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Barcelona / j re crivello

Escritor y Editor

El más político de 2019

Mi paleta va a votar a Vox

Así de fácil, hoy subió al techo del final donde hay un cuarto grande de mi casa de pueblo y mientras repasaba el tejado me contó lo que sentía. Sabía que era de derechas pues juntos fuimos a la mani del millón de personas en Barcelona hace dos años cuando los nacionalistas incendiaban con su soberbia a todos y Tv3 retrasmitió la mani diciendo que eramos: “unos ultras que se lanzaban al campo”. Y aún recuerdo Borrell antes de ser ministro de exteriores que nos echaba aquel discurso desde la tribuna al final de Via Layetana: “que sois un poco cobardes al salir de vez en cuando”.

“A mí me gusta lo que dice el de Podemos, me encanta, pero eso cuesta mucho dinero” —agregó mi paleta el Sr D.

Y ya se acaba la jornada de reflexión. Mi paleta se ha marchado. En mi interior sigue un run – run de aquellos que son castigados por los impuestos, los controles, los pagos a la Seguridad Social y los pagos en negro. Los 100 euros de la chapuza pasaron de mi bolsillo al suyo. Don Estado se mantuvo alejado de nuestras pre-ocupaciones. Nadie llega a los tipos que antes votaban a la izquierda y son maltratados por los discursos de identidad nacionalista, o los de identidad femenina, u otros que se olvidan de esta raza de gente que trabaja los sábados y se busca la vida en espacios donde la izquierda huele pero no los incluye en sus arengas.

¡Si!, el señor D. votará a los duros, a los que aman a la patria, a aquellos que explican historias de fe y toros, de fe y caza. Mi paleta no es de esos pero va a recoger bolets y necesita un permiso, es de fe y permiso, y para montar una embestida de una fachada lo crujen de permisos del ayuntamiento y ahora además el permiso debe ir acompañado por el proyecto de un aparejador.

Minucias para los que viven del Estado. Minucias que arrastran votos a Vox.

No, No no votaré a Vox, pero he aceptado que su run – run tiene mucho de real.

An introduction word – Juan Re Crivello and Jorge Aldegunde

Hoy hacemos la presentación oficial de Gobblers la edición de Masticadoresen Inglés. les invitamos a sumarse a esta iniciativa y hacerse seguidores. Aqui otros autores desconocidos para el mundo hispano les visitarán, además de escritores en español que lo hacen también en inglés -j re crivello

Gobblers / Masticadores

It wouldn’t be fair to say that Masticadores is growing international: it already started so! As such, the initiative follows a glocal approach: global –by assembling authors from across the world: USA, Argentina, Spain, Mexico…– And local, inasmuch as so are their voices, topics and standpoints. Together with the various Masticadores blogs: MasticadoresEspaña, Mastegadorsdelletres, MasticadoresUSA, MasticadoresLatino, MasticadoresFocus, Masticadoresmalavida, MasticadoresEspacio, MasticadoresArgentina, the editorial branch –namely, Fleming– strive at remaining close to novel authors and writers; offering them the possibility to expand their potential and fulfil their dream of ever publishing their creations. Collectively, Masticadores and Fleming innovate in their approach to bridging the gap between creation and edition. To achieve this, it is key to maintain a live network of active authors that periodically produce differentiated content that is channelized through the existing blogs, with adequate segmentation. Juan Re, whose mind is always…

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Mi artículo más agrio de 2019

Los hombres con la cabeza de taza de wáter

424 lecturas

—Es Ben Gunn ¿es un hombre normal?

—No lo sé, señor —le contesté. No estoy muy seguro de que esté del todo cuerdo. La isla del tesoro R. L. Stevenson

Los señores que llevan en la cabeza una taza de wáter abundan. Se les reconoce por sus salidas de tono, el caso más paradigmático es Trump. Son puro ego puesto al servicio de su majestad: pulcros, de andar estirado. En Trump su famoso peinado, en nuestra patria: Quim Torra, que camina como si estuviera sin ir de vientre hace tres días. Pero la May, es otra señora del estilo. Camina y baila como si fuera la dueña de la escenografía.

Hasta la llegada de Hitler o Musolini millones de seres normales aguantábamos lo que cayera, no teníamos opinión, ni prensa libre y habíamos renunciado a usar nuestras mentes. La caída de estos dictadores abrió paso a una cierta libertad y aumento del conocimiento. Hoy el Me Too ha incorporado al mundo libre a las mujeres.

Pero los hombres con la cabeza de taza de wáter aun abundan. Son populistas, claman desde el convencimiento que ellos son el pueblo y le representan. Y comienzan siempre por frases vacías:

“Nosotros, el pueblo catalán, ha sufrido también una persecución política, lingüística y cultural a lo largo de los últimos siglos…” Quim Torra al pueblo armenio, junio de 2018

Les agrada ser los dueños del pueblo. Hablan desde la taza de wáter. Desde un espacio donde mientras están sentados allí imaginan que la vida es una larga carretera plagada de personas iguales y cantarinas. Pero Me Too y multitud de fenómenos de libertad de la conciencia les contestan: No he conquistado la libertad para que tú hables por mí.

¿Ud. es feliz siendo propio? ¿O acepta que le expropien?

2019: Les invito en los próximos días a seguir el resumen

2019 ha sido un año esplendido por proyectos y resultados, el blog Barcelona donde escribo y publico ha roto todos los records, les agradezco profundamente pues este motor permite que los MasticadoresdeLetras se desarrollen. Como cada año resumo en unos días lo sucedido, por ello publicaré:

El artículo más agrio de 2019, el más político, Los 3 más emocionales, Los 2 más ridículos, mi artículo preferido de 2019, Los dos menos leídos, los tres más leídos, el más rompedor (por el título y nuestro futuro), El más leído de 2019 (con 524 lecturas)

Este año agregaré:

El personaje del año: Greta thunberg, Semblanza, claros y oscuros

El proyecto del año: Masticadoresdeletras y no me corto, pues así lo considero… Semblanza, claros y oscuros.

Feria del Libro: Sant Jordi 2020

“La Literatura me ha dado grandes satisfacciones” Felicitas Rebaque

Hola amigos, ayer hemos cerrado la lista de escritores que firmarán en la Feria del Libro y la rosa “Sant Jordi” el 23 de Abril. La noche anterior entregaremos el I Premio de Literatura Masticadores (cuentos) y el I Premi Mastegadors-Ciutat de Vilanova. Para nosotros estar en la Rambla con nuestras historias y tener el contacto directo con el lector es fundamental.

Agradecemos el apoyo y su presencia de estos 14 escritores y los dos ganadores del Premio (y… a algunos que vienen de tan lejos)

J re crivello

Masticadores / Editorial Fleming

Autores presentes en Sant Jordi 2020

Mel Gómez Texas EEUU

Valentí Gómez i Oliver Barcelona

Julián Fernandez Cruz Sant Boi Bercelona

Conchi Ruiz Mínguez Canarias

Pablo Cruz Corona Canarias

Una Fingal Vilanova  i La Geltrú Barcelona

Lucas Corso Vilanova i La Geltrú Barcelona

Esteban Suarez Miceli Vilanova Barcelona

Octavi Franch Barcelona Segur de Calafell

Antonio Caro Escobar Extremadura

José Sala Valencia

Felicitas Rebaque León

David González Barcelona

J re crivello Vilanova i La Geltrú Barcelona

Entrevista en tv

Dicen… de Masticadores

“Ojo con estos amigos, 33:23, porque esa accesibilidad y trato con quienes escriben es ya casi una revolución, como lo es WordPress con su facilidad para editar y publicar. Contento de colaborar con ellos. Adelante siempre. Gracias @recrivello.”

Dice Félix Molina en Twitter de nosotros (masticadores&Fleming) Gracias! En Sant jordi se demostrará en nuestro stand estarán 12 escritores firmando. ¡Nos divertiremos de lo lindo hablando con los lectores!

Y el día anterior daremos el I premio Masticadores y I Premio Mastegadors Ciutat de Vilanova en un patio con un árbol en el centro de Vilanova.

