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Barcelona / j re crivello

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Memorias de un hombre estúpido

¿Alguien me puede decir el precio de la crema depilatoria (de Memorias)

Puedes bajar gratis este intenso libro entre mi prima-hermana Mónica Nigro (que en paz descanse) y yo -j re Link Ver el Top 100 Gratis en Tienda Kindle)n.° 5 en Tienda Kindle > eBooks Kindle > Biografías y memorias > Biografías y autobiografías

 

¿Alguien me puede decir el precio de la crema depilatoria de la lista de 500 productos congelados? Porque sé que no está el pan, pero sí las cremas depilatorias. Sin comer pan, pero lampiños, che! Mónica Nigro (1)

He mirado los precios de esta crema, pero como soy hombre he recordado otras cremas tan intensas, las que permiten que el sexo se transforme en un suave ejercicio. Para los hombres las cremas suenan a deseos y recorridos de nuestra cultura sexual. Una crema es como una llamada al ejército de las hembras. Y a partir de aquí los mundos femeninos de dialogo, amor cariño se nos antojan demasiado convencionales. Todo se reduce a: ¡Hambre! Por ello nuestro lado animal nos inhabilita. Solo multitud de orgasmos suman tras escenas de mujeres que se aparecen como legumbres, o tartas, o fresones o ¡qué sé yo! El mundo masculino se abalanza hacia aquella trayectoria que produce los titulares de violaciones, tocamientos estrechamientos, bebidas de licor en los bares del extrarradio con compañías de mujeres venidas del Este que hablan idiomas golfos y seductores, pero que se reducen a tan solo:

¡Escenografías!

Tal vez nuestra sexualidad sea tan solo crema y orgasmo rápido. Nos puede esa potencia o aquella promiscuidad que no es ajena a nuestra biología.

Por ello ¡no sabemos el precio de la crema depilatoria! Pero si la crema que despierta nuestras arriesgada naturaleza.

¡Escenografías! Y secuestro de nuestra personalidad. Los Adanes rayamos lo políticamente correcto. De cara a la galería cada vez somos más mansos, en las profundas grietas de nuestra personalidad aun anida esa capacidad de mono que espera a dar el zarpazo. ¿Y ellas? ¿Solo necesitan cremas depilatorias? O su cristal enmudece de secretos que los masculinos no sabemos captar.

Me temo que no conozco el precio de la crema depilatoria… Me temo. Pero en los gimnasios masculinos cada vez se observan más hombres desnudos que al salir de la ducha y antes de secarse se pasan la maquinilla de afeitar por los muslos. Tal vez la crema es cara, muy cara o… atraen al dialogo de favores sexuales de otros masculinos. Y… es caro, también es caro este extendido concierto de favores.

Notas:

(1)  Mónica Nigro Cartas privadas

(2)  J. re crivello 019 Memorias de un hombre estúpido

Mother y Buenos Aires -003

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Carlos Gardel

Con este artículo termino esta serie amigas/os. No así un libro de ficción con el mismo título que sigue creciendo -j re

Lamentablemente la muerte no hace nada para mejorar lo que era el que murió y esto es así más allá de todas las creencias de la elevación del espíritu y la purificación de las almas. Me parece importantísimo poder perdonar al difunto, pero no olvidar quién fue en vida. Perdonar es cancelar sus deudas, pero no es olvidar que no las pagó. Pág. 151 Jorge Bucay El Camino de las lágrimas.

Mother tosió, un pus le llevo al médico y luego hacia un hospital en las Sierras de Córdoba. Allí curaban a los enfermos de los pulmones, durante ese largo año le visité a veces. Son pantallazos de la memoria que regresan mientras la soledad de un niño se refugia en sus dos abuelas italianas y la lectura de la Biblia. Largas tardes donde David se enfrentaba a Goliat y miles de hombres espía creaban mundos donde el pueblo de Israel atravesaba el desierto. Su enfermedad marco otra etapa, cruel etapa, pues el sexo a los 8 años aparecía creciente en un mundo rodeado de mujeres. Todas hablaban desde la ternura o desde la tentación. Al apartarme de Mother crecían genios de otras miradas, grandes, pequeñas rodeadas de incesto, o camino de la muerte. En un entierro que asistí de una prima lejana. Con unas horas de fallecida, y al entrar a su cuarto, estaba estirada en la cama y una bufanda atada alrededor del ovalo de la cara y la cabeza le impedía desfigurarse. Extraña es la vida, junta a la sensualidad con la muerte, a la ternura con el deseo, a matronas cuidadoras de mi soledad y gigantes de atractivo desmesurado.

En esos día Mother escribía en su diario —que luego una vez fallecida me entregaron—: “Llego el día que debía partir para internarme, coloqué ropa en un bolso pequeño y salí sin despedirme de nadie”. En el hospital escribía: “trataba de dormir todo el tiempo, leía mis apuntes de química, no tenía ilusiones, no esperaba un milagro”

O en pequeñas poesías:

En mi había una tristeza profunda

Como un pájaro sin alas, herido;

A quién le han cegado.

Los recorridos del duelo son desiguales, al ser niños explicamos emociones que nos surcan constantemente, crean una resistencia que aparecen en la madurez. Por ello, decía Heráclito —: Es imposible bañarse dos veces en el mismo río. Ni el río trae la misma agua ni yo soy ya el mismo.

Una tarde —casi al final de su vida, Mother habló largo rato conmigo por el móvil, luego aquel flujo de vida se transformó en silencio, bronca, rabia, ira. El Comandante ya había fallecido, la vida jugaba con fuerza en busca de significados, pero ellas, las claves, las habíamos abandonado tantos años atrás que  la memoria teje y las sustituye por otras explicaciones. W.H Auden dirá al respecto:

Ya no se necesitan las estrellas,

Sáquenlas todas;

Llévense la luna

Y desmantelen el sol;

Pues nada volverá a ser como antes.

 

W.H Auden (1907-1973)

 

Mother y Buenos Aires -002

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Frida en Av Dorrego y Cabrera

Cuando uno escribe desde la memoria la pólvora dicta su texto. No ´sé amigos si aguantaré escribir otro texto más, mañana lo sabremos –j re

Mother se casó con un militar. Alto, de ojos azules y conversación densa. Detrás de su personalidad afable y de costurera de barrio había un ser con un gran conflicto interior. Desde el primer día nos excluimos. El abrazo la causa de Mother, ella significaba su último destierro, su última camisa blanca o su última fe. Yo prepare mi maleta y con 17 comencé a dar tumbos, repetía el guion desde los 8 años y con 19 llegué a Barcelona. Las distancias se hicieron gigantes, el mundo se tiño de rarezas. Vague durante dos años por 6 países. Dos años donde solo un ancla me retuvo cada tanto: Barcelona. Una ciudad temida, soñada, cuajada de historias cual matrioska rusa. A los 22 regresé. Mother seguía unida a El Comandante y el país sufría la muerte de su talento. Se desangraba. Desaparecían sus jóvenes, o nos marchábamos, de aquel infierno en el que nadie hablaba, el No Te Metás llenaba las mentes de la clase media. Me hicieron bajar de un autobús por llevar barba, me la quité. Un amigo desapareció, El Comandante logró que reapareciera, estuvo dos meses en un sitio sin clasificar. Me volví a matricular en la orgullosa Universidad de Córdoba, pero era un campo militar y sus alumnos estaban dotados de una nueva emoción: el silencio. Duré un semestre en esa institución. Por las noches me despertaba sudado, no entendía que la vida que me rodeaba era distinta. La luz de Barcelona seguía dentro. Abandoné la casa de Mother, me fui a vivir con un grupo de estudiantes, se dividían en los de la sopa boba y la envidia y la de los extraviados. La muerte nos rodeaba, pero la televisión solo mostraba militares y misas. Los curas rezaban con ellos. Un día visite a un antiguo amigo. Se había hecho comunista (¡si hasta esto era irreal!) Me llevo a la cocina y desmonto un cajón, de dentro saco un libro antiguo: ¡El Marxismo leninismo de la Unión Soviética! Para él aquello era un botín, para mi algo tan antiguo e irreal.

Y al vivir en lo irreal decidí regresar a Barcelona. Nuevamente volvía a lo conocido: dar tumbos. Ver espacios donde la libertad personal la debías conquistar diariamente. Mother me despidió, al ritual lo practicaba muy bien. Lloraba, hablaba de la separación, gesticulaba y confiaba en que nos veríamos. En este segundo regreso rompí todo lo que me ataba.

Detrás quedo un país que aún debía ir a la guerra con el Reino Unido por las Malvinas, o quitarse los militares, o alimentar otros tantos años a los peronistas-populistas. Mother seguiría asistiendo a ello con El Comandante. Mi memoria se cerró durante años—: digamos que la sed se calma con amores nuevos y las traiciones se olvidan poco a poco.

La caricia de la vida (de Memorias…)

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El miércoles libero (lo pondré en gratis) este libro de Memorias personales, escrito a partir de un dialogo fluido entre los e-mails de mi prima-hermana ya fallecida y yo. Juntos leimos, juntos escuchamos un dialecto piamontés, juntos nos transformamos en escritores —:ella para sí, en mi caso para para los demás; publicaré algunos fragmentos todas las tardes.

La caricia de la vida

“Creo que los seres humanos somos increíblemente tontos para aprovechar momentos y situaciones (o mejor para desperdiciarlos, sin darnos cuenta que son únicos e irrepetibles”. Pág. 149 Monica Nigro.(1)

Cualquiera puede suscribir esta frase(2), cuando caminamos por la cercanía del agua y esta se mece, va y viene, sentimos que la energía de la vida nos llena hasta respirar nuestro sentido final en esta rara caminata por el tiempo.

Pero al vivir, la cercanía de un amado, elegido, rabiosamente elegido, nos dejamos sobrellevar por la rutina y no practicamos señales de amor. En esas horas previas a la noche, algunos dormimos y otros cargados de las dificultades de sobrevivir no tenemos esa fuerza del alma para decir: ¡Cuéntame! Habla desde lo profundo de ti que estoy a tu lado en silencio y acompañándome.

Creo que los seres humanos bobalicones y abstemios nos cargamos tanto de rencor o de ambición que perdemos una parte de la vida en soñar territorios alejados sin acercarnos a esa caricia que nos ha brindado el intercambio de la vida.

¡Amemos!

Notas

(1)  Pág. 149 La llegada de los Italianos Mónica Nigro Re

(2)  Pág. 002 Juan re crivello Memorias de un hombre estúpido

La historia “de las Ré” (Memorias de un Hombre Estúpido)

 

hermana de Domenica en Italia 1975 y yo
Este articulo se ha podido completar varios años después, hoy 24/02/2016, cuando esta foto ha llegado a mis manos por parte de Graciana. 1975 con 19 años, con la hermana de mi abuela en Italia

 

Hola, primo. Estoy en La Cumbre, en un fin de semana largo invernal (por el 9 de julio) Como tengo tiempo, te contaré la historia de las Ré que tanto te interesaba. Nuestra nona, Dominga Garzino, se vino de Italia con su hermana Teresa, supuestamente acompañándola en su viaje de bodas con su marido Ré. En realidad venían para quedarse, tras la pobreza después de la primera guerra. Ella no sabía que jamás volvería. Al año de llegar se casó con un primo de su cuñado, o sea con nuestro abuelo Felipe. Teresa(a quien siempre dijimos “nona Tera”) tuvo 5 hijas mujeres:

1) Olga, que se casó con Guido Musso, no tuvo hijos (él era el dueño de una librería) Hoy Olga vive, viuda y loca como una cabra.

2) Elvira, que se casó con Faggioli, y tuvo 2 hijos. Elvira murió joven en un accidente de auto en la esquina de mi casa, y mi mamá tuvo que reconocerla. Uno de sus hijos murió también en un accidente a los 18 años. Sólo queda su hija Graciana.

3) Elsa, soltera, casi totalmente ciega, vive actualmente sola en la vieja casa familiar. (01)

4) Nelly, casada con Layún, médico de James Craik, tuvo 4 hijos. Hace unos años murió su única hija mujer a los 40 años, y luego enviudó. Queda ella y sus 3 hijos varones.

5) Zulema, “Mema” para todos, casada con Moure, tuvo 2 hijos. Ella murió muy joven, a los 40 y pico, luego su marido, y hace un año su hija mujer también más o menos a los 40. Sólo queda un hijo varón.

}Ufff—-larga y triste la historia familiar. Una familia signada por muchas tragedias. Monica Nigro (1)

 

Las mujeres Re, nuestras cinco tías, que eran una vida de historias unidas en un árbol que crece después de un largo viaje con destino América. Cuesta construir una civilización pequeña y lejana donde lo femenino se superpone a lo masculino estrecho y desigual de su apellido. Parece que la sabia del orgullo masculino sucumbiera más allá del mar y regara la tierra sin saber que darán de si los dados de la suerte.

Les conocí a edad muy temprana (con 9) y guardo el recuerdo de mujeres llenas de sensualidad y rumor; de emociones cargadas en el ópalo que deja la mirada; de mezcla incierta de sonidos que revelan una carretera llena de espacios que se suceden. Y puedo pecar de exigente poseedor de la verdad, pero cuando abro esa puerta de la memoria: fluye -desde ellas- la vida y la potencia tan completamente femenina en su rapto de la fecundidad.

Mónica, como tu bien dices, eran las mujeres Re. Castas, vitales, de kilos de pólvora y ceniza, de un rugido de fuerza nacida en Italia y desplazada a América. En suma una larga línea que al apagarse deja ruido, mucho ruido.

