculinidad. La “tóxica masculinidad”, dicen las feministas. Los chicos reciben de la sociedad moderna un mensaje devastador y paralizante. Primero, se les recrimina su agresividad, cuando es innata y esencial a su deseo de competir, de ganar, de ser activamente virtuosos. Luego se les dice que la sociedad es una tiranía falocéntrica corrupta de la que ellos, por supuesto, son culpables de origen por el mero hecho de ser hombres. Y finalmente se les advierte: «No se os ocurra intentar prosperar o avanzar, porque entonces además de culpables seréis cómplices activos de la tiranía feminicida». El resultado es que muchos varones, sobre todo jóvenes, tienen la moral por los suelos. Están empantanados, perdidos. No tienen rumbo ni objetivos.

 

Usted insiste en la diferencia entre poder y competencia.

Es esencial. Lo peor que han hecho los posmodernos es propagar la confusión entre poder y competencia, aptitud, habilidad. Las jerarquías no son de dominación sino de competencia. Lea la luminosa obra de Frans de Waal. Los chimpancés tiránicos acaban muy mal: destrozados a pedazos. Los chimpancés más exitosos -también sexualmente- son los que interactúan mejor. Los que hacen amigos y tratan bien a las hembras. La competencia es más eficaz que el poder puro y duro.

 

El periodista Andrew Sullivan asegura que las relaciones gays son tan “agresivas” como las relaciones heterosexuales. Niega que exista una voluntad de dominio específica del hombre sobre la mujer y advierte contra la idea de guerra de sexos por falsa y peligrosa. Sólo los hombres débiles intentan dominar a las mujeres. Otra lectura imprescindible: Machos demoníacos, de Richard Wrangham. Hay tres géneros

de orangutanes: las hembras; los machos dominantes, que cautivan a todas las hembras; y los machos débiles, que morfológicamente parecen adolescentes y que, como no logran aparearse, recurren a la violación. ¡Violan! La lección es evidente: sólo los perdedores recurren al poder para obtener más sexo del que, necesitándolo, pueden alcanzar.

 

¿Y qué pasa con los perdedores que aun así fracasan en sus propósitos?

Para eso existe la monogamia, que está enraizada en la biología y reafirmada culturalmente. Para evitar que los hombres rechazados acaben desarrollando conductas antisociales. En las relaciones humanas también funciona el patrón de distribución de Pareto: pocos hombres acaparan buena parte de las oportunidades sexuales. Esto es malo para los chicos que no ligan, claro. Pero tampoco es bueno para las chicas. Se ve en los campus universitarios americanos más progres, donde en los últimos años se ha producido una caída notable en el número de estudiantes varones precisamente por la presión ideológica. Las probabilidades que tiene una chica de trabar algo parecido a una relación estable son ínfimas. Alguno pensará: “¡Qué suerte para los chicos, el sueño de todo adolescente!” Falso. Porque las relaciones de pareja se convierten en una secuencia infinita de ligues de una noche sin continuidad ni perspectiva ni utilidad en el medio o largo plazo. Es un juego degenerativo, que devalúa a los participantes de ambos lados.

 

¿Qué quieren de verdad las mujeres de verdad?

Lo mismo que querrían los hombres si los hombres fuesen los que paren: desplegar todo su potencial y competencia, pero también tener bebés.

¿En qué proporción?

A los 19 años, las mujeres anteponen su carrera a la familia. A los 28, ya no tanto. Es una realidad de la que nadie habla. Salvo algunas mujeres de 37 a 40 años que han desaprovechado la ventana de oportunidad reproductiva y se sienten infelices.

Bastaría con que los hombres ayudasen más con los niños.