Gracias! Gracias!

j re crivello y todos que jugamos el partido de la cultura y la comunicación—-

La vida y otras ficciones: En primicia el último libro de José Ángel Ordiz

Como editor me está ocurriendo que grandes escritores me envian su último libro, luego dicen morirán. Ya he asistido a varios entierros que no se cumplen. Para mi es un honor publicar al mejor escritor de Asturias en vida y ser testigo de sus tramas en ficción y la vida real. Seria descortés en no reconocer que Fleming (masticadores, el Taller, la editorial surgieron hace tres años en una charla con j ordiz, para mi tan solo en catalán Estimat. Vamos alli!, saldrá en enero (En estos días otro gran escritor Julian Fernandez Cruz me ha enviado su último libro)

© José Ángel Ordiz Llaneza ©Fleming Editorial, Barcelona, 2020, La vida y otras ficciones LIBRO PRIMERO:

Vino a matar a un hombre

1

Cuatro años antes de nacer yo, llegó en el tren que entonces sí pasaba por este paraje llano y polvoriento e incluso se detenía en la humilde estación donde hoy habita exclusivamente el abandono. En el tren de las cinco de la tarde llegó ese hombre alto y huesudo al que le faltaba un brazo, vacía la manga izquierda de la chaqueta de cuero negro, el puño en el bolsillo. Cojeaba al caminar, apreció igualmente Silvino, el jefe de estación, tras despedirse en el andén del maquinista y del fogonero del humeante convoy de pasajeros, el último de la jornada. Con gomina en el pelo repeinado hacia atrás, en la mano la pequeña maleta marrón de madera contrachapada, refulgentes los herrajes, el extraño, perfumado, acerada la voz, le preguntó al rechoncho Silvino, amable cuarentón, si había alguna fonda cercana.

            —Enfrente mismo de la estación está la de Petra. ¿Para esta noche?

            —Para esta noche y las que hagan falta.

            —¿Viene de lejos?

            —De la capital de España.

            —De lejos viene… Para esta noche y las que hagan falta… ¿Las que hagan falta para qué?

            Suspiró el recién llegado sin soltar la maleta, sin depositarla en el cemento basto, sucio, del suelo.

            —Si puede saberse.

            —Puede.

            —¿Negocios con el grano o con el ganado?

            —No.

            —No… Poco más hay por aquí.

            —Lo sé.

            —Lo sabe… Si lo sabe… ¿Algún pariente o conocido?

            —Sí.

            —Ya decía yo… ¿Quién?, si puede saberse.

            —El hombre al que he venido a matar.

            —¡Cristo!

2

Y Silvino, en la cantina de la estación, donde no se había parado el hombre joven, el mutilado alto y huesudo y cojo con inequívocas maneras y vestimentas del bando vencedor, mientras fumaba el cigarrillo mal liado —escupió más hebras de la picadura de tabaco—, recordó las balas de plomo de la recién acabada guerra civil y pensó en las balas de ira que aún disparaban en público las bocas de los ganadores, del mismo calibre los proyectiles vesánicos que los vencidos disparaban en privado. Había finalizado la guerra oficial; interminable, según le parecía, su eco. Apuró el vaso de vino, arrojó al suelo de baldosas blancas y negras el pitillo a medio consumir, lo pisó, se despidió de los presentes —del tabernero panzón y de los cuatro viejos que jugaban a la garrafina en una de las tres mesas de hierro y mármol— y se dirigió a la oficina, su vivienda en la segunda y última planta del antiguo edificio de la estación del poblado campesino dividido en dos por la carretera comarcal, más transitada por bestias uncidas a carros cargados con sacos de cereales, camino de los tres silos, o sin carga alguna, de regreso de las altas torres cilíndricas, que por coches. Miró por la ventana de su despacho, al otro lado de la carretera dormida, con más baches que asfalto, la fonda de Petra, iluminada por un sol primaveral que en verano es puro fuego y en invierno es puro embuste. Que había venido a matar a un hombre… No le pareció al jefe de estación que bromease el hombre joven de voz acerada. ¿Deudas pendientes, deudas bélicas, nadie verdaderamente en paz todavía? Deudas con quién. Silvino conocía a todos los hombres del lugar y tal vez podría salvar la vida de alguno de ellos si acudía de inmediato al cuartelillo. Después, en casa, en la cocina, indeciso aún, lo habló con la esposa.

            —Si pudieras hacer algo, no te habría dicho nada —concluyó ella.

            —En eso no había pensado yo.

