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Barcelona / j re crivello

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generaciones y recuerdos familiares

Carta a los Reyes Magos

Las madres y los padres son los Reyes Magos… j. ré

Me acabo de enterar hace unos minutos que son ellos, ni siquiera pude intuir en 60 años esta realidad de la fantasía que nos visita cada día 5 por la noche. Y eso que tenía preparada la Carta. Pues antes de romperla la comparto con vosotros…

Queridos Reyes Magos:

Me gustaría que me trajeran una muñeca Pepona, de cara redonda y con un vestido a lunares, la regalare a una de mis primas. A la que imagino aún no se desmaya por los juegos electrónicos ni los teléfonos móviles robados a los padres cuando hay una reunión y no saben cómo quitárselos de encima. ¡Y un balón! Firmado por el Messi, que salte y rebote hasta la playa cercana cada domingo, pues el parque de al lado de casa han puesto un cartel que dice “Prohibido jugar al balón” y a mi padre le pusieron una multa de 50 Euros por no hacer caso un zorro del desierto que se llama poli. En tal cabreo de mi padre, mi abuelo me conto que en los 60 del siglo pasado las hacían con medias de nylon que se ponían las mujeres para ser más atractivas, y me dijo también –mi abuelo- que se las quitaban por la noche y se reían los dos, la abuela y él, en aquel espacio de atracción. Y le pregunte: abuelo ¿qué es la atracción? Y mientras el tosía mi padre intervino con un “antes jugaban con máscaras”.

Y también un camión, con ruedas negras, de esos volcadores para meter dentro en la plaza la tierra y las cacas antiguas de los perros y dejarlas en la puerta de entrada de esa empalizada de madera que les ha dado por poner en las plazas como si dijeran… ¡los niños aquí!. Y una cocinita de madera, pues aunque soy niño me gustaría jugar con una prima que viene cada verano a hacer comidas y pensar que nos queremos y compartimos ese último verano que algún día se acabará por decisión de los suyos o de los míos, o de nuestra edad.

¿Y un perro? ¡Seria la bomba! El gritando, arañando los muebles y moviendo la cola como antes, que corrían por la calle y no era necesario llevar bozal, estar atado y vacunado. ¡Ya sé! Mi padre dirá: el veterinario: ¡vale una pasta gansa! Y mi abuelo le llevará la contraria diciendo: ¡los perros son el alma de los niños! Otra opinión será la de mi madre; para ella los juguetes electrónicos ¡nos están matando! Y el perro es la solución, pero es otra carga en sus tareas al llegar del trabajo. Y en esas estamos…

En la lista todos me dicen que ponga cosas que no entiendo: la Paz en el Mundo, ¿para que? Me pregunto, si necesitamos que los soldados usen esos cañones inmensos, o el Premio Nobel de la Paz Obama bombardee a los moros para matarles en sus cuevas llenas de colonia de tierra y comida de cereal. Y otros me piden que escriba en mi carta ¡Es…! Mi abuela y… lo escribo textual que quiten el Salvame y pongan cultura. Menudo rollo, si el Salvame lo veo con mí otra abuela cuando le visito una vez al mes y ella me explica que una ha dejado al otro y así se intercambian, pues en la vida el intercambio es ley de vida. Esta frase la repite muchas veces: es-ley-de-vida. Como si el mundo fuera siempre igual, repetitivo, y fatal. Cuando converso -al regresar a casa- con mi abuelo –el partidario del perro- me responde.

No hay ley, hay actitud. Y he decidido poner en la carta que me traigan Ac-ti-tud, ya sea en bolsitas si son chuches, o con ruedas negras si son camiones, o con vestido rojo si es una muñeca Pepona.

¡Reyes! Un beso Lionel.

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Males físicos y males del alma (de mi nuevo libro Memorias de un hombre estúpido)

by j. re crivello           imagen de Tía Elsa

-007

“Con respecto a las caminatas, te envidio de verdad. Si te duele un brazo te lo colgás, pero con los pies no podes”. Monica Nigro (1)

He hecho la prueba de colgarme el pie, pero no llega. A veces somos bruscos con nuestro inventario físico. Que si me duele aquello, o la barriga esta tensa, que si al rascarme se me irrita la piel, o la noche pasada al girarme para el sexo de tanto deseo, me dio un calambre y estoy ¡hasta las narices!

