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Barcelona / j re crivello

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Ley de Libertad Sexual

Hoy no escribo, protesto.

Si no soy capaz de protestar yo, con 65 años ¿quién lo hará? No necesitamos legislar sobre la sexualidad. Esta es una superchería de izquierdas como las ha habido cuando Franco legislaba sobre no besarse en público en las Ramblas de Barcelona.

Prou! Basta Ya! Esta vicepresidenta de Igualdad rescatará los peores años del Franquismo en temas de moral.

Podemos cambiar el Código Penal, pero eso no se llama Ley de libertad, sino tan solo… ¡has violado y te cae el marrón!.

J rick Regresa —y uno by j re crivello

Alargó la lengua y la removió dentro del plato, luego sorbió mientras a su alrededor se veía una nevera destartalada, dos sillas la cocina de los años 70 y un gato que movía la mano al estilo chino.

Para Nic Saylor vivir en Vilanova era como un naufragio. Llego hace años, trabajo duro y se jubiló. Nada de especial. Esa mañana debía hacer tantas cosas. Ir al médico, pasear con su coche, e inclusive tomarse un café. Pero estaba en una edad que siempre acababa resistiéndose a salir, resistiéndose a caminar, resistiéndose a hacer cosas que los demás hacían como si fuera una felicidad.

Su piso estaba detrás de la Casa de Amaparo, un caseron del siglo XIX que servia para dejar a los viejos cuando ya nadie los quería. A veces desde su terraza les tiraba migas de pan para ver como sus miradas seguían esa nieve en pleno verano.

En algunas personas toda su vida se condensa en su cabeza, en sus emociones. Es como vivir distraído y en lucha consigo mismo. Tocaron al timbre.

¿Quién será? —pensó

Al abrir una señora de mediana edad le dijo:

—Le traigo una buena nueva —y alargó su mano para poder ver Los Santos de los últimos Dias. La hizo pasar. Ella hablo un buen rato. La vida es pesada —pensó y la liberaré de tanta angustia por sobrevivir, de tanta culpa que arrastra.

Aquella noche, cerca de la carretera que va al pantano de Vilanova y la Geltrú la deposito en un contenedor de extrarradio. A su alrededor, dos televisores viejos y una lavadora le confirmaban que era correcto dejar un cuerpo en el final del consumo de la ciudad. La había bajado por el ascensor en un carrito de la compra gigante que le regalaron en Mercadona cuando compró dos jamones a 40 Euros cada uno. Se fumó un cigarrillo, luego guardo el resto y puso en marcha su Seat Ibiza del 92. Vilanova se veía pegada al mar allí abajo. Una fina llovizna la barría de Este a oeste. En su bolsillo el ultimo cuento de su escritor preferido de vilanova j re crivello.

Dos días después un tuit llego a j. rick

#Te espero en el café de la estación. Ha vuelto a aparecer el asesino de “las religiosas” Y la ha violado. Grow —firmaba

Al llegar a la estación pedí un cortado. Le vi aparecer a Grow por la puerta a mi derecha. Era una tarde calurosa. Estábamos en julio y aun pegaba en estas tierras un calentón. Todos íbamos hartos de bregar con el zumbido de los mosquitos tigre. Pero el llevaba una gabardina gris clara -de aquellas de los años 50. Y en el bolsillo derecho, sobresalía una botella de cristal con leche, de litro, de la marca Letona mezclada con menta.

Continuará…

The Pizza: Me he confundido de muerto

En los próximos días publicaré tres artículos de un libro re-editado ayer The Pizza -j re crivello Link a Amazon-Editorial Fleming

Me he confundido de muerto

Hay semanas que la intensidad emocional nos impulsa a ir detrás de una u otra situación. Luego llega el viernes y uno intenta reducir el estrés, pero sin regular. Al pasar por una calle uno observa un cartel en la puerta, escrita en un prolijo azul que anuncia una defunción familiar. En dicho negocio que es de varias generaciones a uno le impulsa a salir en dirección a la antigua iglesia del centro del pueblo. En el camino con la prisa uno se permite llamar a su esposa y a conocidos. La entrada al oficio está en obras, y uno debe intentar colarse por un espacio pequeño intentado llegar lo más cercano del atrio.

¿Que lleva en si nuestro común desaparecido?

Tal vez mortaja, aceite frito, amores, calumnias y algún error. En el desconsuelo familiar, uno cual testigo al azar sobrevuela alrededor de la ceremonia y observa disperso y errático, que quien se había marchado, ¡está vivo en la primera fila!, con sus ojos llorosos y firme. Y deduce que aquel amortajado que le trajo al mundo, camina al olvido.

Nada es como nos parece. Excepto. La fría almohada, o el té seco metido con su cubito en verano. O, la caliente lengua del amante, o la camiseta de algodón antigua y blanca.

Nada.

En la fría estepa, los lazos familiares se tejen dentro de un cubículo de madera y carne de alce. En la cálida madeja mediterránea, depende si estamos en la ribera de los católicos, occidental y lógica, ante lo cual le deseamos suerte y rezamos. Si es en la ribera musulmana, un río de lenguas femeninas nos aturde con un sonido visceral.

Una llamada en mi móvil suena, y me encuentra de regreso.

_ ¡Me vas a volver loca! Mi partenaire femenina, me recuerda que le he avisado de un entierro equivocado. La iglesia queda detrás. De la muerte pasamos al despertar de la risa.

Tan poco. 

Es el manto de frío y hielo. 

Casi, como un aviso erróneo. 

Comeré pan frito -en castigo y 

lavaré ropa el viernes.

Tibio y febril en nuestro error, le guardare en secreto (1).

(1) Poesía maldita juan re-crivello

Carta 2020: Talento y PYMES

Una parte de los autores de MasticadoresdeLetras están escribiendo sus cartas al 2020, en mi caso prefiero ser polémico, e invitarle a debatir conmigo. -j re crivello

Mi carta es al talento y las oportunidades. Muchas personas piensan que han dado suficiente para su empresa, y lo que han dado suficiente es para sus prerrogativas egoístas y comodidades. Una parte de las horas que estamos trabajando, las pasamos para justificarnos que estamos haciendo lo suficiente para nuestra empresa, si usáramos un 10% de esa energía para atender al cliente nuestra empresa sería más rica, más eficiente, su empresario dispondría de más libertad ante sus costes y generaría más ideas y proyectos. Y es probable que sus empleados no ganaran mucho más pero serían más felices.

