Buscar

Barcelona / j re crivello

Categoría

generaciones y recuerdos familiares

Growing -y cuatro

Cada sábado vendrán unas nuevas aventuras de Growing, las de j rick y su amigo Grow  A disfrutarlas -j ré-.

–Déjame otra llave. “¿Para dónde?” –pregunto mi amigo.
–Para el Balaguer -respondí. “¡Ni hablar! En ese museo el problemilla es muy grande”. Mi amigo se resistía a dejarme entrar en otro de los museos de la ciudad. Pero la agenda que me había dado Papa Xico me llevaba en esa dirección e insistí en visitar el edificio. Svetla había trabajado en su interior y había sido su guía antes de desaparecer.
–Sea quien sea debo visitar la cúpula –insistí. Allí puede estar una explicación de la muerte de la rusa. La cúpula estaba montada sobre un edificio construido en cruz con unos jardincillos alrededor y que recordaba en a la Casa Blanca en pequeño.
– ¡En la cúpula! Allí aún menos –mi amigo puso una cara grave y alterada –y prosiguió. ¿No te has dado cuenta al pasar por delante, cuando vas a la estación de tren, que dejamos la luz encendida toda la noche?
–Ahora que lo dices ¡lo he observado!, pero no pensaba a cuento de que venía.
–Las dos veces que intentamos dejar la cúpula a oscuras, a… nuestro problemilla, quien imaginamos vive dentro, nos fundió toda la instalación eléctrica.
– Pero… ¿qué es lo que hay? –pregunté mirándole con cierta desconfianza. “No sé ni me importa –respondió, pero… con tenerle bajo llave es más que suficiente”. Su respuesta me intrigaría aún más como para insistir:
– ¿Alguien le ha visitado en estos años? Con ello suponía que esa cosa tenía vida, el sin inmutarse dijo:

–Es probable que solo la rusa se atreviera a entrar. Mi amigo dudaba de tal osadía, pero tampoco fue capaz de mencionar ningún otro que se hubiera animado a abrir la puerta y echar una mirada dentro. Insistí en mi argumentación:
–En la pequeña agenda que me dio Papa Xico hay unos días anotados y los sitios que ella visitó en su momento.
– ¿Y la Cúpula aparece? –pregunto mi amigo. Abrí la agenda y mire con tranquilidad hasta descubrir tres fechas y una C-t-e. Me volví hasta él y pregunte, que podría significar aquella abreviatura. Él sonrió y dijo: “El Comandante”. No pudiendo escapar de aquella cita, al final explico que la Cúpula, es tal vez un sitio en la cual hay un militar encerrado y dominado por la rabia, la ira. Tal vez le vieron la rusa y algún otro. Le describen como alto, rubio de cara fina y ojos azules. En verano se pasea en camisa y en su brazo derecho dicen que tiene un tatuaje que pone –pulgarcito mío-. Tal vez es un recuerdo de alguna amada, o simplemente una boutade -concluiría.
– ¡Déjame las llaves!
– ¿Y si no regresas? –pregunto mi amigo.
–Te quedas sin llaves.

Era jueves y había quedado con Grow en la estación. Serían las diez. Aun hacía calor, se presentó con su vulgar abrigo de tela marrón y su botella de Letona en el bolsillo derecho. Le salude. Pedimos algo y dos vasos vacíos. Le pregunte, al mirar la botella:
– ¿Qué lleva dentro? “Hoy la he rellenado con leche y menta”. No pude menos que disimular mi cara de repugnancia. Pero sirvió en nuestros dos vasos y al probarla su sabor dulce traspaso mi tráquea que ardería suave. Al llegar al estómago sentí un recorrido áspero y gandul. Encima de la mesa estaba la carpeta que había recuperado debajo del piano del Museo Romántico. Grow fue pasando sus hojas, observé como miraba un folio detrás del otro. Eran nueve; 8 en ruso y una en español. Le vi emocionarse, un punto triste. Imaginaba una dulzura antigua, que volvía a crecer en su interior, hasta decirle que ella dormía en aquellas vainas de garabatos redondos y cursis. Sin darme cuenta, pasaron tres vasos y mi alegría espiritual aumentaba. Al cuarto pregunte:
– ¿Dónde la conociste? En Moscú –respondió.
– Claro, pensé, donde si no. “Fue a finales del 44” –continuo explicando. Se iba a casar y en dos días cambiaron de opinión y se vinieron a España. “Un contacto con el gobierno de Franco nos permitió salir. Ella vino en el mismo avión militar, pero sin permiso. En esa época las fronteras se abrían con dinero”.
– ¿Tú piensas que su muerte se debe a una cuenta pendiente? Esto de preguntar para investigar ¡me salía fatal! Cada vez que lo intentaba sentía que entraba en barrena.
–Tal vez le asesino su ex –pareja. “¿Después de tantos años?” –dije. Al ver mi cara de no correspondencia con sus reflexiones.
– ¿Por qué no? Eran una familia de mucho capital –dijo Él. Me causo gracia la respuesta, tan… demodé.
– ¿Tu matarías a alguien que se marchara con otro? – pregunté. Grow movió sus ojos de izquierda a derecha, bebió su cuarto vaso y dijo:
–No más bien le mataría a él. Creo que la humillación, el sentirte que eres abandonado, da mucha rabia y el deseo de venganza aumenta con el tiempo. Deduje, que por sus respuestas parecía un experto. El cuarto vaso de menta y Letona me habían aflojado, partiendo de su frase, argumente:
–Pero para matar, es necesario encontrar a la amada, desplazarse, y elegir la manera. ¿Tú recuerdas lo que dijo la policía en su momento?
–Dijeron que fue con una hoja de corte, de las de podar.
– ¿Y eso donde se compra? Mi cabeza desvariaba, esa bebida caldosa y dulzona me azuzaba la imaginación. La rusa se me aparecía tan guapa y atrevida que era insostenible no verla envuelta en sangre y llena de barro en el costado de la carretera. ¿Porque la imaginaba en el barro? ¿Qué asesinato no cumplía estas condiciones? Fuerte lluvia, cuatro tipos, un camino y un testigo de calva pronunciada y muy conocido en la zona. Pero… ¡Papa Xico debía saber más de esto! –razoné con firmeza. Aunque, de mis nauseas regresara al discurso que Grow describía fijamente:
–En esa zona, hace años había mucha agricultura en cualquier sitio. “¡Coño, podría haber sido un pagés!” -exclamé. Intente no reír. Mi actitud zafia le previno y se encerró. Tal vez por ello pregunto:
– Y… tú Rick, ¿no tienes un viejo amor?
– ¡Carajo! -exclamé. Al instante fui capaz de recordar una frase de Borges, “hablar puede aliviar los dolores del alma”. Pero estaba tan entumecido que no salía de allí dentro, me había convertido en un hielo seco y duro. O, un gran silencio del que no lograba escapar. ¡Sin más! –dije, para explicar de corrido, como quien está respondiendo sofocado a corazón abierto:

“Sin sentido ni alivio, he sido testigo del sujeto del amor, quien, luego ha desvariado en otra ruta y uno se ha quedado solo y pobre”. Respire unos segundos y agregue antes de des-fondarme: ¡Era genial! y guapa. Se llamaba Aida. El grito por fin escapo de mi celda. Pude ver una sonrisa benévola de su parte, luego extrajo de su bolsillo un billete de 10 Euros, lo estiro, dejándole en la mesa. Luego abrió la carpeta de su amada y con un lápiz subrayo una frase:

давай -знакомиться давай познакомимся
Y sobrescribió encima ¡conozcámonos!, luego me la dejo en la mesa, poniéndose de pie, mientras me abandonaba rodeado del papel y su ruso atrabiliario
–Nos vemos dentro de 15 días. “Si” – respondí.

