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Barcelona / j re crivello

La Colección Píndaro presenta a Rosario Salazar

Orgasmos en el viento portada

Nueva edición de la colección de Poesía “Píndaro” que dirige Gocho Versolari y que presentamos a Rosario Salazar con este poemario: Orgasmos en el viiento.

Proximamente editaremos:

Septiembre: Instrucciones para detectar a un monstruo de Gocho Versolari.

Octubre: Cartas desde lejos de José Ignacio Restrepo; Mis versos Bastardos de Rodolfo Zamora Correa.

Noviembre: María Fernandez Cuello

-j re

Fleming Editorial

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Mardi Grass: Incomplete-linaked 05

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Mardi Grass aparece cada tarde… -j re

“¿Dónde has estado?” -pregunto Brenda. Le quería haber visto el fin de semana, pero no pudo ser, en la 233 del Hilton, paso los dos días mascando chicle y escribiendo canciones, pero le hubiera  gustado ver a Bronco Newman. El cubano contesto: “estuve caminando por las calles y me encontré algunos viejos amigos, pero –mirándole con prevención agregó-no he bebido”.

_Hoy creo que viene la directora del programa –dijo Brenda, Bronco a su vez pregunto: “¿Aquella rubia estirada y llena de molduras?”

_Sí. Quiere hablar de nuestro progreso –dijo Brenda

_ ¿Cuáles?

_Por ejemplo tú y yo hemos podido estar una noche juntos –dijo Brenda con una sonrisa. Él le miro y pudo establecer un punto en la nada. De aquella noche del jueves pasado recordaba un suave contacto bajo las sabanas y algo más, es que, a veces, prefería continuar su lucha solo. Unirse a una tipa que tenía contratos de millones que le ahogaban era como subirse a un tapón de corcho en medio del mar. Era aferrase en aquella locura aun mayor que la suya propia. Pero Brenda no se arrepentía de aquel punto de no retorno. Un negro sin avaricia, desconsolado y triste y hasta amante del sexo contrario había hablado con ella largas horas y se habían aceptado sin necesidad de un gramo de alcohol.

Por la puerta entro a quien esperaban. Una rubia llena de pulseras de platino, y una blanca tez. Los labios pintados de rojo, la nariz bajaba suave, los pómulos tensaban la cara y nuestra pamela era de una mirada extrema. Se llamaba Maria Arrz, la última zeta servía para moderar aquella fuerza de las erres  -pudo pensar Bronco Newman. Su colega Brenda se sentaba al lado y Yack Z en su… ¡ostras! La doctora le hizo cambiarse y se puso en su derecha. Una loción masculina y fuerte de su blusa cubrió la zona. El territorio estaba encontrando su dueña. En un lateral uno nuevo, con gafas de sol, no muy alto y estilo juvenil. Solo dijo me llamo Mardi Grass, no vivo aquí he venido por un amigo para quitarme el mal rollo. La Directora dijo:

Me llamo Maria Arrz, dejando caer la última zeta hasta pronunciar un murmullo -luego agrego- soy la directora de este programa. Me ha dicho mi colega, y miro al frente donde la calva del psicólogo estaba llena de gotitas de sudor: “que vuestro trabajo ha sido muy duro” –y se calló para mirar a Yack Z, este dándose por aludido hizo un esfuerzo para decir:

_ ¡Excelente! -y se doblego en su intimidad. Ese día se presentaba inútil y laborioso. María Arrz dio una leve sonrisa y me miro:

_ ¡Excelente! –dije por mi parte, para agregar  una palabra de internet: “incomplete-linaked”(1). Luego todos se situaron con la mirada en Bronco Newman. Este de carrerilla pasó a explicar una historia: en Cuba todos amábamos a Fidel hasta que este meció la cabeza en las aventuras rusas y nosotros nos fuimos llenando de indolencia y crecieron cuentos de la Revolución y mentiras de lo que éramos y no éramos y me tire al mar para ahogarme allí y desquitarme de mi asfixia. ¿Qué narices era aquello? –me pregunté. Se me había escapado un cuento que nadie deseaba escuchar, todas historias de persecución y falta de fe cuando lo que debía decir es que estábamos encantados con esa mentira y adecuábamos nuestra vida a las promesas.

_ ¿Usted le amaba? -pregunto Maria Arrz

_ ¿A quién? -dije

_ ¿A Fidel?

_Sí. ¡Oh no! ¡Estoy metiéndome en un foso! -exclamé

_Ahora ¿le ama?

_Ahora he dejado la mierda y estoy solo. Ahora vivo en un sitio que todos hablan y no mienten, pero poseen una gran soledad. Brenda intervino para decir:

_No sé quién es ese Fidel, pero me suena al gran papa, a un señor que llevamos dentro y que nos obliga a enfrentarnos a la angustia con una tentación y una vez que estamos allí metidos no aceptamos regresar… hacia atrás. La larga pausa acentuó aquella parte de la frase que nos llevaba al pasado.

_ ¿Ud. llego a la bebida por querer salir del asco? –pregunto la Doctora, se dirigía a Brenda nuevamente y ella no dejo pasar esa estúpida pregunta y respondió:

_Sí. Estaba en una planicie llena de focos e iluminación –y sola

_Igual que yo -dijo Yack Z

_Y que yo –agrego Rossana Pascal

_Podemos decir que ese espacio amplio y solitario es la angustia –sintetizo la Doctora. La rubia platino se quedó tan ancha. Su glamour estirado y seco contradecía su intento de acercarse a nosotros.

_Es la sorpresa –tercio Robert Triss y agrego: ante la magnitud del espacio… que hemos de dominar. La doctora tomo nota y parecía que iba a decir algo, luego sonrió y sonreímos. Ella se puso de pie y estiro sus manos y nos la dimos entre todos haciendo un gran círculo. Ella dijo: “incomplete-linaked” en voz alta. En mi caso repetí esa frase con fuerza y emoción. Alguien propuso reír sucesivamente y lo hicimos hasta fatigar nuestras mandíbulas. Luego Brenda canto una canción que decía:

“Mi corazón late como un refresco de cereza

en el verano

vaya, vaya, vaya

no será difícil al respecto

que baje” ( 2)

_La sesión ha terminado pude escuchar de la Doctora, antes de salir Brenda me paso un mensaje: “te espero esta noche -y agrego con complicidad- sin esa mierda que me rodea” El tipo de las gafas, el tal Mardi Grass se levantó para ir al lavabo, en el camino pude ver como sus dedos hacían un chasquido para llamar la atención de la Directora.