“Conozco una empresa que sus empleados llegan a las 8:15 para trabajar para el cliente a las 10, o a las 14:30 para empezar a las 16. Y  luego cierran la empresa a la hora convenida (sin agregar ni un minuto más), con lo cual dejan de atender a sus clientes 5 minutos antes de lo que aquel le paga para ser atendido, para poder cerrar se entiende. ¿Y por qué llegan antes? Buen pregunta, para atender sus deseos egoístas.

Esta empresa es la única en España que funciona así. Todas las demás son eficientes y sus empleados se entregan a sus clientes. El 90 % de los empleos de España los generan y mantienen PYMES, unas empresas de cinco trabajadores como máximo. Todas poseen empleados que descartan usar el 10 % de esa energía y talento para ser más libres. La mayoría de ese 90% de empresas se sostiene con grandes limitaciones presupuestarias, y financieras.

¿Qué puede hacer el talento por mejorar la vida de las PYMEs? Tal vez reconocer que el crecimiento descansa en aceptar que tu talento es único y debes entregarlo sin especular con tu empresa. Con ello serás más feliz y tu empresa será más fuerte.

Mi carta al 2020 es a los empleados de las PYMES que deberían entender que solo saldremos de la trampa de los salarios bajos, no con la vision de Podemos de más legislación pues ello creará un mercado negro gigantesco, sino con el talento puesto al servicio de la oportunidad y del cliente.

¿Será 2020 el año de poner el talento en las PYMES?

Tal vez Ud. piense que no, pero mi carta queda en la mesa.

El más leído de 2019: Dados mágicos

Cuando escribimos nunca sabemos cuál de nuestros artículos puede ser atrapado por el interés del lector. A veces me preguntan con insistencia antes que publique su libro, mi opinión. Intento darla lo más somera posible pues considero que son los millones de lectores quienes le acompañaran o no. Si me detengo, en que lo escrito tenga fuerza y resistencia al paso de los años. Dados mágicos ha sido el más leído en 2019: 524 lecturas pone su contador. –j re crivello

by juan re-crivello

Cada sonrisa es intercambiable. Por un calcetín. Por una alcachofa. Por un tubo de dentífrico agotado y vuelto sobre si mismo para dar su ultima gota. En cada paso inescrutable de la vida intentamos cambios aleatorios de esta delicada arma para crear empatia. A veces hablamos, a veces obtenemos un retorno. Los Bip alocados que cualquier maquinaria humana utiliza para respondernos, observamos, están resueltos en una fractura: la del tiempo. Es una medida que corroe las esperanzas, o los afectos. En determinados momentos estos dados mágicos dan un numero que anticipa el fin del ciclo de la vida. Y… los que estamos cerca de aquel amado lloramos su perdida, como sintiéramos a nuestra fierecilla interior ahogarse ante la emoción que súbita: ¡nos atrapa!

En “las civilizaciones antiguas creían que sus dioses controlaban el resultado de los lanzamientos de dados, de modo que se recurría a los dados para tomar decisiones cruciales, desde la elección de gobernantes hasta el reparto de las herencias” El libro de la matemáticas”. Clifford A. Pickover pagina 30.

Los dados mágicos que da la vida, asaltan indisciplinadamente el reloj de nuestra existencia. La suman o la restan. Nada podemos hacer ante esta desdicha que altera nuestros compromisos. O tal vez rebatirle con más amor y delicadeza a los que nos rodean. Desde el girasol, hasta el perro o el gato, la amada, los hijos o nuestra corteza redonda y azul que vaga por el espacio.

La Tia Mari(3): ¿Le gustaría saber la verdad?

Mañana me voy de vacaciones a Malaga amigos (hasta el lunes), les dejo con mi Tia Mari, un texto publicado en mi blog retratodelinfierno que murió de exito al pasar las 500.000 vistas Adios, adeu, Chau, Ciao -j re crivello

¿Le gustaría saber la verdad? Esa es la frase de la papeleta de una iglesia cristiana que me entregaron esta mañana. Para los individuos modernos, que vamos con el ajetreo del trabajo y los rollos familiares, no deja de ser una pregunta estúpida. Diríamos al respecto que la verdad desde el punto espiritual no existe. Si es posible considerar  que muchos/as desean creer en algo, o buscan un sentimiento religioso que les compense de la soledad, o enfrentarse ael arbitrio de haber llegado al martirio de la razón, para con ello tan solo descubrir que la muerte es inexplicable.

Mi Tia Mari ante dicha pregunta, cuando tenia 8 años, solo fue capaz de responder: ¿te quieres quedar a crear malvas?. Ella siempre es la memoria distraída y antigua, que percibo se adelanta al horrible agujero negro que nos increpa desde la phýsis(1). Es la terca naturaleza que se empeña en desgarrar nuestro cumulo de paciencia, conocimientos y errores.

La nieta de Tia Mari esta mañana, al beber el yogurt, me miraba y el fondo de sus ojos, podía tener más años que Ud. y yo juntos. Ese es otro cambio con respecto a nuestra generación.

Los niños de hoy en día, ven, interaccionan y descubren el mundo adulto sin descanso. Es mas, sus abigarradas agendas y crisis existenciales maternas/paternas les preparan a abandonar el territorio de la inocencia. Hace dos días hablando con uno de 11 años,  me mostraba al final del cuaderno de mates, sus páginas sentimentales. Denominada de esta forma por él. Allí es donde sus fantasías o no, transcribían la educación sentimental.

Pero tal vez nos hayamos ido del tema, en una conversación con mi Tia, intente preguntarle al respecto. Se aliso el cabello, estiro su pierna izquierda encima del plegatin y harta de impaciencia dijo:

“La verdad es un nudo de mentiras que traspasamos con la hoja fina y maldita del cuchillo. Cada corte nos devuelve como una fina cebolla, una sucesiva mirada relativa. A medida que nuestro intelecto escruta. Somos mas sabios y menos impacientes”. Solo pude entender la parte referida a su forma de dirigirse desde el pulpito. Pude ver como ella, daba lecciones de una sabiduría inconclusa. Mi confusión me hizo recordar a una de mis abuelas italianas. Un día, estando presente en la cocina. Observe como ella cogía un plato hondo, le llenaba hasta la mitad con agua, luego con la tijera cortaba unos hilos finos que los dejaba caer dentro. Estos se movían dando una danza extraña. Ella miraba allí. Luego se daba vuelta hacia su interlocutor. Su cabellera rizada y tibia de canas, contrastaba con sus ojos verdes cabalgando en sus cuencos. Luego, decía suave: “a Ud. le esta pasando…”

Notas:

(1)Phýsis: Para los filósofos griegos presocráticos incluye el origen del universo, o el principio de todo.

*La educación sentimental. Flaubert

“El hilo principal de la trama gira en torno al enamoramiento del joven abogado Fréderic Moreau con una mujer mayor, Madame de Arnoux. Con la revolución de 1848 como trasfondo histórico, asistiremos a la evolución sentimental y moral de ese joven, reflejo de toda una generación y de un país y un tiempo que se encamina hacia la disolución de viejos valores.
Una gran novela del siglo XIX, en la que el autor recrea el espíritu del París de la época. En esa radiante capital, un joven de provincias en busca de fama y fortuna vive su secreto amor por una mujer casada”.
http://www.abretelibro.com/foro/viewtopic.php?t=8223

La isla -02

Desperté y el sol estaba fuerte y grande. Había decidido dormir en una cama hecha a media altura encima de un árbol, intente seguir los consejos de un tipo que se mataba cada día en la televisión. No fue tan difícil construir el manto de hojas verdes; al mirar a mi alrededor me encontraba varado en una explanada de unos 50 metros, hacia atrás el camino con el riachuelo que iba al mar, por delante otro ascenso que suponía atravesar un bosque para dar con el comienzo de la base del volcán y en los laterales se abría un antiguo sendero que corría cerca del riachuelo. De comida, en esta zona nada, ni siquiera los famosos cocoteros, pero llevaba aun algunos de ellos y desayuné, también pude cargar con agua mi cantimplora. Aquel tipo de la tele, que regresaba a mis recuerdos continuamente, insistía siempre que llevar agua era fundamental. Pero no tenía donde poner más. Puse pie en el comienzo de aquel camino y vi que se abría paso con soltura hacia la derecha, pero su ascenso era lento en dirección a la cima, aquello me recordó, un libro sobre la cocina de El Quijote. Cuando uno más cocos come, más recuerdos alimenticios crecen —pensé-. Era una copla que referida a algo así:

Hago yo mi olla
con sus pies de puerco
y el llorón judío
haga sus pucheros (1)

Y camino a un paso de un volcán, sus estrofas sonaban raras, ni había judíos, ni pies de puerco, aunque algunos cerdos del monte pude ver correr arriba y abajo. Pero ¡como matarlos! Como acercarme a un bicho que corre como un demonio, con un cuchillo pequeño, ni siquiera en los programas del tipo de la tele pude ver cómo hacerlo. ¡Lo bien que vendría un puchero ahora! Era mediodía y el final del camino me dejaba en otro rellano, abierto, sin muchos árboles y al final pude ver una choza. No era muy grande, estaba en un lateral, desde allí un precipicio abrupto permitía ver el mar. Di un par de vueltas y no había nadie, me acerque con cuidado, todo estaba abandonado. Dentro tres camastros antiguos, una cocina de leña, y ¡cuchillos! Por primera vez alguien estaba aquí, o algún naufragio anterior los deposito. Mire y pude ver una fotografía con tres personas, una pareja y una niña, la clásica foto de familia que era tal vez antigua. Decidí instalarme. Desde la puerta a la izquierda se podían ver dos tumbas. ¿Y el otro miembro?
Algo no encajaba. En el interior de uno de los camastros encontré una libreta, muy cerca de una especie de ventana, la abrí en el último día y señalaba diez años atrás; ¡imposible! -pensé-; de nuevo se alejan los posibles habitantes de esta isla en el tiempo. La cerré y la abrí en la primera página, en lápiz con letra alargada y ruda, decía:

Hemos llegado a esta explanada. Estamos bien. Con grandes esfuerzos hemos arrastrado hasta aquí lo que teníamos en el barco.

Nota:

(1)La cocina del Quijote, Lorenzo Díaz, página 57, cita de Quevedo. Edit. casa del Libro

Recetas & la Misión Apolo: Los Ñoquis de mi madre

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Houston vuelve a hablar:

-60 segundos.

Les queda un minuto de combustible. Armstrong sigue buscando un lugar más o menos seguro y cree ver un espacio. Es la ladera de un cráter. Imposible.

Sigue bajando. No hay lugar para aterrizar.

Y Houston dice:

-30 segundos

Silencio. En la Tierra, miles de técnicos de la NASA esperan. En la Luna, dos astronautas callan.

Y de repente: – Luz de contacto. Ok. Motor parado.

La misión a la Luna mostro que los sueños pacíficos también merecen un espacio en nuestras vidas. Diríamos que aparecen e iluminan generaciones enteras. Cuando llegaron a la Luna tenía 15 años. La edad que ahora un adolescente ha conocido la sexualidad, las drogas, las redes que le ocupan la mitad de su vida y le apartan de los sueños. Recuerdo que vivía en una ciudad de provincias de pocos habitantes, aburrida, de tardes insoportables y aquel fogonazo cambió mi vida. Estos hechos marcan la vida de millones de personas que despiertan en su búsqueda, no es que se transformen, no, diríamos que alumbran un piloto apagado que les transporta y globaliza. Es la fuerza que mueve a la ilusión del talento. Nos imbuye de un espíritu de competitividad que nos permite reducir los miedos y las venganzas sociales de odio, amor o envidia ante la posibilidad de participar de algo gigantesco.

400.000 técnicos e ingenieros crearon el alma del proyecto Apolo. Hoy no reunimos esa masa de talento para ningún proyecto que despierte la fuerza creativa de nuestros jóvenes.

¿Hemos fracasado los de mi generación?

Tal vez no, tal vez hemos creado las herramientas que alumbraran un cambio gigantesco. ¿Qué cual será? La Segunda Singularidad le llaman algunos, algo más sencillo, ya no estaremos solos, estarán los robots y la I. artificial.