Decidí ir al Museo Balaguer cerca de las 12 de la noche. No había otro sistema que saltar la verja que rodea al recinto. Luego un jardín del 1900, con ciertos caminos y una hiedra que se estira desde el suelo y rodea aquella sandalia de cultura. En la cúpula, la luz brillante y enceguecedora se escapaba saltando en los tejados. Un grupo de gatos dormían cerca del calor que salía de los ventanales de la cúpula. Sentía un poco de aprensión, no sabía que me encontraría allí. Entre por la puerta principal, en este caso no había otra manera. Aquello me permitió llegar a la sala de entrada. Un fuerte olor a libros antiguos invadía el recinto. Debía subir por una escalera a la derecha y abrir una puerta que daba a la cúpula. Al llegar me detuve, parecía que del otro lado no había ningún ruido. En las historias de fantasmas estos laten en la oscuridad y no aparecen más que como una molestia. Su presencia, les remite en la atmosfera de miedo del dueño de la casa o palacio. Me había leído algo en internet hace unos días y hablaba de los fantasmas de museo como seres que se presentaban y eran visibles de la cintura para arriba. La historia de mi amigo y el Comandante ¿sería real? Deduje, que no pasaría nada. Con tanta iluminación le habrían cegado. Al entrar pude ver como la estancia era un espacio redondo, que se elevaba hasta abombarse; los ventanales daban vuelta en derredor. Desde uno de ellos se podía observar la Universidad Tecnológica. Hasta eso me proveía de tranquilidad, ¡quién se atrevería con los estudiantes de informática de Vilanova! En un lado y sin nada más que un suelo despejado y brillante había una caja de cartón. Cerré la puerta. Nada. ¿Estaba abandonado el espacio por que le dominaba los temores de los funcionarios del Museo? De repente sentí como si se desplazara el aire a mí alrededor. Al fondo emergió una silueta encerrada en un uniforme militar. Nunca antes había podio contemplar la ira. Altiva, elocuente y aterrada me mostraba su raza.

Notas:

давай знакомиться давай познакомимся – conozcámonos

Carta a los Reyes Magos

Las madres y los padres son los Reyes Magos… j. ré

Me acabo de enterar hace unos minutos que son ellos, ni siquiera pude intuir en 60 años esta realidad de la fantasía que nos visita cada día 5 por la noche. Y eso que tenía preparada la Carta. Pues antes de romperla la comparto con vosotros…

Queridos Reyes Magos:

Me gustaría que me trajeran una muñeca Pepona, de cara redonda y con un vestido a lunares, la regalare a una de mis primas. A la que imagino aún no se desmaya por los juegos electrónicos ni los teléfonos móviles robados a los padres cuando hay una reunión y no saben cómo quitárselos de encima. ¡Y un balón! Firmado por el Messi, que salte y rebote hasta la playa cercana cada domingo, pues el parque de al lado de casa han puesto un cartel que dice “Prohibido jugar al balón” y a mi padre le pusieron una multa de 50 Euros por no hacer caso un zorro del desierto que se llama poli. En tal cabreo de mi padre, mi abuelo me conto que en los 60 del siglo pasado las hacían con medias de nylon que se ponían las mujeres para ser más atractivas, y me dijo también –mi abuelo- que se las quitaban por la noche y se reían los dos, la abuela y él, en aquel espacio de atracción. Y le pregunte: abuelo ¿qué es la atracción? Y mientras el tosía mi padre intervino con un “antes jugaban con máscaras”.

Y también un camión, con ruedas negras, de esos volcadores para meter dentro en la plaza la tierra y las cacas antiguas de los perros y dejarlas en la puerta de entrada de esa empalizada de madera que les ha dado por poner en las plazas como si dijeran… ¡los niños aquí!. Y una cocinita de madera, pues aunque soy niño me gustaría jugar con una prima que viene cada verano a hacer comidas y pensar que nos queremos y compartimos ese último verano que algún día se acabará por decisión de los suyos o de los míos, o de nuestra edad.

¿Y un perro? ¡Seria la bomba! El gritando, arañando los muebles y moviendo la cola como antes, que corrían por la calle y no era necesario llevar bozal, estar atado y vacunado. ¡Ya sé! Mi padre dirá: el veterinario: ¡vale una pasta gansa! Y mi abuelo le llevará la contraria diciendo: ¡los perros son el alma de los niños! Otra opinión será la de mi madre; para ella los juguetes electrónicos ¡nos están matando! Y el perro es la solución, pero es otra carga en sus tareas al llegar del trabajo. Y en esas estamos…

