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Barcelona / j re crivello

Elvira TresDedos: Estoy sin tinta -06

Elvira Tresdedos cover

Amigos, regresa ElviraTresD, y me decanto por este nombre -j re

Había quedado en la casona de la parte alta con Elvira TresDedos, el mal humor me seguía detrás. Son esos días que uno se pregunta ¿Qué narices me pasa? Pero aquello sigue presente. Repase mi lista mental, llevaba mini grabadora y sitio para apuntes y un bolígrafo que se me había acabado hace una hora. Algo siempre falla —pensé. Seguía en el aire los casi treinta años de esta mujer escondida en un grupo de la alta sociedad pero que muchos daban por desaparecida, me recordaba a la amnesia sobre la amante del ex rey Juan Carlos, esa tal Corina quien vivió con él y nadie dio cuenta hasta que estalló el escándalo de la caza de elefantes en África. Toque el timbre, me hicieron pasar al final una empleada con una fregona inmensa insultaba en ruso mientras limpiaba. Todo iba mal —volví a pensar. Me llevaron al salón rojo, según dijo la empleada. Una habitación rectangular con unas cristaleras que daban al jardín, dos o tres sillones dispersos y donde me senté. A mí alrededor tan solo una mesa baja y dos sofás frente a frente. Elegí el de la izquierda y me dispuse a esperar. Pasados cinco minutos por mi lado derecho sentí una ráfaga de colonia a lavanda. Me gire. Elvira TresD estaba de pie sonriendo. Me levante y trastabillé  y sin cortarme dije:

¡Hoy es uno de esos días que todo sale como el culo! Ella no se inmuto y me extendió la mano, el saludo fue cordial pero gélido. Nos sentamos y pude ver su falda que llegaba con dificultad a cubrir sus rodillas. Vestía en colores turquesas sin alhajas y con un reloj verde muy pequeño. Ella dijo:

—Los malos días preceden a aquellos en que la sensualidad se despierta. La vida está compuesta de miles de días grises, algunos malos y muy pocos donde el alma está inquieta. Pude copiar todo ese decálogo de golpe, pero mi bolígrafo estaba en desuso. Sonreí para decir:

—Estoy sin tinta. Es decir me he quedado sin bolígrafo ¿Podría dejarme uno? Elvira TresDedos volvió a sonreír. Sin darme cuenta una señora que se mantenía expectante me acerco uno.

—¿De qué hablaremos? —preguntó.

—Si le parece podríamos organizar un poco su vida. Ud. estuvo casada con…

—¡Tres! Por ello soy Elvira TresD. En su momento decidí cambiar mi apellido que era un horrible Gonzalez por este TresDedos.

—¿Y cómo lo hizo? “Un amigo hace años me ayudo. Siempre hay amigos. Las mujeres tenemos un don y a la vez un castigo. Nos sabemos mover y hacer que otros hagan cosas por nosotras”.

—¿Tan poco espacio les hemos dejado los hombres? Ya me había arrepentido de esa frase. Es que este día me alejaba de todo metiéndome en un lio detrás de otro. Ella pareció escuchar para contestar.

—A veces la vida te da lo que es posible, tú debes sujetarla y empujarla. En mi caso me violaron con 17 años en el piso 22 de ese hotel más famoso de Barcelona. Aquella noche luego del servicio, se aproximó un político socialdemócrata con coca hasta arriba y me empujo contra un cuarto trastero. Y… como vera, aún vivo. Esa fue mi primera oportunidad para entender el mundo de los hombres cargado de medias verdades y oscuros fanatismos.

—¿Daria su nombre?

—No. Determinados hombres usan su poder para encumbrarse y se rodean de personas destruidas. Aquella planta 22 para mí fue un lugar donde aprendí mi oficio.

—Su… ¿oficio? Vi que se ponía de pie y abría la puerta al jardín, no muy largo con una palmera alta y pequeños jardincillos verdes. Caminamos en redondo casi diez minutos. Un biógrafo debe estar en el papel, debe conocer a su personaje pero aquella debe entregarse. Aun estábamos lejos de ello y por ello pregunte:

—¿Le parece bien que nos veamos dos o tres veces a la semana?