Los hombres están peor configurados que las mujeres para el cuidado de niños de menos de dos años. Esto es así. Podemos aleccionarlos. Pero, ojo: también hay mujeres -inteligentes, fuertes, formadas- que libremente deciden ser ellas las que cuidan de los niños. Lo hacen porque quieren, no porque nadie se lo imponga. Y esa decisión les lleva a tomar otra, previa. Cada hijo exige unos tres años de intensa dedicación. Es mucho tiempo. Y para una madre, causa objetiva de vulnerabilidad. ¿Qué hacen entonces las mujeres? Practican la hipergamia: buscan pareja en el mismo o superior nivel competencial que ellas. Hablemos claro: de igual o más capacidad socioeconómica que ellas. Esto ocurre en todas las culturas. Es una de las revelaciones más notables de la Biología y la Psicología evolutivas. Y en el caso de las mujeres hípercompetentes, es un problema. Cuanto más alto el coeficiente intelectual de una mujer, más baja la probabilidad de que encuentre una pareja estable.

Los hombres no se atreven…

… Ni a invitarlas a salir. He trabajado durante décadas con abogadas altamente cualificadas. Me contrataban para mejorar su productividad laboral y sus relaciones afectivas. Sus vidas. Lo tenían durísimo para encontrar pareja. Fíjese en este dato del Pew Research Centre. En los últimos 15 años, el interés de las mujeres por el matrimonio ha subido muchísimo. En cambio el de los hombres se ha desplomado. Una pésima combinación.

Quiero preguntarle por la brecha salarial entre hombres y mujeres.

Para empezar, es menor de lo que dicen. Los que hacen las estadísticas suelen confundir la media y la mediana. Y la media se desfigura por la existencia de un segmento ínfimo de billonarios, que en su mayoría son hombres.

Bien. Pero existe.

Sí. Lo que no existe es lo que llaman la brecha salarial “de género”. Es decir, una brecha fruto de un prejuicio machista. Para que el argumento feminista funcione habría que asumir que el empresariado mundial es masoquista, tonto, suicida: “¡Ajá! Les pagamos menos y también las contratamos menos”. Es absurdo. La realidad es que la diferencia salarial tiene unas 20 causas, de las que apenas una sería atribuible al prejuicio.

¿Cuáles son esas causas?

La edad es una. La personalidad es otra, muy importante. Y la más importante son los intereses. Un dato contracorriente: las mujeres solteras de menos de 30 años cobran más que los hombres en esa misma franja de edad. La personalidad: las personas agradables cobran menos que las personas desagradables. Les cuesta más pedir un aumento de sueldo. Triste pero cierto. Y resulta que, de media, las mujeres son más agradables que los hombres. Dato científico, eh. Esto produce un ligero sesgo a favor de los hombres, que no es fruto de ningún prejuicio machista; si acaso es una injusticia con las personas amables del sexo que sean. Finalmente, los intereses: a los hombres les interesan más las cosas y a las mujeres, las personas. Y las profesiones relacionadas con las cosas están mejor pagadas que las profesiones relacionadas con las personas. Ingeniero y enfermera. Banquero y maestra.

Las mujeres holandesas son las que más trabajan a tiempo parcial. Y eso a pesar de una intensa política de incentivos para que lo hagan a tiempo completo. Parece que les gusta.

Es su elección. Incluso para mujeres que no tienen hijos ni quieren tenerlos. Pero nadie lo dice. Unos por ideología. Otros por miedo.

¿Miedo? Se refiere a los sectores liberales y conservadores.

Claro. No se atreven a decir nada que contravenga el relato feminista por pánico a ser linchados por la turba.

En España, el presidente del Gobierno se opuso a la intervención en las empresas para imponer la igualdad salarial. Lo llamaron machista y se retractó.

Lo explicó hace años Thomas Sowell: “Si le das al Gobierno el suficiente poder como para imponer la igualdad efectiva de resultados le habrás dado el suficiente poder como para convertirse en una tiranía”.

¿Pero podría hacerse?

Habría que crear una estructura burocrática monstruosa. El libre mercado existe precisamente porque es imposible llevar a la práctica la fórmula “a igual trabajo, igual salario”. ¿Quién y cómo determina que dos trabajos son idénticos? Ya se intentó bajo la Unión Soviética. Y así acabó.

¿Por qué hay tan pocas mujeres al frente de grandes empresas?

