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Barcelona / j re crivello

Inmigración y Exilios: ¿Qué sentimos al regresar? -03

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Mañana último artículo de la serie: Inmigración y Exilios: ¿Podemos aceptar la separación de la inmigración? -04

Puedo aniquilar su espíritu. Y regresa. Ni el viento evaporado de grasa y maldad que azota cada tarde en este vacío. Ni él se aparta. Es –como le diré a Ud. Un pedernal seco que vemos frente al porche en que me encuentro, estrecho, de madera y rutina. Uno se apoya en un sillón hambriento, de esparto y almohada. Uno ve un cielo largo, diésel, azul y malvado. Es en ese momento cuando yo le recuerdo, surge aquel sentimiento, maternal.

Aparecerán quizás sus hermanos, mis abuelos. La risa fría de los tíos, de sus familiares. Un golpe seco –hacia el año 1900, partirá dos países, dos mundos. Hasta un idioma reemplazara otro y un tercero y sucesivo se hará hueco.

En verano la lluvia que se ve desde este refugio, provoca un barrizal que amaga pasarse adentro. Son pocos días, luego se mete el invierno –hasta los huesos. Y brotan recuerdos de ella. De su orgullo, el cual planea hasta ahogarme. Nada está –si Ud. me permite, no hay más presente que la tulipa y la luz de nuestra cuna. Nada es, tan fuerte que aquel mito, que nos trae a la vida y nos aguanta, hasta alejarse.

Este rellano, es mi casa. Comprada en el 80. Es el espacio que me ayuda. A oler ese suave vapor de las próximas lluvias. ¿Serán tan fuertes? ¿O el calentamiento de la madre Tierra, les quitara de la pesada siesta? Debería decir, que la vista del paisaje se apaga. Las nubes están encima, cargadas de chispa. Los rayos espantan a los que viven en la ondulada serpiente que baja a 500 metros hacia delante.

Ha comenzado a llover. Las gotas pegan en mi mano. He estirado mi brazo izquierdo fuera del techo ondulado, de cinc. De plata sin piedras, ni esmeraldas propias. La soledad es un estado monótono, la cual le invade, a aquel que se ha separado de la pesadilla materna. Llueve y su fuerza empuja, golpea, la cara de los seres que pueblan esta ciénaga. Siento como la atmosfera, descarga una electricidad que corroe el salón. Dejare, una vez y ¿ultima?, que la pena medre. Ya.

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50 y seis

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Cumplo 64, me lo puedo permitir,,, un abrazo a todos -j re

50 y seis

Has puesto la tarta de chocolate y naranja.

Con un corte le has apartado en un plato.

Te he mirado, tu lengua fina ha dominado al cangrejo oscuro.

Estaba allí, dentro del postre.

Esperando que la violencia le atrajera.

No he podido hacer nada.

Un poco

del marrón y del dorado del acido.

Me has zurrado. De tal pasión la mesa ha crujido.

El zueco de tu pie nos ha sobrevolado.

El insólito retrato del abuelo ha movido su bigote.

Un instante de planicie, ha aparecido en tal fuego.

Quejoso el familiar, la mesa y el postre. Nada.

Nada ha detenido el jadeo. Tuyo. Mío.

Y de la cucaracha aplastada en el suelo.

 

Poesía 50 más uno. j re crivello (no publicada)

Delicius, Recetas & cuentos

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Inmigración y Exilios: Desexilios -02

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From Carlos Alonso

by j recrivello

Desexilios

La plaga de hormonas me batía con fuerza. Mis 17 años estaban  secos, pegajosos, casi al final de la entrepierna. No supe decirle –a Mother- que su nuevo marido era sentimental, pero inestable en su carácter.  En mi caso, siendo tan joven, estaba obsesionado por salirme del guion. Ninguna estepa estaba más transitada, que la de los encallados jóvenes argentinos del año 74. Todos se movían en alguna dirección. Afeminados, o lleno de barbitúricos, o mal olientes desplegados alrededor del alcohol, o tan solo arrebatados por una ilusión estéril. Todos olían el culo de un General, que llegaba al país, enfermo de ego, con unos testículos debilitados, mucho discurso y una momia llamada Evita en el avión. A esta cuenta debíamos agregar su nueva esposa y un maquiavélico brujo, que manoseaba el sentimiento democrático de los dueños del poder.

Le di a entender que me marchaba. A Europa. A aquel continente donde todos los del país iban y volvían mentalmente cada vez que la realidad, les devolvía la mierda, o la irresponsabilidad de sus elecciones –sus gobernantes. Le dije que me iba a estudiar. No sabía que el frio invierno me atraparía y sería un hippie, perdido, amante, insulso joven camino del derrape mental.

Pero me iba para tal vez, dejar correr el tiempo. ¡A gastarlo! Detrás quedaban el sainete del General, su brujo, los generales y sus pistolas. Y una izquierda cruel, ignorante, que se mataría, sin norte ni fin para demostrar ¿Qué?

Subí al barco. La semana anterior asistí a una misa. ¡La hicieron para mi viaje! Los sacerdotes estaban en todo, rezaban y rezarían al asesinato y la muerte de los próximos desaparecidos y rezaban para los jóvenes asqueados, que se iban para no asistir al cuento que vendría.

Al viaje de no retorno se sumaría un hilo fino de cabello. Era la triste espera ante un final, un acento, un estilo de pensar que aunque las cosas salían mal, no dejábamos de ser el mejor país del mundo. ¡Y el más rico!

Menudo azote vendría, hasta hartar una nueva generación de jóvenes. Algunos desaparecerían, otros se quitarían detrás del “no te metas”, y otros cambiaríamos de hábitos, olores y costumbres. Solo Mother seguiría presente, con sus altibajos, unida mediante el cordón umbilical.

El sueño es idiota. Breve.

La lengua escapa de una larga boca y te hastía.

Suéltate el pelo y coge el próximo disfraz. (1)

 

(1)    Los Genes de Mingo, poesía, j re crivello

Exilios e inmigraciones: exilio interior -01

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Amigos, está semana hablaremos de viajes sin retorno, o exilios, o de la inmigración, que responde a un viaje elegido para sobrevivir; como siempre los cuatro artículos son muy intensos –j re

Serán: Exilios interiores/ Desexilios /Al regresar ya no somos los mismos/ Aceptar y reconstruir. Y los artículos que publicarán 14 escritores sobre el tema en Masticadores de Letras.

 

Exilios interiores -01

El exilio interior a veces no aparece en una nueva vida en otro territorio, no es un producto de la inmigración tampoco. Le vemos en multitud de personas que se abandonan o caen prisioneras de la droga. En estas vidas el alma esta helada, y sufre como un dialogo interior que nos lleva por caminos donde aparece en la superficie días magníficos u otros horrendos en los cuales son meandros de un rio de nunca acabar.

Hablaré de mi padre, pero podríamos hacerlo de muchos. En ese largo camino asociado a la destrucción: “las diferentes vidas de Mingo” le pasearon por escenarios de insatisfacción. Los que rodeamos a estos seres exiliados somos testigos. Algunos traban relaciones más íntimas de compromiso y le ayudan a riesgo de su salud afectiva. Sea una u otra la respuesta ante sus vidas, nos dejan en nuestra memoria un cierto desasosiego.

Alguno se preguntará: ¿Cómo son? Y diremos a coro, capaces de subir varios ocho mil como una alpinista española conocida, pero a la vez con capacidades de estar cercano a su destrucción física o mental. ¿Cuál precede la una a la otra?

Solo ellos tienen esa llave de su alma.

Los escritores y la ficción

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by j re crivello

“Tolkien es mi autor favorito porque en su aparente fantasía hay grandes verdades, y siempre una puerta abierta a la esperanza. Leyéndolo se puede sentir que nada es en vano… y que no conocemos el final de todos los caminos :-)” Nedda G. N. -comentario en mi Face-

En una entrevista realizada en El País semanal de Juan Gabriel Vásquez a uno de los escritores más actuales de USA, Jonathan Franzen, este analiza de manera cruda la fuerza de la ficción en nuestros comportamientos, dirá:

“Hay ciertas cosas que la ficción hace mejor que ningún otro medio, con toda esta riqueza de gradaciones, algo que solo la ficción puede dar. En la ficción podemos entrar en la mente de una persona y en seis palabras salir y entrar en la mente de otra”. Acto seguido razonara que esto genera una simpatía liberal y obliga al escritor “a presentar puntos de vista que no son los tuyos  -lo que hace- que uno deba abandonar cualquier absoluto moral”.

Si uno practica el ensayo, a veces descubre que introducir fragmentos de ficción o de poesía aumenta los diferentes puntos de vista generando en el lector una respuesta positiva.

El fragmento de un comentario que dejo una lectora en mi Face, iría en esta línea de asimilación de la ficción como un depósito de diferentes puntos de vista. Lo cual nos lleva a David Hume, este gran filósofo sostenía que la moral no es algo externo, ni una ley universal, sino es un sentimiento personal.