—Tres. Este es mi número —dijo mirándome con una sonrisa maliciosa. Y agrego:

#Hoy refrescará. Verá que esta noche su novia le corresponderá. Quise decir que no tenía, que tal vez era un bulo para terminar la entrevista y así fue. Serían las 20 horas y estaba en la calle. Dos aceras más abajo entre en un bar, en la barra pedí una cerveza. Mire hacia el fondo del bar y desde una mesa con una sonrisa me correspondieron. Me dije: esta será mi novia y fui hasta allí para pedir fuego.

¡Qué horrible! Son las diez y ¡aún estamos en la cama! —dijo Nora. Se vistió con prisa para despedirse. En mi interior la sonrisa de Elvira TresD y su aviso latía. Escribí en una nota: ¿Será bruja?

 

 

 

 

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Elvira Tresdedos -Portada-

 

Amigos les presento otro de mis proyectos para 2018 -j re

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Elvira TresDedos: ¿Truco o trato? -05

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Escribir al estilo de un folletin es muy agradable amigos y ElviraTresD enamora por su intriga -j re

Dos días después al regresar de mi casa del lago, en mi piso todo parecía normal, pero debajo del cartel de #¿Truco o trato?, aparecía garabateado una dirección y una fecha. Era para esta tarde a las 6. Debía darme prisa. Mi desconocido no esperaría. El bar a las afueras de Barcelona, cerca de la montaña era algo moderno de neones azules y rojos donde solo servían te frio. Que cosa más rara — pensé. Pedí un té verde con anís, fuera hacía frio, Barcelona como cruel señora que teme a las bajas temperaturas se protegía. En esta urbe sus habitantes solo se malcrían en días de sol y calor, y hoy era de aguantar un poquitín. Estaba sentado en un ventanal que daba a la calle, fuera se detuvo un coche Mercedes negro y de él se bajó una mujer de cabello platino con ondas al estilo italiano y un abrigo negro pero con tacones de aguja no muy altos. Me distraje siguiéndola hasta que pude verle frente a mi mesa. Me saludó y dijo con una voz que raspaba levemente.

—Soy ElviraTresD. ¡Casi me desmayo! Representaría los 40 años, se quitó el abrigo y un vestido negro con un collar de perlas blanco le atrajeron a la silla. Pidió un té con gotas de cazalla (1) y recorrí despacio unas leves arrugas alrededor de sus ojos. Sí, era una mujer de las que la vida clama a protagonizar las aventuras que los mortales leemos en las telenovelas mexicanas.

—¿Se sorprende? —dijo.

—Mis cálculos era que estaba muerta o desaparecida. Un biógrafo solo escribe sobre personajes desaparecidos en la nada de la historia o crueles tipos que el poder les ha llenado de medallas. ¡Me he quedado sin tema! —agregué desconsolado. Y pregunte: ¿Su madre aún vive?, aquella a la que le escribe en sus horas bajas —agregué.

—No, ella falleció el año pasado, a los 90 años. Pude observar que mantenía una postura enhiesta casi sin abandonarse a la confianza y mantenía el usted. Puede Ud. escribir sobre mi si yo le ayudo, a veces ElviraTresD es una máscara que me protege.

—¿Dónde vive actualmente?

—En la zona alta de Barcelona, en un caserón que me compro mi último marido. Me dedico a pintar.

—¿Y no sale nunca? Una sonrisa se disparó en ella, los dientes atados unos a otros con un blanco brillante le dieron más belleza.

—¡No soy una estúpida solterona! —exclamó. Salgo con amigos y merodeo las noches de otros. Esa frase me dejo frito, ya no tenía biografía, pero si una estupenda mujer que pisaba el siglo. Tal vez podía vender el reportaje a los de Hola o alguno de la prensa rosa.

—Me gustaría entrevistarla o preguntarle sobre aquel caso del piso 22 del hotel o sobre lo que ha hecho los últimos 16 años —dije.

—Alguien quiere chantajearme —confesó, y el material en su poder es para ellos vital. ¿Está a buen recaudo? —preguntó.

—En un banco —dije. Se me daba bien mentir. Pero el zócalo debajo de la escalera era imposible de abrir. De nuevo di un cambio a mis planes, sería un libro con su nombre. Se lo propuse y no dijo ni sí ni no. Solo me invito a su casa para hablar, seria dentro de dos días. Íbamos de dos en dos estuve a punto de decir. Sus labios se movían con tal sensualidad que estaba metido en un sopor cuando el chasquido de sus dedos me dejó oír su dirección y la última frase antes de ponerse de pie y salir ondulante y montarse en su Mercedes negro:

#Le avisó…: cada centímetro de mis historias están escritas con pólvora.

 

 

 

Elvira TresDedos –y la planta 22 -04

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Amigos. Estoy disfrutando mucho con este relato breve, a algunos los he re-escrito desde cero. Creo que queda un capitulo… ni yo lo sé -j re

Al regresar al pasado, hemos descubierto que Elvira dejo atrás su loca aventura con el sacerdote de su pueblo un tal Brecco casi al cumplir 17 años. Impulsada por una llamada reptil –diríamos de aquellas que aparecen en nuestro móvil cuando nadie les ha preguntado y ellos necesitan vender-; pero se lo tomo en serio y con la Secundaria acabada llego a Barcelona. Como todo el mundo lo hace, caminando por las Ramblas y subiendo por ese paisaje de la gran ciudad. Previamente en su DNI había falsificado los 18. En esa primera etapa se le conocen multitud de empleos  y nos interesa describir el intenso laberinto de su vida social de aquellos años, pocos pero no tan superficiales como algún cronista recuerda en la prensa rosa. La madre de Elvira nos ha permitido acceder a una parte de la abundante relación epistolar que intercambió con su hija. De lo cual hoy presentamos algunos ejemplos. Para un cronista-biográfico sería más fácil suponer que esta relación materna filial es un saco de mentiras, pero su lectura nos permite ver una mujer que evoluciona, y describe de una manera descarnada su sociedad.

Barcelona, 12 de enero de 2005

Querida madre

¡Esta ciudad es la leche! He conseguido trabajo de limpiadora en un hotel cinco estrellas, está en la ciudad Olímpica, me toca el turno de noche y me llaman para situaciones insólitas, desde el derrame del café mientras un artista ve la tele después de un concierto, hasta cambiar las sabanas en una violación consentida. Anoche sin ir más lejos subí hasta la planta 22 y me hicieron pasar a un reservado que gestionan para casos extremos. En ella un cantante de rock muy famoso estaba estrangulando sus genitales para obtener más placer y se vio sorprendido por una subida de azúcar –me refiero a una subida de coca, ese nuevo polvo que les alegra la vida a estos desaliñados del canto- pues bien, mi jefe y yo cortamos las vendas que le agarraban el paquete y llamamos a un médico privado que le realizo un lavado de estómago. Luego lo cambiamos de habitación y tuve que limpiar su estropicio. Pero ¿sabes que me llamo la atención? Le acompañaban dos tipas de sesenta años –casi de tu misma edad- que estaban vestidas de gatas y metidas en su papel, solo maullaban, pero su agresividad aconsejo ingresarlas en una clínica cercana. De sus ropas he podido quedarme con una gargantilla de metales dorados que hace juego con mi nuevo vestido.

Nota: He alquilado piso con tres estudiantes en una finca de la ciudad Olímpica y la gente esta tan entusiasmada con comprar que los bancos te ofrecen pisos a 50 años. Un beso Elvira@tresD

Barcelona, 8 de julio de 2006

Querida madre

En el hotel tenemos mucho trabajo, es verano y Barcelona está llena de turistas. Trabajo casi 12 horas diarias y el departamento de limpiezas se ve desbordado. Suelo comer en el mismo hotel y razono que sería de mí sin este trabajo tan agotador. La ciudad está llena de extranjeros que buscan conocer el espíritu Barcelona y yo me pregunto: ¿será cierto que existe? Un beso Elvira@tresD

Nota: Me he cambiado de piso, vivo con un señor y una señora mayor que me alquilan una habitación y me limpian el cuarto. El señor es un poco raro, por la noche le pongo llave  a mi puerta por temor a que los sonidos que vienen de su habitación no sean tan irreales. En la ciudad se ha puesto de moda beber antes de acostarse y los amantes dejarse llevar por sus inhibiciones. ¡Es la leche, se aman sin bondad!

Hemos regresado a los sitios donde trabajó en ese periodo y hecho preguntas a los antiguos trabajadores del hotel, algunos responden con vagos recuerdos de su paso por ese departamento:

R Ramirez confiesa: “ella asumía que limpiar por la noche las habitaciones VIP era una caja de sorpresas y guardaba para sí muchas anécdotas”; o Elba Perez nos dice: “se fue del hotel debido a un desagradable incidente con una clienta VIP que se enloqueció y le llamaba cada noche para tareas ingratas y su jefe no le respaldo”; o Para M R –que prefiere su anonimato: “Pudimos comprobar que aquella dinámica del hotel había puesto en el foco de los servicios a la concesión a sus VIP de baños y saunas o regalos emocionales que acabarían mal. Para ella tan joven supuso una experiencia arriesgada y muy acelerada”.

Pero ¿qué ocurría en la planta 22 en aquellos años? El silencio al respecto está marcado por la dirección del hotel, pero los ingresos en la clínica vecina fueron en aumento en temas relacionados con drogas. Elvira Tres Dedos lo resumiría bien en una carta corta y ambigua del último año del 2006 antes de cambiar de domicilio:

Barcelona, 26 de enero de 2006 Querida madre:

La planta 22 es un registro de personas que sujetan su fama y esconden sus vicios. Esta noche un político conocido ha solicitado un enema y sus resultados han sido su ingreso por deshidratación. Mi jefe me ha dado vacaciones para calmar los ánimos del “departamento de especialidades medicinales” como le llamamos en broma los que aquí trabajamos. Un beso Elvira@tresD

Este cronista pudo entrevistar al director de la época, quien acepto contestar algunas preguntas. R Zar, un agudo despachante de hoteles de lujo ya retirado, de complexión atlética y ganador de concursos de radio en los 50, por sus virtudes al cantar los boleros más famosos, al llegar a la pregunta: “¿Qué ocurría en la planta 22?” Él contesto:

—Bien, en esa planta –la 22, la  remodelamos a finales del 2006, solo nos consta que su función había superado las expectativas de excelencia -trazadas en su diseño original, y  escapaba de nuestra gama de producto -por su variedad, con lo cual la suprimimos de nuestro catálogo de servicios”

Al revisar las notas para escribir su biografía aun me quedan los últimos años de su vida, pero son las tres de la madrugada, me pregunto si las amenazas que he recibido estos últimos días tienen que ver con estos documentos. Al levantarme voy con ellos hasta un falso agujero debajo de la escalera, quito un ladrillo y los dejo dentro de una caja. Al regresar, quemo todas las notas que hay colgadas aquí o allá. Fuera hace frío, un cadáver se desplaza por Barcelona y yo tengo las claves, con un toque de ironía dejo un cartel pegado en la pizarra de corcho:

#¿Truco o trato? ¿Buscas algo? Me marcho a dormir a mi casa al lado del lago, regresaré en dos días.

 

 

Hummm! Ya esta próximo…

Amigos una nueva iniciativa que estamos preparando… Ya iremos revelando -j re

banner-concursoCulturaerotica.com &

FlemingEd! Editorial

Convocan a todas las personas a su I Concurso Internacional de Relatos Eróticos “La sensualidad de las palabras”.

Elvira TresDedos: La reina de copa baila enganchada a su amante. -03

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Amigos esta historia —que veo la siguen muchos, acaba mañana. Sí tal vez todos despedimos esta extraordinaria mujer que a traves de un folletin nos invita a seguirle — J re

Inevitable, en situaciones en que los amores sólidos se derrumban, Elvira TresDedos carece de referencias. Su abandono del hotel a finales del año 2006 le llevo a una zapatería. Vendía calzado para novias destronadas, señoras de buen pie y pocos escrúpulos, a galanes venidos a menos de tanto asediar jovencitas y como no, sus clientes estrella: solidas amas de casa que le contaban al oído viejas historias de amor en cinco minutos, antes de haber dicho “si” a su marido glotón y lleno de barbilla grasienta. Ella, las recordaba por la noche, hacia madejas de aquellas insólitas memorias íntimas y las transcribía a una libreta de espiral de tapa roja y 200 páginas y decían algo así:

—Mi marido se descalza por la noche y pretende un sólido amor sin acercarse con una pose de amante. Solo un gatillazo seco y luego me atraganto de chocolate hasta la madrugada. “¡Ah! –exclamaba Elvira, es una rubia medio despeinada pero aún una verdadera diosa del sexo”.

—Mi marido fue hasta la clínica de pómulos hinchados y senos gigantes y pretendía que me hiciera un implante que se pareciera a los de la Alaska –la cantante, ¿la conoce?… Me resistí y los elegí de tamaño secretaria de médico-que-trabaja-para-parturientas. ¡Se imagina! –diría una señora ya mayor, con dos hijos a cuesta y ojos vivaces.

—Mi Juan está loco por recibir el catálogo de lencería que nos envía una amiga y aconsejarme como vestir para él. En mi caso estoy hasta aquí –y realizo una marca a la altura de su frente- de sus fantasías de follar, le he dicho a mi amiga que este mes el catalogo sea de ropa interior de hombres y cubanos consumidores de hormonas. ¡A ver si escarmienta! –repetía, una tal Margarita, una elegante señora de 30 años que cambiaba de zapatos cada mes., siempre pagaba con tarjeta y fumaba un cigarrillo detrás de otro.

—Mi marido estuvo en la guerra de Irak y mantiene su ceño fruncido desde que regresó. Según él, las españolas debemos ir sin vello –como las moras en su interior-; como las que habrá conocido allí; y me imagino además un… ¡si a Ala! para pronunciar unos ruiditos de satisfacción cual máquina adiestrada y perversa. – confesaba una señora morena que vestía con colores vivos y collares comprado en los chinos.

Y así todo el día, al vender un zapato se comprometía en las lindezas de sus clientas y aquel negocio se parecía cada vez más a una relación de confidencias que ella asumía como propias. En aquel 2007 comenzaron algunas cartas, escritas en papel, con sobre de color aceite y en la cual ella dejaba ir sus temores, cambios o dudas o inclusive sus dificultades:

18 de enero del 2007

Querida madre He dejado el piso donde vivía, porque el marido afeito con una navaja a su esposa y desperté a las cuatro con golpes en la puerta de la vecina. Estaba cubierto de sangre y lo que lloraba aquella perdida. Me asuste, pero tuve la valentía de llevarle a la cocina y darle un vaso de soda mientras llamaba a la policía. A la pobre señora la vistieron de gala y la enterraron sus dos hijos en un cementerio del centro de Barcelona –creo L´Hospitalet- él fue a prisión y comparte celda con dos violadores. Si todo va bien tendré que declarar dentro de dos años. Un beso Elvira@tresD

26 de enero de 2007.

Hoy he jugado a las cartas en casa de un amigo y la reina de copas me ha salido en todas las partidas, ante tal coincidencia, le he preguntado a él si era ello un aviso, y me ha dicho: “solo comprendes la vida cuando te desmelenas” y aunque te parezca un poco fuera de lugar él me ha invitado a ver la mesa por debajo. ¡Un baile de la reina que ha concluido en una gesta! Luego en esa posición hemos pasado la noche. Te confieso. ¿Debajo de una mesa todo adquiere más sentido? Un beso Elvira@tresD

Elvira Tres Dedos trabajo en aquella zapatería hasta que un día al abrir el periódico los titulares daban como cierta una información aparentemente inexplicable “los Euros desaparecerán” por ello decidió cambiar de trabajo y con todos los ahorros alquiló una granja a la salida de Barcelona desde donde comenzó una nueva etapa más sólida, que ella definiría como “unida a la tierra”. Siguió escribiendo a su madre y las notas de las confesiones de sus clientas las guardó en una caja de cartón, con un título llamativo: Confesiones de amas de casa que buscan el amor verdadero. Hasta que un día se las dejo a una sobrina de 7 años y aquella pintos soles, lunas y caballeros y damas y brujas antiguas. Cuentan que cuando Elvira@tresD vio el resultado se enamoró y fue hasta una imprenta del pueblo. Allí hicieron un libro de colores con una tapa de una señora rubia regordeta con un abrigo de pantera. Elvira Tres puso al final de cada libro una carta del Tarot que decía:

#La Reina de Copas siempre parece tener la respuesta a todas las preguntas en lo que hace a los sentimientos y su gran capacidad para la compasión, hace que sea una persona que fácilmente conecta con lo que la otra vive o está sintiendo.
No existe nadie que tenga tanta intuición como ella (1)
Notas:
Tarot La Reina De Copa

Sugerencias del la Reina de Copas

  • Maneja la derrota con gracia
  • Fortalecernos y prepararnos para defendernos de las adversidades
  • Sigue adelante y el éxito llegará a ti

Aspectos negativos del la Reina de Copas:
Inmoralidad, deshonestidad, deslealtad, insensible a las necesidades de los demás. .

Palabras claves del la Reina de Copas:
Artística, afectuosa, figura de Ia madre estable.

Elvira TresDedos -02

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By J re crivello

El lugar donde ella vivía era una calle rodeada por diez edificios a lo máximo. Una carnicería, un bar y una cuesta empinada que acaba en un lago. Los recuerdos son imprecisos, se ulceran con el paso de las horas. Elvira Tres Dedos había dejado a los 16 ese látigo de arena en una poblada región de montañas y pinos. Hasta allí el dique seco de la madre había dejado crecer a siete hijos. Y puestos a elegir, al ser ella la primera antes de cerrar esa fábrica biológica, el pueblo ya estaba harto de las aventuras de los TresDedos. La choza donde comían y bebían era abierta por un lado, y con una puerta en su entrada para disimular tanta hambre interior. El padre se marchó no antes de los 14 de su cumpleaños. Ella parecía empujada a buscarse la vida. O algún mocetón con dinero y resistencia para salvar esa amanerada forma de vivir a salto de mata que fundaron sus padres. Con 16 era virgen, aunque su conocimiento de las interioridades de los hombres estaba más que fundada. Ya bien con sus hermanos y aquellas siestas de exploraciones autocomplacientes, o al ver a su padre destrozar el camastro vecino subido a la neumática resistencia de su madre. Y algún turista que en verano pasaría cercano y sin reproche.

De eso, le interesaba hablar: de un flaco, chupado por la injusticia de la decadencia barroca del país y que le habían traído de visita unos tíos para deambular atropellado por esas calles, hasta que ella le recogió. Decidió eso si esquivar sus manos y abrirle la vida a los sentidos del olfato, el oído, o los sabores de los labios y la lengua. En esa insistencia por sorber y oler paso el verano, no fue dramático, pero el calor que despedían sus cuerpos era irremediable, no pasaría de unos meses más hasta que su abstinencia reventara en una fría inmersión al sexo abierto y llano. Pero S. Well se marchó el mismo 31 de agosto y ella vago por las calles hasta comenzar su último año del cole. Y su vida cambio, en los meses que siguieron, había aprendido el arte de preparar el acceso a la belleza del amor, de lo que dedujo que su próxima presa seria de caza mayor.

R Brecco, era el sacerdote que daba misas cada 15 días en una iglesia llena de pájaros y con poca luz. Aquella miseria de ilusiones en la religión se encendía cada cierto tiempo y su sacerdote echaba el sermón de los desasistidos y los enfermos; o de lo mal que estaba el mundo con sus corruptelas y mezquindades, pero ese día preso de alguna influencia fuera de lugar se le dio por hablar de los matrimonios que tienen hijos –de su deber y aquellos que fornican en nombre de Dios. Ella no entendió nada y se le ocurrió preguntarle al padre al final de la misa en un apartadillo: Padre: ¿la fornicación es un vaso de angustia o remedios para los matrimonios que se aburren?. El dio vueltas al asunto, y dio largas, hasta pronunciar la frase:

—Si luces bien, accedes a la sala donde se escuchan unos ruidos y unos antojos. Elvira TresDedos se ilumino de aquella idea y mirándole dijo:

—Veo que pan y circo van juntos, y Ud. administra bien en ambos –y dejo una piececita de barro encima de un alfeizar. El sacerdote se acercó para verla. La vasija de barro llevaba dentro una multitud de espinos de una planta de la región que actuaba como potente afrodisiaco, pero si se bebía en demasía llevaba a la muerte. (1)

R Brecco dejo su tarea a los pocos meses por una extraña transformación al que en la región y en los manuales de medicina desde hace años denominan Cervicitis (de la doncella), una enfermedad que solo se da en mujeres, pero que en su caso adquiría tintes dramáticos al producirle una inflamación y alucinaciones. De hecho nadie imagino su origen, nadie salvo nuestro sacerdote que repetía sin cesar que aquella infausta salita hace meses alguien le enseñaría que la fornicación solo es un paliativo a los males del alma.

 

Notas

(1)    Abrótano. Se le conoce también con el nombre de “perdición de doncellas”.

(2)    Cervicitis: La cervicitis es muy común y afecta a más de la mitad de todas las mujeres en algún momento de su vida adulta. Los riesgos abarcan:

* Comportamiento sexual de alto riesgo
* Antecedentes de enfermedades de transmisión sexual
* Múltiples parejas sexuales
* Sexo (relaciones sexuales) a temprana edad
* Pareja(s) sexual(es) que se ha(n) involucrado en comportamientos sexuales de alto riesgo o ha(n) tenido una enfermedad de transmisión sexual

 

Elvira TresDedos -01

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by j re crivello

Al cruzar la calle, pude ver su mirada indiscreta, Elvira Tres Dedos, perteneciente a una familia cercana y triste, me estaba indicando que esa tarde de domingo algo no marchaba bien. ¿Qué hacer? Uno no puede ir detrás de una blonda mujer que es vecina y crece con un grupo de apartados sociales en una casa de odio. Pero me llevaba hasta allí el instinto y me propuse no hacer un paso menos que aquella fugitiva. Elvira tenía 20, en mi caso una cuarentena, desigualdad social, de sexo, de edad y mucha intriga. Nada más que al doblar la calle, una parada de autobús y la casa. Ella se detuvo en la puerta y perezoso fui a dejarme caer casi a su lado. Dije:

_ ¿Aquí para el autobús que va hasta el cementerio?

_No, aquí para Ud. Y… su intriga –respondió. Era bella, ajada y tenía esa dulzura de los abandonos. –Insistí:

_ ¿Vive aquí?

_Como Ud. lo sabe y todo el barrio -respondió. Me levanto por la mañana y desde mi departamento puedo describirle las tareas de solterón de Ud. realiza en la terraza de allí detrás. Desde mi casa hay un espacio suficiente para ver cada reserva de suelo que deja en su caminata. Se refería quizás a mi manía de poner los pies y marcar las baldosas para evitar el miedo a caer en desgracia. Siempre imaginaba que al subir a una terraza me atraparía un viento helado de esta zona de Barcelona para dejarme sentado y triste encima de una ola en el Mediterráneo. Descubierto mi juego pregunte:

_ ¿Y tú porque me sigues?

_Por lo mismo que Ud., por el acento que ponemos ambos en sorprendernos al fisgonear cada laberinto de nuestras vidas.

_Pero, si podrías ser mi hija

_Ahora me va  a salir con el prejuicio de las lolitas –dijo torciendo la cara.

_ ¡Que!

_Si, esa historia que mantiene en vilo a los solterones de alrededor de los 40, entre fantasías y compromisos  no se atreven con chicas jóvenes por miedo al qué dirán. A lo que ofendido respondí:

_ ¡Ja! ya ha pasado el tiempo de… iba a arremeter con aquella salida de dolor, o de vagancia extrema de un corazón solitario, pero cambie y dije: tal vez tienes razón, pero tu vives con tus padres y sería un escándalo. Ella levanto la cabeza y esbozo una sonrisa llena de talento para responder:

_ ¡Cásese conmigo! y no habrá escándalo. Mi vida se vino abajo, yo, yendo de compras al Mercadona, arrastrando carros, planchando o yendo al cine con una colegiala, quise desistir y poner fin a tamaño invite:

_ ¡No!, es demasiado.

_ ¡La vida es demasiada! –respondió esta lolita de barrio -y agrego: la vida es lo que tú quieras hacer con ella –moviendo una pierna que dio en la puerta

_No, no me atrevo, soy de los que desisten de…

_De tanto amar, del miedo a que… enloquecerás –agrego

_No… Me atrevo

_Hasta aquella valla -¿la ves? Corremos los dos, quien llegue primero decidirá. –Y corrió. Me deje ganar. Me deje avisar por una nube de ilusión que pensé seria domesticada, pero la cual me arraso.

 

Elvira Tres Dedos compro dos chalecos salvavidas y los puso a la entrada del saloncito que tenía en mi piso. Hacía tres días que se había trasladado. Tan solo murmuró “si alguno se hunde puede tirar de la manilla”. Con ello pretendía recordar que comenzaba una larga carrera entre el cuarentón y la lolita. Aquella tarde se lo explique a mi madre. M. M. Pérez estuvo en silencio un largo rato, luego dijo:

_¡Te atreves con esa que era así hace unos años! La mano señalaba una altura de casi 40 centímetros. Mortificado respondí.

_Ahora no es así. Ahora está donde está.

_ ¿La llevaras a casa de nuestros parientes? ¿Y qué dirán las vecinas del barrio?

_Nada. Solo tendrán tema y conversación durante unas semanas luego se olvidaran. Y me marche, pero estaba preocupado. Esa mañana fui a comprar el pan a la panadería de toda la vida. Al entregarme la barra la dueña, una señora de mirada simpática y  que siempre me había producido alguna inquietud sexual, me dijo:

_Ha decidido vivir. ¡Me alegro!

No sé cómo se había enterado, pero en esta parte del barrio las vecinas aunque paseaban con cara de lunáticas guardaban en cada rosario las cuentas frágiles de los pactos de amor.

_ ¿Por qué a los solterones nos ven de esta manera?  No me contuve, vi que su respuesta fue un rayo.

_No son los solterones, es Ud. que está de muy bien y siempre le hemos puesto trampas y parecía dormido. Me subió un calor y por primera vez en años creo que hasta me sonroje. Una vez despierto el deseo, parecía que surgían candidatas a mi estupidez, ¡en todos lados! Y ¿esta señora estaba casada? Nunca me lo había preguntado, y la de la farmacia, aquella distraída y llena de reflejos que silbaba delicadamente cuando nos quedábamos solos; o la secretaria del abogado que pronunciaba el apellido Pérez como alargando la emoción; o la que me vendió el coche en la feria hace unos meses y me acompaño a probarlo poniendo tanta insistencia en que mirara el pedal de freno mientras se tiraba hacia atrás en el asiento.  No había reparado en ello. Ahora que descubría el amor aparecían detalles de la seducción que estaban envueltas en las largas horas de mi infancia. Una llamada del móvil me quito de mis pensamientos, era Elvira

_ ¿Traerás el pan o seguirás parado como un bobo en esa esquina? Te veo desde aquí y no se sabe si vas o te resistes.

_Voy

 

¿Ley o política?

Agradezco a Tucho G. Figueira su inspiración   – j re (Aparece también en Mundiario)

“Cuando hay confusión entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo real y lo imaginario, cuando la hegemonía de ilusiones, desmesura desencadenada, entonces homo demens sujeta a homo sapiens y subordina la inteligencia racional al servicio de los monstruos” Edgar Morín, La humanidad de la humanidad.

El sistema ha saltado por los aires. La mitad de Cataluña y gran parte de la izquierda española piensa que una jueza es desproporcionada. Nadie decía lo mismo cuando con 70 diputados los sectores nacionalistas se cargaron el Estatut (eran necesarios 90); estamos en un momento en que la ley como concepto que da legitimidad de las diferencias es cuestionada abiertamente por amplios sectores sociales.

La lucha bajo el franquismo consistió en la ruptura con un régimen que hacía de la ley una norma objetiva de su dictadura. Desde el poder se establecía hacia donde un ciudadano podía acceder u opinar. Hoy regresamos hacia ese antiguo campo de batalla español (y catalán) donde las opiniones se trasladan a la legalidad. Cada ciudadano agrupado en función de su ideología sueña con cuestionar el sistema, con socavarlo, con someterlo a su propia dictadura basada en sus propios deseos e intereses.

Cuando escucho al líder de un partido de izquierda o nacionalista decir que todo es un problema político, que en una palabra, la ley debe someterse a otros intereses surgidos de un futuro pacto que aún no existe, no deja de sorprenderme. Si entendemos por política aquel movimiento con capacidad de incidir, deducimos que ese liderazgo busca acomodar la ley a sus intereses del cual se ve sojuzgado o incomprendido.

Nos hallamos en una gran disyuntiva, ¿la ley debe ceder paso a cambios que solicita la sociedad? Es probable, pero será cuando surja el pacto y se acepten los acuerdos. Si solicitamos de los jueces que interpreten la ley violentándola es que aceptamos que la política está por encima de aquella.

Y con ello habremos vuelto a la tribu, o al franquismo, en la cual el Estado de Derecho cede su fuerza punitiva al capricho de la política.

¿Desea Ud. que la política lo domine todo? O tal vez le interesa que su sociedad descanse en la Ley. O seremos vencidos y existirá lo de siempre, la ley le afecta a los robagallinas y los demás se salvan.

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