En la lista todos me dicen que ponga cosas que no entiendo: la Paz en el Mundo, ¿para que? Me pregunto, si necesitamos que los soldados usen esos cañones inmensos, o el Premio Nobel de la Paz Obama bombardee a los moros para matarles en sus cuevas llenas de colonia de tierra y comida de cereal. Y otros me piden que escriba en mi carta ¡Es…! Mi abuela y… lo escribo textual que quiten el Salvame y pongan cultura. Menudo rollo, si el Salvame lo veo con mí otra abuela cuando le visito una vez al mes y ella me explica que una ha dejado al otro y así se intercambian, pues en la vida el intercambio es ley de vida. Esta frase la repite muchas veces: es-ley-de-vida. Como si el mundo fuera siempre igual, repetitivo, y fatal. Cuando converso -al regresar a casa- con mi abuelo –el partidario del perro- me responde.

No hay ley, hay actitud. Y he decidido poner en la carta que me traigan Ac-ti-tud, ya sea en bolsitas si son chuches, o con ruedas negras si son camiones, o con vestido rojo si es una muñeca Pepona.

¡Reyes! Un beso Lionel.

Males físicos y males del alma (de mi nuevo libro Memorias de un hombre estúpido)

by j. re crivello           imagen de Tía Elsa

-007

“Con respecto a las caminatas, te envidio de verdad. Si te duele un brazo te lo colgás, pero con los pies no podes”. Monica Nigro (1)

He hecho la prueba de colgarme el pie, pero no llega. A veces somos bruscos con nuestro inventario físico. Que si me duele aquello, o la barriga esta tensa, que si al rascarme se me irrita la piel, o la noche pasada al girarme para el sexo de tanto deseo, me dio un calambre y estoy ¡hasta las narices!

Los males del alma son tan físicos que a veces ni las píldoras de la felicidad los alivian. Hace unos días me llego un correo de una amiga ponía algo así como:

He visitado a una tía tuya y tenía fotos de cuando tenías 19. Vamos ¡tropecientos años! -exclamé. Ello me recordó aquellas tardes donde el olor a naftalina invadía la estancia (de esta tía) y se hablaba bajito de los males del alma. Eran varias hermanas, se juntaban para el café. En solidas casas donde la luz era natural y se producía un siseo suave y diferente referido a aquellos que se aman, se abandonan, se suman, o se matan. En aquella atmosfera gustaba de escuchar ruidos imperceptibles que nacen de señoras que dictan la vida como si vivieran en un espacio más allá del tiempo. Diálogos que se precipitan aun en mis recuerdos, tales como:

_Ha muerto la Sra. Juana –diría Nely.

-La de la esquina –responde Zulema.

_ ¿La que se caso con el carnicero? El que cortaba con sierra más pollos que toda la comida de este pueblo.

_ ¡Ah! –dirá Olga, para seguir-. Y su hija es aquella que se subió a un coche y escribió una carta luego de años, donde ponía que el amor es una cuerda que te ahorca hasta dar celos a tu amante prestado

_ ¿Prestado? –pregunta Elsa.

_Si, es como cualquier hombre que te poseyó hace años y reclama atraerte hacia él para saber si el pasado sigue aún vivo. Para Zulema aquella referencia era una gota que marcaba a los hombres como seres unidos por esa arrogancia del sexo, la que les traiciona, pudo agregar pero guardo silencio.

_Pero el pasado siempre queda sepultado –dijo Elsa. ¡Y no sigue! –dijeron todas a coro. Y Elsa volvió sobre sus pasos, diciendo: Las mujeres conocemos cada rol. En nuestros movimientos construimos cajitas de recuerdos del que nadie nos libra al suponer que lo que fue no regresa.

_Los hombres somos como las latas de sardina, guardamos hasta el mal olor durante años –dije. Hasta ese momento había pasado desapercibido, mis ocho años y mi abandono familiar me liberaban de pertenecer a una parte u otra de la tribu familiar.

_Niño ¡vete al patio! –exclamó Zulema.

_Pero el niño tiene razón -dijo Elsa, una extraordinaria Tía de una belleza insensible al paso del tiempo-, las sardinas en lata están tiesas, reúnen olor de meses y si las dejas sobre el pan se deshacen –agrego.

_ ¡Hombres! –Dijeron a coro.

En los males del alma, avanzamos desde el dolor físico como si fuera una derrota que el dolor anuncia, como dice Mónica al comienzo “si te duele el brazo, te lo colgás” pero al alma, al alma ¿donde la guardamos?, quizás como una de mis tías, en una cajita de los recuerdos.

Quizás.

 

Notas

(1)  Mónica Nigro Cartas privadas

(2)  J. re crivello 007 Memorias de un hombre estúpido (libro en preparación)

Dedico este artículo a Elvira, Olga, Zulema, Elsa

 

La Memoria

By Juan re crivello

 

“La memoria se llenó de fragancias, de olores especiales, únicos y casi olvidados, de palabras que mezclaban el castellano y el italiano (que yo inexplicablemente desde muy niña, siempre entendí) de canciones cantadas con una vocecita aguda y dulce que calmaba mis angustias infantiles, de manos finas y trabajadoras que acariciaban mis heridas…” pág. 147 Mónica Nigro(1)

En este espacio la autora con quien compartí niñez relata un espacio que nos une a la amabilidad y el sentido del amor de alguien cercano. Aquellos años se funden hasta dejar en nosotros pequeños algoritmos que guían nuestras vidas.

Las emociones son vasos rellenos de un líquido espeso que cautiva el alma y la retiene durante esas largas noches en que la vida se pone estúpida y cruel. Es allí donde se asientan estos seres imaginarios y reales a la vez forjados en la niñez que han depositado en nosotros su fe, su amor, su fuerza indescriptible para empujarnos a nuevas metas en el edificio insólito y acido de la historia personal.

“La memoria me unió a sus leves oraciones en las largas noches en que el miedo me visitaba, Solo escuchaba su vocecita aguda y dulce rezando el rosario. Ante mi impaciencia, antes de dormirme, la Nona contestaba: “debes rezar en voz alta para ser escuchado por Dios” (2)

En ambos textos la mirada tenue y libre del miedo nos libera e invita a vivir con delicadeza y fuerza moral.

¿Le seguimos?

 

Notas

Pág. 147 Mónica Nigro La llegada de los Italianos. Edit: Asociación italiana “Mazzini”

Pág. oo1 Juan re crivello Memorias de un hombre estúpido (en preparación)

 

 

La muerte

by juan re crivello

Incluye diálogos irreflexivos sobre la muerte de Facebook en que han participado: Santiago Fernández Rodríguez, Juan Re Crivello,  María J. Medina, Mónica Nigro, Carlos Pradier, Diana Betriz Gonzalez, Sandri GP, Pilar Alvarez Llano, Mari fernandes)

 

El miedo, es la primera pauta, ante este momento decisivo de la vida de cualquier humano. Siempre parece no estar tan cercana como alguna otra actividad, de las que diariamente emprendemos.

Esta allí –como concepto, e intentamos darle un escape a la angustia que suponga acabar con nuestros sueños. Para muchas personas, el cumplimiento de esta posibilidad, no deja de ser una liberación.

Quizás la vida les ha agotado y ven una salida ante el despropósito que se han sumido. Para otros es una oscura golondrina que nos guía por un sendero desconocido.

Si una persona es religiosa, no significa más que una esperanza, ante el bochorno de entender la vida tan irracional, ante tantos esfuerzos sin sentido.

¿Tenemos miedo ante la muerte? Tal vez lo que tenemos es un estereotipado silencio. La euforia consumista nos aplaca ante los avisos de su cercanía. Los escritores, la espantamos contando historias que se suponen están en la fina y delgada categoría del arte. Pero una vez publicado el sortilegio se evapora y cae en manos de algún visitante extraño que desee re-crearle. Sin más, estas líneas, a esta altura, ya habrán sufrido el abandono de algún lector.

¿A quién se le ocurre hablar del miedo a la muerte?.

Es como cabalgar con desconfianza en la dirección contraria, al ansiado mundo que nos promete la publicidad. Pero ese miedo feo y profundo, palpita dentro de nosotros.

Es tal vez una constatación de un oscuro regalo, que la naturaleza aun se niega a entregarnos: la inmortalidad.

Uno de los últimos bocados que se resiste a revelarnos. Uno de los últimos mantras, que el humano-mono quiere arrebatar al dominio del cosmos. Esta inmortalidad, y la vida del más allá del universo, alrededor de mundos poblados por alienígenas.