Tengo un amigo que dirigía una de las principales empresas tecnológicas de Canadá. No cogió vacaciones en 20 años. Ni un sólo día. Y no eran jornadas de ocho horas, la mitad en el yate. Eran de 18 horas. Todo el día en un avión. Ya, en primera clase. Pero lejos de casa. De su familia. En hoteles anónimos. Nada de juerga y tequila. Para vivir así hay que estar configurado de una manera muy particular. Hay gente así, claro. Y la mayoría son hombres. ¿Son mejores? No. Son distintos. Incluso podríamos decir que sus prioridades son peores que las de las mujeres que optan por una vida más equilibrada, trabajando media jornada y cuidando de sus hijos. En todo caso, es su elección. ¿Usted qué haría?

Humm…

Ya.

Bajas de paternidad: hay oferta pero no hay demanda. ¿Por qué?

Cuando tienes un negocio del que depende tu familia no te coges cuatro meses de baja. Lo mismo pasa en las profesiones muy competitivas. Los despachos de abogados, por ejemplo. La mayoría de los socios son hombres. ¿Machismo? No. Hacen lo posible por fichar y mantener a los mejores. Del sexo que sea. El problema es que, a partir de cierta edad, las mujeres se marchan o reducen su nivel de compromiso. De nuevo, es una elección legítima. ¿Vamos a criticarlas por ello? ¿Vamos a llamarlas falocéntricas?

Susan Pinker cuenta que en la Unión Soviética muchas mujeres estudiaban carreras relacionadas con las Ciencias y en cuanto llegó la democracia, y pudieron escoger libremente, se produjo un trasvase hacia las Humanidades.

Y fíjese en la última gran sorpresa.

¿Cuál?

Los países escandinavos han hecho lo imposible por imponer una igualdad formal entre hombres y mujeres. De la cuna hasta la tumba, han eliminado todos los elementos culturales que pudieran condicionar o acentuar las diferencias de género. Hasta los juguetes son neutros. ¿Y qué ha pasado? Exactamente lo contrario de lo previsto: ¡las diferencias de personalidad entre hombres y mujeres se han acentuado! Es un descubrimiento científico impresionante: si erradicas las diferencias culturales, maximizas las diferencias biológicas.

¿Es todo hombre un agresor sexual en potencia?

¡Tanto como la mujer una manipuladora caza-ricos en potencia! En todo individuo existe una capacidad muy elevada de hacer el mal. La pregunta es: ¿por qué se difunden estas ideas sobre los hombres?

¿Por qué?

El 95% de los delitos son cometidos por el 5% de la población. La mayoría de esos criminales actúa una o dos veces. Pero existe un pequeño segmento que actúa de forma serial. Depredadores sexuales. Pederastas. Psicópatas que dejan un reguero de víctimas. A partir de ahí, cualquiera puede convertir a todos los hombres en depredadores al manipular la definición de “violencia sexual”. Porque no hay un hombre en el planeta que no haya hecho alguna vez un avance sexual no correspondido. En parte por torpeza o falta de sofisticación. En parte porque no sabía cuál iba a ser la respuesta.

Hoy eso basta para forzar la dimisión de un ministro o liquidar la carrera de un actor.

La izquierda posmoderna exige a la vez expresión sexual ilimitada, de cualquier gusto o color -ahí está el Orgullo Gay- y seguridad sexual absoluta. A ver cómo cuadran ese círculo. Su última ocurrencia es una maravilla: el consentimiento afirmativo. Cada paso y etapa de un encuentro amoroso o sexual debe quedar debidamente registrado para evitar equívocos. ¡Es tan orwelliano! Sólo un pobre ingenuo de 13 años puede considerar que esto es no ya positivo, sino viable. A veces da la impresión de que nuestra cultura ha sido tomada por gente con graves trastornos de personalidad. Lo digo seriamente. Clínicamente.

¿Cómo definiría el #MeToo?

