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Barcelona / j re crivello

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Escritores que aconseja este blog

FELIZ NAVIDAD by Carmen Villamarín

Ya esta Nochebuena a un paso, nuestra invitada especial es esta interesante escritora: Carmen Villamarín. Mañana subiré mi texto de este encuentro y luego: ¡Feliz Navidad!     jré

Bajó del auto, sus pisadas crepitaban castigando el asfalto a cada paso. En su deambular por las calles, mojadas por las mangueras de los trabajadores que, al alba, rociaban la ciudad, parecía desolado. Sin embargo, una leve sonrisa, que se dibujaba en sus labios, insinuaba que acariciaba un pensamiento. Quizás un leve recuerdo a la pasada noche, a alguna situación especial, a una persona determinada. Daba igual, podía ser cualquiera de las opciones.

Un flequillo rebelde le caía sobre la frente y daba un aire indomable, encantador. De aspecto distinguido, pero con ese aire desaliñado que le hacía especial, diferente. No se sabía muy bien a qué era diferente; no obstante, lo transmitía en todos sus gestos: una mano sostenía la americana al hombro; la otra, en el bolsillo del pantalón; la camisa, desabotonada, dejaba ver uno de sus faldones; una corbata asomaba por el bolsillo trasero del pantalón. Ensimismado, caminaba respirando el olor a tierra mojada que desprendían los setos del bulevar, cuando de repente … se detuvo y posó la mirada en la punta de sus zapatos que relucían, negros, sobre el asfalto brillante por el agua.

De repente, una convulsión rítmica sacudió todo su cuerpo. Sacó la mano que escondía en el bolsillo y chascó los dedos en el aire como si, en ese momento, cayera en la cuenta de algo trascendental, y, de un manotazo, retiró el flequillo que amenazaba su ojo derecho. Una música espasmódica estalló en el aire. Miró de soslayo a un imaginario testigo, a la vez que su garganta emitió un sonido gutural, inextricable:

____¡¡¡¡¡¡¡FFFFFRRRRA@@AAGANC€€€€€€€EEEEEFOOORMMMMMM€€€€€€€NNNNNNNBYYYYJJJJWANNNNNNPªªªLLLLLLOMO!!!!!!!! ______

Algo extraño, si no fuera porque las fiestas navideñas están aquí y un lenguaje ininteligible, que pretende ser cautivador, nos llama a adquirir fragancias que prometen dar ese toque tan encantador a nuestros obsequiados. Esperemos que, al menos, no se parezcan a ese chaval tan seductor que probablemente sea originario de Bollullos (o de Villabajo), vestido o a medio vestir, y que no se convulsionen bajo los efectos de la fragancia. Deberíamos fijarnos bien, y asegurarnos de que, a la fragancia escogida, le acompaña un folleto de instrucciones para el caso de posibles efectos adversos.

Felices fiestas

links a la obra de la autora:

La Sombra del Tiempo

Giacomo Cacciatore; La differenza

Giacomo Cacciatore saca nuevo libro. Les invito a leer en italiano… j ré

Autore: Giacomo Cacciatore

Arriva il giorno in cui un uomo deve affrontare il suo peggior nemico. Per sapere chi è davvero e perché lo ossessiona da anni. Se per la sua natura malvagia o, più amaramente, perché in fondo qualcosa li accomuna.
Mario Ombra sa bene cosa dovrebbe fare con Cosimo Castrone. Sa dove dovrebbe portarlo. Sa cosa è previsto in certi casi. Ha cercato ovunque quell’uomo, ha atteso per più di mezza vita il momento del loro primo e forse ultimo incontro. Ma la sorpresa di vederselo comparire davanti all’improvviso, in una circostanza e in un luogo che non si sarebbe mai aspettato, gli fa scattare in mente un’idea folle e imprevista. Prenderselo. Tenerlo con sé. Mario vuole studiarlo, come l’esemplare di una specie strana, certamente diversa dalla sua.
E soprattutto vuole capire quale sia, tra loro, la vera differenza.

Arriva il giorno in cui devi
affrontare il tuo peggior nemico

 

Quasimodo, by j re crivello

Amigos, inicio una serie sobre cuentos para niños, ha comenzado la extraordinaria escritora, Purificación Estarli, con el mago perezoso, quien escribe relatos para adultos y niños, hoy publico este relato mio para niños (y grandes).

by j re crivello

 

Hola, soy Quasimodo

Me dirijo a Ud., Capitán de los cielos estelares para que haga un milagro y me transforme en bello y sociable. Vivo en el campanario de Notre Dame. Es el techo de una iglesia del centro de Paris y vago por este esqueleto de piedra y cemento donde cada día rezan miles a vos, mi estimado Capitán. Q.

Hola

¿Por qué quieres ser bello Quasimodo? Deberías considerar que en la Tierra viven los bellos y los feos. Los primeros desfilan, cantan, sueñan y los segundos rezan y viven una vida llena de amor y ternura. De los bellos se llenara el infierno y de los feos, los cielos se plegaran y arrastraran un rumor de alegría y gozo. ¡Piénsatelo!

El Capitán de los cielos estelares

 

Quasimodo recibió la respuesta a las diez de la noche, en la gárgola que sobresale en el lado Este y la leyó en voz alta. Dominado por el desconcierto alzo la mirada. La ciudad dormía. Paris era un enorme patio de lucecillas y suspiros. Pudo comprobar que su soledad era una señal, un espíritu que le detenía en aquel sitio escuchando los rezos de cada visita que realizaban los feligreses de Notre Dame por la mañana, o en las tardes. Ese murmullo subía incesante: quiero un coche, quiero la salud, quiero fe y paz, quiero, quiero. Quasimodo veía ese mundo a sus pies como la vida de los quiero. De los deseos de poseer. Los que penaban en ese espacio siempre amaban historias futuras y, el solo había bajado una vez y se había contagiado: quería ser bello. Pero al Capitán de los cielos estelares no podía confiarle su secreto. Su deseo de belleza era ser amado por la princesa gitana Esmeralda. Con lo cual decidió escribirle otra carta.

Estimado Capitán

Deseo ser bello, pues deseo ser amado. Esmeralda ha robado mi corazón. Mis días aquí son muy solitarios y si soy bello seré correspondido. Q.

La respuesta no tardo en llegar, quien dominaba los cielos y los corazones esta vez razono con él.

Estimado Quasimodo

Ser bello para ser amado es un deseo que puedo convertir en realidad. Mañana al alba, a las tres, te transformarás en la persona más hermosa que conozca Paris. Solo tienes una obligación conmigo, al cabo de siete días deberás decirme por carta lo que opinas, y si no te gusta podrás regresar a ser feo

El capitán de los cielos estelares

 

Quasimodo se miro en el espejo, llevaba cinco minutos en su nuevo estado. Su cara se lleno de alegría ¡era bello! Decidió dejar Notre Dame y vago por los bares de Paris. Era muy temprano, pero en todos los sitios los hombres y mujeres le seguían asombrados de su belleza. Al mediodía pudo saludar y ver a Esmeralda, ella no le reconoció, y le molesto aquella hermosura. Al decirle que era Quasimodo y explicarle lo que había hecho, ella le respondió que amaba a la gente fea, pero con audacia. Quasimodo entendió que el amor nace de la sustancia que crece entre dos almas y no en la apariencia. Durante los días siguientes camino sin rumbo por Paris acompañado de miles que le seguían y su fama creció hasta la copa de los arboles. Cansado, solo encontraba soledad en el interior del lavabo, una o dos veces al día. Allí al sexto día, escribió una carta al Capitán de los cielos eternos.

 

Mi capitán

Quiero regresar a ser Quasimodo el feo. Aquel que disfruta de su soledad en el techo de la Iglesia; aquel que es amado por su rareza; aquel que ve Paris cuando todos duermen y cultivan sus sueños; aquel que escucha los quieros inútiles y feos de los deseos de poseer; aquel que ama su físico y su personalidad; aquel que ha descubierto que solo muy pocos nos acompañan en la vida. Q.

El Capitan de los cielos eternos obró en gracia y le transformo ese viernes a las tres de la madrugada. En la carta que le envío tan solo decía una frase enigmática de varias palabras que Quasimodo no entendió:

Amarás tu ser (ha nacido de una compleja mutación de la naturaleza)

FIN

El Mago perezoso: by Purificación Estarli

Amigos, inicio una serie sobre cuentos para niños, hoy les presento esta extraordinaria escritora, Purificación Estarli, con el mago perezoso, quien escribe relatos para adultos y niños, quien hoy comparte este mini cuento, mañana publicaré un relato mío también para niños (y grandes).

El mago perezoso

—Purificación Estarli—

  

Érase, en cierta ocasión, un mago perezoso y desmañado que todos los días se levantaba, no muy temprano, a ensayar sus trucos de magia. Ninguno le salía bien, en todos se equivocaba y con todos ponía las cosas de su casa del revés o las cambiaba de sitio.

Su hogar parecía el país de lo imposible: las estanterías en el techo, una mesa del revés, otra pegada en la pared, flores brotando de los muebles y en el jardín la chimenea encendida asustaba a los animalillos que por allí pasaban. Pero nuestro mago no se entretenía en deshacer lo que mal hacía, ¡qué va!, en su lugar se volvía a acostar hasta la hora de comer.

Y así un día, y otro, y otro más.

Siempre igual.

Hasta que una buena mañana, pronunció uno de esos conjuros equivocados con tan mala pata que la varita mágica se le quedó pegada en su nariz. Y mira que tiró y tiró y tiró y volvió a tirar…pero nada, la varita allí se quedó. Desde entonces, nuestro perezoso mago no puedo salir de su extravagante casa porque su impresionante nariz asusta a todos los vecinos.

Pasaron no uno, ni dos, ni tres, ni incluso cuatro, sino muchos más días y nuestro mago, desesperado y aburrido de hacer siempre lo mismo: nada, se puso a ordenar las estanterías de los libros que colgaban del techo desafiando la gravedad. Entre ellos, había uno que llamó su atención: se trataba de un libro viejo, muy ajado, grande y gordo, de pastas color marrón. Cuál fue su sorpresa cuando al cogerlo vio que se trataba de un libro de magia muy antiguo.

—¡De éstos ya no se fabrican! —exclamó contento mientras lo abría.

Comenzó, uno por uno y sin descanso, a hacer todos los trucos, hechizos y conjuros que sus páginas escondían.

¡Quién lo ha visto y quién lo ve! Nuestro mago dejó de ser perezoso, consciente de que en uno de esos trucos, hechizos o conjuros vendría la solución al problema de su nariz.

Después de muchos días haciendo trucos y trucos y más trucos, se encontró con un conjuro en el que había que pronunciar unas palabras mágicas demasiado difíciles para él.

—Aquí dice que sirve para deshacer todo tipo de hechizos, ¿y si sirviera para arreglar mi nariz? —pensó el desesperado mago en voz alta.

Ni corto ni perezoso comenzó a decir bien alto esas complicadas palabras a las que había solo que añadir el problema que lo martirizaba:

 

¡Calaburil, calaburel,

brujulentus volatín

que mi hocico vuelva a ser

una nariz al fin!

 

El mago se tocó la cara y comprobó, para su satisfacción, que ya no estaba la varita en su nariz. Fue tan grande su alegría y tan profundo su alivio que comenzó a poner todas las cosas de su casa en su sitio: la puerta en la entrada, las ventanas que había en los árboles las volvió a colocar en la pared, las lámparas dejaron de manar agua y volvieron a emitir luz…

De esa forma, nuestro perezoso y descuidado mago dejó de serlo para siempre, volvió a convertir su grotesca y estrambótica casa en una casa como las demás y aprendió varias lecciones: que había que ser ordenado y meticuloso en el trabajo, que no hay que dejar las cosas a medias y que con constancia y perseverancia todo se puede conseguir.

 

FIN

 

Links de la autora:

Puri Estarli

http://loslibrosdepuri.blogspot.com
http://goo.gl/j0lvR

Libros editados en Amazon

Face de la autora

Historias viles o normales

by j re crivello

Este texto aparece en mi libro “Mandíbulas rotas”

 

 Me pregunto si la gente me recordara cuando me haya ido. ¿Seguirán leyendo mis libros? ¿O me habrán olvidado? Norman Mailer

Los relatos surgidos en la cantina, o en el lateral de un mueble de la cocina. Muchos hablan de los pecados de la gente. Del laboratorio humano. Encierran mentiras, maldades y sandeces que cada individuo gusta guardar bajo llave, pero por una u otra razón aparece en manos de otro y este sucesivamente lo relata hasta que se desinfla en los sucesivos albergues de paso y… mueren.

Luego ya no queda más que esperar a una nueva creatividad, del siguiente observador como: “el perro le mordió en la nalga y se lo tuvieron que llevar de urgencias y allí le han hecho siete puntos”; o, “ella se acercó a él sin más hasta liarle en una aventura que ha dejado niños y casas abandonadas; o aquella , en la cual “el marido le maltrataba de 9 a medianoche y los vecinos hartos del griterío llamaron a la policía y esta vino pero no pudo hacer nada, ella se negó a la denuncia y tres días bastaron para ser asesinada”.

En cada poso de estas historias esta resumido lo que le suponía a los partícipes y a lo que agregan sin más, sus transmisores. Porque si contamos historias oídas de terceros, odiamos o amamos con nuestra brillante neutralidad a los necios actores, que si amaron. Nosotros… ¡lo hubiéramos hecho mejor!, y si asesinaron, nuestro rol de intuición ante el suceso hubiera sido más austero, o si la escena es de sexo, escuálidos presentimos que aquello supo a poco.
Nosotros

Nosotros, en su sitio hubiéramos desgarrado algo, los besos y la sed hubiera sido de resaca, y la cara de él hubiera estado ida y alegre, o el labio mordisqueado –de ella-, sería un recuerdo de tanta intensidad pasada.

Por lo cual la pregunta de Mailer sigue vigente:

#Apretaditos en un lateral del barco, el agua en la cara, el viento azotando y lejos; muy lejos, unas olas gigantes a punto de doblegarnos#

 

 

 

El Clan de la Hiena escuchar la historia

 

¿Escuchar una historia? Pulsa encima del link…

 

¿Hueles a col? Me temo que… (02 de la serie exigimos ser amados)

 

 by j re crivello            imagen: Robert Capa Barcelona, 1936

Tenía un abrigo

Azul. Era de col y salchicha.

Eran gordas salchichas hervidas

El olor era a col

Ah olor delicioso

A col afuera no había ruido de verano

Agua que corre en algún lugar de la cocina.

By Shirley Nielson(1)

 

La col es una deliciosa verdura de olores intensos. En nuestras vidas lo olores intensos se fabrican en –me permite Ud. Lector que imagine- tardes de verano u otoños desaliñados. Allí, en esos abrevaderos del alma buscamos un conjuro, para sanar, para oír nuestra voz interior pegada al alma. Ese run run antiguo de canciones de nanas que nos protegen de la vida adulta, de las duras condiciones de subsistencia, de amores acertados o desencuentros.

Dirá el  protagonista de esta serie Manolo Olguín:

“En esa arboleda de pueblo olvidado, de calles anchas, de arena traída del rio para dejar una pátina delgada en sus calles. En esas arboledas de plátanos que trepan hasta las nubes, allí espere toda una tarde. Cuando apareció, alto, de bigotito delicado y sonrisa socarrona, le saludé. ¿Cuánto había pasado desde la última vez en que se rompió el corazón? Tal vez desde mis 10 años. En ese recorrido se perdió la inocencia y fue sustituida por grasas ligeras, mayonesas nuevas, ardores juveniles, ilusiones en suma. Pero al saludo se vino todo encima. Mi padre fue una intuición, solo. Luego una lluvia partió el cielo y se llevo hasta el lagarto más grande y grueso. En ese rellano de pueblo, todos se protegieron. La tormenta cautivó, rugió y hasta domino el inmenso rio que transcurría tranquilo”

#Nada es interminable, cruel sofoco… el olor a col me aterra#

 

(1) Colección de poesías de Shout Applaud, escritas en una residencia de mujeres retrasadas y aparecen en el libro El Gozo de escribir, de Natalie Goldberg, pág. 103.