            —Tú a lo tuyo. Tus banderas son las del tren, que nos da de comer.

            Asintió Silvino.

3

Días más tarde, el domingo, Petra en la iglesia, a su lado el maestro de la escuela —tal vez él entendiese los latines del cura, de espaldas a ellos y al resto de feligreses el pelón sacerdote, sin fe la dueña de la fonda pero disimulaba, nada perdía con el fingimiento y mejor se llevaba bien con él, nunca sobraban las amistades influyentes—, y después, finalizada la misa, descubierta la cabeza, de nuevo parada bajo la sombra de la acacia más próxima a la marquesina de la entrada de la estación del ferrocarril, de charla con el jefe de estación.

            En la fonda seguía el manco y cojo Alonso Quesada. No fumaba, no bebía, comía poco y hablaba menos todavía. Apenas salía de su cuarto. En el comedor, miraba y callaba.

            A qué espera, se preguntó Silvino.

            Él y Petra ignoraban lo que yo supe muchos años más tarde, cuando tuve edad para saberlo: Alonso Quesada, serio, perfumado, repeinado, había mirado y había visto, dubitativo de pronto al contemplar, retenido en la fonda por el arcoíris en unos ojos femeninos.

            —Ayer… ¿Sabes lo de ayer?

            —Cuenta, Petra, cuenta.

            —¿Sabes a qué vino ese hombre aquí?

            —A matar a otro.

            —¿Cómo sabes tú eso?

            —¿Cómo lo sabes tú?

            —Le pregunté, el día que llegó, el miércoles, cuánto tiempo iba a quedarse.

            —Y él te contestó que el tiempo que hiciera falta para matar a un hombre de por aquí.

            —Sí, eso. ¿Quién te contó…?

            —Antes de mandarlo para tu fonda, le pregunté lo mismo y eso mismo, muy serio, me contestó a mí.

            —¿Será verdad? Porque ya te digo que apenas sale del cuarto para comer lo poco que come.

            —¿Qué pasó ayer?

            —Ah, sí, eso.

            Estaba Petra, baja, obesa y viuda, durmiendo la siesta cuando la despertó la hija, también sin marido desde que una bala republicana, al inicio de la guerra, acabó con otra vida en nombre de la necedad humana de turno. «El Anselmo y el Pascual, madre». «Qué quieren». «Preguntan por Alonso». «Qué quieren de él». «Que se presente».

            Y eso había hecho Alonso Quesada. «Documentación», le pidió el Anselmo, el cabo de la Guardia Civil; detrás de él, a la expectativa, su pareja, el número Pascual.

            —O sea —fijó Petra la mirada clara en los ojos negros de Silvino, tan negros como los del tal Alonso Quesada—, que fuiste tú quien dio parte.

            —Tentado estuve, pero no.

            —¿Quién fue entonces?

            —Aquí, en la estación, no había nadie cerca de nosotros cuando hablamos, y yo solo se lo dije a mi mujer, que me pidió callar. ¿Había alguien contigo cuando…?

            —Pues ahora que lo dices…

            —¿Tu hija?

            —No, no, ella no. También se lo conté yo a ella, solo a Carmen, pero esa infeliz ya tiene bastante con llorar por el marido, como si no llevara muerto y enterrado más de tres años. Por allí, cerca del mostrador, estaban… Alguien había, de eso sí me acuerdo.

            —Poco importa, no te apures.

            Algo le tendió Alonso al cabo. Ya otro enseguida, mucho más sumiso, el Anselmo, que le pidió disculpas al huésped de Petra y se despidió de él con un ofrecimiento: «Ya sabe dónde nos tiene para lo que necesite».

            La sonrisa en el rostro de Silvino: Razón tenía mi mujer.

4

El arcoíris, sí, en los ojos de Carmen, menuda y morena, corto el pelo y miel en la voz.

—¿Perdió el brazo en la guerra?

            Asintió Alonso.

            —Yo perdí a mi marido.

            —Supongo que todos perdimos algo.

—Lo mataron los rojos en tierras del norte… Siete meses después de habernos casado… ¿Tiene remedio lo de su pie?

            —No.

            —Ese hombre… ¿Por qué quiere matarlo?

            —Eso ya es mucho preguntar.

            —De la guerra al presidio…

            —Mejor un penal que el hospital donde estuve o dejar las cosas como están.

            —¿No tiene familia?

            —Nadie que me importe.

            —Pero perder así la libertad…

            —Es lo que hay.

            —Lo que hay…

            Tendido en la cama boca arriba —flexionado el brazo, la mano bajo la nuca y sobre la almohada, blanca la camisa y gris el pantalón, calcetines negros en los pies descalzos, los zapatos junto a la única silla del dormitorio, la chaqueta de cuero colgada en el respaldo recto, la maleta delante de la mesa de noche, ninguna de sus pertenencias en el armario de tres puertas, la luna en el centro—, suspiró largamente Alonso, fija la vista en el techo, en la lámpara apagada, pendiente del cabecero de la cama el cable de la pera de la luz.

            —Se arregla bien.

            —¿Cómo dices?

            —Con un solo brazo. Ni que hubiera nacido sin él.

            —Eres muy joven.

            —No, acabo de cumplir veintitrés años. Dos más tenía mi marido cuando…

            —Siete más tengo yo.

            Volvió a crujir el suelo de madera, otro paso de Carmen: No podré hacer la cama si no se levanta de ahí.

            Más crujidos, Alonso asomado a la ventana, otro día soleado, en la distancia el brillo triple de los silos metálicos, nadie por la calle recta, un tren oculto por el edificio de la estación, detenido en ella, únicamente visible el humo de la locomotora, el repentino «¡Virgen santa!» de Carmen al hallar bajo la almohada el arma del huésped, la pistola, la Astra 300.

5

De nuevo Carmen junto al huésped que no podría trocear el filete con el cuchillo: ¿Se lo parto?

            —No hace falta, gracias.

            En la mesa más esquinada del comedor, Alonso Quesada pinchó la carne con el tenedor y comenzó a morder el filete como un perro sin hambre lo mordería.

            —Lo que sí puedes hacer es tutearme.

            —Si me permite que le parta la carne. Comerla así…

            —De acuerdo, niña. Pero solo porque tienes el arcoíris en tus ojos.

            —Una niña viuda con los ojos verdes de mi madre, no sé de dónde ha sacado eso que acaba de decir.

            —Verdes y azules, niña, verdes y azules y…

            A estas alturas del relato que me fueron contando quienes ya no pueden hablar, silenciados por la muerte, estoy seguro de que se tambaleaban más que nunca los planes homicidas del teniente Alonso Quesada —condecorado por su valor en el frente cuando ya era imparable el avance de las tropas franquistas, meses antes del definitivo tremolar de banderas nacionales—, de que no habría ido siquiera a la hacienda de los Ortega de no haberse parado ante la fonda de Petra —esa misma tarde en que Carmen le troceó por primera vez el filete al huésped manco— un coche muy conocido en el lugar. De él se bajó su único ocupante. El chófer, joven y fornido, más alto aún que el hombre al que había venido a buscar, cuando tuvo ante sí al condecorado teniente Alonso, lo miró a los ojos y, acerada también la voz, simplemente le dijo: Ortega, que vaya.

            Asintió Alonso. Se pondría antes la chaqueta.

            —No necesitará la pistola, pero allá usted.

Continuará en MasticadoresEspaña mañana…

El Irlandés (¿hablamos de lealtades?) by j re crivello

En esta película observamos el juego de dos lealtades. A veces la sociedad civil, no el Estado produce organizaciones burocráticas con niveles de corrupción que afectan a sectores de la sociedad. Jimmy Hoffa fue un sindicalista que dirigió durante dos décadas al sindicato de camioneros en EEUU, su estilo agresivo, y populista marco la época del control de los fondos de pensiones de sus afiliados. En el otro extremo vemos a la Mafia, con su acentuada rivalidad entre clanes, su violencia y sus pactos ocultos.  Y entre ambos los prestamos crediticios del sindicato a la Mafia para hacer sus negocios.

Es un periodo donde dos estilos de dirección: manejan fondos que distribuyen entre sus asociados en función de redes clientelares, de liderazgos o de odios o simpatías.