Los males del alma son tan físicos que a veces ni las píldoras de la felicidad los alivian. Hace unos días me llego un correo de una amiga ponía algo así como:

He visitado a una tía tuya y tenía fotos de cuando tenías 19. Vamos ¡tropecientos años! -exclamé. Ello me recordó aquellas tardes donde el olor a naftalina invadía la estancia (de esta tía) y se hablaba bajito de los males del alma. Eran varias hermanas, se juntaban para el café. En solidas casas donde la luz era natural y se producía un siseo suave y diferente referido a aquellos que se aman, se abandonan, se suman, o se matan. En aquella atmosfera gustaba de escuchar ruidos imperceptibles que nacen de señoras que dictan la vida como si vivieran en un espacio más allá del tiempo. Diálogos que se precipitan aun en mis recuerdos, tales como:

_Ha muerto la Sra. Juana –diría Nely.

-La de la esquina –responde Zulema.

_ ¿La que se caso con el carnicero? El que cortaba con sierra más pollos que toda la comida de este pueblo.

_ ¡Ah! –dirá Olga, para seguir-. Y su hija es aquella que se subió a un coche y escribió una carta luego de años, donde ponía que el amor es una cuerda que te ahorca hasta dar celos a tu amante prestado

_ ¿Prestado? –pregunta Elsa.

_Si, es como cualquier hombre que te poseyó hace años y reclama atraerte hacia él para saber si el pasado sigue aún vivo. Para Zulema aquella referencia era una gota que marcaba a los hombres como seres unidos por esa arrogancia del sexo, la que les traiciona, pudo agregar pero guardo silencio.

_Pero el pasado siempre queda sepultado –dijo Elsa. ¡Y no sigue! –dijeron todas a coro. Y Elsa volvió sobre sus pasos, diciendo: Las mujeres conocemos cada rol. En nuestros movimientos construimos cajitas de recuerdos del que nadie nos libra al suponer que lo que fue no regresa.

_Los hombres somos como las latas de sardina, guardamos hasta el mal olor durante años –dije. Hasta ese momento había pasado desapercibido, mis ocho años y mi abandono familiar me liberaban de pertenecer a una parte u otra de la tribu familiar.

_Niño ¡vete al patio! –exclamó Zulema.

_Pero el niño tiene razón -dijo Elsa, una extraordinaria Tía de una belleza insensible al paso del tiempo-, las sardinas en lata están tiesas, reúnen olor de meses y si las dejas sobre el pan se deshacen –agrego.

_ ¡Hombres! –Dijeron a coro.

En los males del alma, avanzamos desde el dolor físico como si fuera una derrota que el dolor anuncia, como dice Mónica al comienzo “si te duele el brazo, te lo colgás” pero al alma, al alma ¿donde la guardamos?, quizás como una de mis tías, en una cajita de los recuerdos.

Quizás.

 

Notas

(1)  Mónica Nigro Cartas privadas

(2)  J. re crivello 007 Memorias de un hombre estúpido (libro en preparación)

Dedico este artículo a Elvira, Olga, Zulema, Elsa

 

La Memoria

By Juan re crivello

 

“La memoria se llenó de fragancias, de olores especiales, únicos y casi olvidados, de palabras que mezclaban el castellano y el italiano (que yo inexplicablemente desde muy niña, siempre entendí) de canciones cantadas con una vocecita aguda y dulce que calmaba mis angustias infantiles, de manos finas y trabajadoras que acariciaban mis heridas…” pág. 147 Mónica Nigro(1)

En este espacio la autora con quien compartí niñez relata un espacio que nos une a la amabilidad y el sentido del amor de alguien cercano. Aquellos años se funden hasta dejar en nosotros pequeños algoritmos que guían nuestras vidas.

Las emociones son vasos rellenos de un líquido espeso que cautiva el alma y la retiene durante esas largas noches en que la vida se pone estúpida y cruel. Es allí donde se asientan estos seres imaginarios y reales a la vez forjados en la niñez que han depositado en nosotros su fe, su amor, su fuerza indescriptible para empujarnos a nuevas metas en el edificio insólito y acido de la historia personal.

“La memoria me unió a sus leves oraciones en las largas noches en que el miedo me visitaba, Solo escuchaba su vocecita aguda y dulce rezando el rosario. Ante mi impaciencia, antes de dormirme, la Nona contestaba: “debes rezar en voz alta para ser escuchado por Dios” (2)

En ambos textos la mirada tenue y libre del miedo nos libera e invita a vivir con delicadeza y fuerza moral.

¿Le seguimos?

 

Notas

Pág. 147 Mónica Nigro La llegada de los Italianos. Edit: Asociación italiana “Mazzini”

Pág. oo1 Juan re crivello Memorias de un hombre estúpido (en preparación)

 

 

La muerte

by juan re crivello

Incluye diálogos irreflexivos sobre la muerte de Facebook en que han participado: Santiago Fernández Rodríguez, Juan Re Crivello,  María J. Medina, Mónica Nigro, Carlos Pradier, Diana Betriz Gonzalez, Sandri GP, Pilar Alvarez Llano, Mari fernandes)

 

El miedo, es la primera pauta, ante este momento decisivo de la vida de cualquier humano. Siempre parece no estar tan cercana como alguna otra actividad, de las que diariamente emprendemos.

Esta allí –como concepto, e intentamos darle un escape a la angustia que suponga acabar con nuestros sueños. Para muchas personas, el cumplimiento de esta posibilidad, no deja de ser una liberación.

Quizás la vida les ha agotado y ven una salida ante el despropósito que se han sumido. Para otros es una oscura golondrina que nos guía por un sendero desconocido.

Si una persona es religiosa, no significa más que una esperanza, ante el bochorno de entender la vida tan irracional, ante tantos esfuerzos sin sentido.

¿Tenemos miedo ante la muerte? Tal vez lo que tenemos es un estereotipado silencio. La euforia consumista nos aplaca ante los avisos de su cercanía. Los escritores, la espantamos contando historias que se suponen están en la fina y delgada categoría del arte. Pero una vez publicado el sortilegio se evapora y cae en manos de algún visitante extraño que desee re-crearle. Sin más, estas líneas, a esta altura, ya habrán sufrido el abandono de algún lector.

¿A quién se le ocurre hablar del miedo a la muerte?.

Es como cabalgar con desconfianza en la dirección contraria, al ansiado mundo que nos promete la publicidad. Pero ese miedo feo y profundo, palpita dentro de nosotros.

Es tal vez una constatación de un oscuro regalo, que la naturaleza aun se niega a entregarnos: la inmortalidad.

Uno de los últimos bocados que se resiste a revelarnos. Uno de los últimos mantras, que el humano-mono quiere arrebatar al dominio del cosmos. Esta inmortalidad, y la vida del más allá del universo, alrededor de mundos poblados por alienígenas.

De placebos vivimos desde que dejamos África. Los dos últimos deseos u anhelos citados, nos reservan una gran carga de miedo. Podríamos decir que es la máscara apretujada y triste que nos separara de la envoltura del mono y nos insertará en la próxima civilización no-humana. ¿Cómo le llamaremos a esta aventura? ¿Cuánto de obsesión o pavor nos provocara recorrerla?

Dirá al respecto Epicuro “a nosotros, la muerte no nos incumbe; porque lo que se ha disuelto se vuelve insensible, y lo que es insensible a nosotros no nos afecta” (1)

 

 

Notas:

(1)Epicuro. Máximas Capitales, II

 

La jungla familiar (¿se ha terminado la Semana Santa?)

by juan re crivello

 

Al regresar de varios días de Semana Santa muchas veces las relaciones familiares suman, restan o dividen. La lógica matemática parte los corazones. En esos círculos que se agregan o separan todos al terminar el intercambio nos tocamos el pecho para constatar si están los que son, o algunos se ausentan, u otros aceptan participar en el cumpli-miento. En nuestro corazón se agitan los demonios y mantenemos una pintura fija de aquellos vínculos, pero el desbarajuste o el ajuste puede ser intenso. Que madre… ya no está, o ha decidido aislarse detrás de una burbuja de sufrimiento. Que padre… está pero solo hace bromas para impedir que le rodeemos en una larga conversación sobre el pasado. Que los hermanos suben o bajan en la cotización en función de la resistencia o la nutrición. Y así sucesivamente primos, amigos o nueras y yernos que actúan en los compromisos.