¿Exigimos ser amados?

 

 

Como una babosa blanca, la taza del retrete se desliza en la estancia y exige ser amada.

Russel Edson, citado en pág. 108 por Natalie Goldberg. El Gozo de escribir. (1)

by j re crivello

Tal vez los lunes respiramos en la búsqueda de un espacio donde considerar que nuestra acción debe ser correspondida. No voy a escribir sobre nada en concreto, diré que cuando era joven y amaba la lenta perdida del tiempo, vivía en una casa a las afueras de Barcelona. Era del otro lado de su montaña más conocida, el Tibidabo. A las dos de la madrugada nos montábamos a el último tren que perforaba ese macizo y te dejaba en una pequeña estación apenas le atravesabas. La Floresta era el refugio de jóvenes progres o hippies. En ese espacio de verde y pino uno recuperaba la velocidad del otro lado y la cambiaba por la lentitud. No he vuelto a regresar más que en mi imaginación. Como dice la Goldberg (2), los escritores vivimos dos veces, en la primera hacemos lo que la gente decide vivir y en la segunda tomamos nota de cada recuerdo y recreamos paso a paso aquel material.

En La Floresta vivíamos en una casa donde su retrete estaba debajo de una escalera, solo accedíamos a él en nuestros apuros vitales, para orinar nos colocábamos a un metro y desde allí llegaba nuestro líquido. No era limpio, pero en esa época la mugre formaba parte de nuestra delicada manera de vivir. Cuando uno regresa hacia atrás el territorio de la memoria sangra y escupe grandes silencios, pero a veces aparecen estas lagunas en la cual nuestro apetito se sacia con alegría y despreocupación.

¿Exigimos ser amados?

Es notable la imprudencia que guía nuestras vidas, recordare –si Ud amigo lector me lo permite- uno de mis personajes, Manolo Olguín nos dice:

Le espere toda la tarde, ya harto fui hasta la cocina y me corte un trozo de sandia jugosa. La devore en el alfeizar desde donde podía ver una calle aun sin cemento. Los arboles chisporroteaban aquí o allá. Las mujeres iban a comprar, los viejos del lugar dormían la siesta en sillas olvidadas al azar. No pude ver niños, solo una pareja se besaba con fruición. En dos segundos aquello se perdió. La lluvia barrio la acera, la calle se lleno de barro y las personas buscaron cobijo. De un espacio a otro solo cambiaria aquella tormenta de salitre y espuma. Me detuve a pensar, mientras escuchaba como golpeaban en la puerta:

#La rabia corta como un cuchillo de jamón: mezquindades, caricias o desvelos#

Notas:

(1)Hay poetas que se merecen ser conocidos:

Russell Edson (1935 – April 29, 2014) was an American poet, novelist, writer and illustrator, and the son of the cartoonist-screenwriter Gus Edson.

He studied art early in life and attended the Art Students League as a teenager. He began publishing poetry in the 1960s. His honors as a poet include a Guggenheim fellowship and several fellowships from the National Endowment for the Arts.

He published numerous collections of prose poetry, short stories and fables, one novel, The Song of Percival Peacock, and The Falling Sickness: A Book of Plays. His most recent book is See Jack (University of Pittsburgh Press, 2009). He lived in Darien, Connecticut with his wife Frances. Fuente Wickipedia

(2)El Gozo de Escribir Natalie Goldberg

Vivir dos veces

El escritor vive dos veces. Lleva su propia vida cotidiana, y en ella corre como todo el mundo yendo a comprar, atravesando la calle, vistiéndose por la mañana para ir a trabajar. Pero el escritor ha entrenado, al mismo tiempo, otra parte de sí mismo. La que vuelve a vivir todo esto por segunda vez. La que se sienta y vuelve a recorrer mentalmente todo lo que ha sucedido, deteniéndose a observar su consistencia y sus detalles.

Pág. 85 El gozo de escribir Natalie Goldberg

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