En Kennedy (Obscenity) escribo y describo etapas donde la Mafia apoya y luego traiciona a John Kennedy. En la película Martín Scorsese da por supuesto que La Mafia asesino a este presidente, creo que la realidad es una colusión CIA y Mafia, pero no este su lugar de debate. Si tal vez, lo sea esta doble estructura de lealtades que inclusive Kennedy practico hasta llegar al poder.

22 noviembre 63

“Me incline hacia atrás. Estaba presa del pánico, veía al agente intentando trepar por la parte trasera del coche y a mi marido con la cabeza reventada por detrás. La sangre me cubría la mano derecha y al estírame en esa dirección tal vez creía que me liberaría del próximo disparo que intuía vendría desde delante a mi derecha. Nunca hasta ahora había confesado que el disparo último había reventado la cabeza de K, liberándole del ahogo de la primera bala que entro por su espalda. Aquellos segundos, en que me estiraba sobre el coche los recordare siempre ¡siempre!

Estas notas están escritas en el avión unos minutos antes de asistir a la toma de posesión de LBJ. Mi marido ha sido asesinado por dos tiradores y un complot se cierne en la vida de nuestro querido país”. Jackie (1)

En la vida cultivamos dobles o triples lealtades, de su resolución puede significar como respondamos a las cuestiones por las que vivimos. Porque tal vez muchos no lo piensen pero nuestros proyectos personales están marcados por estas lealtades que empujan en uno u otro sentido. De ello depende donde nos encontremos al final de la vida. No revelaré el final, pero el irlandés es un ejemplo de ello.

Notas al margen:

La italianidad no es símbolo de comportamientos corruptos, en mi caso de origen italiano tal vez sea de modernidad.

La lealtad no debe ser motivo para no innovar en otros ámbitos de la vida

La lealtad emocional (la que practica la Mafia o los líderes del PP de la era Rajoy, o de los líderes del PSOE en la era Felipe Gonzalez y los GAL, o la de Franco en su régimen por citar algunos, puede ser muy dañina para el conjunto de la sociedad. En la sociedad es mejor reemplazar las lealtades por comportamientos basados en el capitalismo puro: competencia y talento.

  • Kennedy (Obscenity) j re crivello Amazon.es

Trans -04: Transhumanos inmortales by Ana de Lacalle

Esta semana MasticadoresFocus habla de la civilización Trnshumana (donde convivirán humanos, robots, y humanos.trans. Ana de Lacalle es nuestra invitada.

MasticadoresFocus -Política e Ideas - Editor j re crivello

por Ana de Lacalle en Anagramas

Supongamos que la posibilidad de ser inmortales estuviera a nuestro alcance. Parece obvio, de entrada, que ésta sería un privilegio al alcance de los más poderosos y que la tierra se poblaría por una casta de transhombres superdotados junto a una gran mayoría de humanos. Así, ser humano se convertiría en un desafío sustancialmente distinto al que nos enfrentamos hoy, porque no solo nos preguntaríamos por el sentido dela existencia, si no por si ese sentido consiste en ser transhumanos, hombres que han superado, gracias a la ciencia y la tecnología, sus límites biológicos alcanzando incluso la misma inmortalidad, siendo dioses donde parece no tener cabida Dios.

Por su parte, la casta de superdotados ¿se preguntaría por el sentido? ¿Habría resuelto el problema de la vida al resolver el de la muerte? Como si el sentido de vivir fuese dejar de no vivir, aunque…

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Mi Padre y mi madre me han vuelto adicto ¿Y qué? by j re crivello

Hace unos días en un viaje a Madrid mientras comía en un restaurante de hamburguesas pude observar en una familia, mientras la Tablet transmitía un programa para que el hijo de 5 años se quedara tranquilo. Esta forma de relación ya se ha universalizado, las parejas jóvenes incluyen los medios digitales para quitarse de encima a los hijos. Tal vez esta última frase pueda ser desafortunada o especialmente ofensiva pero es un aspecto que ha sustituido la relación de tres por una de cuatro. En otro bar hace unos días una madre ponía el móvil a su hijo de un año para que este comiera con más soltura.

Y los hijos pequeños se han vuelto más egoístas, controladores y hasta casposos en su relación con los padres. A más intento que su padre le invite a ser autónomo, de la otra parte surgen respuestas de exigencias desmesuradas.

“Un estudio del King’s College de Londres, llevada a cabo por psiquiatras, asegura que casi una cuarta parte de los jóvenes dependen tanto de sus móviles que esto se ha convertido en una investigación. El informe explica que si se les negase el acceso a su teléfono, podrían adquirir comportamientos “violentos” o “aterrados”, igual que los de un adicto cuando se le priva de aquello de lo que depende psicológicamente”.

“El estudio fue publicado en ‘BMC Psychiatry’ y en él estuvieron involucrados un total de 42.000 jóvenes. Descubrió que el 23% de ellos tenía un comportamiento con su teléfono que coincidía con el de una adicción” Fuente El Confidencial

La ansiedad se está convirtiendo en una plaga que invade nuestra sociedad, detrás aparecen ligados futuros problemas de autoestima, bajo rendimiento, y un cierto desorden en la capacidad analítica.

A veces en mis relaciones con padres y madres surge una respuesta fácil por su parte: “ya lo sé, pero que el niño no se estrese”. ¿Cuál es el miedo de esta generación de padres y madres?

Todas las generaciones familiares tienen sus aciertos o fallos, esta no puede sobreponerse al control de lo digital y su inclusión en las relaciones familiares.

¿Cuál podría ser una solución? Llevar a los niños a practicar más deportes de tipo colectivo, con ello trabajamos su autoestima, la autonomía y prevenimos los problemas asociados a la dieta. Pero no soy un experto, navegar por varias webs de profesionales da la pauta para consumir lo digital de una manera no intrusiva.

Amy Orben, investigadora de la Unidad de Cognición y Ciencias del Cerebro en la Universidad de Cambridge afirma que el uso de los móviles puede influir en el estado de ánimo.

¿Estaremos ante una plaga futura de enfermos de depresión? Nadie lo sabe, pero como en el calentamiento global los indicios pueden hacernos reflexionar sobre cómo ser una madre o padre, tal vez valorando como lo eran antes nuestros padres y como lo somos ahora y rectificar si es debido, o si todo está bien usar la frase defensiva:

“Ya lo sé, pero que el niño no se estrese” Y/O, no me moleste. (¿Usará el Y / Usará el O?)

Notas

Conclusiones del estudio de BMC: “The mental health outcomes were self-reported: depression; anxiety; stress; poor sleep quality; and decreased educational attainment, which were synthesized according to an a priori protocol”.

Problematic smartphone usage (PSU)

We defined PSU in accordance with the literature as smart phone use associated with at least some element of dysfunctional use, such as anxiety when the phone was not available, or neglect of other activities [13, 18]”. Puede consultar más datos en BMC article https://rdcu.be/bX9Yw

Casposo: coloquial despectivo•España

Que llama la atención por estar anticuado o pasado de moda. “Manuel Charco, uno de los casposos galanes de la época, se encarga de dar vida al forajido”

All the best cowboys have daddy issues by j re crivello

Se podría traducir como “hasta los mejores vaqueros tienen conflictos generacionales”.

“El personaje solitario ya no tiene sentido. El mito de cowboy ya no tiene que ver con lo que somos y lo que hacemos. No hay frontera que conquistar, y como país estamos estancados. Ahora lo que cuenta es cómo convivimos entre nosotros y con el mundo” confiesa Javier Grillo-Marxuach co-guionista de la serie Perdidos.

El fin del mito de los sesenta, y tardíamente en España en los 70, nos ha dejado en las playas ariscas del siglo XXI. No hay sexo ni cócteles que aguanten los suspiros de la individualidad. Las series americanas dibujan un planeta cargado de protagonistas que se turnan en el ejercicio de su yo personal y áulico. Su fuerza nace de su propia indeterminación respecto a su futuro. Aparecen ante nosotros concubinas o amantes desparejos. ¡Da igual! Es el elixir del momento. La profesionalidad, el trabajo, les absorbe en un ritual que sólo encuentra descanso una vez cumplido con su objetivo. El regreso a casa les muestra tardíos. Una vez cenados, se dejan llevar por el ogro de las ilusiones, de un brillante aparato instalado en la sala. El escupe los sueños de la gran maquina humana.