Notas:

 

Mónica, te las podría describir rápidamente: Elsa, ligera, de ojos verdes y sonrisa llena de contagiosa incertidumbre; Zulema, grande, dueña del árbol de la fe y con una voz ronca y llena de acertijos; Elvira, tenue como la luz de la luna y discreta en las dosis de cariño; Nelly, de familia y pausa reglada en la devoción a su marido; Zulema, residió en un castillo donde su marido miraba con una sonrisa del que bebemos todos los mortales en las tardes de estío. Y Olga, de labios finos y la alegría que habla desde la mirada.

Debo confesar que a veces tenemos raros privilegios, en mi caso, Mónica, haberlas conocido.

 

(01) Tía Elsa falleció en estos días durante la preparación de este libro Q.E.P.D.

(1)  Monica Nigro Cartas privadas

(2)  J. re crivello 045 Memorias de un hombre estúpido (libro en preparación)

 

 

Prohibiciones (de libro Memorias de un hombre estúpido)

By j re crivello     050

6- No al chocolate, dicen, Entonces consumo unas galletas de arroz bañadas en “algo negro” que parece chocolate, y que es lo más parecido al telgopor que comí en mi vida.
7- Mi heladera está replete de “oles”: Vidacol, Serecol, Danicol…¿¡quien Cristo descubrió los fitoesteroles?!
8-Nada se fríe…todo se hierve o se hornea…
9- Las frutas me aburrieron… ¡quiero queso con dulce de batata!
10- No al alcohol ¡quiero y no renuncio al fernet con coca, ni a un Cinzano o Gancia con los espectaculares chacinados de la zona. Monica Nigro (1)

Yo acabo de dejar el azúcar. El café será amargo, las miradas amargas. Y hasta los ratos de siesta se habrán desconectado de los colores que salen de ese dulce que dan esos áridos que hace la Azucarera.

En estos abandonos que nos dispersan de la juventud y nos ponen en un territorio incomodo mi Doctor S, que siempre le imagino con calzón rosado, miro tres hojas de los análisis de sangre que le llevé e hizo dos redondas. Mi ánimo matemático saco un porcentaje y fui feliz, el porcentaje de las prohibiciones era muy bajo. Al salir a la calle no me dolía nada, mi autoestima estaba reforzada y mi recorrido de médicos me daba un aprobado alto. Hasta me atraían las señoras jóvenes en una lista de pecados que cualquier masculino esboza en su interior. Y me dije: Los leones se ablandan, las flores se marchitan y los médicos de calzón rosa se quedan sin hilo de coser ante un machito sano y vigoroso. Hasta regresare al rezo entre semana.

Padre nuestro que estás en el…

(1)  Monica Nigro Cartas privadas

(2)  J. re crivello 029 Memorias de un hombre estúpido (libro en preparación)

Memorias (gratis, último día para descargarlo)

portada de prueba de memorias

Hoy es el ultimo día para descargar gratis Memorias de un Hombre Estúpido, luego ingresará durante un año a la parte de pagados.

Un libro intenso, que refleja una larga conversación entre dos primos escritores, este autor y Mónica Nigro (QEPD)

Ajunto link de descarga :

 

 

Amigos, ¡Ya está a la venta! en e-book, Próximamente en papel

 

 

 

 

http://www.amazon.es/Memorias-Hombre-Est%C3%BApido-Juan-Crivello-ebook/dp/B00ND9OCFE/ref=sr_1_2?ie=UTF8&qid=1412185049&sr=8-2&keywords=juan+re+crivello

Memorias de un Hombre Estúpido ¡Ya está listo para publicarse!

portada de prueba de memorias

He terminado de corregir Memorias de un Hombre Estúpido. Descansará un día y el 3 de octubre lo publicaré. Comparto otro fragmento:

Prohibiciones 6- No al chocolate, dicen, Entonces consumo unas galletas de arroz bañadas en “algo negro” que parece chocolate, y que es lo más parecido al telgopor (1) que comí en mi vida.
7- Mi heladera está replete de “oles”: Vidacol, Serecol, Danicol… ¿¡quien Cristo descubrió los fitoesteroles?!
8-Nada se fríe…todo se hierve o se hornea...
9- Las frutas me aburrieron… ¡quiero queso con dulce de batata!
10- No al alcohol ¡quiero y no renuncio al fernet con coca, ni a un Cinzano o Gancia con los espectaculares chacinados de la zona. Mónica Nigro (2)

Yo acabo de dejar el azúcar. El café será amargo, las miradas amargas. Y hasta los ratos de siesta se habrán desconectado de los colores que salen de ese dulce que dan esos áridos que hace la Azucarera.
En estos abandonos que nos dispersan de la juventud y nos ponen en un territorio incomodo mi Doctor S, que siempre le imagino con calzón rosado, miro tres hojas de análisis e hizo dos redondas. Mi ánimo matemático saco un porcentaje y fui feliz, el porcentaje de las prohibiciones era muy bajo… j re crivello

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