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Barcelona / j re crivello

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agosto

Agosto 001

 

Comienza la serie agosto, está vez en julio. Y por ello he regresado a un artículo de cuando comenzó la serie en 2011. Hasta comienzos de agosto voy solo, después me acompaña un elenco de escritores a quienes he invitado, Veronica Boletta, J. a. Ordiz, Antonio Guillán –Icástico-; Melba Gómez, Ana Fernández, Lucas Corso, Javier Naranjo, Frank Spoiler, Úna Fingal, María Jiménez, Pedro J. Guirao Marco:

Cuando comenzó esta serie decíamos allá por 2011:

F. Rodriguez: “Juan, cohones, se huele, en el cuello, en el pecho, en… De una mujer. Inclusi hay. Quien le gusta ese olor. Decía Coco Chanel que una mujer va suficientemente vestida si lleva tacones y unas gotas de Chanel 10. ¡Vaa frio!”

Juan re-crivello: “De tanto ejercicio de la ironía nos convertiremos en sátiros y nuestras almas vagaran por esas tierras”.

Pues así será este agosto encontraremos almas vagando por las playas, las tumbonas, los chiringuitos y conectándose cada día para saber que viene en el artículo. Y si…, permitidme un poco de ego.

Agosto 001

by j re crivello

La excelencia o virtud sería tan sólo el resultado de ejercitar nuestros dones. Joan Garriga p. 145 La llave de la buena vida.

A veces corremos apresurados e inquietos durante años, sin espera, sin cabeza, sin aplicar el fuego interior a nuestros verdaderos deseos. ¿Quiere detenerse? Recorte este papel y péguelo en su nevera y luego agregue: cambiare en mi vida lo siguiente: ……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………

¡Suerte!

 

Esta serie se publica simultaneamente en el blog Agosto de FlemingLAB

 

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¿Niños? Infancia, astucia y aventura

Este artículo aparecerá en mi nuevo libro en diciembre “The Pizza” -j re-

Le podríamos considerar un territorio sobrevenido, tal vez una instancia que aparece como un juego y se desarrolla sin complejos en la aventura.

¿Quién no ha atravesado un puente guiado por un mayor? Detrás se escondía la fiera intriga al acecho. Aún recuerdo el agua verdosa y triste de un pueblo de nombre Tulumba. La cicatriz del océano era pequeña al visitar un riachuelo que se defendía ante nuestras pisadas en aquella lejana aldea. El puente tal vez siempre aparece en nuestros recuerdos

¿Y un perro? ¿Quién no recuerda el hambre de nuestro compañero? En Tulumba jugábamos en las calles, en las pendientes de la sierra, en los trasteros de las viejas casas. Tal vez debamos confesar que las tardes se estiran en estos antiguos remansos de juventud.

¿Llevábamos pan, o galleta? La coca cola era el lujo que nos invitaba los fines de semana. El caracol estaba al acecho, la hormiga era tan engreída que picaba con fuerza. Al remontar el río entre las piedras alguna tarde, una víbora nos procuraba su temida intriga. Nos acercábamos para verle desde el alto del montículo. Y ella se retorcía y jugaba su papel de cínica bruja.

Notas:

La foto se llama “Children of Andes”. Publicada en 1985

La cultura nos hace ricos…

_ ¿Será hecha la revolución por el proletariado, o por los… estoicos?

_ ¿Por qué no lo sería por los hombres más humanos?

_Porque los hombres más humanos no hacen la revolución, querido amigo: hacen las bibliotecas o los cementerios. Pág. 223 la Esperanza, André Malraux.

 

Si hacemos las bibliotecas, estimado André: construimos catedrales que guardan el saber pero su acceso mantiene la ignorancia en las calles.

Si construimos cementerios, estimado André: el pasado se desdobla en nombres de gentes amadas pero inexistentes. Estos grandes depósitos de almas solo conservan con el paso del tiempo un aire gélido, un cubo vacio, ¡millones de cubos vacios! Abandonados al paso del fuego de la memoria.

¿Qué podemos hacer?

Reemplazar las bibliotecas y los cementerios por la vida y apasionarnos por la cultura. 2 millones de gramos de saber ocupan poco espacio y dejan en las gentes ilusión.

Y… ¿4 millones de gramos?

 

Estimado lector… deme su opinión

 

Ultimo artículo de la serie Agosto: (80) Los españoles (o… Pinti y los argentinos)

 

by j re crivello

Fuera llueve y dentro llueve. En esta Barcelona anudada a los compromisos, la soledad es tranquila y austera, pero amenaza con evaporizar la risa. He escogido un libro de Pinti, un tipo que se sube al escenario en Buenos Aires y uno se destornilla de risa, pero me ha parecido horriblemente argentino, lleno de huevos, cagadas y boludeces.