La huelga de guionistas en la fábrica de los sueños hace unos años, fue un simple obstáculo. No supone más que un intermedio en esta realidad-ficción que nos habla de pasados que refieren a presentes. La neurosis de la gran pantalla nos incorpora dentro de un mundo sincopado y medido. Esta fantasía, a diferencia de la de Walt Disney de los años 50/60, es una nueva realidad pautada, con el fin de sostener el mito de la soledad individualista.

¿Es espasmo? ¿O saturación? ¿O Desaparecidos?

Ante nosotros deambulan una multitud de héroes negativos, que sufren, pero no tienen más descanso que una jaula inmensa y fría. Una jaula que garantiza el castigo como sustancia, ante la cual las miserias se dan relevo en un desfile inacabado. De estos seres desarraigados se compone una contracultura:

La, de los deseos.

No triunfan, ¡ni lo harán jamás! Expresan deseos que no sabemos de qué planeta provienen. El pecado cristiano ha desaparecido. La violencia, el exceso de odio, los osados criminales en serie. Cada vez más rebuscados. O las desvergüenzas de los reality dispuestas en el mercado de la imagen, casi tan parecidas a los diferentes sabores del helado en verano. Plenas, libres. Con tanta energía que sus propios protagonistas se ven superados por el ídolo salido de su interpretación.

Sí. Amable lector, vivimos Tiempos Post-Modernos y efímeros en los que la carne de salmón se opaca ante el atrevimiento de los héroes negativos que pueblan la galaxia.

¿Y dónde comenzó esto? Parece extraño decirlo de parte de un liberal. El divorcio rompió el eje familiar en los años 50. Desde allí, sólo contamos historias de una multitud de protagonistas que aún no han superado las náuseas de estar inmersos en un nuevo modelo de familia.

62000 visitas año en masticadoresdeletras

Orgullosos? Si, bueno mejor satisfechos. El año ha sido duro, movido, sutil. Nuestros lectores nos han visitado mucho y los escritores nos han dado su confianza. Tenemos muchos proyectos, y con vuestra confianza haremos cultura. Otros hacen deporte, nosotros nos reivindicamos.

Cul tu ra, si hasta la podemos rapear

J re crivello, un abrazo

Educación y control social: ¿Qué pasa en tu Insti? by j re crivello

Imaginemos un territorio en el centro de una tranquila ciudad de 50000 habitantes, capital de una comarca en la que se mezclan los verbos del catalán y el castellano. En ese nudo colocaremos dos institutos de secundaria, reconocidos, no marginales. Y entre ambos una separación de 700 metros.

_A las cinco y media te espero.

_ ¿Para qué?

_Iremos a pegar a los del otro Insti.

_Vale.

El dialogo anterior sirve para chavales de 13 a 16 años, donde las mujeres han aprendido a darse como los chicos. Es más, se juntan entre tres y “canean” a un varón. O se juntan las diez de la clase y deciden pegarle al varón tonto. O uno de ellos no va a clase, pero ese día asiste y lleva el anillo grande (regalo de su padre) para pelearse con uno del mismo Insti, en sesión doble (a las 13:30 y a las 17:30). ¿De quién hablo? De los marginales de esta sociedad (la española). No, de clase media normal, de pueblo.

_ ¿El moro te pego?

_Si, me dio un cachetazo en la cara por mirarle.

_Hablaré con mi hermano y mañana a la salida le dará caña.

_Su hija le empujo a una niña de su clase y le amenazó pasando la mano por su cuello como señal de cortársela – dice el Director

_ ¿Eso hizo? Nosotros somos gente normal. Siento vergüenza ajena. –responde la madre

_Le enviaremos un parte. A los tres partes estará expulsada una semana –argumenta el Director, para luego preguntar: ¿Recibió el anterior?

_No.

_Ahora salgo por la segunda puerta.

_ ¿Por qué?

_Hay menos peligro de que te líen.

A la Policía o Guardia Urbana le llaman los profesores para que les separe. Ni siquiera llaman a sus padres.

_Es divertido ver el grupo arremolinarse y gritar, mientras se empujan entre sí. En la plaza cercana se reúnen los que faltan al Insti y se fuman sus porros.

Solo es la historia de dos Institutos, en el resto, el país está tranquilo (y sus colegios también).

#Frase más usada: ¡Ese es un marginado!#

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