¿Bueno? ¿Malo? Tal vez mi madre y otra de sus recetas tenga la respuesta…

Ingredientes para Ñoquis de patata. Receta italiana

  • 1 Kg. de patatas (os recomiendo patata gallega, son especiales para cocer)
  • 200 g. de harina de trigo
  • 2 yemas de huevo
  • Sal y nuez moscada rallada o en polvo (al gusto)

Cómo hacer ñoquis o gnocchi italianos.

Un tipo de pasta italiana que se elabora principalmente con patata y unos ingredientes básicos que siempre vamos a tener en casa: un poco de harina, yema de huevo y sal.

Partiendo de la receta básica admite además una gran variedad de ingredientes como el queso ricota, espinacas, calabaza, plátano, yuca, etc…

A la hora de degustarlos, se suelen acompañar de la salsa que más nos guste. Las más frecuentes son las salsas de tomate, y las elaboradas con algún tipo de queso.

Cuando hablamos de cocina italiana todo el mundo piensa en pasta fresca italiana, el risotto o la pizza, pero los ñoquis son también un plato tradicional en el país transalpino.

Hoy en día encontraremos ñoquis ya preparados en las tiendas y supermercados, listos para cocinar. Pero es preferible hacerlos nosotros mismos porque, como siempre se dice, “no hay color”.

Se elaboran de manera sencilla, con ingredientes básicos y tampoco son necesarios utensilios especiales.

Una gran ventaja de esta receta es que es perfecta para hacer con niños. Los más peques de la casa se divertirán de lo lindo haciendo la masa para los ñoquis, y además los iremos iniciando en el mundo de la cocina.

Antes de empezar con los ñoquis. Las patatas

  1. Cuando vayamos a comprar las patatas es preferible que las escojamos de un tamaño similar, porque así luego se cocinarán de igual manera, estando todas en el mismo punto.
  2. Ya en casa el primer paso será lavar bien las patatas, para quitarle la tierra o suciedad que puedan traer.
  3. Las cocemos sin pelar en abundante agua hirviendo, durante 20-25 minutos, dependiendo de la dureza de las patatas y su tamaño.
  4. Se cocinan con su piel para evitar que absorban agua durante la cocción.
  5. Pasado el tiempo, pinchamos las patatas con un tenedor o similar para comprobar si están ya hechas. Lo sabremos cuando al pincharlas, entra y sale el utensilio con facilidad (lo mismo que hacemos cuando horneamos un bizcocho).
  6. Retiramos de la cazuela y las dejamos reposar 10-15 minutos, para poder manejarlas sin riesgo a  quemarnos.
  7. En cuanto podemos echarles la mano, las pelamos y volvemos a ponerlas a enfriar otros 10 minutos más.
  8. Es importante que la carne de la patata esté templada, lo que nos facilitará manejar la masa con facilidad.

Preparación de masa y amasado de los ñoquis o gnocchi de patata

  1. Con un pasapuré o con un tenedor, machacamos las patatas para convertirlas en un puré homogéneo, es importante que no queden grumos.
  2. Enharinamos la tabla o la encimera donde vayamos a trabajar con los ingredientes.
  3. También echamos un poco de harina en nuestras manos para que no se nos pegue la masa de patata.
  4. Con el puré hacemos un volcán y en el hueco echamos la sal, un poco de nuez moscada molida (al gusto de cada uno, pero no os paséis) y las yemas batidas de dos huevos.
  5. Vamos mezclando con los dedos poco a poco, incorporando harina  en cantidades pequeñas.
  6. Seguimos mezclando y amasando con las manos añadiendo la harina que necesitemos.
  7. Dependiendo de la humedad de las patatas podremos necesitar más cantidad de harina para lograr la textura final.
  8. Debemos de conseguir una masa homogénea, sin grumos o partes duras, que sea flexible, blanda y no encontremos dificultades para amasarla. Tampoco se nos pegará a los dedos. Hacemos una pelota y dejamos reposar 10 minutos.
  9. Separamos un poco de masa y con la ayuda de las manos la extendemos haciendo un cilindro, que cortaremos en porciones (que serán los ñoquis) de 2 cm. de tamaño.
  10. Repetimos el proceso con más porciones de masa, hasta terminarla por completo.

Forma de los ñoquis o gnocchi de patata

  1. Los ñoquis podemos dejarlos lisos tal cual o darles su típica marca rayada.
  2. Hay un utensilio de madera especial para esto, aunque si no disponemos de él podemos hacer algo similar con la ayuda de un tenedor.
  3. Cogemos un ñoqui, presionamos contra la parte de los dientes del tenedor y lo hacemos girar, quedando un hueco en su interior y unas estrías o rayas en su parte exterior.
  4. Si os gustan más redondos, bastará con bolear cada ñoqui y luego darle la forma definitiva.
  5. Terminado todo el proceso vamos a darles el sencillo toque final.

Cocción de los ñoquis o gnocchi de patata

  1. En una cazuela con agua hirviendo y sal (en las proporciones habituales para la pasta: 10 g. de sal por litro) vamos echando ñoquis en cantidades pequeñas. Por ejemplo de 10 en 10, para que tengan espacio suficiente y no se peguen entre ellos.
  2. En un primer momento se irán hacia el fondo de la cazuela. Pasado un rato, comprobaremos que se elevan y comienzan a flotar en la superficie.
  3. Ese es el punto ideal de cocción. Retiramos con una espumadera y repetimos con el resto de los ñoquis.

Y ya estarán listos para añadirles la salsa que más nos guste.

Ruta 66 -03

1

Gas Station

Desgastada y fría. Es un canal intenso que transita América. Para escapar de nuestro destino. Para implorar a una bestia antigua. De soledad y ceniza

2

En la tibia noche. El vehículo devora kilómetros. Hace frío. La mueca del conductor ha desposado una doble ansiedad. Por conocer o admirar. Ante el viejo pasado que se suma sin arte. El fin, de este siniestro conflicto. Frente a la voluntad de vivir, frente a la impaciencia.

3

La carretera es un inmenso presagio. Donde tú o yo escribimos una página de aliento. Vemos el futuro como se encoge hasta partirse. De pronto le presentimos detenerse: una nube de ajonjolí nos dejará su marca.

4

Muda, sin estirpe. Un gallo, dos cuernos, una sentida cascada humana. Han parido América. Le han vaticinado su caída. Por este cúmulo de cemento y fatiga –han pasado. Caminando sobre sus sueños.