El discurso de risotadas está lleno de epítetos referidos a la mierda. Este es un libro de los que uno encuentra  detrás de otros libros. Lo encontré al cambiar mis estanterías a una escalera que sube al cielo, hecha de madera de verdad y por carpintero, muchos libros de la segunda hilera han reaparecido.

Constituyen ¿Minas o bombas? O un rosario de historias que se funden. Dice este Pinti (1), que los españoles lo hacemos todo a lo grande, años y años de Monarquía, y un día nos levantamos en Republica y venga hablar de ella, hasta que para sacarle nos tuvimos que inventar una Guerra Civil con millones de muertos. Y, de los cuarenta años de la Dictadura de Franco, oscura, degradada y llena de soflamas referidas a la verdad y ausentes de contenido, ¡que también hicimos lo mismo! hasta llegar la democracia y erre que erre. Pero este Pinti siempre habla en clave argentina, digamos que les dice los inútiles y descarados, o faltos de honor que son. Tal vez la ropa se lava en familia, y cuando la gente le ve en el escenario solo y descalzo, le perdona su ansiedad por el estilo español. Pero al leerle uno no puede menos que inventarse una segunda estantería donde guardar esta fe mezquina en un país –o dos países tan latinos y llenos de amarguras. Pero tan vitales.

¿Pero de que hablábamos? De los doscientos años de errores o de la frescura que supone el reírse de uno mismo. Los españoles más sobrios –que los argentinos, diríamos de nosotros fabricamos la ciénaga cada “x” años y en su interior insistimos en poner o guardar con maestría tanto los objetos personales como las alucinaciones. Todo empaquetado y preparado para aparecer a la superficie mediante la envidia, quien destila nuestras fobias. Y si aquello no nos salva, amamos, cantamos, creamos fiestas o procesiones donde nuestra pasión desborda con tanta clase que 50 millones de turistas nos visitan cada año. Pero puestos a hacer, somos: buenos, imaginativos y eficientes. Mezclamos esa alegría con la técnica. Para ello, algún ejemplo: la nueva cocina, las multinacionales de estos últimos años, o la soberana paliza de invertir nuestros ahorros en una industria que hizo tantos pisos como Alemania, Francia e Italia juntas, o la adecuada y limpia manera de juntar 55 bancos en 15 en tan solo seis meses, o en despedir a Rodríguez Zapatero, con media sonrisa y mascullando nuestra ira.

Soberanos –y elitistas

Los años han construido una nueva sociedad

Latina, rabiosa y exigente

Cuando pase la crisis -florecerá una excelente cosecha

De cuáqueros amantes de la buena vida.(2)

Notas

(1)Palabras de Pinti. Los argentinos de la A a la Z, Editorial Sudamericana.

(2) Los Genes de Mingo Libro prohibido de j re crivello

 

Agosto 14 (56): ELVIS PRESLEY

by j re crivello

 

Se ha dicho mucho sobre este cantante. Que si lo de las caderas, que cantaba como un negro, o el tema de las drogas. Pero la intemporalidad de su mirada de tipo montado en el tren suena a:

El oso frito,

La nariz del águila

O, el enfermo del piso de urgencias.

Simple nada y recuerdo, retenidas en la barriga naif del 60`

 

La foto pertenece a Alfred Wertheimer

portada definitiva

Agosto 14 (46): Venecia

 

 

by j re crivello

 “Los peldaños de mármol de una iglesia se perdían en el agua; sobre ellos, un mendigo acuchillado reafirmaba su miseria tendiendo el sombrero y mostrando el blanco de sus ojos como si fuera ciego. De pie ante su tenducho, un anticuario invitó a entrar al pasante con ademanes rastreros, esperando, sin duda, estafarlo. Ésa era Venecia, la bella equívoca y lisonjera, la ciudad mitad fábula y mitad trampa de forasteros” Fuente: Thomas Mann La muerte en Venecia pág. 105.

Las grandes ciudades nos atrapan en una atmosfera de incierto resultado. Es una calle, una vida que está comprometida, una señora de polvos blancos y crema en la cara, o aquella plaza que al sentarnos nos vacía de calor y nos repone su frescor. Por ello regresamos a ella, a sus vidas ajetreadas, al profundo estilo urbano que nos muele de frio o nos supone la cultura. Ni siquiera en la guerra desaparecen estas renovadas esencias.