Franzen es un autor de ficción que sujeta esta línea argumental nueva e interesante, pero la generación de series americanas tan en boga, por citar “Perdidos y otras”, poseen detrás una idea original, un mundo nacido de la nada de un individuo –hombre o mujer- que nos fascina.

La piel estaba lisa

La maleta de cuero -también

Nosotros sabíamos que a las 12,

saldría el tren con aquella semilla

De odio, fascinación y lentejuelas

¿Hacia dónde? ¡Cáspita! El billete no ponía fin. (1)

 

(1)    Los genes de Mingo. Libro de poemas en preparación.

 

Matrícula abierta Taller de Escritura

Amigos, aun quedan dos plazas disponibles para enero. -j re

 

ITaller de Escritura

¿Desarraigo? ¿Emigración? Taller de Escritura

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La próxima sesión del Taller de Escritura es una invitación a hablar de la emigración. Por e. mail me llega una carta de una de las escritoras que participan, prefiero no desvelar su nombre, Venezuela no es territorio para la libertad. Pero no quería dejar pasar este tema tan actual. Mi familia es toda italiana, en 1890 subieron a un barco para labrarse un futuro. En mi caso también dejé Argentina en 1974, cuando las imposiciones nacionalistas o la dictadura militar lo estimularon. Pero irse es mantener un viejo amor y descubrir nuevos sabores llenos de estímulo y fuerza. Vaya a A. C. –nuestra escritora venezolana- mí sentida compañía en esta etapa. Como decía mi Nona Domenica:

“El paisaje cambia pero nosotros seguimos unidos a la memoria”.

Querido Juan Re,

La palabra inmigrante durante toda mi vida había significado para mí, hermanos a quien abrir los brazos para recibirlos en mi cálida Venezuela.  Hoy día la realidad ha cambiado abruptamente, pasando nosotros, los venezolanos, a estar desperdigados por todo el mundo, producto de una diáspora obligada por el régimen que nos lesiona todas las áreas de nuestra vida.

Estas letras me sirvieron para drenar de alguna manera el dolor de ver continuamente salir personas de mi entorno a otros países sin siquiera saber si les volveré a ver.  Eso por supuesto rompe el corazón de cualquiera.

¿Yo? Aún aquí, viendo cómo ya una de mis tres hijos empezó a hacer las diligencias para salir de aquí…

Lo que yo pueda describir de lo que estamos viviendo se queda corto a la hora de enfrentarlo.

Gracias por ser una ventana y también oír. La que podemos asomar a manera de cuento, nuestras realidades.

Un abrazo A.C.

 

Jueves, después de un día de fiesta

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by j re crivello

Mi artículo de cada día esta maniatado porque tengo que ir a Hacienda, a pedir número para que me den certificado y ellos me signen un box para enviarme sus comunicados. Es el mundo real. El de un pequeño empresario que debe garantizar los pagos, bailar salsa y someterse a la reválida del Estado.

Pero no hablaremos de ello. Hablaremos de los días que uno se peina y sale a la calle para comprar, o pasear o lo que a Ud. le atraiga más. Son jornadas donde nos despegamos de nuestro pequeño refugio familiar sostenido por grandes esfuerzos y aceptamos compartir nuestras vidas con las ocasiones o lo que pueda venir. Los que llevamos años, al visitar diferentes espacios no podemos desistir de comparar con los lugares que antaño ocupaba otra cosa, interés o negocio. Son esos paseos de estohacambiado. La superposición de imágenes mentales u olores antiguos tal vez fatiga, en un mundo de imágenes continuas que golpean sin cesar, aquellas, las abandonadas o ya no frescas intentan hacerse hueco despertando la memoria. De este material algunos tejemos hilos sucesivos que vienen desde muy lejos. Diríamos que a veces nos remontamos hasta nuestros abuelos como si hilvanáramos pequeños rezos al pasado.

En suma, Hacienda cambia, pero los paseos por tierras antiguas cada tanto, desata en nosotros complejas moléculas referidas al paso del tiempo.

Y esto no es nuevo. A lo sumo tal vez estemos sometidos a un gran stress de emociones que las redes sugieren condensadas en imágenes.

¿Qué hacemos? No soy un predicador, a lo sumo le diría: compense esto con espacios de silencio o actividades donde su mente divague sin rumbo. Por ello voy a piscina. ¿Y Ud.?

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