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Barcelona / j re crivello

Sant Jordi Dia del libro…

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Dia para pasear y compartir un saludo especial a todos mis amigos/seguidores/escritores/bloggers.  -j re

Nota

Habitación 308 comienza el día a punto de entrar entre los 100 primeros del ranking de Amazon Saludos a los 12 escritores que durmieron una noche en la Habitación 308 en Barcelona.

 

 

 

Habitación 308-definitivo

12 autores suben al ranking Amazon: Habitación 308

Habitación 308-definitivo

¡Nº 8 a las 14 horas!

Lo que todos intuiamos, ya no venden los famosos escritores sino gentes que aman la literatura y la escritura. ¡Enhorabuena a los 12 atrevidos!

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Las lágrimas de Esperanza Aguirre no borran los hechos de corrupción

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Artículo que publico en portada hoy en Mundiario sobre los valores morales y la corrupción. -j re Mundiario

Yo acuso

A esta clase política decrepita y egoísta que basa su política en las mentiras, el chantaje y el cinismo. No valen las lágrimas señora Esperanza Aguirre, la sociedad depositó su confianza y sus recursos para que Ud. vigilara y estableciera criterios de responsabilidad y buen gobierno. ¡Márchese!

Como se han marchado otros, sin ir más lejos la mano derecha de Pujol que estos días nos dice que se pagaban las comisiones del mercado. ¿De qué mercado? ¡Era dinero público! Y así sucesivamente, nos enfrentamos a una Elite desvergonzada que intenta zafarse la presión de la opinión pública contando medias verdades.

“A diferencia de, digamos un manzano, que ha llegado a existir como resultado del plan de alguien, nosotros simplemente existimos, y el resto depende de nosotros” (1) Y por ello cuando el interés propio y la ética entran en conflicto debemos tener esa fuerza interior que nos hace inquebrantables, por ello, esta Elite carece de esa capacidad de dominarse y se merece nuestra repulsa, nuestro agravio y decimos: “como Sócrates convenció a Glaucón y el resto de los atenienses presentes que, cualquiera que sea el beneficio que parece aportar la injusticia, sólo aquellos que actúan correctamente son realmente felices”

Les acusamos, le acusamos a esta Elite, distinguiendo como dice Kant: somos seres morales solo en la medida en que subordinamos nuestros naturales deseos a los mandatos de la razón universal.

 

  • Peter Singer Una vida Ética

 

Bono descuento para el taller de Escritura ¿A quién le llegará?

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Siempre que abro grupo para el Taller de Escritura en FlemingLAB me gusta jugar a un juego. Ahora para mayo serán 5 plazas y hare circular un bono descuento que llegará de sorpresa a alguno de mis seguidores/bloggers/amigos. ¿A quién le tocará?

Saludos

-J re

La habitación 308

Habitación 308-definitivo

Esta mañana me alegro de compartir con otros colegas para quienes el trabajo colectivo en el Taller de Escritura supone distintas maneras de escribir antiguos relatos, al levantarme y ver el link de Amazon avisándome que La habitación 308 ya estaba en sus listas, mientras bebía el café le pregunte a mi mujer:

¿Cuál fue el primer cuento de terror que te contaron?

Comparto con vosotros esta galería de cuentos de terror y con sus autores

Silvia Salafranca, Melba Gómez, Verónica Boletta, Conchi Ruiz, Frank Spoiler, Paulina Barbosa, Ana Centellas, Antonio Caro, Javier Reina, Pedro García, Gema Albornoz, J. re crivello

Nota.

Mi primer cuento de terror fue, si te portás mal te irás al infierno, con lo cual viví toda mi niñez con un pie en ese territorio

Web de habitación 308

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12 a quién Ud no invitaría a cenar: R. K. Tartan -03

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Amigos, al escribir este capítulo mis risotadas se sentían desde mi estudio en toda la casa -j re.

—¡Hola! Me giré y estaba a mi lado R. K. Tartán. Llevaba el sombrero Panamá y una camisa de lino por fuera de color rosa. Sus ojos brillaban y se pidió un bocadillo de jamón serrano y un vasito de vino de Torres. Y unas aceitunas partidas y aliñadas con aceite de arbequinas. Los sábados me gusta desayunar bien –agregó. Eran las 10 y pobre de mí llevaba en el estómago un croissant y un café con leche. Le hubiera dicho que había estado con su amiga, la señora del trasero turgente especializada en “quiromancia-tarot-stress de soledad”, pero no me atreví. El por su parte continuo: Buenos goles ayer los del Madrid. ¡Joder! Y además es blanco. Ahora me dirá que el chuletilla del Ronaldo es el mejor de Europa —pensé. Ronaldo jugo muy bien, este año le darán la bota de oro —agregó.

— ¡El copón de oro! -dije. Y él me miro riendo

—Veo que eres del Barça, tenéis suerte con el Messi, pero este año está bajo de gasolina -y comenzó a comer su bocata. No hacia ruido con la boca pero el aceite le mancho la camisa y le echaron unos polvitos que tienen en los lugares finos como este. En mi caso decidí dejar el periódico y pedí un cortado, luego dije:

—_Está anunciada lluvia.

—Si

—Y dicen que los turistas llenaran las playas

—De biquinis –respondió R. K. Tartán. No podía continuar sin decirle lo de su amiga y dando un rodeo pregunte.

— ¿Siempre saca su perro a pasear a las 21:30?

—Cada día, mi tigre, si no lo hago se vuelve loco

—Su tigre, ¿se refiere al chucho?

—Mi perro se llama Sandokan, y es un perro muy listo, al salir de paseo él ya pone la dirección de la ruta y solo le acompaño. Bonita relación entre chucho y dueño –pensé- El tigre le acerca a la cueva de la tigresa y lo siguiente es un sarao cada día. El dejo el bocata y dirigiéndose a mi insistió: mi mujer me ha dicho que ahora ya no riega con calzoncillos rojos, que cada día tiene uno de cada color -y rio

—Sí, Su mujer es muy observadora, el otro día fui al Condis y por una compra mayor de 50 Euros regalaban bragas o calzoncillos y cargue con una docena. Y son buenos. ¡De primera!, aun esta la oferta esta semana, puede aprovecharla, aunque Ud. no utiliza manguera –y reí sin desconsuelo, mis carcajadas hicieron que se giraran los comensales de la mesa de al lado. El giró su sombrero panamá y bebió el vino y acabo con su bocata para pedir un café con abundante güisqui -luego dijo:

—Le voy a confesar algo y se inclinó hasta mi: cada día que salgo doy un paseo y…

— ¿Y qué?

—Y voy a una casa donde me hacen unos masajes de fábula. Aquello ya era la re-ostia, este puto señor bananero presumía de ir a un sitio sin pagar. ¡Qué narices! En ese momento sentí que mi voz interior me decía: deja esta relación tan estúpida y vana, tan llena de miseria y mentiras. Plántale en la cara a este tipo, que sus presuntas insinuaciones son estúpidas imaginaciones masculinas. Pero no pude y respondí:

— ¡Que le aproveche! Y pague y me marche. Al salir una llamada de teléfono me distrajo. Ponía numero privado, normalmente no atendía esas llamadas donde siempre te querían vender, o un cambio de compañía de teléfonos, o una cita con el horóscopo, o como aquel día una manifestación de autónomos agobiados con la crisis, y dije “hola”

—Me ha dado su teléfono un amigo suyo. “¿Quién?” –pregunte.

—R. K. Tartán. ¿Se acuerda de mí?, soy Madame Miriam. Quien atiende el stress de soledad. El otro día, echando cuentas sobre su visita tan particular, le comente a su amigo y este me explico que Ud. solía regar con calzoncillos rojos ¡cada día! Y eso no estaba bien, y me recomendó le llamara, con una primera consulta gratis, que él le invitaba.

—Señora yo

—Le parece bien el jueves a la noche, es un horario que tengo libre y cuando Ud. regresa del trabajo puede pasarse. Su amigo me aconsejo ese horario al verle dar un paseo hace unas noches.

—Señora yo. “Le espero” –y colgó. Estaba fastidiado el tipo del sombrero panamá y su perro Sandokan me la había jugado. Que podía hacer en la casa de un travesti raro y extraño, que se ocupaba del futuro –por decir algo- con unos labios carnosos y una silueta que al caminar bailaba de manera insinuante y con aquellos senos inflados que al atravesar la calle todos se daban vuelta. Es que… ¡ahora le recuerdo!, a ese travolo lo había visto comprar el pan en la misma panadería que tengo. Decididamente me marche a comprar el pan, pero, ¿cómo preguntaba por el travolo? Entre y pedí “una barra de pan, blanquita y sin sal”.

— ¿Ahora sin sal? -preguntó mi panadera

—Si –respondí, el médico me ha dicho que rebaje la sal para mejorar la circulación y bajar mi tensión. Y mire hacia un lado, un cartel ponía Madame Miriam y su teléfono. Pregunte con disimulo.

— ¿Una madame? ¿Es nueva en el barrio? Mi mirada y la risa suave propiciaron que la panadera sonriera, y sus ojos brillaran, para decir: “no sé qué pasa en este barrio pero a los hombres les ha dado por saber sobre su futuro. Ya conozco a varios que van a verla. ¿A Ud. le interesa el futuro?”

— ¡Oh no!, no Y ella continuo: “esa señora es muy rara cuando viene a comprar el pan, sus tacones de aguja del 15 y sus abundantes movimientos ponen a los que compran rectos y a la espera”. Y agregó: “las ricas sorpresas usan tacos de aguja” riendo descarada. Asentí con la cabeza y me marche.

 

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Robots: carta desde el año 2035

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by j re crivello

“En todo lo relacionado con la interfase biofísica, piel, ojos, nariz, miembros, no hay problema: es posible la conexión de la tecnología con el organismo”, explica Ulises Cortés, investigador en Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Cataluña, “sin embargo, integrar memoria con memoria, por ejemplo, guardar la organización mental en un microchip, es todavía ciencia ficción”.

Mi cerebro ya está alojado en un pen drive, todo lo demás es lata, plástico, y baterías. El cambio ha ocurrido contra todo pronóstico 10 años antes de 2045, tengo 81 años. Algunos me daban hasta los 90 de vida. Como escritor y colaborador de Mundiario he aceptado dar el salto y convertirme en una Distopía Singular, para ser exacto, un viejo lobo de mar que ha saltado al interior del robot y que mezcla memoria con memoria en una base física diferente a la que surgió en África. Me ha costado 1000 Euros, el mantenimiento es lo más caro pero podré vivir hasta que me cansé y decida desconectarme. Para Ud. que esta hasta las narices de vivir en la transición de 2017 le puedo afirmar desde esta atalaya que no se vive mal. Podre asistir a una nueva fase de nuestra sociedad. Le digo sin asustarme que por primera vez coexisten en nuestro planeta dos cerebros que compiten, los humanos y sus mafias y acuerdos civiles y los robots (yo soy uno de ellos) que se agrupan para colonizar la Galaxia.

¿Se acuerda aun cuando el dictador de Corea fabricaba misiles a costa del hambre de su sociedad? O ¿un tal Maduro chillaba contra manifestantes que le tiraban huevos diciendo que se volvieron locos?

En aquella época surgieron los Transhumanos y luego los Bios y nosotros que somos una mezcla empotrada en los Robots, aunque aún quedan millones de humanos que han decidido no pasarse a esta Distopía, su idea de la vida es que la salvación del alma proviene de la muerte de lo físico y el ascenso al Mas Allá. Le temen al pecado, se agregan a redes que buscan perfeccionar su vida y es aceptable, pero la gran cantidad de malos sueltos nos ha llevado a otros a escoger, o eres robot, y con ello eres una maquina con conciencia y si te comportas inadecuadamente te desconectan la Policía Tecno, o si eres humano te encierran en cárceles llenas de miseria, de camarillas o mafias que dominan zonas enteras de vida tras la legalidad, solo en EEUU un millón de presos. Le aconsejo reflexione, esta carta del 2035 le intenta ayudar. Vivir una vida cargada de pleitos, de gastos, de comidas. Un robot es mantenimiento, energía y es incansable.

He tenido que renunciar al sexo —le confieso— pero no al amor. ¡Salud!

Notas:

“Periodo futuro durante el cual el ritmo del cambio tecnológico será tan rápido y  su impacto tan profundo, que la vida humana será transformada irreversiblemente. Obviamente el término va más allá de la Ley de Moore y de un factor cuantitativo a nivel hardware. La clave es que todo se vuelva “tecnología de la información”, incluida nuestra propia biología”  Ray Kurzweil  La Singularidad está Cerca Lola Books

“La motivación básica de los monos humanos es reproducirse y mantener la civilización construida aunque esta se realiza mediante el sexo. La necesidad de alimentarse y de reproducirse se considera aspectos que van muy unidos. La civilización de los robots para algunos al no existir el sexo, tenderá a considerar que la agresión como un elemento base de nuestra genética (la actual y la arcaica) disminuirá. Las grandes luchas a diferencia del pasado serán por la energía y el poder. Una civilización de robots independientes y robots con conciencia humana migrada a su interior, discutirán sobre democracias o tiranías para construir imperios que acumulen cacharros de metal. Los Monos&Humanos, luego Bios y Robots. J re crivello. Amazon Books

“Una versión más elaborada de la IA podría decidir rediseñarse por cuenta propia e incluso llegar a un nivel superior. El desarrollo de una completa IA podría traducirse en el fin de la raza humana”. Stephen Hawking

12 a que Ud. no invitaría a cenar: R. K. Tartán -02

Amigos 12 a quién ud no invitaría amenaza en convertirse en libro, y tengo tanto trabajo en muchos frentes que me asusta -j rer k tartan imagen cap 2

by j re crivello

Pude presumir de conocerle y haber estado en la misma barra, pero aquel regusto amargo cuando el tipo no paraba de preguntar por mi calzoncillo rojo me obligo a marcharme molesto, y, al día siguiente me llevo hasta una fuente de información segura y fiable. Mi panadera estaba sola, al entrar y saludarle menciono de corrido que ese día: “se vendería poco pan, después de un 1 de mayo los asalariados han bebido mucha cerveza y…” se detuvo, aquella intuición relativa al sexo de los obreros le dejaría en silencio, a lo que pensé. y ¿no será ella la que anoche visito con su pareja las sabanas, y hoy aun le atrae ese saborcillo del día después?

— ¿Qué le pongo? –dijo

—Uno de aquellos que esta poco dorado y acaba en punta pero tiene poca miga.

— ¿Una txapela? –Dijo para agregar- siempre le cuesta encontrar el nombre de los panes —agrgó mirándome con cierto aire seductor. Por mi parte mantuve el tipo pero venía a preguntar respecto a mi vecino, introduje en la conversación el sombrero panamá, y réferi que algún vecino lo lleva en los días festivos, cuando los obreros sacan las pancartas de puro rojo los 1 de mayo. Ella dijo:

— ¡R. K!  Es un tal Tartán  ¿Cómo narices lo había intuido? Estas mujeres llevan unas fichas de cada comprador –pensé-, y al ver mis ojos desprevenidos y cargados de emoción agrego:

—Ese señor es el único que lleva ese sombrero, aunque yo le he visto salir cada día a las 21:30 a pasear el perro. ¿Quién hace eso?… cada día, y además no le vera Ud. con el sombrero puesto. Una vez me cruce con él a esa hora y olía a loción Nenuco, un aroma infantil que escondía una cara tiesa, deduje que iba camino de alguna aventurilla.

— ¡No diga! Mi cara de asombro salió un poco rara, pero pude recuperarme y preguntar: Pero… ¿está casado?

—Aquí lo están todos, menos los perros

—Y las delgadas señoras que han quedado viudas –agregué.

—Son 7. Tres rubias y 4 morenas que se montan en dos coches para bailar en la Sala del Imperator

—Pero son 7 señoras de muy buen ver. Ella se echó hacia atrás y mirándome con cierta falsedad agrego algo que revelaría su íntimo despecho: a la sangre caliente la dominan la pintura y los aceites –cobró y me despedí. El vecino que parecía estar alterado por mi cruzada del riego en el terrado tenia vidilla y… ¿si le seguía una de estas noches para ver a dónde iba? Decidí hacerlo el jueves, regresaba tarde del trabajo y podría enganchar la pesquisa antes de entrar en casa y no tener que dar explicaciones.

El jueves, era noche cerrada, casi 21:29, mi vecino se había adelantado. Le seguí varias calles y luego entro en un bloque de pisos del cual tuve que usar mi ingenio para que me abrieran el portal. ¿Y en que piso estaría? Espere el ascensor y salió un joven, con atrevimiento pregunte: ¿no conoce Ud. un vecino que viene cada noche con un perrito?

_Ah sí, siempre entra frente a nuestra casa del 4to número tres -respondió. Subí y me mantuve expectante, al final del pasillo una ventana daba a la calle y un rellano me permitió sentarme, consideraba que aquello no duraría demasiado. ¿Una? ¿Dos? Sobre las 23 horas le vi salir. Ahora sabía cuál era su secreto. ¿Y si preguntaba?, con ello me introduciría en el foco de su secreto. Baje y compre en el Restaurante chino y volví a subir y toque el timbre.

— ¿Quién? —Una voz cálida paso a través de la puerta.

—Soy del chino y le traigo el pedido

—Yo no he pedido nada

—Un señor que se marchó hace unos segundos nos dijo que le trajéramos la cena. Un ruido de llaves y la puerta se abrió. Una señora descomunal, morena, con un vestido ajustado y grandes senos pero con voz muy marcada. Quizás era un señor/señora, la cual me sonrió. Luego dijo:

— ¡Ud. no es chino!

—No

—Y tampoco huele a arroz barato de restaurante.

—Algunos no lo llevan.

— ¿Cómo se llama? “R SanDor” –mentí de manera terrible, estaba en un fregado que no venía a cuento, que había comenzado con un calzoncillo rojo repetido ¡joder! Agregue: “me han pagado este pedido y nos han dicho “entrégueselo a mi mujer”

—Yo no estoy casada. Ni soy viuda -dijo. Ni atiendo después de las 23. Ni creo haberle visto en el pueblo. Y se echó hacia atrás encendiendo un cigarro que llevaba en la mano. La luz de su mechero me dejo ver unos ojos negros y unos labios inflamados, redondos y sensuales. Pude contener mi expresión de deseo. Nuestra entrevista nos llevaba a un territorio rocambolesco. La comida del chino me quemaba el dedo derecho, la luz de esta señora me invadía medio cuerpo, su fina sensualidad ambigua despertaba en mí un carro de atracción y repulsión a la vez. Y dije:

—Se lo dejo. Debía escapar de allí, huir de esa loca atracción que rajaba el suelo bajo mis pies.

—Bueno, aún no he cenado y lo deposito en una mesa desde donde al regresar me entrego una tarjeta que ponía Madame Miriam, quiromancia-tarot-stress de soledad.

— ¿Me visitara? –dijo. Quise preguntar cuánto valía aquello, o si lo último, lo de la soledad de la tarjeta en letra dorada y cursiva: ¿qué significa estimada Madam? Pero opte por una disimulada y estúpida respuesta de varón domado.

—Le prometo que vendré. ¡Qué estúpido me confesaba ante ella!

—Llame antes, tengo las horas cubiertas. Antes de marcharme volvió a entrar para recoger algo, no me había dado cuenta, iba montada en unos tacos de 15 centímetros y su masa vital era un trasero redondo y turgente que oscilaba. Al regresar, me entrego un pote de crema, “para que su mujer se lo agradezca” –dijo. Sonreí y dije: “huele a fresa”.

—Lo preparamos cada invierno en mi pueblo –y se despidió.

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