5

Marilyn le presentía. El clan de los Kennedy. O los Rockefeller. El dinero, la ambición, la muerte. Desde el tomate a la lechuga. Siempre han abandonado su sueño en dirección al Este. Siempre en una alfombra recta y sedienta. Sin pasado, sin preguntas.

Notas:

Google maps: Ruta 66

NAT KING COLE ROUTE 66 canción 3.542.392 visualizaciones

Ruta 66 -02

La historia en esta serie televisiva trataba de dos tipos embutidos en un coche descapotable que se desplazan en esta vía, en busca de aventuras. En su momento me sorprendía esta forma de vivir que descansaba en una constante: viajar en dirección a ninguna parte.

Sin dejar escapar la idea, cogí un cuaderno del lado de mi cama. Era una bitácora clásica, de papel blanco, decidí ayudarme con un bolígrafo de color negro. Hacia unos minutos que el médico me había visitado, con el fin de explicarme mi próxima operación. No sé por qué razón asociaría rápidamente, la ruta, la búsqueda de la felicidad y esta convencional trampa quirúrgica.

Pero si me permite, nada es tan inseparable de nuestra fantasía que los mitos de América en nuestra soledad.

En ambas proyectamos desde el regusto amargo de la ensalada con buena rúcula, hasta la fatiga diaria del trabajo. Es más, la rutina se impone demoledora en nuestra conciencia. Nada es tan poco imaginativo que el día a día. Por ello un paisaje televisivo de los 70 nos lleva a abordar lo clásico. ¿Es limón? ¿Es menta? A veces en un quiebro defensivo, nos atrevemos a desplazar en dirección a pequeños territorios de amor construidos alrededor de la pareja. Pero si observamos un poco más, cerca de la línea de fuga que representa dicha posibilidad aparece  siempre al acecho los compromisos y lazos de amor.

La ultima socialdemócrata —04

Escribir La ultima socialdemócrata me lleva a un gran trabajo de documentación, cada día paso cerca del precipicio con la tentación de abandonar la historia amigos —j re crivello

La correspondencia da un salto, para Fred Law leer es adentrarse cada vez más en una atmosfera que le obliga a intentar comprender la vida de esta revolucionaria apasionada pero que a su vez sufre por su amado. Inclusive por las largas separaciones, esta carta de septiembre del 1905 muestra ese momento en que ambos se alejan

“Aquella vez, en la estación, vislumbré durante largo  rato  tu  ventana  iluminada,  hasta  que  el  tren tomó la curva. Yo me había puesto intencionalmente debajo de la luz de la linterna para que tú me pudieras ver. En los últimos instantes quise  parecer  mejor  y  más  alegre  pero  no  lo  logré.  ¡Tú  tenías  un  aspecto  horrible!  Ahora  debes  tener  un  aspecto  distinto.  ¡No  olvides!  ¡Valiente,  valiente  Dziudzius!  Lo  más  terrible  ya pasó. Ahora sólo hay tranquilidad y trabajo intenso. ¡Cuánta necesidad tengo de descansar! (1)

La carta siguiente ya le muestra con su nuevo compañero, el hijo de Carla Zetkin, 15 años menor que ella.  Kostia Zetkin, a él dirige sus misivas donde Fred Law observa una gran necesidad de amor, de ser correspondida. Fred deduce que esa es una larga relación que comienza en 1906 para acabar alrededor de 1914, pero serán amigos mucho tiempo, se mezcla un amor maternal y las preocupaciones por su formación. Lo demuestra el fragmento donde ella le comenta su pasión por la pintura y que pone la fecha de junio de 1908.

“Pero  basta  de  mostrar  mi  desconsuelo.  Además,  el  agua  del  lago  cambiaba  a  cada  momento y también el cielo (hoy hay una tormenta). Al regreso a casa estaba a punto de llorar. Pero aprendí algo más. No tengo idea de cómo superar estas dificultades ¿cómo llevar el caballete y por lo menos una cartulina más grande? Ah Dudu, podría vivir dos años solo entregada a la pintura. Me absorbería. No estudiaría con ningún pintor, ni preguntaría a nadie. Sólo aprender pintando y ¡preguntándote! Pero esos son sueños alocados, no puedo hacerlo, pues mi lamentable pintura no le sirve ni a los perros y mis artículos sí los necesita la gente. El cuadrito que hice hoy te lo mandaré mañana, pues creo que ya estará seco. Y esta vez ¡tiemblo que te desilusione!” Fred Law se detiene, es hora de visitarle. Teme que al verle este desatino de internarse en su vida privada le traicione. Guarda aquellas misivas y decide ir a visitarle. ¿Estará aun? O su presunción referida a su inestabilidad en sus derechos políticos, en medio de esta Alemania que se debate entre imitar la revolución de octubre en Rusia o dar un golpe de timón e implantar una dictadura derechista le habrá hecho cambiar de domicilio para escapar. No lo sabrá sin situarse frente a esa puerta gris.

¡Esta aun allí! La puerta al abrirse, alguien ha respondido, su sonrisa le devuelve aquella intuición. ¿Has leído? —pregunta ella. Su profesora es muy exigente.

—Sí, —solo dice intentando obviar cualquier referencia a su vida privada. No puede explicar lo que sabe lo de ella hacia alrededor de 1908. Es como un juego temido ante la verdad y que cada vez se acorta en el tiempo hasta atraparle en este diciembre de 1918. Pero recuerda que: “en 1907 se reúne con Lenin, en Londres, durante el congreso del partido ruso, y en el de la Internacional en Stuttgart, cuando Uliánov insiste en que la principal tarea de los militantes obreros es prepararse para una nueva revolución, tras la de 1905, inmerso en esos años en las disputas con los mencheviques, con Bogdánov y con Trotski, que culmina con la división en dos corrientes en 1912.

Atenta a la actualidad internacional, a las huelgas escandinavas, a la tensión en los Balcanes, a la huelga general de 1909 en Barcelona (denominada Semana Trágica por la derecha), Luxemburgo trabaja sin descanso. Pasa ese año casi tres meses en Italia, vive de su trabajo como periodista y, después, durante unos años, como profesora en la escuela de formación del SPD”(2). Pero estamos casi a finales de 1918, intuye que cada vez se está convirtiendo en su biógrafo, una pregunta le atrae a la realidad.

¿Has leído? —dice ella.

Notas:

(1) (1)  Cartas de amor de Rosa Luxemburgo Cartas de Amor de Rosa Luxemburgo Traducción: Rosa Dubinski y Guillermo Israel Diagramación: Salvador López Portada: Vanessa Cárdenas3ª edición Buenos Aires, 2015Gracias a Isabel Loureiro Reimpresión Quito, 2017 Esta  publicación  fue  apoyada  por  la  Fundación  Rosa  Luxemburgo con fondos del Ministerio Federal para la Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ).

(2)Rosa Luxemburgo: La llama ardiente de la Revolución

La ultima socialdemócrata —03

Fred Law abrió la carta escrita en el año 1900, el tono había cambiado, ella le sugeria una mujer más hecha quien escudriñaba lo que sentía su marido y no aceptaba recomendaciones sin sentido. También flotaba un deje de amargura ante tanta lucha y las ilusiones pospuestas. Volvió a releer en voz suave. El bar Pilsen estaba solo, la luz se asomaba por el ventanal donde hace unos días le viera. Su tarea en Berlín no encontraba solución y tan solo los días aciagos se sucedían uno detrás de oro. Bebió, leyó:

¡Querido Dziudziu!Realmente  -¡eres  fantástico!  Primero  me  escribes  una  carta  en  el  tono  más  odioso  y  cuando  yo  respondo  naturalmente  en  forma  breve y desganada, tú afirmas: “tu tarjeta postal está escrita en un tono que quita las ganas de responderte en detalle!…”Además,  no  te  das  cuenta  de  que  toda  tu  correspondencia adquiere sistemáticamente un  carácter  tremendamente  fastidioso;  su  único  contenido  se  reduce  a  una  aburrida  y  pedante  prédica,  como  acostumbran  ser  “las  cartas  del  maestro  al  querido  discípulo”.  (1)

Las cartas al discípulo, menuda reacción —pensó. Las mujeres se suman a los amores pero a veces estallan ante cómo les tratamos. En América esta relación entre hombres y mujeres era más pareja, pero él era un recién llegado a esto. Joven, inexperto, con una juventud que le empujaba por el mundo, de repente sentía una conmovedora solidaridad con esta mujer. Leyó otro poco:

“Todo tiene su origen en tu vieja y mala costumbre que se hizo notar en Zurich desde el principio y que ha echado a perder nuestra vida en común. Es tu mala costumbre de hacer de mentor, que te has asignado tú mismo y en la que pretendes aleccionarme y asumir el papel de educador”. (1)

Law no conocía sobremanera el alma femenina, pero un educador aparecía como una superficie que gastaba cualquier relación. Debía verla de nuevo. Debía insistir que las cartas le pertenecían y entregárselas. Pero como encontrarla. ¿Dónde? Salió del Bar Pilsen y marcho hasta donde solía estar un compañero americano que también hacia tareas de inteligencia. Le pudo ver apoyado en la barra de un restaurante barato dos calles más abajo. Le saludo y su colega respondió al verle con cierta confusión, fue al grano.

—¿Si tu tuvieras que contactar con Rosa Luxemburgo donde lo harías? El tal Ludwig Wart solo dijo una especie de frase que parecía escapar de una carnicería de salchichas.

—Ve a un bar con ventanas azules cerca del Landwehrkanal. Allí es probable que el dueño sepa lo que debe saber. Solo pide una Lager. Luego di: “la lager de Landwehrkanal es muy buena”.

Una hora después y tras pasar dos controles llegué a ese bar. ¡Hice el estúpido!, con aquella consigna. El dueño no vendía lager y me dejo beber un largo rato. Al cabo de dos horas, casi sin hablar me señalo que pasara por un estrecho pasillo, luego saliera a un patio, abriera una puerta al final del patio, para dar a una calle, en línea recta, debía buscar el tercer edificio. Subiendo las escaleras, de todas las que viera, una puerta gris era lo que buscaba.

Al llegar a la puerta gris ya era casi de noche. Golpee dos veces y pude ver como Rosa apareció. No estaba sorprendida. Me hizo pasar y me pregunto:

—¿Ha leído mi libro? Quise responder que tan solo me obsesionaban sus cartas pero improvise al decir

—Me interesa mucho y me gustaría comentar con Ud. cada día algunos pasajes.

—¿Cómo cuál?

—La crítica a Rodbertus

—¡Ah! Mi autor preferido. Y fue hasta un bolso de donde saco unas copias escritas a máquina, llevaban muchas correcciones en rojo. Luego me las puso en mi mano. Su belleza al estar cerca crecía hasta rodear el pequeño círculo de aquel piso destartalado que iluminaba una bombilla de pocos watios. Y leí: “lo que determina las crisis reside en el hecho de que la renta de los trabajadores representa, con el progreso de la productividad, una parte cada vez menor del valor del producto” (2) Le mire, luego ella dijo:

Si vemos que la productividad se refleja cada vez más en la riqueza de unos pocos, la sociedad se escindirá en ultra ricos y una masa de asalariados. Surgirá  una sociedad de guetos para defenderse de los desposeídos.

—¿Ud. cree en la igualdad? —pregunté. Sus ojos brillaron. Una media sonrisa despertó aún más mi curiosidad. Golpearon la puerta, al abrir un tipo pelirrojo, de gafas pequeñas sin patillas, con bigotito a los lados y de ojos vivaces, pero delgado, saludó. Ella le nombró por Karl, pero no me lo presentó. Me marche, nos veríamos al día siguiente a las 16.