De placebos vivimos desde que dejamos África. Los dos últimos deseos u anhelos citados, nos reservan una gran carga de miedo. Podríamos decir que es la máscara apretujada y triste que nos separara de la envoltura del mono y nos insertará en la próxima civilización no-humana. ¿Cómo le llamaremos a esta aventura? ¿Cuánto de obsesión o pavor nos provocara recorrerla?

Dirá al respecto Epicuro “a nosotros, la muerte no nos incumbe; porque lo que se ha disuelto se vuelve insensible, y lo que es insensible a nosotros no nos afecta” (1)

 

 

Notas:

(1)Epicuro. Máximas Capitales, II

 

La jungla familiar (¿se ha terminado la Semana Santa?)

by juan re crivello

 

Al regresar de varios días de Semana Santa muchas veces las relaciones familiares suman, restan o dividen. La lógica matemática parte los corazones. En esos círculos que se agregan o separan todos al terminar el intercambio nos tocamos el pecho para constatar si están los que son, o algunos se ausentan, u otros aceptan participar en el cumpli-miento. En nuestro corazón se agitan los demonios y mantenemos una pintura fija de aquellos vínculos, pero el desbarajuste o el ajuste puede ser intenso. Que madre… ya no está, o ha decidido aislarse detrás de una burbuja de sufrimiento. Que padre… está pero solo hace bromas para impedir que le rodeemos en una larga conversación sobre el pasado. Que los hermanos suben o bajan en la cotización en función de la resistencia o la nutrición. Y así sucesivamente primos, amigos o nueras y yernos que actúan en los compromisos.

La jungla familiar es una larga estepa llena de trampas y a veces de amor. Muchos arguyen que en su casa esta renta de diferencias es mínima. ¡Felicidades pues! Otros han decidido alejarse, poner vallas y asumir que aquellas relaciones les envenenan y si… uno les pregunta responden: ¡me funciona mejor! Para cerrar la conversación. Pero quedan otros que vagan por el espacio, de dos en dos o máximo tres y utilizan los restaurantes y demás complementos sociales para verse unos minutos.

La jungla familiar es atrevida y la forman miles de círculos que se solapan y en el cual diferentes emisarios conectan un silencio, un escondite, un pecado o un acto de amor. Algunos responden “pero en mi día a día solo cuentan algunos, más mis amigos”. Es posible, pero si uno mira esos círculos familiares interconectadossiempre al cabo de los años se activan o duermen en espacios de silencio, o despiertan en permisos concedidos para participar. Y… están en nuestro día a día insistentes como un legado de aprendizaje.

¿Ha contado sus círculos? No soy un experto, he dibujado unos globos a partir de mi mujer y yo, y aunque algunos sean más constantes que otrso he señalado hasta los fantasmas… son más de 30. Otro ejercicio interesante es superponer los círculos de los amigos que son tan potentes sobre los lazos de sangre.

Sin saldo (jóvenes)

by juan re crivello

 

_Te has ido a las siete de la tarde y son las dos de la mañana.

_No…, vine a cenar.

_ ¿A qué hora?

_A las doce.

_Podrías haber avisado.

_Me quede sin saldo.

 

Los de 15 a 19. Una generación brillante, hedonista. Sus padres han suplantado la jerarquía del ordeno y mando de los últimos años de la transición española, por los caramelos y la aceptación del sentimiento de: a mi hijo que no le falte de nada.

Y así han crecido grandes solitarios, egoístas en el despojo sentimental. Su núcleo, su cueva, es el grupo.

_ ¡Me voy al local! Es su frase preferida. Me desconecto de vosotros parecen decir. Las quinceañeras -dentro de este magma, saben catear, pegar y montarse en la moto del más “pelao”. Y esta última mezcla de Torete cinematográfico, pero más civilizado es capaz de coger la carretera hacia Sitges a las cuatro de la madrugada.

 

_ ¡No me rayes! Una frase que incluye un ¡no te metas en mis cosas! O tal vez no me hagas pensar. Una generación de padres aficionados, siente espasmos ante dicho comportamiento. Pero si le preguntas: ¿Como esta tu hijo/a?

_Muy bien -la procesión va por dentro.