Nota y traducción

(1)   Parcialmente desnudo. Este título responde al nombre de un modem de Nueva York y es una inspiración del artículo que lo menciona en El País Semanal: “Mi WIFI se llama Pepita”, cuyo autor es Karelia Vázquez

(2)    RETRO PHYSICAL Lady Gaga

Redes Sociales: ¿Regularlas o amarlas? Debate N. Ferguson & j re crivello

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Una generación que es incapaz de leer libros largos nunca estará bien educada o formada. Niall Ferguson

Una generación que usa los diferentes medios del conocimiento a su alcance, seráuna nueva civilización. J re crivello

 

Pregunta a Niall Ferguson. La forma en que usamos las redes no es demasiado halagüeña ni tranquilizadora, comparada con las expectativas que había cuando nacieron. ¿Se considera optimista en relación al futuro de las redes y su uso? Mi opinión al respecto es muy negativa. Como muestra el libro, las plataformas como Twitter o Facebook incitan a la polarización. Facebook o Google tienen la culpa de divulgar noticias falsas e influir muchísimo en los procesos democráticos. Tenemos que tener la determinación y la capacidad de regularlas, de la misma forma que aprendimos a regular la televisión después de que se convirtiera en un elemento de poder político.

Tenemos que empezar a ver Facebook como una especie de droga, como la nicotina

La otra apreciación que tengo no es política, sino sociológica. Las redes sociales son adictivas y ahora sabemos que fueron diseñadas para ello. Me preocupa mucho el daño que están haciendo a la gente joven. Es muy difícil leer ‘Guerra y paz’ si estás recibiendo alertas cada dos minutos. Una generación que es incapaz de leer libros largos nunca estará bien educada o formada. El problema es tanto de adicción como de disrupción política. Tenemos que empezar a ver Facebook como una especie de droga, como la nicotina. Algo que no deberíamos dejar en manos de los jóvenes. Desde luego, a mí no me gustaría ver a mis hijos más pequeños accediendo a ellas hasta que no hayan llegado bien hasta sus últimos años de adolescencia, de la misma forma que tampoco me gustaría que tomaran drogas.

Tenemos que tener la determinación y la capacidad de regularlas (a las redes), de la misma forma que aprendimos a regular la televisión después de que se convirtiera en un elemento de poder político.

Pregunta a j re crivello. ¿Regular la tele? A quien se le ocurre regular Sálvame, el espacio de los cotillas que hablan de ellos mismos hasta ser espectros falsos y sin sentido. O regular las andanzas de la hija de la tonadillera más famosa de España que cambia de novios y no sabemos que ha hecho más que ser adoptada y renegar de su madre peruana. Sí, es posible regular esta tele, pero antes deberíamos repartir calmantes para la población que se presentaría en Urgencias aburrida y sin vida. Con lo cual ¿hablamos de regular o de tener vida propia? Tal vez de lo segundo, con lo cual ¿Qué pondrá el decreto?: ¿Regulamos los usos y costumbres de los ciudadanos que no saben qué hacer si no se meten en la vida de los demás? Ya me veo a Sanchez firmar tal decreto y a Podemos decir: ¡así se hace!

Las redes sociales son adictivas… Otra idea interesante. ¿El Tabaco y las drogas y el alcohol son más o menos adictivas? Tal vez sería mejor reconocer que las redes son un vehículo de las necesidades del ego de los ciudadanos, sino estuvieran el ego seguiría existiendo. O es que no recuerdan la época que ellas no existían. Era todo tan aburrido pues dependíamos del que contaba chistes, o de las revistas de cada semana o de una tele en blanco y negro. Es probable que no sea necesario regular, con una leve transición los humanos nos regularemos en su consumo. Y sino ¡a hacer puñetas! Otra cuestión es como los padres controlan el consumo de los móviles en sus hijos pequeños, por ejemplo evitando que un niño de 5 años coma con el móvil encendido para distraerle. Pero hay cientos de formas de gestionar esos contenidos y consumos.

Las redes son un nuevo paradigma, y la sociedad ha incorporado sus contenidos a la vida diaria. Tal vez no es un tema regularlas o considerarlas peor que la nicotina, como vehículo de comunicación expresan una nueva civilización donde el soporte virtual ocupa un espacio. O es que Ud. aun no utiliza la App que le dice cuantos minutos tiene hoy para llegar a su trabajo. Antes se levantaba y al ver llover murmuraba: “tráfico denso”, ahora mira el móvil y pone: “Maps: 1 hora y seis minutos hasta el trabajo. 20 minutos más lenta que lo habitual. Hay una ret…” @mundiario

Nota:

Niall Ferguson Su nuevo libro, ‘La plaza y la torre’ (Debate, 2018), llega a España para aproximarse a estas cuestiones tan complejas. A pesar de sus orígenes británicos, vive en California y acaba de hacerse ciudadano oficial de Estados Unidos. La entrevista es de El Confidencial.

J re crivello: escritor y editor de Fleming. Su último libro, 2018 Memory e identidad es una profunda revisión de una parte de los valores que presidirán los años donde la Memoria quedará hecha añicos y 250 millones de personas se trasladarán cada año a vivir a otras sociedades. En ese desencuentro, la Tierra se volverá una cámara de calor y algunos se marcharán a vivir fuera de nuestro planeta y otros convivirán con robots.