Notas:

  • Cartas de amor de Rosa Luxemburgo Cartas de Amor de Rosa Luxemburgo Traducción: Rosa Dubinski y Guillermo Israel Diagramación: Salvador López Portada: Vanessa Cárdenas3ª edición Buenos Aires, 2015Gracias a Isabel Loureiro Reimpresión Quito, 2017 Esta  publicación  fue  apoyada  por  la  Fundación  Rosa  Luxemburgo con fondos del Ministerio Federal para la Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ).
  • Rosa Luxemburgo. La acumulación del Capital

La ultima socialdemócrata -02

Fred Law entro al bar Pilsen, le daba vueltas ante que podía poner cada carta de las que Rosa Luxemburgo le había entregado. Decidió leerlas, ¿luego que haría? ¿Se las llevaría a América? O llamaría a una amiga para que las guardase en su casa. Miró una de 1897, la abrió despacio, iba dirigida a su amigo-amante. La carta datada en Suiza  en julio de 1897, se dirigía de una manera sencilla a quien fue su amor durante años. Law pudo ver una y otra vez como aparecía la frase: “tu ahora  no  estás  conmigo  y  toda  mi  alma  está  impregnada  de  ti”.(1) Y Rosa escribía en el mismo día que había estado con él y se preguntaba: ¿y para qué todo este romanticismo de ponerse de  noche  a  escribir  cartas  al  marido? Para que, si al día siguiente le vería -intuyo Fred Law, luego detuvo su lectura, la mayor revolucionaria de Alemania y la más buscada intuían que su marido debía escuchar sus latidos de cariño. Y terminó al leer: “Si se ajustara el idioma a la voz, la voz a los pensamientos, dónde el rayo del pensamiento atraparía a la palabra” Podía presentir el grito repetido de su nombre. Guardo la carta y no supo que hacer, aquello no podía estar en su poder. Salió del bar Pilsen, pero cuando se marchaba de frente venia ella, cojeaba levemente, traía una barra de pan en sus manos. Le saludo.

—Venía a verle. —Dijo ella Y volvieron a entrar al Pilsen. ¿Ha leído las noticias?

—Sí, le buscan —dijo Law. Desde el 9 de noviembre en que el Kaiser Guillermo II abdicó todo se había acelerado. En las ciudades principales las juntas populares de obreros y soldados formaban una especie de doble poder. La revuelta espartaquista había fracasado y le había puesto en una situación difícil, pues el gobierno socialdemócrata utilizaba los Freikorps, o grupos de fuerzas militares de derecha para eliminar los últimos restos de la revuelta y le iban a detener.

—Hoy nos cambiamos de casa, nos vamos cerca del Landwehrkanal. Sus ojos se batían de lado a lado, tal vez intentaba disimular aquella persistente intuición que anunciaba  todo acabaría mal.

Se despidieron, pero antes Fred law quiso decirle que aquellas cartas no podían estar en su poder. Ella solo respondió:

—Allí está mi verdadera vida. La puerta del bar Pilsen chirrió. El bar se mantuvo quieto cual exhalación ante aquellos días en que todo temblaba. Él vio cómo se alejaba por la acera del frente sin más protección que su instinto para sobrevivir.

Notas

Leo Jogiches (Vilna, 17 de junio de 1867 – Berlín, 10 de marzo de 1919), también conocido por su nombre de guerra Tyscha o Tyscho, fue un marxista revolucionario muy activo en Lituania, Polonia y Alemania. Se sabe muy poco de sus comienzos debido al secretismo habitual en su trabajo, surgido tras años de conspiración. Se unió a un círculo de trabajadores socialdemócratas antes de ser forzado al exilio.

En 1893, junto con Rosa Luxemburgo, cofundó el Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia (SDKP), que posteriormente se convertiría en el Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia y Lituania (SDKPiL). Ambos se enamoraron mutuamente, y vivieron una relación amorosa que duró toda su vida, a pesar de las dificultades, e incluso aunque nunca llegaron a vivir en pareja. El trabajo de ambos no es en absoluto fácil de separar, aunque puede observarse una clara división del mismo, en el cual Jogiches sería el organizador y Luxemburgo la teórica.

Fue miembro fundador de la Liga Espartaquista, organización revolucionaria del ala izquierda del Partido Socialdemócrata de Alemania, fundada al inicio de la Primera Guerra Mundial por Karl Liebknecht, Rosa Luxemburgo y Franz Mehring entre otros. El 1 de enero de 1919 la Liga se convirtió en el Partido Comunista de Alemania (KPD).

La Liga Espartaquista lideró la frustrada Revolución de Noviembre alemana de 1918/1919, en la que Rosa Luxemburgo y Liebknecht fueron brutalmente asesinados por las tropas gubernamentales. Jogiches también fue asesinado en marzo de 1919,1​ mientras intentaba investigar el asesinato de sus dos compañeros.

La ultima socialdemócrata

Amigos comienzo una nueva serie que había ido postergando sobre esta interesante mujer. –j re crivello

Clarens, 20 de marzo de 1893.

¡Ciucia, adorado! Recién (a las 4) recibí tu carta y tu tarjeta. Entonces ¡aún debo esperar dos días! Hoy a las 3 fui a la estación y pensé en volver a las 8 y 20.Desde la mañana, por primera vez, el día se presentó grisáceo. No hay indicios de lluvia. El cielo está cubierto con nubes de diferente tamaño y semeja un profundo mar tormentoso. El lago centellea y su superficie parece de color acerado. Las montañas envueltas en neblina están tristes, el Dent du Midi se ve a través de la neblina. El aire es suave, fresco y lleno del aroma del pasto y de los manzanos. Alrededor reina el silencio, los pájaros trinan continuamente como en un sueño. Yo estoy sentada en la pradera, cerca de la casa, debajo de un árbol, cerca del caminito que viene de la fuente. El pasto crece exuberante, abundan las flores, especialmente las grandes de color amarillo. Encima de ellas zumban las abejas en cantidades tales, que a mi alrededor hay un zumbido permanente. Huele a miel. Cartas de amor de Rosa Luxemburgo

Fred Law era muy joven. Había entrado en el servicio secreto americano y le enviaron a Alemania, llegó a finales de 1918. Y a finales de ese año tuvo una entrevista secreta con Rosa Luxemburgo. Llego hasta ella por un rebote. Comía en un bar destartalado y de mala muerte cuando le vio pasar delante de la ventana y dejándose llevar por el instinto le siguió hasta un edificio situado en una calle de Berlín. Antes de intentar entrar repaso sus prioridades, su jefe le había indicado que estaría solo y debía contactar con la fracción Espartaquista para ver si podían obtener una salida de la Luxemburgo hacia su país. Fred Law no entendía este interés de parte de su jefe. Era una revolucionaria que todos amaban y los socialdemócratas querían hacer desaparecer. Alemania estaba a punto de estallar y una parte estaba dominada por comités obreros. Que podía hacer esta menuda mujer en aquel laberinto donde las vidas no valían demasiado. Subió por la escalera, primera planta y dos puertas, las descartó, segunda planta igual y en la tercera solo había una. Golpeo suavemente con los nudillos. Aunque su aleman estaba recién estrenado —pensaba Law que lograría su objetivo. Una mujer baja y menuda le miro directo. ¿Qué decirle? Soy el panadero y vengo por un pedido. No, lo descarto. Fue directo:

—Vengo de EEUU —dijo. Ella suavizo su gesto, parecía que aquella mención era como si fuera la de un lunático. Y le dejo pasar. Estaba sola. Preparo dos tazas de té. Y se sentaron en un saloncito con una mesa donde cientos de papeles esperaban ser metidos en un bolso y salir hacia otro escondite. Soy del servicio secreto —agregué con mi impertinencia juvenil.