Actrices vestidas de riguroso negro… Eso sí, de forma sexualmente provocadora… Hollywood, quejándose de manipulación sexual… ¡Hollywood, que se erigió literalmente sobre la manipulación sexual! Parece una broma. Pero vamos a hablar en serio. Existe un fenómeno que he visto en mi consulta… A ver, esto podría causarme un problema… Algunas mujeres no saben decir que no. Son mujeres vulnerables o dañadas, que se exponen una y otra vez. Tienen relaciones anómalas, no sólo con los hombres. Una mujer está en casa. Llega el repartidor. Es amable y simpático. Y acaba teniendo con él una relación sexual que no supo cómo evitar y de la que al minuto se arrepiente gravemente. No es culpa suya. Ni del repartidor. Ni de nadie. Es un fenómeno más frecuente de lo que parece y en las universidades se agrava por el consumo de alcohol.

¿A veces decir que no es decir que ?

¿Cómo?

Un no es casi siempre un no rotundo. Pero alguna vez puede ser un quizás. O incluso un . Depende de muchos factores.

Yo no me atrevería a decir eso.

Lo digo yo.

Si usted dijera eso en el típico campus progre americano sería denunciada ante un comité de discriminación, sometida a una investigación, linchada y despedida.

¿Y de que me acusarían exactamente? ¿De promover la violación?

Probablemente.

La verdad es compleja. Salvo que aceptemos que todas las mujeres, y todos los hombres por cierto, somos débiles, incapaces de expresar nuestra voluntad y sentimientos, o incluso de jugar con las palabras y los tiempos.

Creo que fue Mike Pence el que dijo que no se reuniría a solas con una mujer a puerta cerrada. La gente se escandalizó. A mí me han aconsejado lo mismo cientos de veces. Yo paso, porque me parece ofensivo, para mí y desde luego para las mujeres. Para eso, pongamos una cámara en cada despacho. O mejor aún: impongamos la obligación de que todo encuentro sexual sea grabado y colgado en YouTube, así nadie podrá tener la más mínima duda de que cada fase del acto se desarrolló de forma perfectamente cordial, civilizada y consentida.

¿Qué le pareció el manifiesto de las actrices francesas en respuesta al #MeToo?

No lo conozco.

Se lo enviaré. Distingue entre el acoso sexual y el derecho a importunar.

El derecho a importunar es elemental. Como el derecho a ofender. Se lo dije a la entrevistadora de Channel 4 con la que tuve una discusión, digamos, intensa.

Viral.

No hay derecho a pensar sin derecho a ofender. Porque nada de lo que yo pueda decir será universalmente aceptado y asumido. ¿Y quién decide qué es ofensivo? Tu interlocutor. ¿Y si hablas con mil personas? Como mínimo una de ellas se ofenderá. ¿Y entonces qué haces? Dejas de hablar. Te limitas a decir obviedades: “este suelo parecería ser de color gris”. Con un agravante: cuando acaba el debate empieza la bronca.

¿Y qué papel juegan los medios?

Lo que necesitamos en los medios es pocas personas súperinteligentes dispuestas a decir la verdad. Lo que tenemos son hordas de columnistas de segunda poseídos por el miedo y la ideología. Y pronto dejarán de ser leídos y escuchados.

Su libro es un tratado de responsabilidad contra la cultura de la sobreprotección.

Otro legado de la progresía: una generación de mimados y quejicas, cero preparados para encarar la vida. Esos padres edípicos, que hacen un pacto con su niño: “No nos abandonarás jamás y a cambio nosotros haremos todo por ti”. Puro egoísmo envuelto en mimos. El resultado es que los niños crecen sin madurar. No tienen sentido de la responsabilidad. Son victimistas. Se vuelven inútiles y acaban resentidos.

¿Y cómo se inculca el sentido de la responsabilidad?

Mi mensaje a los jóvenes es sencillo. Espabilad. Dejad de pudriros en casa. Dejad de quejaros y de culpar a los demás. Sed honrados, rectos y disciplinados. Haced algo útil. Asumid vuestra responsabilidad. Buscad sentido a la vida. Haced como las langostas: caminad erguidos con los hombros hacia atrás.

Lo que no dicen los políticos.

Lo que deberían decir. Porque al mundo le sobran niños. Lo que necesita son hombres adultos.

 

 

Entrevista completa Link a El Mundo

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