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Barcelona / j re crivello

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U Faber: 12 a quién Ud. no invitaría a cenar: “Mamá dime si estoy equivocado, es Dios otro policía”

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Todos tenemos 12 personas que no invitariamos a cenar, le invito a incluir a U Faber en su lista. Subiré algunos de estos…

U Faber se había detenido en una calle del bajo Manhattan, sentía morriña de Barcelona y abrió la libreta donde apuntaba las anécdotas más famosas de su experiencia de taxista en Nueva York. Pasó con el dedo entre las páginas amarillentas y se detuvo en una donde solo ponía una frase:

¡Qué asco! Se han dejado olvidado el niño. Intento recordar aquel día, pero su memoria no le aportaba gran cosa, salvo que fue hasta la comisaria, lo entrego a los servicios sociales, relleno unos documentos y una poli negra de labios rollizos le miro durante algún rato. Colgado del recuerdo, de repente abrieron la puerta de su coche. ¡Rápido hasta la 56 casi 12! Era ella, ¡la poli! ¡La Negra! ¡La de la Comisaria del niño! Puso en marcha el coche y mientras surcaba una gran avenida y sucesivas le fue observando, estaba más vieja y vestía al estilo moderno. Se había cortado el cabello y ello le aportaba unos rasgos más sensuales.

—A Ud. le conozco –se animó U Faber

—Fui poli, es normal y abrió la ventanilla. El otoño se metía dentro con sus aires fríos y húmedos.

— ¿Le apetece un chicle? U Faber le alcanzó unos chicles verdes brillantes de menta acida que su clienta mastico hasta decir:

—Joder ¿Qué llevan?

—Pimienta fina mezclada con menta, los hacen en la India y me los trae un amigo hindú desde Bangalore cada tres meses. Solo dos cajitas y las dedico a mis clientes especiales y… sabrosos. U Faber había metido la pata, dejo caer un cierto interés por esa negra, muy negra y ex poli. Ella exclamó

— ¡Ya me acuerdo! Tú eres el taxista que trajo un bebe a la Comisaria hace… ¿6 años? “Si”

—¿A qué te dedicas ahora? –pregunto U Faber soltándose como si estuvieran en su salón bebiendo licor rojo mesclado con wiski

—Soy cantante de rap Y muy famosa. Y comenzó a cantar una canción de Gabylonia que habla del amor al rap El escuchaba y al acabar dijo: “Bien. ¿Cómo te llamas?”

_Linda Zurc! Actúo dentro de dos días en este sitio. ¡Pásate! Y le dio una entrada. U Faber dudaba, dijo algo así como:

—Normalmente trabajo muchas horas, pero se quedó con el ticket. Se despidieron. Linda Zurc! caminó en dirección a la discográfica elrap-lohacestú. U Faber decidió dejar con este viaje resuelto el día. Miro el ticket y en el lateral ponía un número de teléfono y con una letra apretada ¡llámame! No ¡déjate de historias!, -le dijo esa voz interior-. Si le llamas esta negra te llevara por caminos que tú conoces. Paso un día y el ticket le quemaba en el bolsillo y llamó

—Hola, Soy el taxista. Del otro lado un murmullo suave respondió con un: las ex polis no aceptamos invitaciones fuera del trabajo y una risotada cargada de sexo. U Faber golpeo con el nudillo el cristal he hizo una mueca. “No es una cita respondió, es un paseo por la ciudad”, para imaginar aquella cara redonda y los labios zulúes que rapeaban en la tele. Amo el hip hop estuvo a punto de decir. Pero ella soltó una frase:

— ¿Tus paseos con el taxi huelen a gasolina?

—Siempre

— ¿O Casi?

—A veces –confirmo la voz de U. Faber

—Anoche cante un rap que ponía esta frase –dijo ella:

#La mezcla quema al primer contacto# Siempre –pensó él. U Faber quedo esa noche, aunque un viento frio de otoño golpeara con insistencia en su taxi. Fuera. En el interior del taxi, en el cuero de los asientos, los dos resbalaban, la sangre de ambos corría sin detenerse, los besos de los labios zulúes remaban en su boca, la gallina de cemento del parque cercano se derretía, y la música sensual y barroca de la cinta de la Zurc! sonaba con tanta fuerza que temía ver llegar el coche de la NYPD, bajarse un poli con una linterna y golpear en su cristal para preguntar:

“¿DNI?”

 

Nota 1

La poli negra Zurc! Vivía en un edificio frente a Central Parc donde dejaban entrar si estabas previamente anotado en una lista. No permitían perros, y sus dueños eran la familia del famoso rapero 2Pac fallecido que olía gasolina en las botas y decía:

“Mama dime si estoy equivocado, es Dios solo otro policía” 2Pac ver video Trapped en YouTube

Propiedad de la imagen: link

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12 personas a quién Ud. no invitaria a cenar: R Vulcanico: amor y asesinato

by j re crivello

Todos vimos que R Vulcanico llevaba sangre en el pelo. Nadie se atrevió a preguntarle. Pero entro en la cafetería antes de las diez y pidió un café y dos croissants. Conto las monedas y puso casi tres Euros en la mesa. En Barcelona hacia frio, casi en febrero cuando los carnavales hacen agua y la gente se ha empotrado litros de cerveza para amortiguar el alma. La charla con la camarera fue del siguiente palo:

_Llevas sangre en la cabeza –dijo ella, una rubia aterciopelada y llena de confites en las uñas.

_Es reciente –dijo él.

_Te podrías lavar en la parte trasera

_ ¿Para qué?

_Para recuperar el día. ¿Cómo te ocurrió?

_Estaba esperando el tren y un tipo se dio de frente contra mí. Cuando le pude despegar de aquel espacio en el suelo donde estábamos caídos, me conto una historia venal, me dijo que amaba a una mujer y de tanto seguir sus pasos se encontró con una mentira. De ello su corazón fue más allá de lo permitido y le mato allí mismito. Según su relato sucedió en una casa de un barrio marginal de Barcelona, dejando su cuerpo inerte y abandonado para salir corriendo hacia ninguna parte hasta que se topó conmigo. Pasados los primeros minutos de desconcierto… le pregunte:

_ ¿Cuántos años hace que vivía con ella?

_Más de veinte –respondió. ¡Pero cómo se puede matar a alguien que ama si sientes que ella está a tu lado! –exclamé inflamado.

_Como Althusser (1) –dijo

_ ¿Cómo quién? –pregunte

_Pues igual que aquel tipo que era marxista y vivía en Francia. Ante lo cual en mi desconcierto, pude decir:

_Debería Ud. regresar a su casa y entregarse a la policía. El ya de pie, abrió su maletín y saco un móvil, y marco el 091. A los segundos un coche de policía se lo llevaba. Y yo me vine a desayunar, R Vulcanico concluyo con su relato. La camarera que escuchaba atentamente le pregunto:

_Y ¿ese Althusser hizo lo mismo? “Por lo visto si” –respondió R Vulcanico.

_El mundo está loco. Hay gente que está llena de amores, de estupideces y de rabia      –insistió la camarera, para agregar: venga conmigo, le lavare el cabello. En la barra, quedo abandonado el libro de L Althusser: “Per Marx”, que R Vulcanico acababa de pedir prestado en la biblioteca y con fecha de 1969.

R Vulcanico dejo el bar una hora después, iba a su despacho de abogados. Barcelonés de 30 años, alto, de mirada despejada y un cierto amor por la buena mesa desde aquel día le dio por decir que si fuera más joven seria marxista. En su corazón una vena de cambio le agitaba, día si día no, que se quebró con una llamada a su despacho una tarde noche cerca de las 20 horas cuando Barcelona se derrumbaba y los garitos de moda aun no estaban abiertos:

_Soy Mirta Lapizlu ¿Te acuerdas de mí? “Si. ¿Eres aquella que conocí en el metro mientras leía un libro de Althusser?”

_La misma. Tomamos una copa esta noche en la tienda de Mario

_Ok

Notas

Dirá Althusser: “En el teatro clásico todo parecía simple: la temporalidad del héroe era la única temporalidad, todo lo restante le estaba subordinado, sus adversarios mismos eran su medida […] vivían su propio tiempo, su propio ritmo, estaban en su dependencia. El adversario era su adversario: en el conflicto, le pertenecía tanto como se pertenecía a sí mismo, era su doble, su reflejo, su contrario, su noche, su tentación, su propia inconsciencia vuelta sobre si misma. […] Por ello el contenido del conflicto se identificaba con la consciencia en si del propio héroe”.

Pág. 126 Per leer El Capital, L. Althusser. Traducción del catalán por juan Re- crivello.

Notas Info

(1) Althusser en 1980 estranguló a su mujer Hélène, bastante mayor que él y compañera de ideas. Fue internado en un hospital psiquiátrico, adonde acudió un juez para instruir la causa por homicidio. Althusser fue procesado, pero el mismo día el juez archivó las diligencias, siguiendo los dictámenes de tres expertos que señalaron que Althusser había cometido el asesinato en un acto de locura. La derecha francesa, por su parte, acusó a la izquierda de mediar para que Althusser no ingresara en prisión. Murió el 23 de octubre de 1990, aquejado de una insuficiencia cardíaca. En sus peores momentos fue visitado asiduamente por Michel Foucault y Jacques Derrida.

Su autobiografía: El porvenir es largo (L’avenir dure longtemps), publicada en 1992, puso en claro su desgarrada posición vital. En 2011 se han publicado las Cartas a Elena, que ponen a la luz la compleja relación con su mujer. Fuente Wickipedia

(2) Luis Althusser textos

(3)Cartas a Helena

http://elpais.com/diario/2011/06/16/cultura/1308175201_850215.html

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