—¿Trae Ud. credencial? Y ella rio con ganas. En aquella Alemania de socialdemócratas dispuestos a matar a los que pensaran diferentes, inclusive ella y sus camaradas esa pregunta era out is door. Pero ella agrego: no saldré de aquí. La revolución es mi sangre. Aquellos que no entiendan de que hablamos perderán todos sus derechos.

—¿Y Rusia? —pregunté

—(Lenin), se engaña completamente sobre los medios. Decretos, poderes dictatoriales de los inspectores de fábrica, penas draconianas, reinado del terror, son todos paliativos. El único camino que conduce al renacimiento es la escuela misma de la vida pública, de la más ilimitada y amplia democracia, de la opinión pública. Es justamente el terror lo que desmoraliza (1) Al acabar, pude ver como escapaba aquella serena observación como si fuera fuego y dije:

—El terror también lo practican Ekbert y los socialdemócratas aquí.

—Ellos necesitan construir un régimen reformista. Ellos han usado la guerra para destruir nuestra sociedad. Son los amateurs de las luchas metódicas y disciplinadas, que siguen un plan y un esquema… que quieren saber siempre desde mucho antes lo que es necesario saber… (2)

—Hay un bar el Pilsen, muy cerca de aquí, puede Ud. hacerme llegar un mensaje urgente, le podemos garantizar una salida de Alemania

—Tome, —y me entrego una carta que no podía publicar hasta enero de 1919. Solo decía:

¡Yo fui, yo soy y yo seré! Al despedirme un cierto temblor me atravesó, ¿intuía su próxima muerte? Antes de salir también me regaló su libro más famoso sobre el capitalismo. Baje lentamente y al salir a la calle el viento frío golpeaba arrastrando todo tras de sí. Caminé hasta el Bar Pilsen.

Notas 1:

“En respuesta al levantamiento, el líder socialdemócrata Friedrich Ebert utilizó a la milicia nacionalista, los «Cuerpos Libres» (Freikorps), para sofocarlo. Tanto Rosa Luxemburgo como Liebknecht fueron capturados en Berlín el 15 de enero de 1919, siendo asesinados ese mismo día. Rosa Luxemburgo fue golpeada a culatazos hasta morir, y su cuerpo fue arrojado a un río cercano. Liebknecht recibió un tiro en la nuca, y su cuerpo fue enterrado en una fosa común. Otros cientos de miembros del KPD fueron asesinados, y los comités suprimidos”.

Notas 2:

(1)(pág. 75 Rosa Luxemburgo)

(2)(pág. 4 Rosa Luxemburgo)

Balas perdidas & cabras locas (Guerra Civil)

Siempre hemos visto en el cine americano la famosa escena donde alguien se salva porque el disparo impacta en la Biblia que lleva encima, hace unos días, en la visita al Museo de la Memoria histórica en Salamanca un cubo de cristal se puso en mi camino, en su interior un libro perforado por una bala perdida, no había más información. Ante mi apareció la ficción confirmándose. La temida ficción que a todo escritor asalta en las noches, en los sueños o en las vidas prestadas que solemos inventar al desdoblarnos.

Las balas perdidas suponen una alta tasa de ocasionar muertes. Según un estudio de Garen Wintemute, en 2012 sobre víctimas de balas perdidas en EE.UU., los datos de su estudio a partir de noticias publicadas entre el 1 de marzo de 2008 y el 28 de febrero de 2009 relacionadas con víctimas de balas perdidas en EE.UU. De los 501 incidentes con disparos que encontraron a partir de 1.996 noticias, 284 incidentes se ajustaban al criterio de su estudio. En dichos incidentes de balas perdidas resultaron heridas 317 personas, de las que 65 fallecieron ─más del 20 %─. (1)

Pero hay una expresión famosa que usan los argentinos al decir de una persona “es una bala perdida”, lo que supone no tiene arreglo. En España como somos más fuertes con el idioma, tal vez producto de mayores siglos en la espalda, hablamos de “ese es una cabra loca”. Sea en una u otra expresión, una bala perdida impacta a 60 metros por segundo según cálculos de varias webs consultadas. ¿Y una bala perdida humana? O sea aquella que llamamos hijo o hija de un hogar desestructurado.

A muchos metros por segundo diría si Ud. me permite. La pregunta que viene a nuestra mente es si una cabra loca puede regresar a su vida normal. ¿Puede insertarse? En estos días leo a John Galbraith el famoso economista socialdemócrata que fue consejero con J. F. Kennedy y luego con Lyndon Johnson. De este último dirá Galbraith que puso mil millones de dólares para un programa que él dirigió para desarrollar distritos donde “las cabras locas campaban a sus anchas” Bueno esto último no lo dice, lo ha agregado este autor. En su caso menciona que las resistencias hacia ese programa provinieron de la idea arraigada de no dar ingresos a los pobres y la demanda prioritaria de los militares de recursos para Vietnam. Agregaremos nosotros que en Vietnam morirían cientos de miles de pobres de Harlem y Galbraith acabaría despedido por oponerse a la Guerra de Vietnam.

Pero, hemos comenzado por una bala perdida en el corazón de un centro de la Memoria y como peco de polemista: ¿cuantos pobres murieron en la Guerra Civil? Parece una boutade, una pregunta trampa, sería imposible contestar esta pregunta, pero a la muerte, a la guerra siempre van las clases desfavorecidas primero, me imagino que en nuestro conflicto fue igual.

¿Y las cabras locas? Son las primeras en llegar a la guerra. Yo fui una cabra loca y somos los primeros en experimentar que hay detrás del silbido de la bala.

Buen fin de semana amigos, el lunes no sé de qué hablaremos, pero ya llegará. –j re crivello

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