 

 

 

 

Mardi Grass: ¿Jesussaves o Godisfake? -04

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Regresan las tardes con Mardi Grass, he hecho algunos retoques je, je! -j re

El tío calvo que hacía de psicólogo en las reuniones de Alcohólicos Anónimos,  paso por una calle estrecha cerca de las dos de la madrugada, es posible que nadie viera su rastro, o que aquella membrana de salvación que todos los humanos recitamos cada tanto fuera en su contra. Y de frente se topó con Brenda y Bronco Newman. ¿A dónde iban? -pensó Marc Merot, pero ellos tenían la misma pregunta en su boca. Calle del caballo y del crack, de muertes violentas y de ácido para fracasados ese no era un lugar para un profesional de la medicina y les dejo boquiabiertos, de repente eran ellos los que deseaban una respuesta de un tipo que hablaba poco y patinaba mucho. Las gotitas de sudor de su frente alargada saltaron más de lo normal y aquel vivo rojo de su cara al sentirse en infraganti le llevo a decir:

—Tomamos una bebida —de azúcar con malta agrego. La línea divisoria del barrio bueno y del barrio que deseaba vivir del trabajo estaba a doscientos metros, luego desde allí un bar cercano de cafetería de aquellas de los 50, donde los animales humanos y los frikies se sientan por igual. Esos territorios llenos de una coexistencia plagada de intercambios para tribus que se olfatean, se observan y a veces se intercambian favores. Era el martes. Dentro de algunas horas estarían los tres en el círculo mágico de los AA. Al entrar una mesa libre y mucho bullicio. Cada mesa era un espectáculo. Los dos gays del comienzo, los tres cabezas rapadas del medio, la señora llena de té y masas que olía a loción de sexo, el cura y su amigo que predicaban un cuento diferente durante el día y blandían su sexo en busca de satisfacción en la noche y, un guitarrista boquiabierto de tanto sarao que cobraba por cantar melodías descompuestas. Ante lo cual, Brenda dijo: “aquí comencé yo, con ropa ligera y mucho impulso rockero” y, es verdad enseguida una serie de tipos le solicito un autógrafo y más de uno le beso en la mejilla, pero la noche era más intensa para los tres y la mesa de sillones altos forrados en tela roja que escogieron, le protegieron. Fuera, detrás de ese amplio cristal, se veía una gasolinera en la esquina y una calle rellena de fobia. De mucha fobia a los de la NYDP, los tipos de los coches azules de las series de televisión que ve el mundo entero. El calvo debía hablar, así lo pensaba Bronco y le haría saltar una vez tuviera su chocolate en la mesa, porque había pedido eso, un chocolate caliente con masas, y ellos una cola y dos caprichos, que habían bautizado a un huevo encima de un trozo de pan con buena pimienta.

—Os debo una disculpa –dijo el calvo. Vengo por aquí para ver si encuentro a un amigo. Desapareció hace tiempo, participaba en el anterior programa y me enamore de él. Desde aquel día, tres veces a la semana vago sin rumbo. Por ello en una sesión llegue con un ojo morado, o hace unos días con aquellos cortecitos de hoja de afeitar. Cuando me canso vengo al Rodrigo´s bar, o uno más abajo que está abierto hasta las 9 de la mañana, de nombre insulso en español, al que no sé lo que significa: “múdate de piel”. Bronco Newman rio de buena gana, el nombre del bar explico era una buena lección para un psicólogo y su búsqueda de su galán.

—En Cuba –dijo- las novelas que vemos están hechas en Venezuela y los galanes, los machos son amanerados y tiesos. Llevan siempre unos peinados con laca que les hace parecer como los boy scauts, aquellos que dicen: “siempre listo”.

—Así era mi ex –dijo Marc Merot. Era de aquella zona. Se peinaba con una mezcla de brillantina y crema de ajonjolí que preparaba con una receta de su abuela, luego lo guardaba en un bote azul con piedrecitas de colores, y el cabello le quedaba tieso y brillante que al mirarle no me resistía.

—Pero él se marchó así como así, sin más –pregunto Brenda

—Fue una mañana, antes de irme al trabajo, le deje su taza de leche con pan de ajo y le rogué encarecidamente que no faltara a la sesión. Cuando regrese tenía una carta, o mejor una hoja de papel con solo una x –bien grande- en el centro. Y la sacó del bolsillo, arrugada, sin más que un gran garabato en el centro, eso sí escrita con lipstick (1).

—Y porque en lipstick –pregunto Brenda

—No sé –respondió M Merot. Pero Bronco más rápido y sensual agrego:

—En mi Cuba escriben así, siguiendo la tradición de las telenovelas. A una carta de desprecio la escriben en lispstick para mostrar que sexo y rechazo van unidos.

— ¡Muy heavy! -dijo Brenda. El psicólogo se revolvió en su silla y con un lápiz escribió en la misma hoja sexo=rechazo, luego la doblo y la guardo en su bolsillo, para decir: “lo del sexo me parece muy bien, pues él era muy cumplidor, ahora lo del rechazo no me lo puedo explicar”. Y desolado se hundió en el sillón, fuera había comenzado a llover y el calor húmedo hacía estragos en su calva. Bronco y Brenda desolados ante su fatal angustia no sabían que decir, se animó el cubano, pero tal vez con el riesgo de no mejorar:

—En Cuba –y venga con Cuba pensó el calvo, las telenovelas hablan del rechazo como una maquina ante la mierda de… responder sin ganas.

—Brenda dedujo: ¿sin ganas? Eso tal vez es lo que nos quiere decir, su tipo estaba ocupando su vida con sexo fácil y nada más –y agregó- ello me recuerda una canción que decía, y de viva voz comenzó a cantar una estrofa seguida de otra, lo que llevo el público a mirarla. La última pausa le libero con un párrafo:

Cuando venga por mí, estaré preparada

Le lavaré los pies con mi pelo si lo necesita

Lo perdonare cuando su lengua

mienta a su cerebro (2)

El público aplaudió y aquello enloqueció. Los tres se pusieron de pie y Brenda y Bronco perdieron de vista al psicólogo. En esas apreturas Bronco grito en voz alta: ¡Dios es un impostor! y la muchedumbre se abalanzó sobre ellos en una rara reacción ante una afirmación provocadora, los golpes les derribaron hasta regresar la calma. La nube formada se estiro hasta cada tribu que pareció retomar a su propia libertad. Los dos decidieron salir. El garito siguió en su sitio y marcharon hasta el bar: “mudate de piel”. El bar estaba en una esquina, lleno de colores verdes y pinturas era un puro “hardcore” de gente que sorbía líquidos creados por el artista de turno metido detrás de una chaqueta tubular que agitaba una coctelera donde metía de todo y al que pidieron sin alcohol. En la mesa asignada por un turbio tipo lleno de nalgas al aire y ojos con dos recipientes azules les dejo allí tirados y decidieron escuchar la música que ahora se llevaba, donde Dios era negado y elogiado desde la angustia de aquellos que caen al vacío.