 

Asimilamos que está generación de hijos de la clase media española se despeña en busca de su destino vital. ¿Y Ud. y yo, que fuimos los rebeldes ¡del siglo pasado! Nos ponemos de parto, ante lo que nos sitúa en un escenario de comunicación en el que se nos agota el crédito.

 

Es el credit crunch(1)… emocional

 

Notas:

Un credit crunch (del inglés, ‘aplastar’, y ‘crédito’), contracción del créditorestricción crediticia o crisis de crédito (no confundir con crisis de liquidez), es un fenómeno financiero consistente en la reducción del dinero disponible para prestar —préstamos o créditos— o un repentino incremento del coste de obtener préstamos bancarios. Este término se puso de moda en el crash financiero-bancario mundial de 2008.

Entre las consecuencias inmediatas del credit crunch, aparece una limitación de las posibilidades de endeudamiento para los consumidores —lo que implica una reducción del consumo— como de inversión para losempresarios —lo que limita el crecimiento económico—. Fuente Wickipedia

 

 

 

 

Gabriel Gárcia Márquez

 

 

Compre el primer libro de García Márquez en la Rambla de Barcelona por 50 pesetas de la época y me sacudió. Su forma de entrelazar historias y esa creatividad me convirtieron en su fan. Con el tiempo he llegado a un pacto entre la austeridad y la fuerza cultural de Borges, la recia desdicha de Shakespeare, la presencia del Estado en su imaginación de los escritores rusos al estilo Solyesnitsin y he abandonado a Cortazar. A pesar que mi ultima historia Artl nace de un cuento suyo. Cuando uno escribe las modas desaparecen… solo vive dentro un gran esfuerzo por sobrevivir a los personajes que hablan y se meten en líos, o seres gansteriles que quieren apropiarse de la historia.
Como diría una amiga “he visto que en el relato ella casi desaparece y le das mucha cova a uno que…” Lo dicho, García Márquez mantenía relatos entrelazados que llegaban al final sin romperse (él) sus huesos. ¡Buen viaje maestro!

cronología de sus obras

Los Crivello ¿Su familia cultiva su historia?

juan crivello, sentado en el coche

by juan re crivello

 

Esta semana me visita el jefe del clan de los Crivello. El albacea del apellido. Cada grupo posee alguien que cuida de su historia. Mi tío, dueño de la ironía y la felicidad. El primer arquitecto en construir estadios sin columnas entre medio, o techos de casas ovalados. Alguien que fabrica la maqueta como los antiguos, con cartón y coloca los arbolitos par ver la escala humana. El viernes estará en Barcelona. Los Crivello se remontan hasta el año 1600, igual que lo Re. Han vivido siglos a tan solo escasos 30 kilómetros en el Norte de Italia, y se han unido en América. En una época fueron los extremos, los Crivello, vigorosos y constructivos, los Re el desastre y la autodestrucción. De los cuatro Re que quedan, sabios e intensos (3 hombres en Europa y una mujer en América) podemos decir que han recuperado su fe en la vida, pero en los largos años de la destrucción, su ancla fueron los Crivello.

Las familias son inmensos campos de amor y duras advertencias sobre el futuro. Algunos superan las metas, otros se quedan asombrados en su propio ego y claudican. Quien me visita es hijo de Juan Crivello, gran emprendedor. Cuando nadie lo imaginaba el abría una gasolinera, o un hotel. La vida le retiró muy pronto. Aquel periodo turbulento fue una cita con la autodestrucción, nuestro albacea aguanto firme la herida y recupero el brillo y la felicidad. Debo reconocer que mis sueños están atados a su fuerza vital, pero es difícil gestionar la ausencia de fe, o las desigualdades de las horas bajas.

La inteligencia posee grandes peligros, uno de ellos es la soledad.

¿Me preparo para ser albacea? No es posible, en las jóvenes generaciones estará quien comprenda que un apellido es una suma de deseos que hay que llevar con orgullo, pero cuidar con esfuerzo. Por ello –si me permiten- diremos que la sabiduría y la historia de sus esfuerzos están entrelazadas en millones de personas, ese árbol gigantesco late en millones de familias, algunas le desprecian, otras la cultivan.

¿Qué desearía Ud. para su familia? Espero su comentario con sumo agrado.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: