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La Posverdad

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Amigos, adelanto mi artículo en Mundiario de la próxima semana. Buen finde -j ré

La Posverdad o mentira emotiva es un neologismo. La posverdad difiere de la tradicional disputa y falsificación de la verdad, dándole una importancia “secundaria”. Fuente Wickie. The Economist dijo en su momento—: “Donald Trump es el máximo exponente de la política ‘posverdad’, (…) una confianza en afirmaciones que se ‘sienten verdad’ pero no se apoyan en la realidad”.

Nos preguntamos: ¿Hacia dónde vamos?

Las sociedades Liquidas con ambigüedades y compromiso superficial pero sometidas a la dictadura de las redes determinan la interpretación de los hechos. Facebook tan atento a estos cambios ya lo ha regularizado, son los carteles de colores y letras grandes donde cada uno interpreta a su manera los diferentes ámbitos de su desarrollo familiar o social. Pero la posverdad tiene dos ejemplos claves; en EEUU la cadena televisiva Fox que dicta la interpretación de la realidad desde las emociones, ante lo cual los demás medios se han visto obligados a cambiar su forma de ofrecer las informaciones entrando en una discusión orweliana con Trump, siempre referidos a si lo que dice es verdad o no. Con lo cual ya a nadie le interesan los hechos, todos publican la interpretación. En España La Sexta es el tótem de la  posverdad. Su técnica periodística consiste en correr detrás de la noticia y ponerla a los minutos en boca de sus protagonistas, o de los tertulianos invitados, con ello elabora continuamente un tipo de noticia que traduce en emociones aspectos que se someten a una tensión imaginaria: cada nueva información necesita de mayor empuje para mantener la audiencia.

Lo factual deja paso a un segundo escenario donde el consumidor se apropia de su información considerando que es libre para elegir “su verdad” y replica con nuevas interpretaciones emocionales a través de la red. Dominique Wolton dice: “No es suficiente decir que estamos en una sociedad de la información, ya que lo que constituye una sociedad son los valores, las ideologías, y no las infraestructuras“. (2002, p.120)

Pero ya hace años, Kant sostenía que la ética es real cuando los valores morales que practicamos pueden ser univerzalizables. En la posverdad los contenidos son interpretaciones que se alejan del núcleo de la explicación de los sucesos, pero ello no supone que no puedan convertirse en universales e imponerse. El gran avance en las sociedades modernas es que los Mass Media unificaban los contenidos y suponíamos que aquella verdad era asumida por la totalidad de la sociedad. En la era Trump, o el Brexit, o los fenómenos nacionalistas o populistas la interpretación de la verdad es un acto posterior que produce contenidos propios y no acepta someterlos a una revisión crítica.

Vivimos una segunda etapa dorada del nazismo, en cuanto a la manipulación de los contenidos. Es una guerra contra los Mass Media para someterlos a su interpretación, a la posverdad.

el bolsillo y las pirañas

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Hay personas que como decía un amigo a la hora de pagar pareciera que en el bolsillo tienen pirañas

“Pago yo”

“No déjame a mi”

“No que lo pago yo”

Y nadie se levanta del asiento. Él diría –a partir de ahora le llamaremos Críspul- que en su caso, la piraña de su bolsillo, con la crisis ya había muerto. Y no sin razón, cobrarle a la gente si es una PYME es una tarea ciclópea, y tener algo ahorrado una lucha. Pero me gustaría quedarme con ese simpático pez que tenemos en el bolsillo que altera nuestros deseos, ya sea para comprar o para invitar.

Hay gente especializada en el esquineo –no por favor no me hablen de los gobiernos de los ayuntamientos ni el señor de Castilla La Mancha que dejo facturas por dos años. Me refiero a los coleguis, a los que uno frecuenta que piden una, dos, tres cervezas y uno sigue bebiendo su cola, estirándola para que la garganta no coja anginas y ellos dale que dale. Y a la hora de pagar les coge un deseo terrible de ir al lavabo, o sacan la misma moneda que uno. ¡Crack!

No me asusta escribir (de Memorias)

Otro fragmento de este intenso libro escrito con Mónica Nigro Ré que pueden descargar gratis en amazon hasta el domingo -j re link n.° 10 en Tienda Kindle > eBooks Kindle > Biografías y memorias > Biografías y autobiografías

No me asusta escribir o mostrar lo escrito.  Lo que necesito es que me expliques dónde hacerlo, porque no puedo vivir toda la vida colgada de vos. Mónica Nigro carta a J. Re crivello

En la larga y profunda relación que hemos sostenido, Estimada Mónica, nunca hubiéramos imaginado a los 8 años cuando compartíamos, mesa, mantel, leche y un trozo de pan con mantequilla nuestra intensa relación. El desayuno nos lo servía una señora de ojos grises, andar tranquilo y que hablaba castellano y piamontés (junto o mezclado). Era la abuela, la Nona. Sus historias nos bañaban del sol de Italia, del Norte. Sus historias de curaciones milagrosas, su fe en Dios, su voz suave casi acostada sobre el mar. En esa mesa ya escribíamos, tu, emociones una detrás de otra, yo, explicaciones sobre el manto de la Virgen o la rareza de los mármoles. Y… ¡escribíamos! Durante años esa comunión espiritual nos deshizo en islas donde mientras crecían tus amores y los míos, en aquella verbena interior fluían, se diluía o se estancaba.

A finales del 2012 conectamos esas pausas de la vida y nuestras escrituras. Tú eras amada y leída por multitud de gentes que siempre decían: Es que… ¡Monica escribe desde el alma! En mi caso abandone el estilo racional, estúpidamente intelectual y sin miedo ¡ya sin Miedo! avance a nuestro mutuo encuentro. Y la ¡civilización sintonizo con nosotros! ¡Qué narices! Ellos empezaron a hablar de sus emociones y nosotros solo dejamos que nuestras plumas expresaran su ánimo.

Ya no vives colgada de mí. Pero si me permites una confesión, yo he vivido colgado de tu ejemplo.

Insectos y humanos ¡el Tigre!

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Mosquitos

Planean en la penumbra nocturna. O en el ácido verano, en su nueva variedad del tigre. Las acacias y los nardos esconden una nube de seres con pintas redondas que se atreven a molestar al malecón de las casas burguesas, en Sant Cugat u otra barriada, de jardines repletos de hambre, de verde y agua. En el interior de esas adosadas, habitan las hormigas humanas del consumo y su intensa parafernalia, acostumbrados al sexo travieso o alocadas sensaciones.

¿Qué nos pasa cuando nos atacan los mosquitos del estatus?

Es el tigre. Un insecto áspero, de pincho doloroso e hinchazón. Se atreve a retar al consumo. A las químicas que van detrás de un veneno que le destruya. Solo es un problema de tiempo. En su corta vida el humano ha sido capaz de fabricar cantidades ingentes de espuma toxica. En ella se han distraído millones de insectos. Les hemos situado en el descenso a los infiernos que conducimos al planeta Tierra.

Para lo cual, primero van ellos, luego nuestras orgullosas ciudades de trato esquivo, de soledad e ingenio para dar muerte al rival. Las ciudades en nuestra clasificación interior de final de civilización:— ¡van detrás!

Nuestra cansina especie de la que con tanto orgullo premiamos, irá luego a por los pueblos de senda ondulada y matorral de corte a la francesa. Después, todo se habrá acabado. El Tigre es parte de la resistencia de la naturaleza –en su final. O, la puerta de entrada a una civilización, de placas de plástico, corazones bio, y anémicas actrices de caras jóvenes y corazones rotos.

Nota:

Merienda ¡que merienda! Al escribir esta hoja, un tigre ha derrumbado el chocolate de mi helado y una actriz joven ha mostrado las nalgas por exigencias de guion y en la radio hace una hora un cocinero conocido intenta que los dueños del restaurante cocinen sin gérmenes ni sarna. Lo dicho ¡todo sigue igual!

¿Alguien me puede decir el precio de la crema depilatoria (de Memorias)

Puedes bajar gratis este intenso libro entre mi prima-hermana Mónica Nigro (que en paz descanse) y yo -j re Link Ver el Top 100 Gratis en Tienda Kindle)n.° 5 en Tienda Kindle > eBooks Kindle > Biografías y memorias > Biografías y autobiografías

 

¿Alguien me puede decir el precio de la crema depilatoria de la lista de 500 productos congelados? Porque sé que no está el pan, pero sí las cremas depilatorias. Sin comer pan, pero lampiños, che! Mónica Nigro (1)

He mirado los precios de esta crema, pero como soy hombre he recordado otras cremas tan intensas, las que permiten que el sexo se transforme en un suave ejercicio. Para los hombres las cremas suenan a deseos y recorridos de nuestra cultura sexual. Una crema es como una llamada al ejército de las hembras. Y a partir de aquí los mundos femeninos de dialogo, amor cariño se nos antojan demasiado convencionales. Todo se reduce a: ¡Hambre! Por ello nuestro lado animal nos inhabilita. Solo multitud de orgasmos suman tras escenas de mujeres que se aparecen como legumbres, o tartas, o fresones o ¡qué sé yo! El mundo masculino se abalanza hacia aquella trayectoria que produce los titulares de violaciones, tocamientos estrechamientos, bebidas de licor en los bares del extrarradio con compañías de mujeres venidas del Este que hablan idiomas golfos y seductores, pero que se reducen a tan solo:

¡Escenografías!

Tal vez nuestra sexualidad sea tan solo crema y orgasmo rápido. Nos puede esa potencia o aquella promiscuidad que no es ajena a nuestra biología.

Por ello ¡no sabemos el precio de la crema depilatoria! Pero si la crema que despierta nuestras arriesgada naturaleza.

¡Escenografías! Y secuestro de nuestra personalidad. Los Adanes rayamos lo políticamente correcto. De cara a la galería cada vez somos más mansos, en las profundas grietas de nuestra personalidad aun anida esa capacidad de mono que espera a dar el zarpazo. ¿Y ellas? ¿Solo necesitan cremas depilatorias? O su cristal enmudece de secretos que los masculinos no sabemos captar.

Me temo que no conozco el precio de la crema depilatoria… Me temo. Pero en los gimnasios masculinos cada vez se observan más hombres desnudos que al salir de la ducha y antes de secarse se pasan la maquinilla de afeitar por los muslos. Tal vez la crema es cara, muy cara o… atraen al dialogo de favores sexuales de otros masculinos. Y… es caro, también es caro este extendido concierto de favores.

Notas:

(1)  Mónica Nigro Cartas privadas

(2)  J. re crivello 019 Memorias de un hombre estúpido

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Carlos Gardel

Con este artículo termino esta serie amigas/os. No así un libro de ficción con el mismo título que sigue creciendo -j re

Lamentablemente la muerte no hace nada para mejorar lo que era el que murió y esto es así más allá de todas las creencias de la elevación del espíritu y la purificación de las almas. Me parece importantísimo poder perdonar al difunto, pero no olvidar quién fue en vida. Perdonar es cancelar sus deudas, pero no es olvidar que no las pagó. Pág. 151 Jorge Bucay El Camino de las lágrimas.

Mother tosió, un pus le llevo al médico y luego hacia un hospital en las Sierras de Córdoba. Allí curaban a los enfermos de los pulmones, durante ese largo año le visité a veces. Son pantallazos de la memoria que regresan mientras la soledad de un niño se refugia en sus dos abuelas italianas y la lectura de la Biblia. Largas tardes donde David se enfrentaba a Goliat y miles de hombres espía creaban mundos donde el pueblo de Israel atravesaba el desierto. Su enfermedad marco otra etapa, cruel etapa, pues el sexo a los 8 años aparecía creciente en un mundo rodeado de mujeres. Todas hablaban desde la ternura o desde la tentación. Al apartarme de Mother crecían genios de otras miradas, grandes, pequeñas rodeadas de incesto, o camino de la muerte. En un entierro que asistí de una prima lejana. Con unas horas de fallecida, y al entrar a su cuarto, estaba estirada en la cama y una bufanda atada alrededor del ovalo de la cara y la cabeza le impedía desfigurarse. Extraña es la vida, junta a la sensualidad con la muerte, a la ternura con el deseo, a matronas cuidadoras de mi soledad y gigantes de atractivo desmesurado.

En esos día Mother escribía en su diario —que luego una vez fallecida me entregaron—: “Llego el día que debía partir para internarme, coloqué ropa en un bolso pequeño y salí sin despedirme de nadie”. En el hospital escribía: “trataba de dormir todo el tiempo, leía mis apuntes de química, no tenía ilusiones, no esperaba un milagro”

O en pequeñas poesías:

En mi había una tristeza profunda

Como un pájaro sin alas, herido;

A quién le han cegado.

Los recorridos del duelo son desiguales, al ser niños explicamos emociones que nos surcan constantemente, crean una resistencia que aparecen en la madurez. Por ello, decía Heráclito —: Es imposible bañarse dos veces en el mismo río. Ni el río trae la misma agua ni yo soy ya el mismo.

Una tarde —casi al final de su vida, Mother habló largo rato conmigo por el móvil, luego aquel flujo de vida se transformó en silencio, bronca, rabia, ira. El Comandante ya había fallecido, la vida jugaba con fuerza en busca de significados, pero ellas, las claves, las habíamos abandonado tantos años atrás que  la memoria teje y las sustituye por otras explicaciones. W.H Auden dirá al respecto:

Ya no se necesitan las estrellas,

Sáquenlas todas;

Llévense la luna

Y desmantelen el sol;

Pues nada volverá a ser como antes.

 

W.H Auden (1907-1973)

 

Vacaciones en el mar (de Memorias)

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El miércoles libero (lo pondré en gratis) este libro de Memorias personales, escrito a partir de un dialogo fluido entre los e-mails de mi prima-hermana ya fallecida y yo. Juntos leimos, juntos escuchamos un dialecto piamontés, juntos nos transformamos en escritores —:ella para sí, en mi caso para para los demás; publicaré algunos fragmentos todas las tardes.

Vacaciones en el mar

_Siempre hay una oportunidad igual que ese pullover amarillo canario que me entregaste. Lo usare antes de subir al cielo (2).

_No seas b…. (1) es la gama de los colores pastel que se usa. Te falta personalidad juvenil, che… Monica Nigro.

_Vale, me falta un año para salir en Vogue como el rey de los canarios made in Monique

Los jersey de color amarillo para los hombres de 50 para arriba (2), representan el preámbulo de un cambio en su personalidad. Levemente la vida nos convierte en galanes de celuloide, nos ponemos crema o nos alisamos la verruguita que se empeña en sobresalir y en una reunión de más de dos féminas intentamos que nuestro sonido de canario en jaula se esparza con fuerza. Pero ya desafinamos, o nuestras letras del viejo conquistador son recibidas por ellas como una fatua elegancia antes de que el Atlantic se hunda.

La elegancia es una trama de sonidos que algunos practican y otros han renunciado para eximirse de cultivar viejas maneras. En el siglo XIX lo guardaban los viejos salones en áreas para la Elite, en pleno siglo XXI el turismo de masas ha cambiado las redes de paseo, disfrute o consumo y gentes venidas desde el ultimo barrio periférico dejan que su sueño se manifieste en un crucero de 300 metros donde al calor de la música y el cubata de dos duros sobre el mar, les transportan en una aventura que les llevara a poniente tras un escenario donde detrás se esconde el lobo de la imaginación.

En los años 50 veíamos las películas de Hollywood de actrices de labios nacarados, o galanes llenos de suave nostalgia pero alejados del cultivo del cuerpo en el gimnasio. Hoy las masas viven el sueño en propiedad, y lo aplauden en barcos repletos de orgasmo casto, licor de avellana y pollo frito que nació en granja automatizada.

Por ello, Monique, prometo usar el pullover para subir al cielo y olvidarme de ser un crustáceo puesto al sol en una barra libre de vacaciones en el mar. O… al menos no perecer en la tentación de ser Elite.

Notas:

(1)  Monica Nigro Cartas privadas

(2)  J. re crivello 016 Memorias de un hombre estúpido (Link al libro)

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Frida en Av Dorrego y Cabrera

Cuando uno escribe desde la memoria la pólvora dicta su texto. No ´sé amigos si aguantaré escribir otro texto más, mañana lo sabremos –j re

Mother se casó con un militar. Alto, de ojos azules y conversación densa. Detrás de su personalidad afable y de costurera de barrio había un ser con un gran conflicto interior. Desde el primer día nos excluimos. El abrazo la causa de Mother, ella significaba su último destierro, su última camisa blanca o su última fe. Yo prepare mi maleta y con 17 comencé a dar tumbos, repetía el guion desde los 8 años y con 19 llegué a Barcelona. Las distancias se hicieron gigantes, el mundo se tiño de rarezas. Vague durante dos años por 6 países. Dos años donde solo un ancla me retuvo cada tanto: Barcelona. Una ciudad temida, soñada, cuajada de historias cual matrioska rusa. A los 22 regresé. Mother seguía unida a El Comandante y el país sufría la muerte de su talento. Se desangraba. Desaparecían sus jóvenes, o nos marchábamos, de aquel infierno en el que nadie hablaba, el No Te Metás llenaba las mentes de la clase media. Me hicieron bajar de un autobús por llevar barba, me la quité. Un amigo desapareció, El Comandante logró que reapareciera, estuvo dos meses en un sitio sin clasificar. Me volví a matricular en la orgullosa Universidad de Córdoba, pero era un campo militar y sus alumnos estaban dotados de una nueva emoción: el silencio. Duré un semestre en esa institución. Por las noches me despertaba sudado, no entendía que la vida que me rodeaba era distinta. La luz de Barcelona seguía dentro. Abandoné la casa de Mother, me fui a vivir con un grupo de estudiantes, se dividían en los de la sopa boba y la envidia y la de los extraviados. La muerte nos rodeaba, pero la televisión solo mostraba militares y misas. Los curas rezaban con ellos. Un día visite a un antiguo amigo. Se había hecho comunista (¡si hasta esto era irreal!) Me llevo a la cocina y desmonto un cajón, de dentro saco un libro antiguo: ¡El Marxismo leninismo de la Unión Soviética! Para él aquello era un botín, para mi algo tan antiguo e irreal.

Y al vivir en lo irreal decidí regresar a Barcelona. Nuevamente volvía a lo conocido: dar tumbos. Ver espacios donde la libertad personal la debías conquistar diariamente. Mother me despidió, al ritual lo practicaba muy bien. Lloraba, hablaba de la separación, gesticulaba y confiaba en que nos veríamos. En este segundo regreso rompí todo lo que me ataba.

Detrás quedo un país que aún debía ir a la guerra con el Reino Unido por las Malvinas, o quitarse los militares, o alimentar otros tantos años a los peronistas-populistas. Mother seguiría asistiendo a ello con El Comandante. Mi memoria se cerró durante años—: digamos que la sed se calma con amores nuevos y las traiciones se olvidan poco a poco.

La caricia de la vida (de Memorias…)

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El miércoles libero (lo pondré en gratis) este libro de Memorias personales, escrito a partir de un dialogo fluido entre los e-mails de mi prima-hermana ya fallecida y yo. Juntos leimos, juntos escuchamos un dialecto piamontés, juntos nos transformamos en escritores —:ella para sí, en mi caso para para los demás; publicaré algunos fragmentos todas las tardes.

La caricia de la vida

“Creo que los seres humanos somos increíblemente tontos para aprovechar momentos y situaciones (o mejor para desperdiciarlos, sin darnos cuenta que son únicos e irrepetibles”. Pág. 149 Monica Nigro.(1)

Cualquiera puede suscribir esta frase(2), cuando caminamos por la cercanía del agua y esta se mece, va y viene, sentimos que la energía de la vida nos llena hasta respirar nuestro sentido final en esta rara caminata por el tiempo.

Pero al vivir, la cercanía de un amado, elegido, rabiosamente elegido, nos dejamos sobrellevar por la rutina y no practicamos señales de amor. En esas horas previas a la noche, algunos dormimos y otros cargados de las dificultades de sobrevivir no tenemos esa fuerza del alma para decir: ¡Cuéntame! Habla desde lo profundo de ti que estoy a tu lado en silencio y acompañándome.

Creo que los seres humanos bobalicones y abstemios nos cargamos tanto de rencor o de ambición que perdemos una parte de la vida en soñar territorios alejados sin acercarnos a esa caricia que nos ha brindado el intercambio de la vida.

¡Amemos!

Notas

(1)  Pág. 149 La llegada de los Italianos Mónica Nigro Re

(2)  Pág. 002 Juan re crivello Memorias de un hombre estúpido

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