Los Genes de Mingo Juan re-crivello

Aún resiste

Su espectacular amigo subido a aquella rama

De tanto balancearse, se escucho un grito

¡Avanzar!

Cada gramo de siluetas iba preocupada en su destino

Y caminando, sin disimulo –en la espera

Del aguardiente que moje sus labios y reseque su angustia.

 

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