Nota y traducción

¿Jesús salva o Dios es un impostor? Nombre de dos módems diferentes de Nueva York y es una inspiración del artículo que lo menciona en El País Semanal: “Mi WIFI se llama Pepita”, cuyo autor es Karelia Vázquez

(1)   Gay slang abbreviation for “androgynous dyke.” A lesbian who is neither “lipstick” or “butch”, ie., neither overly masculine or feminine. The term “andro-look” and simply “andro” are also commonly used. O “lipstick”: barra de labios

(2)   “Cuando venga por mí, estaré preparada
Le lavaré los pies con mi pelo si lo necesita
Lo perdonare cuando su lengua
mienta a su cerebro Aún después de tres
veces, me traiciona”  Lady GaGa Nombre de la Cancion : Judas

 

 

Siempre deseamos unos pechos mejores

Hasta los hombres lo están deseando, si pones pechos en el buscador aparecen más hombres que mujeres mostrando sus nuevas conquistas. Pero de ello no quería hablar, sino de esta tendencia a querer algo más grande, a empoderarse de una manera mejor, a convertir un conflicto de una parte de la sociedad en algo de todos. Dirán: las redes, ¡las redes! Tal vez ellas están allí para hacer caso de quien la tiene más gorda, o muestra su lado más redentor. En la Edad Media los pueblos apartados unos de otros recibían noticias de tanto en tanto. Ahora sabemos qué hace dos minutos se ha tragado un león a un domador de aperitivo. Nuestros Oh!! Son cada vez más pequeños mientras la sorpresa se reduce. La gente consume videos aparatosos por millones de minutos.

Cuando era pequeño y vivía en un pueblo de provincias el aburrimiento era parte de mi vida, veía algún programa en la tele, la siesta era inmensamente larga (y el sexo casi no existía)* y a veces desde un balcón recurría a contar los autobuses que unían dos grandes ciudades. No hago un recuento de pasados mejores, sino tan solo comparo como vivimos en la actualidad atrapados en esta lucha por tenerlo más grande o mejor.

¿Y el aperitivo? ¿Y el vermut? ¿O las dosis de siesta?

Seguro que si Ud. es masculino, desea tener algo más grande. Y si es femenina: ¿Los pechos?, ¿los labios? O que se yo…

Hace días que recibo de diez a veinte invitaciones de mujeres en Facebook para aceptar su amistad. Es humano buscar, e intentar mejorar. Es humano espiar aquello que parece dispuesto a estar cercano, es humano releer las cartas antiguas de otros familiares que cruzaban allende los mares.

Todo nos recuerda a nuestra tribu original, la que vivía en los árboles, daba saltos y gritaba de manera desmesurada. Por ello abandonaron su hábitat, deseaban algo mejor.

 

Notas:

*¿Y dónde estaba el sexo? Si eras niño lo olfateabas escondido en los permisos de amor que se daban en sus habitaciones los padres o madres o las tías; o también en las primas y sus amigas en sus descuidos ocasionales de faldas semi abiertas; o en las señoras de la limpieza que atraían a un mundo de desliz y provocación. El sexo era un sentimiento que se disfrutaba en dosis escasas y rodeadas de intriga.

144 artículos en Mundiario

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Puede visualizar y consultarlos en este link. Los hay muy interesantes -j re

@mundiario

Mardi Grass -03

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Níu Llor Táims es un espacio que cada latino pronuncia a su manera, para referirse a una señal de la aldea global. Allí se han tramado noticias espectaculares o silencios inadmisibles. Flora Cervantes compro el periódico y se sentó en un café. Leyó primero las noticias latinas y alguna en anglo. Una le llamo la atención, era un aviso:

“Regalo perro chihuahua antes de las seis de la tarde”.

Miro el reloj, faltaba media hora para que se cumpliera el plazo, el sitio estaba a dos calles. Pago y se marchó. En el edificio donde ponía la dirección la puerta estaba entreabierta. Al salir del ascensor solo pudo ver un apartamento al final del pasillo. Toco el timbre y le abrió un gigantón con acento portorriqueño.

_Vengo a por el perro –dijo Flora Cervantes

Aquel tipo le sonrió. Llevaba una camiseta blanca sin mangas y un pantalón que al girarse permitía ver su tanga rosa.

_ ¿Le apetece una copa? –pregunto. Para Paquita aquella forma de regalar no era de su estilo pero Níu Llor era una ciudad encaminada a resarcir a cada persona de coincidencias que alegraban la vida. “Ok”   –dijo-. El gigantón abrió una nevera marca Dixan de hace veinte años y le paso una lata de cerveza.

_ ¿Y el perro? –pregunto ella, un poco nerviosa.

_Antes del perro, le diré las condiciones. Él se ha criado conmigo y no se lo dejare a nadie sin que me firme este papel.  Y extrajo de su camiseta un papel arrugado que se dispuso a leer: Hacerle una cura anti piojos cada seis  meses, sacarle a pasear por Central Park los domingos a las 10 de la mañana con su ropa comprada en la boutique de animales que ha abierto Zara hace unos meses. Darle de comer patatas y cola light una vez por semana. Decirle que su anterior dueño –en este caso F. Rin llama cada semana para preguntar cómo se encuentra y la más difícil, ir con ella una vez al mes a la disco de Maripijis escondiéndola debajo de la camiseta y bailar el Dancing de moda.

¿Está de acuerdo? –concluyo. Para Flora esta serie de deseos estaban un poco fuera de lugar y decidió retirarse, cuando de repente se puso a su lado un chihuahua lanudo y simpático que ladraba sin cesar.  Y por ello decidió quedárselo, aunque pregunto:

_ ¿Qué es una Disco de Maripijis? Su interlocutor mientras servía Cola Light al chihuahua respondió con cierto orgullo:

_Allí vamos a bailar los que somos bisexuales. Nos gusta salir con una o con uno. Nos divertimos mucho y cambiamos de pareja más seguido que la gente normal. ¿Has estado alguna vez en dos relaciones de sexo diferente?

_No. Para Flora Cervantes era una respuesta que le ponía en un sitio que no deseaba aceptar. Siempre le había molestado pasar por una mojigata, pero tanta modernidad le angustiaba.  Y dijo: cuando tienes más de dos copas es todo… más fácil. El tipo sonrió. Para decir: “no es un problema de copas, sino de acelerar tu mente”. Un físico esplendido, unas venas que se marcaban, una sonrisa indecente y una calva pelada y dulce como un chupetín del cole le llevaron a Flora a iniciar la retirada, pero preguntó.

_ ¿Por qué en su anuncio ponía antes de las seis? Y no pudo dejar de alterarse al comprobar que el reloj de pared marcaba la hora ante la cual todo podía suceder. Florián se detuvo un momento para retener aquel avispero de seducción que ya rodeaba a ella hasta asfixiarle. Y dijo:

_Me gusta follar a las seis. La trampa se cerraba, el chihuahua dormitaba en el suelo y la lata de Cola Light estaba vacía, se imaginó a si misma cabalgando encima de aquel tipo como en las pelis de Hollywood que acostumbran a poner a las actrices arriba del sexo para mostrar su espalda y evitar tener que registrar el falo masculino.

_¿Vienes? El tanga rosa se divisaba en la entrada de la habitación, todo era vertiginoso y su diario de a bordo se alteraba. Solo imagino que por la noche escribiría en su diario personal:

Me han dormido de sexo. Ni el perro sabía cómo gritar, ni el gigante donde anudar una nueva cita. Ayer salí a la calle a las tres de la madrugada, sin papel de fumar, sin ropa de cama, sin dinero ni para el taxi. ¡Así es Níu Llor! Inimaginable, ¡cargada de sorpresas!

Flora Cervantes se topó con un taxi desde el que bajo un tal Mardi Grass. Le conocía del Hotel donde ambos vivian. ¡Era su momento! Sin dudar le pidió dinero para el taxi prometiéndole devolvérselo en el Hotel por la mañana. Mardi Grass asintió.

 

 

La máquina de cortar boludos

El señor que inventó y patentó la máquina: Tato Bores

Debo confesar que su propiedad es solo de los argentinos, que no permiten copiarla ni exportarla. Fue creada hacia el año 2009, las fuentes bibliográficas son escasas, solo aparece un video y muchos blogs que le mencionan. Ayer me llego a través de watt app de mi Tio más querido en América, quien vive muy cerca de las Cataratas. Tal vez su apartada condición geográfica le permite ver las sandeces de Argentina. Pero a veces intentar traducir esta palabra no es tan fácil (es otra ventaja de los argentinos pueden hablar del idiota sin que este se ofenda)

He buscado en la RAE, pero es demasiado suave, el poeta Juan Gelman lo define como: “Entraña la referencia a una persona tonta o estúpida pero con tono amigable” (1) Actualmente un boludo es un amigo complice con lo cual ha mutado desde hace años cuando era un insulto.

Pero la máquina de boludos, es un invento sofisticado, se creó para aplicar a los políticos que cometían fechorías y encontró su mejor época bajo el gobierno de los peronistas o PERONIA  -como gusta llamar un primo a tal época- de desayuno gratis y discursos de “pedazo de estúpido se lo digo yo que estoy en el gobierno”. A veces percibimos en algún socialdemócrata español que compra casa inmensa para sus dos gemelos, esta manera de hablarnos, o un señor de apellido Torra, pero son gesticulaciones… aunque cuidado que estoy en tratos con una empresa para importar la primera máquina de cortar boludos para España.

La máquina de cortar chorizos ya la tenemos y a mucha honra.

 

(1)”Boludo”, la palabra que mejor representa a los argentinos – Copyright © LA NACION – URL: “https://www.lanacion.com.ar/1631605-boludo-la-palabra-que-mejor-representa-a-los-argentinos

DNI del Boludo LINK

Mardi Grass: Bedroomspy


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Continua…

Mardi Grass a nadie le dijo que había decidido venir a Nueva York para visitar un grupo de Alcohólicos Anónimos (AA), era una promesa que se había hecho a si mismo. su vida no era la mejor y decidió subirse a un avión para reiniciar su vida en esta gran ciudad.

XXX

Es martes, el grupo de los AA se ha dado cita a las 10. Todos llegan con un dolor de muelas o un saco de desastres. Una limousine se detiene y de ella baja uno de los integrantes, es Brenda Miller Gross, cantante famosa y llena de estilos. Al bajar y toparse con Bronco Newman este le previene: “deja fuera a toda esa mierda”. Brenda se aloja en el hotel Infinito y esa mañana ha desayunado con un tipo de nombre Mardi Grass. Pero la nube de fotógrafos y la comitiva han muerto en la puerta que da a un antiguo gimnasio. Luego vendrá un pasillo y esa sala dilatada y redonda donde se casan sus experiencias. Hoy el tipo calvo que dirige las sesiones lleva gafas de sol, Bronco Newman, buen observador ve detrás una leve hinchazón de noche de juerga con final lleno de astillas –y ríe. Hace años que no se le escapa una risa grasienta y hábil. Hace tiempo que no está feliz. Ayer por la tarde después de la sesión se ha apuntado para la maratón de Nueva York y ha decidido ir a la de Barcelona y sucesivas. No sabe de dónde sacar la pasta. Pero su amiga y cantante -Stefani Joanne Angelina como se llama en privado- le ha prometido darle dos huesos y una dirección de un productor musical de esa ciudad, para que le aguante unos días. Se sientan, el grupo esta escindido entre los que aman la vida y los que definitivamente creen que la suciedad que arrastran solo se compensa con más alcohol y que están aquí algunos obligados por una señora de los servicios sociales –diremos Lupita R- que les suelta 893 Euros para aguantar el chaparrón. Brenda esta con ganas de irse de la lengua y dice sin más:

-Soy Brenda Miller Gross. Una… ¡máscara!, que baila en los escenarios y no puede detenerse. Vivo en el Hotel Infinito en una suite donde duerme mi celador, mi manicura, mi representante-secretaria y mi perro Bosniack. Pero, creo en verdad, que tengo dos corazones; creo que en realidad que llevo dos almas en mi cuerpo y que estoy viviendo lo que quedaba de su vida y de su valor; a medida que me he hecho famosa –continua-, la separación entre una tía muerta hace tantísimos años y la niña que flota angustiada dentro, me hace imposible ni siquiera dormir. Y… deteniendo su discurso, se quita las gafas. Unos ojos intensos y llenos de vida con una pequeña línea roja de irritación aparecen montados en una nariz curva, lo que le confieren una personalidad exuberante. En aquel largo silencio, la irritación domina a los presentes, cada silla dura y recta, de madera recubierta en plástico espera la continuación de algún testimonio. Hasta que decide gritar: ¡Quítese las gafas! Dirigiéndose al calvo psicólogo que hace de mediador. Este, sin resistencias pone la montura en el suelo. Un ojo negro lleno de dobleces de piel le dejo más ridículo que antes. Las risotadas de Bronco Newman se contagiaron al resto del grupo. Para Bronco la risa era una nueva sensación que le dejaba la quijada desencajada e impracticable. Brenda continúo: Mi nombre es Stefani Joanne Angelina, toco el piano desde los tres años y he comido mucha mierda para llegar a la cima. Y repite:

-Me he convertido en una máscara. Al volver a mencionar esa palabra, los demás tiemblan. Los alcohólicos –dijo- amamos la vida pero repetimos siempre la misma gesta.

– ¿Cuál?  –le interrumpió Bronco Newman

-La de mostramos llenos de afecto y escondernos detrás de la máscara, detrás del fracaso. ¡Somos bedroomspy! (1) La palabra suena como un latigazo. ¡Bedroomspy! Bronco Newman dice:

-O sea que espiamos la vida ajena, por no atrevernos a vivir las propias. ¡Suena bien! Para un negro como yo, la doble piel, la vuestra blanca y la mía, ¡joder! aumenta la dificultad. Y miro a Brenda, cada segundo de aquella energía les unió como si fueran dos mitades llenas de cafeína. Brenda -dijo:

-He decidido volver al interior y pegar cada pedacito.

– ¡Y dejar la bebida! –pronuncio en voz alta el grupo. El tipo calvo, del ojo oscuro y bata de blanco, agrego con tono de funcionario, una explicación que no venía a cuento:

-Me han puesto aquí para civilizar la tribu. Y… unir es un paso para sanar. Aquello sonaba a tan falso y prefabricado que…

– ¡Una leche! –grito Bronco Brown. Y riendo puso contra las cuerdas al tipo con una frase del estilo: somos un mar de descontrolados y ajenos a esa ola que allí fuera consume, sueña, y escucha las canciones de Brenda. Pero dentro, ellos -y nosotros- al levantarnos por la mañana y estar frente al espejo, solos, ansiamos un pasado perfecto y una mujer o un hombre que nos compense con carne de cerdo.

-No es así –intercedió Yack Z-, un anglo escapado de Wall Street. Pero si lo es…         –corrigió. Cuando tienes tu cochazo, tu VISA, tu rubia llena de plástico y los chicos,  para ello uso una frase latina- en los mejores coles, solo trabajas para mantener el status. Eres un workaholic, la palabra le situó en la carrera –y remataria su propia confesión: estoy aquí por ello -y volvió a cerrarse. Parecía que la sesión se había trabado y nadie sería capaz de decir algo; Robert Triss se puso de pie, jugador, vendedor de coches, fabricante de gominolas, y dueño de una gasolinera del bajo Manhattan, casi al llegar a la puerta -dijo:

– ¿Y si mañana hacemos la sesión en mi antigua fábrica de gominolas? El moderador calvo no pudo decir nada. El grupo asintió. Robert Triss dijo antes de irse, os espero en: 745 East 141 Street del Bronx. Tu negro –miro a Brown- lo conocerás, es el Police Center. Todos se pusieron de pie para marcharse. Brenda en aquel descontrol dijo a Brown

– ¿Te atreves a visitarme en el Hotel? ¿Cuándo? –pregunto Brown.

-Esta noche –dijo ella ¡Si echas fuera a toda esa mierda! -respondió él

– La 233 –dijo Brenda.

 

Nota y traducción

(1) Espía de dormitorios. Este título responde al nombre de un modem de Nueva York y es una inspiración del artículo que lo menciona en El País Semanal: “Mi WIFI se llama Pepita”, cuyo autor es Karelia Vázquez

 

Mardi Grass

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Todas las tardes publicaré Mardi Grass, una historia ambientada en Nueva York, del cual he publicado algún capitulo, y he corregido de nuevo, y que tal vez se transforme en libro. -j re

By j re crivello Imagen by Eatsy.com

Mardi Grass atravesó la calle y con el arrastraba un bolso suave de color verde cocodrilo. Era la primera vez que estaba en Nueva York y en el aeropuerto le aconsejaron que se alojara en el Hotel infinito de Hilbert. Estaba a doscientos metros de Central Park, su construcción de estilo Art Deco parecía salir de una postal parisina. Al entrar, una recepción con cierto olor a fritos de navidad… le tumbo, pero estaba dispuesto a poner a prueba esta paradoja.

Y al registrarse pudo ver como el recepcionista, desde un micrófono de latón, con voz ronca dijo: “avisó a todos los huéspedes que por favor revisen el número de su habitación, le sumen uno y se cambien a ese número de habitación, de esta manera el nuevo huésped podrá dormir tranquilamente en la habitación número 1” (1) Como hay infinitos números impares, los infinitos turistas pudieron alojarse sin más problema, Mardi Grass  había superado el primer escollo, disponer de una habitación en este hotel tan especial  donde puede alojarse cualquiera, desde el uno al infinito. Cuando le situaron en su cuarto, por cierto una grata y rellena azafata que hablaba un inglés africano le dio la bienvenida, mencionando: “esta Ud. en esta ciudad cargada de fenómenos artísticos”. Aquello le llamo poderosamente la atención, pues estaba allí para comer un perrito caliente y pasear.  Al cabo de media hora, y mientras se estaba cambiando para salir, pudo escuchar por el micro un segundo mensaje del recepcionista, decía algo así: “estimados huéspedes os rogamos que se muden a la habitación correspondiente al resultado de multiplicar por 2 el número de su habitación actual” (1). Con ello, Mardi Grass observó que de esa forma todos los huéspedes se mudaron a una habitación par, y todas las habitaciones impares quedaron libres. En su caso ya había tenido ciertos problemas con el número infinito, pero este hotel supuso le tendría “alojado en el cambio”, suspiro y se encomendó a la suerte.

Al salir a caminar, decidió sentarse en un bar y pedir una cola, pero estaba intranquilo y ¿si cuando regresara sus cosas estaban en otra habitación? Por ello se atrevió a preguntar al dueño del bar sobre la opinión respecto al hotel. Aquel contesto:

–If you’re in room N, please move to room 2N (2) Cada vez aquello se complicaba más. ¿Era así Nueva York, o la lógica matemática le asaltaba en este viaje?  Si deseaba mantenerse al margen de aquella obsesión lo que debía hacer era cambiar de hotel, pero en esta época en la ciudad era difícil encontrar plazas libres. Ante lo cual, decidió regresar para saber si su intriga era real o había desaparecido. Al entrar en la recepción, pudo observar que ya estaba el nuevo turno, le atendió un recepcionista flacucho, desdentado, con sonrisa de malvado. Mardi Grass preguntó:

– ¿Estoy en el mismo sitio? El recepcionista con cara de pan alargado y sonrisa irónica le respondió:

–Ud. ahora está alojado en un número impar de habitación donde esta sucesión no es inferior al total de nuestras habitaciones. En una palabra tiene Ud. su espacio…  Y le entregó una llave electrónica que era impar y le situaba en la planta 10. Cada vez estaba más confundido, aunque al entrar en su habitación todo estaba recogido y era igual, ante lo que decidió calmarse, por primera vez había llegado a una conclusión:

En este hotel, la mayor paradoja es demostrar las propiedades del infinito, algo que nos supera a los mortales que deseamos saber dónde comienza y acaba nuestra medida del espacio y del tiempo. Y repuesto, cogió el telefonillo y pidió un Martini con soda, limón y un poquito de azúcar, el recepcionista atendió su solicitud diciendo: “ahora se lo llevamos a la habitación 1.000.033 de la planta 80”. Mardi Grass recordó al dueño del bar donde estuvo hace unas horas:

 ”If you’re in room N, please move to room 2N.”(2). Luego prefirió ver Nueva York con una mirada más intuitiva.

Notas:

He agregado este texto para explicar la paradoja: j re y pertenece al primer link que está editado más abajo.

Infinito + 1
Imaginemos que una noche de tormenta llega al hotel de infinitas habitaciones un viajero con evidentes intenciones de alojarse en él, pero se encuentra con un cartel en la puerta que avisa que está completo. De todos modos, decide entrar y ver si hay alguna posibilidad de pasar la noche resguardado de la lluvia. Rápidamente, la recepcionista -posiblemente una matemática consumada- encuentra una solución: le pide al cliente de la habitación 1 que se cambie a la 2, al de la 2 que pase a la 3, y así sucesivamente. Cuando todos los pasajeros se han movido de habitación, la primera queda disponible para el recién llegado. Uno podría preguntarse qué ocurrió con el pasajero que se encontraba en el último cuarto, ya que en un hotel convencional se hubiese quedado sin lugar. Sin embargo, en el Gran Hotel de Hilbert no hay algo así como “último cuarto”, por lo que ese problema no existe. El infinito siempre admite “un lugar más” al final.

http://www.neoteo.com/el-hotel-infinito-de-hilbert

(1)http://es.wikipedia.org/wiki/El_hotel_infinito_de_Hilbert

(2) http://scidiv.bellevuecollege.edu/Math/InfiniteHotel.html

 

Hackeo

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Este artículo es de politica, sino le va saltelo  -j re

¿Se llama así?

“¿Encontraste un servidor de hospedaje ilegal o con posible actividad maliciosa? Prueba hackearlo de todas maneras si puedes hacerlo. No cambies el sitio, solo hazlo tuyo”.

¿Es así el sistema por el cual la Elite (sea de derecha, o de izquierda, o nacionalista) ocupa los lugares donde el Estado es para todos? Vivimos una degradación de la Administración y sus servicios. ¡Dos ministros en 100 días se han marchado! Uno por hackear las cuentas públicas al no declarar lo que había ganado, la otra por usar el trato de favor, o sea cohecho y además agregó a su Trabajo Final de Master 19 páginas de otros sin citarlos.

La Elite considera que el estado le pertenece, quien marca el camino es Torra de los nacionalistas catalanes, mezcla su cargo con opiniones sobre los catalanes y da un certificado de buenos y malos. Todos han decidido hackear a la sociedad, exprimirla, hacerla suya. Frente a ellos la prensa y la Opinión pública y las redes.

¿Cómo acabará esta lucha? Por lo pronto algunos opinan que la Ley no puede ser ley. Lo explican de una manera sutil:

“En clave estrictamente democrática, y precisamente porque es la Diada, mi obligación es denunciar las ausencias de los líderes independentistas en prisión, que hoy no tienen voz” –dice A. Colau alcaldesa de Barcelona y hacker/squatter de pisos cuando joven. Es una nueva generación de líderes quienes desde posiciones dentro del Estado cuestionan que se aplique la ley a todos por igual, esta sería para algunos, pero no para otros. Los jueces ya no tendrían poder. Surge la política

¡Vamos a hacer política! –gritan a coro. Se olvidan que la política es el pacto y si esto no es posible lleva a la lucha. Y… ¿qué es la lucha? La inestabilidad durante años agrupándose de manera cainita.

“No cambies el sitio, solo hazlo tuyo” Con ello se ha puesto de moda hackear, robar, hacerlo tuyo. Y esta generación nos muestra su mayor carencia, una sólida preparación de legitimidad, a pesar de ser demócratas.

Nota:

Para Kant: el derecho encarna el poder de coaccionar a quien lo viola.

Isaías by Melba Goméz

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Hoy descanso… me sustituye Melba saludos j re

El mayoral de la finca llevaba a Isaías amarrado con cadenas de pies y manos, apurándolo con el machete, empujándolo. Apenas podía mantenerse de pie luego de haber sido azotado sin compasión por el capataz. Sus ropas rasgadas y ensangrentadas dejaban entrever su piel mutilada.  El amo seguía a los dos hombres, pues quería presenciar hasta el último suspiro de aquel infeliz. También lo seguía la mulata Clementina, madre del muchacho, que no se cansaba de pedir misericordia para su hijo, arrodillándose por el camino a los pies de su dueño, quien la apartaba con severidad. Los demás esclavos ya estaban reunidos, en absoluto silencio, alrededor del árbol donde ya estaba dispuesta la soga en la que sería colgado por su afrenta. Algunos guardaban silencio por miedo, otros por respeto, la mayoría por rabia. Isaías se acercaba a su final, con el rostro destrozado por los golpes, pero con la cabeza en alto, feliz. Valió la pena su transgresión y ahora sería libre para siempre.

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El joven de poco más de diecisiete años, esclavo de la Hacienda Cambalache, había escapado hacia los montes buscando la protección de los cimarrones después que la hija del hacendado lo acusara de intentar violarla, aunque las cosas no fueron así. ¿Pero quién habría de creer a un miserable negro esclavo? Por lo menos los blancos no.

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Rosana, la niña más bella que Isaías había conocido, se había acercado a él con un vaso de limonada fresca, una mañana en la que estaba trabajando arreglando la cerca del frente de la casona. Hacía un sol que le quemaba la piel y sentía los chorros de sudor bajándole por la frente y la espalda cuando ella le ofreció la bebida. Su gesto provocó lo que sabía estaba vedado para él, mirar con otros ojos a la joven. Ella esperó a que él apurara el contenido del vaso y se fue regalándole una sonrisa. Isaías la vio marchar, siguió sus pasos con los ojos hasta que desapareció por la puerta. Continuó su trabajo pensando en ella y ya no pudo quitarla de sus ilusiones.En los días subsiguientes se repitió la escena, una y otra vez. El trabajo se atrasaba porque Isaías no quería terminarlo. En su triste vida, era el único aliento que tenía. Una tarde, la negra Dolores, que había estado observándolos, se le acercó.

—No juegues con fuego, Isaías —dijo—. Estás mirando muy alto. Puedes terminar la cerca hoy. La niña no volverá a salir. Ya he hablado con ella.

—Pero, ¿por qué, Dolores? No hago nada malo con mirarla.

—Aquí «solo mirarla» te puede costar cien latigazos. Ella ahora que lo sabe, no volverá a ponerte en peligro.

—Eso quiere decir que le importo, Dolores —dijo el negrito con ilusión.

—No, eso quiere decir que ella es muy joven y no quiere tener tu sangre en su conciencia.

Isaías no le creyó a Dolores, quiso creer que la muchacha lo amaba. Esa noche, cuando todos dormían, salió de su choza escondiéndose en la oscuridad. Había dejado a propósito una parte de la cerca suelta por la que entró sigiloso. No sabía dónde estaba la habitación de Rosana, pero las ventanas estaban abiertas de par en par por el calor de la noche de verano. Vio la luz de un quinqué, se asomó cauteloso. Allí estaba su niña, peinando su sedosa cabellera rubia. Por un rato se quedó mirándola alelado, su piel alba, su figura breve. Luego la vio tomar un libro. Se acercó a la ventana para acomodar la cortina. Del susto echó un grito que despertó a todos en la casa, quienes pronto corrieron a su cuarto.

Isaías se sintió perdido y comenzó a correr. Solo tenía unas horas para llegar al monte y pedir protección de los cimarrones. El mayoral fue enseguida a la choza de los esclavos para saber quién faltaba. El muchacho era el único que no estaba.

Comenzó la cacería de los hombres a caballo y los perros. Isaías no tenía mucha ventaja, pues por más que corriera era presa fácil. Ni siquiera pudo llegar al río, desde donde hubiera podido nadar y perder el rastro. Lo encontraron en la madrugada, cuando empezaron a salir los rayos del sol. Lo amarraron con cadenas de pies y manos, arrastrado por el mayoral desde el caballo regresó a la hacienda.

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Ahora era él quien estaba sobre el caballo con la soga amarrada al cuello, mirando al cielo y a su libertad. Nunca sabría que Rosana no lo había acusado y que sus motivos para ser buena con él eran otros. Escuchando a sus padres discutir se había enterado que Isaías era su hermano.

bono lunes

La risa: Oh Dios, ¿para qué sirve esto?

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Los lunes por alguna razón es el día que más difícil me cuesta escribir el primer artículo de la semana, siempre son 5, y cada vez escribo menos de política y más de temas universales –j re

 

—Yo soy Oz, el grande y Terrible. ¿Quién eres, y por qué me buscas?

No era una voz tan terrible como la que había esperado de la Gran Cabeza; de manera que se armó de valor y respondió:

—Yo soy Dorothy, la Pequeña y Humilde. He venido a pedirte ayuda. El Mago de oz, L. Frank Baum

Anoche en uno de mis tradicionales sueños –miré el reloj y eran las 4- organizaba una transmisión en directo del Cabaret más conocido de Cuba, música de la buena pensará Ud.     —estimado lector. Y alguno soltará alguna frase de las tradicionales: con cubanas morenas y alegres. Pues los sueños se parecen a la realidad en las conexiones que establezcamos al despertarnos o durante el día.

En el Mago de Hoz, el miedo o la valentía entre uno grande o un pequeño se desvanece al pedir ayuda. En la psicología de masas nos solidarizamos con los emigrantes o cualquier ser descarriado del planeta, es consustancial a nuestra personalidad, o suponemos que ello dura la media hora del telediario. Luego la pesada carga de nuestra realidad se impone y nos sumerge en rutinas a veces asociadas a sobrevivir, en otras a compartir momentos de alegría y en lo menos, en tareas de solidaridad.

Uno al retirarse de un sueño debe intentar descubrir la emoción que subyace, anoche la transmisión de maracas y música cubana me dejo un pozo de alegría, de risa. Por ello me pregunto: En todo este fregado vital, ¿cuánto espacio le dejamos a la risa?

Ría y con fuerza, verá que los shows en directo son posibles si Ud. los organiza más seguido.

 

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