La jungla familiar es una larga estepa llena de trampas y a veces de amor. Muchos arguyen que en su casa esta renta de diferencias es mínima. ¡Felicidades pues! Otros han decidido alejarse, poner vallas y asumir que aquellas relaciones les envenenan y si… uno les pregunta responden: ¡me funciona mejor! Para cerrar la conversación. Pero quedan otros que vagan por el espacio, de dos en dos o máximo tres y utilizan los restaurantes y demás complementos sociales para verse unos minutos.

La jungla familiar es atrevida y la forman miles de círculos que se solapan y en el cual diferentes emisarios conectan un silencio, un escondite, un pecado o un acto de amor. Algunos responden “pero en mi día a día solo cuentan algunos, más mis amigos”. Es posible, pero si uno mira esos círculos familiares interconectadossiempre al cabo de los años se activan o duermen en espacios de silencio, o despiertan en permisos concedidos para participar. Y… están en nuestro día a día insistentes como un legado de aprendizaje.

¿Ha contado sus círculos? No soy un experto, he dibujado unos globos a partir de mi mujer y yo, y aunque algunos sean más constantes que otrso he señalado hasta los fantasmas… son más de 30. Otro ejercicio interesante es superponer los círculos de los amigos que son tan potentes sobre los lazos de sangre.

Sin saldo (jóvenes)

by juan re crivello

 

_Te has ido a las siete de la tarde y son las dos de la mañana.

_No…, vine a cenar.

_ ¿A qué hora?

_A las doce.

_Podrías haber avisado.

_Me quede sin saldo.

 

Los de 15 a 19. Una generación brillante, hedonista. Sus padres han suplantado la jerarquía del ordeno y mando de los últimos años de la transición española, por los caramelos y la aceptación del sentimiento de: a mi hijo que no le falte de nada.

Y así han crecido grandes solitarios, egoístas en el despojo sentimental. Su núcleo, su cueva, es el grupo.

_ ¡Me voy al local! Es su frase preferida. Me desconecto de vosotros parecen decir. Las quinceañeras -dentro de este magma, saben catear, pegar y montarse en la moto del más “pelao”. Y esta última mezcla de Torete cinematográfico, pero más civilizado es capaz de coger la carretera hacia Sitges a las cuatro de la madrugada.

 

_ ¡No me rayes! Una frase que incluye un ¡no te metas en mis cosas! O tal vez no me hagas pensar. Una generación de padres aficionados, siente espasmos ante dicho comportamiento. Pero si le preguntas: ¿Como esta tu hijo/a?

_Muy bien -la procesión va por dentro.

 

Asimilamos que está generación de hijos de la clase media española se despeña en busca de su destino vital. ¿Y Ud. y yo, que fuimos los rebeldes ¡del siglo pasado! Nos ponemos de parto, ante lo que nos sitúa en un escenario de comunicación en el que se nos agota el crédito.

 

Es el credit crunch(1)… emocional

 

Notas:

Un credit crunch (del inglés, ‘aplastar’, y ‘crédito’), contracción del créditorestricción crediticia o crisis de crédito (no confundir con crisis de liquidez), es un fenómeno financiero consistente en la reducción del dinero disponible para prestar —préstamos o créditos— o un repentino incremento del coste de obtener préstamos bancarios. Este término se puso de moda en el crash financiero-bancario mundial de 2008.

Entre las consecuencias inmediatas del credit crunch, aparece una limitación de las posibilidades de endeudamiento para los consumidores —lo que implica una reducción del consumo— como de inversión para losempresarios —lo que limita el crecimiento económico—. Fuente Wickipedia

 

 

 

 

Gabriel Gárcia Márquez

 

 

Compre el primer libro de García Márquez en la Rambla de Barcelona por 50 pesetas de la época y me sacudió. Su forma de entrelazar historias y esa creatividad me convirtieron en su fan. Con el tiempo he llegado a un pacto entre la austeridad y la fuerza cultural de Borges, la recia desdicha de Shakespeare, la presencia del Estado en su imaginación de los escritores rusos al estilo Solyesnitsin y he abandonado a Cortazar. A pesar que mi ultima historia Artl nace de un cuento suyo. Cuando uno escribe las modas desaparecen… solo vive dentro un gran esfuerzo por sobrevivir a los personajes que hablan y se meten en líos, o seres gansteriles que quieren apropiarse de la historia.
Como diría una amiga “he visto que en el relato ella casi desaparece y le das mucha cova a uno que…” Lo dicho, García Márquez mantenía relatos entrelazados que llegaban al final sin romperse (él) sus huesos. ¡Buen viaje maestro!

cronología de sus obras

Los Crivello ¿Su familia cultiva su historia?

juan crivello, sentado en el coche

by juan re crivello

 

Esta semana me visita el jefe del clan de los Crivello. El albacea del apellido. Cada grupo posee alguien que cuida de su historia. Mi tío, dueño de la ironía y la felicidad. El primer arquitecto en construir estadios sin columnas entre medio, o techos de casas ovalados. Alguien que fabrica la maqueta como los antiguos, con cartón y coloca los arbolitos par ver la escala humana. El viernes estará en Barcelona. Los Crivello se remontan hasta el año 1600, igual que lo Re. Han vivido siglos a tan solo escasos 30 kilómetros en el Norte de Italia, y se han unido en América. En una época fueron los extremos, los Crivello, vigorosos y constructivos, los Re el desastre y la autodestrucción. De los cuatro Re que quedan, sabios e intensos (3 hombres en Europa y una mujer en América) podemos decir que han recuperado su fe en la vida, pero en los largos años de la destrucción, su ancla fueron los Crivello.

Las familias son inmensos campos de amor y duras advertencias sobre el futuro. Algunos superan las metas, otros se quedan asombrados en su propio ego y claudican. Quien me visita es hijo de Juan Crivello, gran emprendedor. Cuando nadie lo imaginaba el abría una gasolinera, o un hotel. La vida le retiró muy pronto. Aquel periodo turbulento fue una cita con la autodestrucción, nuestro albacea aguanto firme la herida y recupero el brillo y la felicidad. Debo reconocer que mis sueños están atados a su fuerza vital, pero es difícil gestionar la ausencia de fe, o las desigualdades de las horas bajas.

La inteligencia posee grandes peligros, uno de ellos es la soledad.

¿Me preparo para ser albacea? No es posible, en las jóvenes generaciones estará quien comprenda que un apellido es una suma de deseos que hay que llevar con orgullo, pero cuidar con esfuerzo. Por ello –si me permiten- diremos que la sabiduría y la historia de sus esfuerzos están entrelazadas en millones de personas, ese árbol gigantesco late en millones de familias, algunas le desprecian, otras la cultivan.

¿Qué desearía Ud. para su familia? Espero su comentario con sumo agrado.

la Nona

By Juan re-crivello

Mi abuela Domenica era pálida como el arroz con leche. De su gelatina amorosa dejo dos hijos y dos nietos. Llego a América al comienzo del 1900, sus hermanos le llevaron engañada y así vivió hasta los 70, con el paso cambiado. Tuvo amores en un país extranjero. Sus recuerdos eran las lunas blancas y redondas de su lejano Piamonte. Los vecinos le visitaban por poseer y practicar un arte añejo y difícil. Curaba los nervios, los desarreglos espirituales y el estómago ampuloso –el empacho.

Aún le recuerdo. Una tarde de verano caluroso me subí a una morera y me hinche de azúcar negra. Aquello me puso de muerte. Me llevaron rápidamente ante ella. Con su oficio escogió un metro de hule y se me acercó hablando sola, luego marco en mi frente los límites de mi hartazgo. La tarde se hizo larga pero pase el mal trago.

