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Barcelona / j re crivello

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Amor

Suicidio -01

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by j re crivello

A veces describimos unas colinas verdes y suaves paisajes, pero olvidamos maquinas infernales que se esconden bajo la tierra. Allí están sosteniendo una civilización que vive encadenada a situaciones mediocres que los Mass Media aumentan. A veces en este destierro la cultura es entendida como un manierismo de imbéciles dispuestos a hablar entre sí: de guerra, de política, de economía o de cabos de bigotito bajo la nariz que asaltaron el poder a mediados del siglo pasado. Pero todo se ha vuelto más rustico, los triciclos se rompen al primer toque y la fiesta artesanal que es la familia ha pasado a un remojón de cartulinas, tales como: “yo traigo el vino”; “yo pongo la cerveza” y “yo compro la Mona o el pastel” Y… si este escritor, hoy les habla con un deje negativo… a sus lectores/amigos, y a ellos les asalta la duda si estará a punto de estrenar la pistola cargada de pólvora. Pero a veces la vida es terrible y austera, como por ejemplo, un hecho ocurrido hace 40 años, que traigo a vosotros:

R Pascal se cruzó con ella en un campo grande al lado de la vía del ferrocarril. Ese paramo era gris, lleno de señales del futuro. Y su mujer le dijo, una señora rubia, delgada, con algún estilo afrancesado, de rizos, ojos claros y un peinado cortado al estilo garçon:

_Me voy esta tarde a vivir con otro. En su mano llevaba una carta no muy grande. Un garabato de su amante, quien le invitaba a su amada a desistir de esa vida llena de ventajas económicas pero ausente de glamour. Los Pascal (familia por parte de madre, de este escritor, de origen judío) a veces se disecaban durante horas, otras asumían que la larga carrera venida de Europa se consumía en América cuando los tallos de la tarde se ondulan. Les mece la fuerza del viento de La Pampa. Pero nuestra pareja continúo toda la tarde y noche la discusión en su casa. Una vivienda con patio, y una acera cargada de espacio y un árbol frondoso y dejado en ese lado por ser del Norte y prestarse a repetir aquella máxima: viento del Norte que altera la razón. Hacia las nueve ella se marchó, solo una blusa y una falda en tonos pastel y un bolso cargado de algún recuerdo, dos fotos, un pañuelo bordado de su madre y una estampita regalo de su suegra. A las 9 y tres minutos un sonido seco rompió la cena de los vecinos. El suicidio tuvo un velatorio ligero. Y, el cura La Visca acepto incluirle en el viaje al cielo aunque estaba prohibido atentar contra uno mismo.

Luego, en un paseo sin sentido que duro años alguno se preguntaría ¿Por qué hay familias que cultivan la muerte?

No hubo respuesta, Pascal mayor, el que dominaba la ciudadela de la familia, guardo para sí la pregunta. En una caja de metal, con la foto del hermano y la ha abierto muy de tanto en tanto. Y en su interior nos parece ver flotar una nube blanca. Debo confesar que una vez asistí a ese rito. A un primo no le puede uno negar un paseo corto por sus recuerdos. Nosotros, los demás, los que se quedan, hemos expiado esa muerte con el verdor que da el camino cuando uno decide matar su aburrimiento. Pero… aún no damos cumplida la respuesta. Y esa desaparición crece ocupando un espacio con tanta fuerza como los días de Semana Santa.

Notas:
Hace un tiempo asistí a un proceso terapéutico. Una de las señoras que salió al centro de la terapia, hablaba de los deudos que cuidaba. Eran todos los suicidas de la familia que se remontaban hasta la Guerra civil.

Arándanos y maltrato

¿Dónde escondemos los humores de la clase media? Pase, le invito -j. re-

by j re crivello

Despreocupados y leves son los eructos de mi vecino. Se apoya en un dialogo imaginario dentro de su casa y suelta aquello. Le oigo de lejos, casi descubro o intuyo que en su manantial de primavera, esta angustiado por algo. El otro día le vi venir de frente. Cojeaba. Algún dato que mostraba ese lenguaje no verbal que intercambiamos, me decía de su intenso sufrimiento. ¿Le habrían echado de su trabajo? O, ¿se llevaría mal con su mujer? O, ¿el mayor de sus hijos con quien discutía seguido al ser un adolescente refinado le impedía ser feliz? Intente pararle y hacer la pregunta clásica:
“Hola vecino, ¿va todo bien?”. Pero su saludo franco y seco le alejo de mi solidaridad. “Así es la vida” –respondió-. Me marche pensando, mientras sumaba su patrimonio y su hermosa mujer, que por cierto fumaba en el patio con aquel frio de comienzos de primavera, sin más falda que una enagua delicada, que cambiaba según el día, del rosa al verde claro. Quise entrar en casa, pero mi llave se estropeo. No tuve más remedio que tocar la puerta del vecino. Las unifamiliares son de esta manera: contacto de envidia, mujeres u hombres deseados y eructos, o peleas con los niños rebeldes.
Me abrió ella. Estaba como siempre, de ropa de casa y enagua rosa estilo Levante. Le explique mi situación. Me dejaría pasar a regañadientes. Fui al patio y salte la tapia de flores y verdes de domingo. Al darme vuelta para saludarle, vi como ella estaba fría y tiesa. El transparente, daba a su encaje hasta un breve y sediento ímpetu. Me tire hacia mi casa. Es una pareja estupenda –pensé.

Al día siguiente una gabardina gris cubría a mi vecina. Salí fuera, viendo como le subían al furgón policial. Pregunte al de uniforme: “le mato ayer tarde” -contestó. No pude menos que conectar mi entrada en su casa del día anterior y el finado que estaría esperando en la planta alta. Quise retirarme ante aquel minúsculo cáliz de vida matrimonial. Una señora a mi lado dijo: “se lo tenía merecido”
“¿Quién?” –pregunte. “Ella” –respondió la morosa de chismes.
_ ¿Por qué? –pregunte. “No hacía más que calentar a los vecinos” –respondió.

El vendaval de castillos amorosos que se derrumba esconde en las adosadas multitudes de historias minúsculas que tan solo un oído lejano atisba pero no distingue más que trazos. Luego adjudicamos con frases cortas el resultado de un maltrato. De una estadística. Mientras, dentro la nevera enchufada enfría la compra que ya servirá una vianda diferente. La vida carraspea y los demás alteraran sus rutas. La Sra. de la enagua no regresara, no dará su versión. Dicen que en los pilotos británicos durante la Primera Guerra Mundial sabían que los arándanos eran increíblemente beneficioso para los ojos, y consumían arándanos antes de volar.

#Tal vez esta fruta nos ayudaría a ver… antes de establecer una batalla#

Durante la Primera Guerra se intercambiaron… (Carta 03 y sucesivas)

by j re crivello

Querida Loren

Son días malos. Las bombas y la metralla suenan sin cesar. Leí tu carta en un pasillo lleno de suciedad de los caballos. Me conmovio. Te vi en la alberca, percibí tu olor a anís, y esa luna que solo la Provenza ve desde hace siglos. Mañana nos llevaran a otra trinchera, aquí hay muchos rumores del fin de esta odiada guerra. Te prometo que viviré para estar contigo. Te amo. Rufus

Querido Rufus

¡La guerra ha acabado! Te espero en casa. Solo imagino tu camisa verde del frente, tus labios grandes, tu bigote y el tacto de tu mano al rozarme.
Loren

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Rufus bajo de un camión a dos kilómetros de la casa de los Loren. Y… camino despacio, no llevaba más que un bolso lleno de las cartas que había recibido. Al llegar a la casa, paso la puerta, un patio grande y agreste precedía la mesón. Volteo la puerta de entrada y al fondo pudo ver una mujer de mediana edad, con cabello a lo garçon, medio rubio. De espaldas a él… supo que era Loren. Se llevó los dos dedos a la boca y sonó un silbido acido. Ella se dio vuelta, una sonrisa de dientes brillantes y una mirada que brotaba desde un profundo amor le llevo hasta su amado casi sin esfuerzo. El saludo unió sus dos corazones. Un sabor a alcohol fuerte les quemaba. O era anís, siempre anís de la Provenza.