Venecia es una de ellas, olvidada, metida en un traje de humedad y desequilibrio nos invita a su sueño. Cada cierto tiempo, un señor de traje doblado y bambas rojas compra un billete y le visita. Allí hay un cementerio antiguo, luego una cancela y una lápida con un nombre Iris P 1850/1893. Deja unas flores, reza una vieja canción y demora su partida media hora. No es nada siniestro, ni siquiera una amante. Le podríamos situar de manera breve, como una hermana que no le pudo acompañar. De lo que deducimos que esta visita anual es un frio misterio que terminara con la biología de su visitante. ¿Y luego? Iris P esperara una caja de chocolate o unas flores del siguiente de la zaga.

Los compromisos se mantienen en esta ciudad que es mitad fábula y mitad trampa de forasteros.


 

Fin de la serie Agosto y su transformación en un libro

 

 

by j re crivello

Amigos, cuando acaba Agosto sentimos un pellizquín. En este intenso mes he escrito la serie Agosto, y será libro. Agradezco a los lectores y amigos, y a los escritores que participaron en ella: Frank Spoiler Sánchez Olga NMNuñez Carmen Martínez Gimeno Julio G. Castillo Miguel Ángel MorenoRafael R. Costa Carmen Villamarín Gianni Allegra Lola Mariné Carmen Cervera María José Moreno Me lo he pasado francamente bien y las visitas no han superado el millón, pero la calidad no se mide ¿O si se mide?

La serie de Agosto del año pasado la terminamos con el siguiente dialogo:

 

Santiago Fernandez Rodriguez “Juan, cohones, se huele, en el cuello, en el pecho, en… De una mujer. Inclusi hay. Quien le gusta ese olor. Decía Coco Chanel que una mujer va suficientemente vestida si lleva tacones y unas gotas de Chanel 10. ¡Vaa frio!”

Juan re-crivello: “De tanto ejercicio de la ironía nos convertiremos en sátiros y nuestras almas vagaran por esas tierras”.

 

Agosto 14 (28) ¡QUE HEAVY!

 

by j re crivello

 

Estamos ante una expresión que se ha metido en casi todas las capas de la sociedad. Digamos que sirve para señalar una anomalía que nos causa impacto o admiración. Hace unos días le pregunte a un alumno por sus compañeros y en la descripción incluyo a su colega de la derecha definiéndole como: “es un jebiata”. Es esta una dimensión presente en el comportamiento de una parte de la juventud, de las tribus urbanas como dicen los sociólogos progres. Y como se puede ser Heavy, la red nos da unas pautas para el entrenamiento del Jebi:

“Sé que en verano hace calor, pero ni se te ocurra llevar pantalones cortos. Llevaras los elásticos y la chupa sin mangas aunque estemos a 50 grados y veas camellos y tuaregs por la calle. Nadie dijo que ser jebi fuera fácil, pil-trafilla. Para desarrollar resistencia a las altas temperaturas, te irás cada día a eso de las tres de la tarde a un sitio bien caliente (una pista de baloncesto al aire libre o también una vía de tren, que las traviesas se calientan que da gusto) con una botella de anís y tu walkman con la cinta de manowar, te sentaras a pleno sol y te la beberás (perdón, te la PRIVARÁS) entera. Al principio te costará un poco, pero a base de lingotazos iras resistiendo. Con el tiempo y las botellas de anís, desarrollaras además de tolerancia al calor, una voz cazallera q ya la querría Lemmy Kilminster para él” (1).

La estética también necesita sus instalaciones que deberá incluir según la descripción siguiente: “una planta del local, bastante grande y bien equipado. Decoración como medieval. Telaraña, tarántulas y cuervos de mentira, velitas, farolitos, telares y con muchos póster enmarcados de grupos heavys. También una máquina de juegos de dardos y dos barras para beber. Tres televisores donde ponen dvds de videoclips y directos. Iluminación ideal, ni muy oscura ni mucha luz” (2) Y en música “desde hard rock ochentero, pasando por thrash metal del fuerte, black metal, death metal, nu metal,power metal, rock nacional, rock clásico en plan Led Zeppelin o AC/DC, heavy metal a lo Manowar…”(2).

La propuesta de precios rompe con la clásica del bar de los adultos, a saber una botella o lata de 33cl, digamos que el sueño de un jebie estaría sintetizado en la metáfora que describe el consumo en un bar del recorrido:

“si vais un grupillo de amigos, podéis pedir una caja de cerveza y beber los botellines en la bodega”(2).

De una forma u otra ser jebi es estar en una onda grupal que inmuniza al participe de los compromisos y responsabilidades. Es un impasse que acumula músculo y resistencia ante la cambiante y competitiva sociedad.

 

¿Vd. tiene un corazón jebi?

 

Notas:

(1)http://kaosrock666.blogspot.com/2007/09/guia-definitiva-de-como-ser-heavy.html

(2) http://jebimental.blogspot.com/

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