De ella he heredado unas letras que bailan y predicen el futuro y me acompañan a todas partes. Y la insólita impaciencia de las bombillas -de luz- que se encienden y apagan cuando visito diferentes habitaciones. Era dulce y cálida como la miel y en una cama grande y antigua me enseño a rezar antes de dormir.

Mi otra abuela, Francesca era alta y fina. Guapa y grácil. Lejana en el sentimiento, austera en las formas. Tenía un acentuado sentido del equilibrio entre los afectos. Siempre recuerdo una anécdota. Al regresar a América –desde la formal y austera España después de muchos años, fui a visitarle. Me pidió le acompañara hasta su habitación y me entrego un sobre. Intuí una carta, y con zozobra lo abrí. En su interior había mucho dinero. Mi reacción fue decir que no. Ella rápida corto la escena diciendo: “A ti siempre te he dado menos que a los demás”. A su casa llegaba un periódico de nombre sutil -La Voz del Interior- en un mundo marcado por los nacionalismos. Con ella descubrí la lectura. Siempre me llamo la atención de lo que consultaba: el precio del trigo para determinar sus ingresos, era rentista y vivía de un contrato que fijaban los mercados a nivel mundial. Quedaría viuda desde muy joven, también le ocurrió a Domenica. En un mundo de hombres la liturgia y la vida de pueblo azotaban a estas dos bellas mujeres.

Las Nonas -en aquella comarca de calor, llena de bichos y siestas largas donde criaban niños o parían silencios- eran una institución. Ambas predicaban con la influencia, en una mediaban las emociones y el juego del Mas Allá, en la otra, la ley. Aunque, en ambas la moral, aparecía teñida de la fe en la salvación espiritual.

Es púrpura mi sueño.

De sábanas blancas y deseos.

América se ha teñido de rojo.

Italia espera mi retorno.

La espuma de la ola viste mi traje. (1)

Notas:

(1)Los Genes de Mingo, oesía, juan re-crivello

*Donde se necesita un poco de intuición y de imaginación, como en la fabricación de muebles artísticos, los italianos tienen la preponderancia” dice Einaudi (1900) con orgullo patriótico. Los italianos sobresalen en el trabajo de la madera y, por lo que se refiere al del hierro, no sólo emergen, sino prácticamente lo inventan. En Buenos Aires, en 1895, pertenecen a italianos 25 de las 29 fábricas de camas, casi todas las de relojes para campanarios, la única fundición de campanas, dos de las tres fábricas de tubos de plomo y la única de hierro, las tres más importantes de cocinas a leña, una de las de hierro galvanizado, una de las dos de bicicletas y las únicas dos que preparaban aparatos para la iluminación a gas y a electricidad.

http://didattica.spbo.unibo.it/pais/bonaldi/causas/EUROESP.htm Fuente de los cuadros estadísticos: http://www.revistapersona.com.ar/11Ramella11-1.htm Autor: Susana T. Ramella revistapersona@ciudad.com.ar

INMIGRANTES DE ULTRAMAR POR NACIONALIDAD DESDE 1857 A 1909 NACIONALIDAD Padre/madre argentino Padre argentino. madre extranjero. S/especificar nacionalidad 1911 32,7 2,4 10,5 32,9 21,1 1912 32,6 2,5 10,7 32,9 20,9 1913 32,6 4,2 9,2 34,2 19,5 1914 32,8 2,7 10,8 34,3 19,1 1915 33,0 2,8 11,0 32,9 20,0 <P/>

MOVIMIENTO DE EXTRANJEROS EN LA VÍA DE ULTRAMAR DE 2ª Y 3ª CLASE, SEGÚN PERÍODOS PERÍODOS: ENTRADAS SALIDAS SALDO 1857-1870 179.570 91.876 + 87.694 1871-1880 260.885 175.763 + 85.122 1881-1890 841.122 203.455 + 637.667 1891-1900 648.326 328.444 + 319.882 1901-1910 1.764.103 643.924 +1.120.179 1911-1920 1.194.258 925.059 + 269.199 1921-1930 1.397.415 519.445 + 877.970

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