Buscar

Barcelona / j re crivello

Categoría

traiciones

La caricia de la vida (de la serie Memorias)

by j re crivello

“Creo que los seres humanos somos increíblemente tontos para aprovechar momentos y situaciones (o mejor para desperdiciarlos, sin darnos cuenta que son únicos e irrepetibles”. Pág. 149 Monica Nigro.(1)

Cualquiera puede suscribir esta frase, cuando caminamos por la cercanía del agua y esta se mece, va y viene, sentimos que la energía de la vida nos llena hasta respirar nuestro sentido final en esta rara caminata por el tiempo.

Pero al vivir la cercanía de un amado, elegido, rabiosamente elegido nos dejamos sobrellevar por la rutina y no practicamos señales de amor. En esas horas previas a la noche, algunos dormimos y otros cargados de las dificultades de sobrevivir no tenemos esa fuerza del alma de decir: ¡Cuéntame! Habla desde lo profundo de ti que estoy a tu lado en silencio y acompañándome.

Creo que los seres humanos bobalicones y abstemios nos cargamos tanto de rencor o de ambición que perdemos una parte de la vida en soñar territorios alejados sin acercarnos a esa caricia que nos ha brindado el intercambio de la vida. (2)

¡Amemos!

Notas

(1)  Pág. 149 La llegada de los Italianos Mónica Nigro Re

(2)  Pág. 002 Juan re crivello Memorias de un hombre estúpido (ya editado)

¡Fuera el oKupa que destruye nuestros sueños!

by j re crivello

“Cornelius había pasado sus pinceles y sus colores se dibujaban con menos precisión en su memoria de lo que lo habían hecho sus proyectos de porvenir, y ya no se le ocurrían, como en su juventud, aquellas toscas chanzas que hacían reír por lo bajo a las criadas: pág. 156, La tristeza de Cornelius Berg, Marguerite Yourcenar.

La memoria, atractiva señora, altiva dueña del odio, de la borrachera de las emociones, de la envidia y los sueños atrapados en el miedo, así es esta señora. Cuando nos referimos a ella rellenamos formularios donde cada casilla crece y nos pone contra las cuerdas. Mentimos, luego echamos aceite y hasta una colonia barata endulza la presentación.
El paso de los años engrandece las miserias, las agrupa en montañas cubiertas de avispas y cada tanto divisamos un valle firme y espeso. Dotado de sol, de pureza y en el cual depositamos la suma de los años que amamos sin vileza o carecemos de la teatralidad de la vida. En esas depresiones del espíritu, anida nuestra confianza y optimismo.
Al ser niños, valles y montañas se igualan y la emoción no bosteza, ni la mentira agradece tener tanto trabajo.
#Volvamos a ser niños#
Retiremos al oKupa que destruye nuestros sueños y enviémosle al infierno. ¡O muy cerca!

Nota.
He regresado a escribir en Word 2013, el crack instalado por uno de mis hijos pesa sobre mi conciencia. ¡Le estoy robando a Microsoft! J re

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: