By J re crivello

Algunos rompen sus nalgas en la vieja carretera de Sitges a Vilanova, indiscretos no dicen más que:

¡Anhelo  un ambiguo elixir de sexo! Y… podrían citarle en el juzgado una mañana con grandes dosis de alcohol para nombrar un testaferro pues han dispuesto morir de amor, por aquel, o el del año pasado, o un turista que les bebió medio cuerpo con una lengua lisa y vellosa. Pero, ellos prefieren la indiscreción de las callejuelas de este apasionado pueblo.

Para otros, la vecina ciudad de Vilanova -donde vive este turista de las letras- es más azul y provinciana, más de carbón y máquina, llena de ruido, solo se permite un toro mujer en la playa. En cambio en el interior de la dorada playa de músculos con aceite de la villa de Sitges, ellos, están allí unidos por su sólido lazo de amor y desdén. Muchas veces el recorrido se oxida en un llanto, o en una periferia de carne atada a un body enjunto y poderoso. Multitud de amores destejen estos señores del instinto masculino pero transformado en un desliz femenino.

#Ciudades diferentes. Almas que buscan amor en la periferia o en el permiso moral. En ambos nos corroe una busqueda eterna: ternura y sexo#