Nota: las cartas entre Loren y Rufus están expuestas en un museo de la Provenza. Tuvieron tres hijos y cultivaron anís hasta que uno de ellos se fue primero. Aún en la zona se dice una frase estúpida y clásica:
Si amas hazlo como la Loren y el Rufus.

Notas de turismo:
http://www.photonikon.com/FRANCIA%20-%20LA%20PROVENZA%20FRANCESA.htm

Notas referidas a las cartas:

(1) La creencia cátara (de la zona) tenía sus raíces religiosas en formas estrictas del gnosticismo y el maniqueísmo. En consecuencia, su teología era dualista radical, basada en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en absoluto conflicto, uno espiritual creado por Dios y otro material forjado por Satán.
Los cátaros creían que el mundo físico había sido creado por Satán, a semejanza de los gnósticos que hablaban del Demiurgo. Sin embargo, los gnósticos del siglo I no identificaban al Demiurgo con el Diablo, probablemente porque el concepto del Diablo no era popular en aquella época, en tanto que se fue haciendo más y más popular durante la Edad Media.
Según la comprensión cátara, el Reino de Dios no es de este mundo. Dios creó cielos y almas. El Diablo creó el mundo material, las guerras y la Iglesia Católica. Ésta, con su realidad terrena y la difusión de la fe en la Encarnación de Cristo, era según los cátaros una herramienta de corrupción.
Para los cátaros, los hombres son una realidad transitoria, una “vestidura” de la simiente angélica. Afirmaban que el pecado se produjo en el cielo y que se ha perpetuado en la carne. La doctrina católica tradicional, en cambio, considera que aquél vino dado por la carne y contagia en el presente al hombre interior, al espíritu, que estaría en un estado de caída como consecuencia del pecado original. Para los católicos, la fe en Dios redime, mientras que para los cátaros exigía un conocimiento (gnosis) del estado anterior del espíritu para purgar su existencia mundana. No existía para el catarismo aceptación de lo dado, de la materia, considerada un sofisma tenebroso que obstaculizaba la salvación.
Los cátaros también creían en la reencarnación. Las almas se reencarnarían hasta que fuesen capaces de un autoconocimiento que les llevaría a la visión de la divinidad y así poder escapar del mundo material y elevarse al paraíso inmaterial. La forma de escapar del ciclo era vivir una vida ascética, sin ser corrompido por el mundo. Aquellos que seguían estas normas eran conocidos como Perfectos. Los Perfectos se consideraban herederos de los apóstoles, con facultades para anular los pecados y los vínculos con el mundo material de las personas.

(2) Pernod es una marca de anís francés, siendo la más antigua del país, perteneciente a la empresa Pernod, filial del grupo también francés Pernod Ricard.
El Pernod no es técnicamente un pastis (otro típico anís francés), aunque a menudo se le denomina como tal, pues en realidad contiene muy poco regaliz. El licor debe su gusto a la destilación de la planta del anís, y no a su maceración. El producto es obtenido a partir de la especie de anís estrellado, del que se extrae un aceite esencial llamado anetol, que se mezcla con esencias aromáticas obtenidas por destilación, tales como la menta o el cilantro.
Anís: ¿Para qué sirve?: Se utiliza la semilla. Es carminativo, favoreciendo la digestión, mejora el apetito, alivia los cólicos, incluidos los infantiles frecuentes en bebés lactantes, náuseas yflatulencias.1 El anis estrellado es neurotóxico por lo que no debería administrarse a bebés y està contraindicado que lo tomen las madres lactantes. El agua de anís estimula la producción de leche en las madres lactantes, puesto que pasa a la leche materna, el bebé puede beneficiarse de sus propiedades si la madre lo consume. Puede estimular el inicio de la menstruación cuando se le toma en infusión. Para la infusión hervir una taza de agua, dejar reposar una cucharadita de semilla de anís molidas, por 10 minutos, tomar 1 – 2 tazas al día.Fuente Wickipedia.

Links imágenes


Cartas de amor entre dos americanos base creativa de las cartas entre Loren y Rufus
https://es-us.noticias.yahoo.com/blogs/el-viralero/descubren-cartas-de-amor-de-la-primera-guerra-mundial-en-un-%C3%A1tico-de-indiana-222716723.html

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